30 dic. 2015

Ceniza

Se acabó. La paz que sentía, creyendo que al fin me había liberado de esa pesada carga, ha durado tan poco que es como si nunca hubiera existido.
Quiero creer que aún tengo esperanzas, que podré restaurar el Sello para impedir que ese oscuro Dios siga amenazándome. Si no yo, mi familia. Ni siquiera si muero podría quedarme tranquila.

Las opciones se limitan cada vez más.
No puedo marcharme y alejarme de todos para que estén a salvo.
No puedo acabar con mi propia vida.
Y por mucho que acabe con los que insisten en llamarme "hermana", el lastre que supone su presencia es peor que cien hermanos.
Dicen que en realidad él es bueno. Y yo solo puedo reír. Si de verdad fuera bueno, me permitiría elegir si deseo seguirle o no. Es lo que pasa cuando estás desesperado, cometes fallos. Eso es precisamente lo que le ocurre a Él.

Tal vez consiga volver a ocultar mi rastro de su presencia. Si así fuere... tengo algo que creo que aún puede interesarle, que aún puede necesitar.
Pero ese algo se reducirá pronto en cenizas.

Ceniza y polvo, como su maldita ciudad que parece crecer. Pero donde todo está muerto.

23 dic. 2015

La soledad que reverberaba en aquella sala, gigante como era, ahora era habitada por una tristeza palpable. Pero no estaba todo perdido.

Ahora que nos hemos separado, cada cual en busca de sus intereses y prioridades, la ausencia se ha asentado como un nuevo ente. Pero que, para mí, no deja de tener enriquecedoras implicaciones. Y cuando tomo a nuestros hijos en brazos, no dejo de repetirles: está viajando para crecer, para aprender, para sentir. Volverá pronto y nos iluminará con su sabiduría.

Emma lo sabe, aunque no termine de entender todo lo que está ocurriendo. Pero sonríe y es más apoyo que quizás todos los que la aguardan con la misma impaciencia que yo.

Mientras mi nueva compañera termina de revisar los mapas que estamos imaginando juntos, me asaltan pensamientos. ¿Por qué esa huida de la realidad? ¿Hasta qué punto llegan a ser cadenas los que dicen amarnos? ¿Deberíamos deshacernos de todos salvo de aquellos con los que emprendemos una nueva vida?

Therin y yo, los pequeños hasta que tuvieran edad para volar. Que sean libres.

Y del miedo que sentía, como ellos, ahora quiero un camino diferente, lejos de esa asfixia que ejercen sobre un alma que podría dar todo y más si sólo pudiera volar.

13 dic. 2015

A punto de partir



Hay tantos lugares por explorar que apenas puedo concentrarme en uno sólo hacia el que emprender camino. De todas nuestras experiencias podemos aprender, en todos los rincones de todos los mundos se esconde una enseñanza, todos los entes pensantes pueden regalarnos una nueva reflexión. Por ese motivo es tan difícil emprender, marcar una ruta.

La observo y veo a mi hija. También al eco de su madre. La determinación de salvarlos a todos igual que la de su padre. Tiene tanto de todos los que la rodean, que perderla sería quebrar también en ellos lo mejor que le han dado. Comienzo no sólo a ver en ella muchas posibilidades, si no también una responsabilidad a la que mantener si finalmente se decide a viajar.
Porque claro, por temor a la vida que deja atrás, podría retractarse y dejar escapar esta oportunidad.

La esfera en la que se concentran la visión de todos los mundos que conozco pero no los que me quedan por conocer, sigue flotando delante de mí, emitiendo esa suave luz que rompe con la oscuridad. Es lo suficientemente tenue como para que no despierte a mi pequeña, que duerme a poca distancia de mí, de esta gastada madera que hace de mesa. Y lo suficientemente atrayente como para que mi mirada se pierda.


Allí, en esa oscura visión en la que despuntan esos mundos, mi mirada vuela en pensamientos nunca concretos, siempre viajando.

Tenemos tanto que aprender en un lugar que ha cambiado tanto, que me resulta tan ajeno... Cree que es para ella, pero será un descubrimiento para ambos. Y que sano será tener una compañía tan entusiasta, una mente tan hambrienta a mi lado.

9 dic. 2015

Por ellos

Últimamente creo que no estoy siendo la de siempre. Será, supongo, que cuando hacen daño a una persona a la que quiero no respondo de mis actos.
He hecho algunas cosas malas, pero no tan malas como podrían haber sido. O eso creo.

Por lo menos he tenido la oportunidad de redimirme y compensar mis malos actos con compasión y bondad. La verdad es que no lo había concebido de no ser por mi familia, que en parte me ayuda a no perderme del todo. Es posible que Sol no sea la mejor de las influencias, pero en parte creo que lo único que está haciendo es sacar lo que está dentro de mí si no fuera por el miedo, la culpa, esos sentimientos que el denomina como inútiles.
Por otra parte, creo que quizá esos sentimientos sirvan más bien como filtro para no cometer actos de los que nos podamos arrepentir. Arrepentimiento... otro sentimiento inútil, seguro diría él. Casi le escucho decir eso con su tono de voz.

Lo más seguro es que sus enseñanzas me hagan... cambiar. O más bien, aflorar más de mi naturaleza, que no es maligna, ¡claro que no! Pero tampoco es del todo buena. Digamos que sencillamente soy consecuente a lo que me hacen, y nadie va a hacer daño a mi familia.

Esa familia que poco a poco crece, con la futura llegada de un nuevo hermano. Otra persona a la que cuidar y evitar que le pasen cosas malas.
Por ellos, seré más fuerte. Y al mismo tiempo, ellos... serán mi filtro.

29 nov. 2015

Estaba temblando sin apenas control, desde que me había comprometido a acudir a aquella extraña cita como una oportunidad única. Si era tal y como sospechaba, esos hombres y mujeres planeaban la travesura de pasar por debajo de la ley, a espaldas de Lord Thross, para curiosear lo que serían los bajos instintos de nuestra sociedad y dejarse llevar...

No pensaban las consecuencias, y mi distancia con mi sobrino parecía satisfacer a aquellos locos para compartir tal evento. Creían que era de confianza, que nada diría a mis allegados. O puede que pensaran que mi alma estaba tan deshecha por la condición que todos me atribuían, que podía no importarme nada ya. Parecía ser lo peor de todos ellos, así que nunca podría negarme a asistir sin ser un verdadero idiota.

Conseguí todo lo necesario y esquivé las preguntas tan incisivas de Therin, siempre tan oportuna y dispuesta a descubrirlo todo. Pero ella no debía saberlo, nadie en realidad. ¿Podrían pensar que estaba sumergido en ello desde el principio, como parecían creer mis nuevos amigos y guías hacia ese submundo de oscuridad y perversión? La simple idea me daba vértigo.

Pero nada comparable a lo sentido cuando ella apareció a mi vista. Estábamos allí, ya embriagados por los exóticos aromas y el alcohol que no dejaba de correr por bandejas y bandejas, que parecían no tener fin. Incluso sentía las ganas de beber para ahogar con sus fuertes sabores la angustia ante semejante espectáculo. Baile, hombres y mujeres en actitudes que a mí se me hacían inauditas de contemplar, y el miedo brillaba en sus ojos. Sentí cómo se contagiaba ese miedo cuando la vi.

Apenas vestida, aterrorizada, más preocupada por el pequeño que había a su lado que por su propia integridad. ¿Sentía miedo alguna vez? Empezaba a creer que siempre había fingido ser una chica cobarde, asustadiza. Porque lo que estaba dispuesta a hacer por cualquier motivo que se le ocurriera, no tenía otra explicación posible.

Era una terrible casualidad que hizo que mi corazón se oprimiese, pero no tardé en comprender. Los Dioses debían haber dispuesto aquel momento para acabar con la locura de la que éramos testigos. Juntos podríamos con todo.

26 nov. 2015

No sabía que tenía esa fijación por la palabra escrita, más allá de la que necesitaba para orientarme en planos y mapas. Claro que, con este vacío en mis recuerdos que es como una bruma que comienza a dispersarse, tampoco es que pueda ser un gran descubrimiento.

Descubro manías, costumbres, recuerdos asociados a lugares y a personas, y voy descubriendo una vida completa entre esas paredes. Dicen que no tenía nada, que casi esperaba a morir en cualquier momento hasta que apareció ella. Y comienzo a creerlo, no es demasiado difícil. Pero a la vez aparece tanto miedo...

¿Y si ella desapareciese? ¿Y si decidiese abandonarme?

¿Cómo sobreviviría si moría antes que yo, como la naturaleza dictaba, con todo lo que había construido a su alrededor?

Esas son las preguntas que descubro en el papel. También descubro bocetos y situaciones que quisiera vivir, que me pregunto si habrán existido. Tantas dudas a veces me roban el sueño, pero más lo haría si abandonase su mano, en horas tan aciagas para los dos. No. Ya no puedo dejarla.

15 nov. 2015

Volver a este mundo me ha hecho ver lo hambriento que estaba. De volver a caminar con aquellos a los que extrañaba, de volver a moldear la realidad para cumplir mi voluntad, de ver una vez más el temor, leve pero presente, en sus miradas.

Mientras descanso tras hacer uso de un poder que durante mucho tiempo ha sido dirigido únicamente a los intereses de un tirano, reconozco que disfruto más de lo que debería de especialmente, ese último detalle. Pero ya no soy ningún esclavo, no por ahora, y pienso hacer uso de mi libertad. El mundo no ha cambiado demasiado, sigue destruyéndose a sí mismo bajo la atenta mirada de todos aquellos que tienen fe. El resto, decide atender a otras cosas menos importantes pero mucho más cómodas para sus conciencias.

A los que creía amigos, han perdido el rumbo y están destruyendose a sí mismo, incluyendo también todo lo que tocan. El tiempo en cautividad ha sido una terrible pérdida para muchos de ellos, y la más inocente de las almas ha pagado por la estupidez de otros. Pero habrá un pago por todo lo que ha sucedido, y no se limitará a sacudir su ya maltratada conciencia después de un juicio que ha sido una pantomima.

Si es la ciudad en la que ella desea vivir, se convertirá en lo que se merece que sea, un lugar en el que sé que permanecerá segura... aún cuando yo falte. No me queda mucho tiempo, y he de actuar rápido. Que los señores de estas tierras se preparen para ver reconstruido su legado.

13 nov. 2015

Han pasado demasiadas horas.
Ni siquiera cuantos días llevo aquí, esperando.

Las miradas de lástima ya no me afectan, ya no me provocan vergüenza. Eso es lo que deberían sentir todos los que viven y mueren en esta ciudad, sabiendo que está podrida desde sus entrañas y sin hacer nada por evitarlo. Sé que todos conocen lo que ocurrió, pero ella me necesita a pesar de todo.

Entran y salen muchas personas, y lamento cuando entran. Envidio sus destinos cuando se marchan finalmente, sin más preocupaciones que seguir viviendo sus vidas, sin más complicaciones. Mi vida en cambio se ha detenido. Al menos, parece caer de forma lenta hasta lo imposible. Nada llega, nada se soluciona.

Pero todos están con nosotros. Los Thross se han volcado con este problema, aunque sea porque les toca de cerca, y además cuentan con más suerte que la que yo misma pueda tener cuando entran a disfrutar de su compañía, acariciando su alma cuando yo quisiera poder hacerlo.

Todo se hace difuso, cada vez más difícil. Más paciencia se pide de mí, pero menos me queda conforme pasa el tiempo. Y se suma a esta tormenta nubes más oscuras en el horizonte. Es algo en mí, algo que no puedo saber, mi mente no me deja discernir la realidad. Pero se acerca. Todo el control que quise tener... ahora se escapa, y todo tiembla a su vez. ¿Qué será esa sombra en mi corazón?

6 nov. 2015

Esta noche se hace larga, entre pensamientos y recuerdos. Cuando no es posible dormir, pensando en lo que casi sucede delante de mis ojos... pero que pude evitar. Suerte que lanzó aquel grito hacia el vacío, los Dioses quisieron que hubiera alguien para escucharlo y acudir en su ayuda.

Pero... y estos son los pensamientos que me hacen esconder mi rostro entre las manos de pura vergüenza... sin esa tan peligrosa situación que hizo que su vida corriera peligro, la última conversación nunca hubiera tenido lugar. Todavía no he cruzado palabra con alguien, he preferido callar. De lo contrario, si empezara a hablar, la locura se haría total dueña de mí y empezaría a gritar. Lo compartiría todo, lo explicaría todo. Repetiría en forma de palabras todo lo que hice y todo lo que sentí. Y por supuesto, no es lo que ella querría.

Tampoco es soportable el silencio entre mis compañeros, que descansan después de un arduo día en la búsqueda de aquel intruso. Todos parecían orgullosos de que lo hubiera conseguido, decían que había consagrado mi lealtad para con la casa, algo que podría estar destinado desde que entré a trabajar allí, como un mozo de carga. Incluso el hombre al que prometí lealtad, al que prometí servir para que permanecieran a salvo siempre que estuviera en mi mano, me miraba de un modo diferente.

Una victoria secreta contra alguien que nunca había sido rival, pues ya lo tenía todo. Era extraño, pero sentía algo especial. Mientras dejaba que el tiempo pasase en aquella noche no demasiado fría, de cielo claro y con aquellas luces brillantes... algo había cambiado.

Incluso después de toda aquella euforia, seguía sin entender del todo, seguía sin sentir que esa alegría fuera mía. Otros sentimientos ocupaban y desbordaban aquella caja que siempre estuvo vacía. Hasta entonces.

29 oct. 2015

La carrera a través de la maleza y todo el entorno natural que ya había dejado atrás, mostraba las secuelas de lo precipitado de su curso. Pasos cada vez más inestables marcaban su camino, así como un destino que no parecía claro. Su tambaleo hacia que variase, hacia que cambiase de dirección casi cada vez.

Las criaturas vivas a su alrededor eran capaces de ignorar su presencia. Si no fuera por los ruidos que emitía al correr, apenas existiría en el bosque. A veces se hacía tan traslúcida que ni siquiera era capaz de alterar el entorno para el animal que la contemplase. Ese cuerpo todavía no estaba acostumbrado a verse afectado por las necesidades de recuperar el aliento y descansar. La fuerza con la que se había alimentado, la fe que le había inspirado la vida, se diluía con el tiempo. Con una velocidad sorprendente, todo su poderío comenzaba a desaparecer.

No podía lamentarse de haber fallado, solo sentía la urgencia de sobrevivir. Y si seguía con vida, necesitaba mantenerse como lo que había construido. Si estaba allí, es que había quien mantenía la esperanza por encontrarse con el ser perdido.

Aunque fuera alejándoles de todo lo que tenían... mantendrían su esperanza. Un largo camino les esperaba, juntos, en extraña familia por pocos que fueran.

22 oct. 2015

Conversaciones perdidas

Aquel lugar era extraño, oscuro. No suelo juzgar las cosas por lo que aparentan ser, pero las personas que habitaban ese enorme lugar, alejado de todo y todos, solo me indicaban una sensación: hostilidad.
Mi compañero me advirtió que no hablase, y yo queriendo entorpecer lo menos posibles procuré hacerle caso. ¡Poco sabía yo que no podía ni hablar aunque me hicieran una pregunta! Eso sí que es extraño, las personas que se someten a estas enseñanzas se deben volver locas de no poder expresar ni siquiera algún gesto.
Lo más seguro, en soledad, se dediquen a hablar con ellos mismos. Serán muchas las conversaciones que se pierden entre estas paredes.

Pero lejos de la oscuridad y la hostilidad, no puedo evitar sentir admiración. Aquellas estanterías cargadas de libros y más libros. Todo el conocimiento que abarca esa biblioteca apenas podría encontrarlo en nuestro mundo. Imagino cualquier materia, un tema cualquiera al azar... y un libro que, escondido entre esos recovecos, espere darme la respuesta.

Sin duda, lugares extraños. Puedes tomar lo mejor de él o someterte a unas firmes disciplinas.
Yo opto por lo primero.
Volver a casa ha sido un mal trago que había que atravesar. Si estaban en juego las vidas de esos niños... supongo que ha merecido la pena de los sacrificios que se han producido. El reconocimiento de mis iguales realmente... no es para tanto.

¿Algo que recordar? ¡Planear antes de hacer viajes! Las burlas llegarán, pero quizás pasen meses hasta que vuelva y para entonces hasta puede que me olviden. O quizás no. Gracias a alguien que se hace llamar nuestro maestro. Su presencia y el temor que inspira se han hecho algo molesto, un recuerdo que pierde fuerza a medida que pasan mis días.

Aprendo y enseño, he conocido un modo de vida tranquilo en el que se busca la eficiencia... en un ámbito amable. No sólo importan los resultados. Importan las personas. Y mientras porto conmigo el conocimiento obtenido en nuestro breve viaje, pienso en esa persona que me instó a viajar. Se ha llevado mis secretos y mi confianza. Su dedicación a pesar de la torpeza es entrañable, pero sólo con lo que intenta asimilar en conocimientos. Esa dedicación que se transforma en pasión hacia sus seres amados, aquellos con los que comparte el día a día. Esa llama que es su vivacidad, como un luminoso candil que aparece en la travesía dentro de un bosque oscuro.

Es esa persona que empieza a importarme más que el resto.

20 oct. 2015

Os necesito más que vosotros

Siento que tiemblo, que mi corazón late de una forma diferente. Aún no sé qué es, cómo llamarlo. No me arriesgaré a ponerle un nombre, pues anteriormente he usado esa palabra en personas por las que realmente no lo sentía.
Y como aún no sé cómo es, prefiero pensar que solo es miedo.

¿Cuándo aprendí a amar? Me pregunto si también sentí miedo cuando en mi interior se formaba algo tan hermoso pero al mismo tiempo, peligroso. Por eso me pregunto si existe algún tipo de... transición. Un momento determinado en tu vida en que sabes ponerle un nombre. Sin embargo, normalmente se suele saber, se asegura que se ama.
Pero yo no puedo asegurar si odio. Llevo tiempo preguntándome qué sentirán las personas para llegar a semejantes actos. Lo máximo que he vivido ha sido ira, lo cual quizá sea lo más parecido a ese sentimiento.
Quizá sea eso. Pero de momento, como he mencionado antes... lo llamaré miedo.

Dicen que soy como un lazo. Un lazo que mantiene a toda mi familia unida, un lazo necesario. Y la verdad, aunque puede que la carga sea difícil de llevar en ocasiones... soy feliz de que sea así. Me hace realmente feliz que ellos me necesiten. Es algo mutuo. Si ellos no me necesitaran yo estaría perdida. Yo tendría menos razones para existir.

Entonces... sabiendo que ella fue antaño tan importante para mi familia como yo lo soy ahora... no puedo evitar sentir ese miedo.
El miedo a que ella sea suficiente.

El miedo a que dejen de necesitarme.
He tenido no pocos enemigos en este lugar. Mientras intentaba ser para mi padre el mejor aliado, muchas amenazas nos hemos encontrado. Siempre hemos estado el uno para el otro, velando por todos para así vivir de la mejor forma posible. Estoy seguro y el así lo cree de que estoy preparado para lo que está por venir y más.

Pero una situación así, no puede ser sostenida por más tiempo. Una sombra que nos está atrapando a todos y sin nada que hacer, cobra fuerza para asfixiarnos. No podemos huir del pasado cuando toma vida y nos da caza. Todos están temblando y pensando en sobrevivir mientras que yo me levanto y preparo mis armas. No seré el eslabón débil de esta cadena, ya no somos los que éramos cuando ella desapareció tras una pesada cortina de humo. ¿Por qué comportarnos como si lo fuéramos entonces? ¿Por qué no responder con todas las emociones que nos inspiró? El odio es su legado, ¡hagamos alarde de sus enseñanzas!

Solo será una desaparición más.
Un ausencia que no volverá a resolverse.

Entre las personas adecuadas y la cantidad suficiente... todos volveremos a respirar tranquilos, y esta vez hasta nuestro final.

18 oct. 2015

La carrera hacia ese encuentro había sido el trayecto más largo de mi vida. Temía encontrar mi destino y a la vez no hacerlo, porque aquello sería una auténtica locura. No me imaginaba acompañado de nadie, en ninguna otra circunstancia salvo esta.

Nadie podría entender esta soledad, tampoco la alegría de encontrar a mi única hermana. Esa persona que me rescató de tantas veces que mi vida se caía a pedazos, esa persona que nos abandonó cuando realmente no podía más. Nadie entiende su sacrificio, ni siquiera después de todo este tiempo. Su hija, alejada del dolor de ese abandono por parte de alguien que no llegó a conocer... es ella quien lo entiende.

Ha sido capaz de apartar su velo de rabia y mirar a través.

Igual que yo miro ahora su figura. Junto al río, dejándose llevar por el sonido del agua, entrenando con un arma que parece ser una prolongación de su cuerpo. No tarda demasiado tiempo en advertirme. Me observa, asustada. Siento su miedo porque es igual que el mío.

Y aunque no sepamos qué será de nosotros después de este encuentro, ninguno de los dos duda mucho más tiempo hasta encontrarnos en un abrazo. Ella abandona la espada, su eterna compañera. Yo abandono mis miedos, la presencia que nunca me abandona.

- Bienvenida a casa.

16 oct. 2015

Falsa mirada violeta

Escuché los golpes en la puerta y ya sabía quién era la persona que había tras ella. Por eso no me sorprendió encontrármela de frente, con esos ojos violetas que heredé de ella, mirándome de forma vacía. A veces siento que no pueden mirar más allá que de sí misma, por todo lo que sé de ella, por todo lo que estoy viendo ahora.

La agarré del brazo, pensé: "esta vez no te escapas de mí". Y ella tan solo preguntaba por la única persona que le interesaba ahora. Justo en este momento, es como si quisiera impedir que algo pase, aunque no sé exactamente qué ni cómo.
Pero desde luego no la iba a soltar.

De pronto, alzo su mano, y lo que pensé que en un principio sería un gesto hostil se convirtió en una caricia en mi rostro. No duró mucho, no se lo permití. No quería que alguien como ella me tocara, que una falsa caricia me hiciera creer que realmente todo lo que sé es mentira o ha cambiado. Ni hablar, no la creeré.

Y por ello, una sensación de rabia me invadió por completo. Le golpeé el rostro con la poca fuerza que mi cuerpo puede ofrecer. Sin embargo, lo hice para evitar otros deseos. Quería colocar mi mano sobre su faz para que las llamas desvelasen aquella mentira. No quiero creer que de verdad esa mujer es mi madre, me aferro a las hipótesis con las que Xanos me dejó reflexionando.
Pero me contuve a golpearle, y sobre todo a gritarle. Tenía muchas ganas de echarle en cara todo lo que hizo y estaba haciendo ahora. Sin embargo, no podía olvidar la fragilidad del testigo que se hallaba en nuestra misma habitación.

Tuve que dejarla ir, pero no permitiría que nadie la descubriese. Nadie debe saber de ella, sea real o no.
Bastante hemos sufrido ya por su culpa.

13 oct. 2015

Como la noche y el día

En ocasiones me mareaba por tanto dolor. Pero cerraba los ojos e imaginaba dos luces sobre mi vientre, dándome calor. Esas me ayudaban a seguir luchando por mí, por ellos. No olvidaba el dolor, pero consolaba parte de él. Y también lo hacían los ojos de Noruber, otras dos luces que me animaban a seguir adelante porque me gritaban en silencio que seguirían mirándome así durante mucho más tiempo en nuestra vida.

Llegó Raziel, con un suave llanto que al instante cambió la atmósfera de la habitación. El dolor cesó unos instantes y casi al completo cuando vi ese rostro pequeño, rosado. Lloraba, le vería hacerlo durante mucho tiempo, pero sentí la necesidad de consolarle como haría en todas esas ocasiones. Sin embargo, no pude. De nuevo sentí la punzada del dolor en mi vientre. Ya queda menos, mi otra luz está a punto de acompañar a su hermano, al que ahora asean y acomodan. Quiero darme prisa para tener a los dos en mis brazos, poder abrazarles y besar sus pequeñas mejillas. Pero no puedo, debo armarme de paciencia y esperar a que mi otro bebé llegue, a su ritmo, con cuidado...

Pero algo iba mal.
Lo sentí en mis entrañas, como si la luz que antes me daba calor se estuviera apagando. Ya no pude esperar, algo me decía que debía empujar más.
Al sentirme al fin lejos de ese dolor, cerré los ojos e intenté escuchar. Pero no oí nada, lo cual me hizo abrir mis ojos de nuevo para descubir a la pequeña de piel pálida, con los ojos cerrados, sin llorar.

Les pedí que la hicieran llorar, casí sentí quebrar mi corazón. Xanos se la llevó y temí no volver a ver esa pequeña carita. Noruber me consolaba mientras yo casi gritaba por mi niña, y aunque él pretendía transmitirme un falso optimismo, vi en su mirada ese sufrimiento velado.
Pero todo cambió cuando escuché el pequeño llanto de Sira lejos de mí. De nuevo, mi corazón volvió a latir. Dejó de hacerlo durante dos minutos, al menos... Pero al fin respiré. Como ella lo hacía.

Mis dos pequeños, en mi pecho. Las dos luces por las que lucharé para que nunca se extingan.
La hora había llegado y ninguno parecía tener claro cómo reaccionar a ello. Algunos parecían recordar cómo era cuando lo vivimos por primera vez, otros no tenían tanta suerte. Por ejemplo, Iefel ya había tenido dos breves desmayos desde que Xanos acogió la situación. Su frialdad me resultaba envidiable, pero tenía suerte de no tenerla. De sentirme como él, no estaría a punto de ser abuelo.

Mis manos ya casi están rojas de tanto masajearlas entre sí, nervioso mientras miro un punto fijo. Escucho a Hob caminar alrededor, mientras atiende a su vez a Tirsa. Hay muchas cosas terribles sucediendo en el mundo, algunas de ellas que nos afectan de forma directa. Pero todo puede detenerse ahora, todo se ha detenido ahora, para esperar a que esas maravillosas criaturas lleguen al mundo.

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Hay demasiado fuego en mí. Ahora mismo desearía estar en muchas partes, tantas como cosas que tengo que hacer. Pero sobre todas ellas deseo volar, desahogar todo este fuego que me hace estar inquieto. El motivo de esa sensación está haciendo sonreír a todos, incluso a Ethan aunque no sea consciente de ello.

La suave brisa acaricia mi rostro en mi búsqueda de tranquilidad y de aire. El futuro se avecina en cierto modo terrible. Las frágiles vidas que están a punto de llegar, si es que viven siendo tan tempranas, serán nuevos blancos para nuestros enemigos. Además de distracciones, perderemos una poderosa aliada que no debe atender a otra cosa que no sean sus hijos.

Oscuras nubes en un tiempo tan feliz. Ojalá pudiera eliminarlas de nuestro cielo.

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Nunca he sido un hombre que depositara su confianza en los dioses. Estos no parecían escuchar más que a los hombres que se humillaban para ver sus milagros que a veces eran crueles castigos o extrañas suertes que no coincidían con sus plegarias. Decidí obrar por mí mismo mis propios milagros como era la supervivencia, y con esa voluntad conocí al hombre que me permitiría vivir.

Gracias a él, conocí a la mujer que hoy me sigue permitiendo respirar.

Puede que sea la lección, la demostración de que siguen ahí, observándome. No lo sé. Pero si realmente están allí, lo único que puedo pedirles y que les pediré jamás es que los dejen vivir a los tres, felices, a mi lado hasta que pueda mantenerme en pie. Y así poder creer, tener fe a través de ellos.

11 oct. 2015

Jaque

Intento meterme en su mente, pero creo que aunque pudiera, no querría. Lo he dicho bien, no he cambiado el orden de las palabras.
No me gustaría saber lo que cruza por esa mente tan calculadora y a la par, tan sádica. Todo planeado desde un principio, a saber cuánto tiempo lleva con ese esquema en su mente.

Siento miedo, pues de verdad me siento como una simple pieza que puede ser agarrada en cualquier momento por la mano de un hombre que podría reducirme a cenizas.
Y más aún sabiendo qué pieza podría ser yo.
Claro, entiendo que para ganar la partida antes debes eliminar las más fuertes, sin embargo tengo la sensación de que él podría tomar la victoria en cualquier momento que deseara.

Solo tendría que... tomar al rey del tablero. No es que sea una pieza poderosa, y ese es el problema. Porque conozco lo que podría pasar si la tomara, y lo que se avecinaría me gusta menos aún por las acciones de las personas que quiero, al intentar evitarlo.
Sin embargo... toda partida de ajedrez es simétrica. Y todo adversario tiene su rey...
¿Cuál será el suyo?
Quizá sea... la fuente de su poder. Tendríamos que saber cuál es, tomarla, alejarla. Averiguar cuáles son sus siguientes pasos, pero no soy capaz de meterme en sus pensamientos.
Y como ya he mencionado... tampoco lo deseo.

9 oct. 2015

Si existe un modo de no existir, es dejando que el corazón arrastre a mi mente hacia lugares lejanos de la realidad. Hacia otros mundos donde todo era feliz, donde el tiempo no pasa, donde mis deseos añaden elementos que se suman a esa... irreal estabilidad.

Postrado en la cama tengo demasiado tiempo para pensar. El buen doctor entiende lo que ocurre aunque no haga preguntas y me da la posibilidad de dormir para no dejarme llevar por esos pensamientos. Pero ya no pueden negarlo, ya no.
Mientras mi presencia se tolera, no pueden negar lo que ella sabe o cree. Sus palabras se consideran y se busca un motivo. Ojalá nunca sepa que va a ser mi arma para llegar a la credibilidad.

Todo llegará, pero hasta entonces disfruto de la presencia de esa mujer que me robó el pensamiento hasta ahora. Me susurra, me mira con amor, me pide perdón por tanto dolor... y escucha todas mis palabras para llegar hacia la unidad que tanto desea. Puede ser muy difícil, pero hay un camino. Juntos lo encontraremos, como en aquellos tiempos en los que creíamos conquistar la tierra de Argonath. Juntos podríamos, y más allá con su maravillosa hija.

Cuando salga de aquí... tantas victorias nos esperan...

8 oct. 2015

Cuando le vi caer bajo esa afección que tanto había hecho por ocultarme, una pesada bruma cayó sobre mí. Todo el tiempo que habíamos pasado juntos perdía su luz ante la simple perspectiva de que podía ser lo último vivido. Acababa de encontrarle, y estaba a punto de perderle.

Sabes que te observo.

Un escalofrío corre libremente por mi espalda, con intensidad que modula a su placer. Un extraño dolor de cabeza me acosa ahora, nublando mi pensamiento. Como una idea que no puedo sacar de mi cabeza. Esa nube que permanecía conmigo cuando sentí que mi sangre ardía.

No podrás ignorarlo siempre.

Tomo la mano de ese hombre que me ha dado una nueva luz, el tiempo que nos resta antes de que nos expulsen. Turbios pensamientos de pesadilla son apartados con la fuerza que siempre han buscado en mí, que forjaron a base de golpes y ataques.
Algo se cierne, casi se abalanza, pero retrocede... como una bestia. Pero en mí solo queda el consuelo de que se marcha.

No importa cuanto tarde: perderás el control.

5 oct. 2015

Mientras seguimos viajando, pienso en todo lo logrado. En lo cerca que ha estado la victoria y en que todo lo que está pasando merece la pena. En que haberles dejado escapar sigue siendo el camino adecuado. Su visita fue gratificante, dejando consigo un preciado regalo que aunque parece escaparseme por momentos, conseguiré dominar. Ya debe estar lamentando su existencia por momentos, temiendo a la muerte que parece cercana. Si es fuerte, superará la prueba. Y entonces estará más que listo para cumplir con el destino que no sabe que le depara.

Mis hombres vieron como alguien quería escapar de la ciudad. Tal vez crean que nos marchamos para siempre, que todo este terror ha sido para nada. Mi hermana debe haber sufrido en el sitio de su amada herencia, siempre ha tenido miedo a sentirse prisionera. Su futuro marido ahora ausente, su propia ciudad, la sangre que se alza contra ella. Todo ha debido de ser duro para ella, pero será fácil encontrar la salida. Solo ha de someterse a lo inevitable por mucho que acuda a sus aliados.

Mientras, han de esperar. Esperar a que me haga con ellos de un modo que no van a imaginar. Podría disfrutar durante horas, imaginando cómo se destruyen y devoran entre ellos. Sin entender ni siquiera por qué, despertando la conciencia para ver como se han aniquilado con sus propias manos, uñas y dientes. Tal poder me produce escalofríos... y una extraña sonrisa donde ellos solo tendrían gritos de horror.

4 oct. 2015

Cuando el pasado se antoja una maraña de recuerdos en la que sumergir la mano para retornarla llena de heridas, comienzas a sentir miedo de volver la mirada. Cuando pienso en todo lo que podría ser un engaño, en todo el daño que se ha podido hacer en mi ignorancia, en lo que no se ha contado y se ha ocultado...

Observo su rostro pacífico en mitad de la noche, gracias a la luz de las figuras en el cielo que iluminan en noches como estas. He visto a otros muchos sufrir en sus vidas, y reflejarlo en sus cuerpos mientras hacen algo parecido a dormir. Ella parece no estar preocupada por nada, nada ha herido su cuerpo. Pero es fuerte y podría ocultar las heridas en su alma.

Tengo que levantar para evitar que el temblor y los espasmos de mi cuerpo la despierten. Siento el impulso de gritar, de golpear todo, de tomar la espada y buscar el filo de una espada roma en la piel de ese malnacido. ¿Es esta voluntad destructiva parte del amar? ¿Es querer eliminar todo aquello que pueda hacerle daño? ¿Hacia dónde me llevará ese miedo? Ya siento sus garras sobre mi espalda, solo espero ser lo suficientemente fuerte como para girarme, como hacia el pasado, y hacerle frente.

Ciegos

Frustración y una completa decepción. Sobre todo rabia al ver que las ilusiones y esperanzas desaparecían poco a poco del rostro de mi hermano. Como si se las arrancasen lenta y dolorosamente. Eso es, sin duda, lo que más me duele.

Después de todo lo que hicimos. Después de... ¡maldita sea! Iba a ceder ante sus deseos sacrificando una parte de mi alma. Tengo que entender su miedo, su desconfianza pero... eso solo causará que se vea sola cuando necesite a alguien. ¿Y en quién confiará?
Si va a ser así mejor que se marche, que se lleve sus malos pensamientos a otra parte. Nosotros hemos sacrificado por ella nuestro tiempo y nuestras energías. Pero solo piensa en sí misma sin siquiera darnos una mísera oportunidad.

Oportunidad...
Sí, ese será su pago a cambio. No se me ocurre cómo, pero tendrá que escucharnos. Y sobre todo tendrá que compensar el dolor en el corazón de mi hermano.
Solo tiene que entender, que pensar en las conclusiones que sacamos...

Lord Ventar es un hombre despiadado y calculador. Nunca rechaza una batalla si sabe con certeza que lleva las de ganar.
¡Claro! Eso es. Estábamos ciegos ante una realidad obvia. Pero ahora que lo sabemos, unidos, frustarenmos sus planes.

Un momento, ¿qué es esa voz?

1 oct. 2015

El aroma de mis sábanas, el calor de mis mantas... Es curioso. Hace apenas unos días mi última cama fue muy diferente a la de ahora. Con esa suavidad, ese aire exótico que podía encontrar en cualquier lugar.
Pensé que sería una noche que haría cambiar todo cuanto soy. Permitir que un hombre acariciara mi piel del mismo modo que la persona que amo. Por un bien mayor. Estoy segura de que tras aquello, no habría vuelto a ser yo.

Estuve temblando durante horas. Desde el momento en que supe lo que ese hombre quería hasta que me vi en un falso refugio de seda y terciopelo.
Aquella velada fue incluso agradable, quitando algunas caricias no deseadas. Sin embargo, hubo un momento en que sí deseé. ¿Fue acaso por sus palabras? Ahora lo pienso y... siento escalofríos. Miedo por la casi certeza de que si él lo hubiera deseado podría haberme tomado. Quizá incluso con mi consentimiento, sabiendo el control que puede ejercer sobre los mortales.

Pero no lo hizo, cumplió su palabra en todos los aspectos. Puede que no sea tan terrible, que sea cierto que quiere que el mundo evolucione. Quiero creer que existen buenas intenciones, que no todas las personas a las que me enfrento de este modo no son obstinadas en el error.
Hemos evitado la guerra, la sangre, la muerte. Solo por una noche de agradables conversaciones. Solo por... ¿mi sangre?

Es extraño, aún me siento inquieta ya en mi hogar. Es como una sensación que no quiere marcharse pero que procuro dejar aparte.
Amanece un nuevo día en el que siento la fuerza de los hombres que lucharían a mi lado regocijarse porque vivirán en paz un día más. Mi querida hermana ya se ha marchado, atendiendo a mis deseos con una suerte que ahora envidio. Pero es lo que decidí hacer porque sabía que lo haría mejor que él, que nuestro padre.

Todo parece volver a la normalidad, a pesar de las incógnitas que nos ha dejado ese misterioso hombre. Parecía ansiar toda destrucción posible y sin miramientos. Y ante la dulce presencia de mi hermana se olvida de todo. El perfecto anfitrión, el viajero misterioso, el hombre de mil mundos con el conocimiento necesario para evolucionar como sociedad.

Las sospechas abundan y no me dejan descansar del todo.

El Caído se ha marchado llevándose parte de mí en su camino. Parte de mi tranquilidad, de mi sueño, de mis esperanzas. De las ideas sobre llevar una vida en calma tras este preludio demasiado largo a una batalla feroz. Ha sido quizás el periodo más agotador de mi vida, pues mis manos tiemblan, mi piel arde, mi pensamiento se nubla. Muchas cosas parecen haber cambiado y en cierto modo celebro que ella no pueda verme. La excusa de ser el último en abandonar el lugar como el capitán de un navío será perfecta, habrá tiempo para recuperarme entonces.

Esta extraña enfermedad parece larga, y ojalá me equivoque en aventurar sobre ella.

24 sept. 2015

La emoción que me embargó cuando la vi delante de mis ojos todavía no tiene nombre, fue una mezcla de demasiadas de ellas a la vez. Ella podría tener miedo, la determinación suficiente como para haber llegado hasta allí con arma en mano... pero pronto dejaría de tener todas esas cosas en su mente.

La muchacha había sido una curiosa distracción, pero nada más. Ahora estaba temblando entre las sábanas, repugnada por mis caricias y a punto de ver como todo su plan se iba al traste. Creía haberme engañado, y dejarme llevar en una farsa ha sido la decisión más inteligente. Hacía tiempo que no me divertía tanto a manos de un mortal.

Ni siquiera era inoportuno el estar solo ante tales amenazas. Así no habría distracciones, así podría demostrarle al que todavía me llama "aprendiz" lo lejos que ha quedado ya de mí. De mi poder y mis ambiciones, nada que ver con la mesura que él intenta inculcar. De tener ese opresivo control ya estaría muerto a manos de la opresora. Y ahora arrebatará dos vidas de golpe.

Nunca una victoria sería tan sencilla. Y estaba deseando encontrar los restos que quedaran...

17 sept. 2015

Había imaginado de muchas maneras este momento. Siempre veía en mis pensamientos a mi familia, a él, las risas y las lágrimas que inevitablemente iban acompañadas. Algo tranquilo, más bien un proceso normal. Quizá no un día como otro cualquiera porque obviamente no lo era. Pero sí un simple proceso que debíamos pasar.
Pero al final se ha convertido en uno de los momentos más felices de mi vida. La ceremonia, la fiesta con todos por igual, ya sean nobles o ciudadanos. ¿Qué importa? Diversión, igualdad y unión.
Espero que recuerden también este día con el mismo cariño que yo.

Porque la verdad... no ha habido día en mi vida más perfecto. He tenido buenos días, pero siempre había alguna cosa, cualquier acontecimiento que dejaba ese día más gris que blanco. Sin embargo el día de mi boda ha sido sencillamente perfecto. Todos felices, aunque algunos lloremos. Ningún problema, o eso quiero creer. Fueron las circunstancias perfectas para disfrutar y olvidar las diferencias.

Fue triste acabar, pero lo que llegaba luego era incluso más hermoso. De nuevo, nuestro cuerpos se hicieron uno, en el mismo lugar donde por primera vez lo hicieron. Ese bosque parecía acogernos con cierto cariño, cuidándonos y protegiéndonos mientras compartíamos una vez más aquellos besos y caricias.
Ahora llega el momento de volver a nuestro hogar.

Al fin, nosotros.

16 sept. 2015

La fiesta seguía burlando a la oscuridad, al silencio y a la tristeza que de vez en cuando se hacía hueco en aquella celebración. Desde que abandonaran el bosque en aquella hermosa ceremonia, al que se sentía viejo tiflin le costaba aguantar las lágrimas. Las palabras con las que había anunciado a los allí presentes su felicidad habían sido más que sinceras, pero no por ello lamentaba menos haber perdido a una hija que siempre había permanecido a su vera.

Otros manifestaban esa pérdida de otros modos. El dragón contenido en su forma humana se mostraba parco en palabras, sin apenas expresarse más allá de lo que le fuera preguntado de forma directa. Apenas se veia capaz de sonreír cuando su tío se le acercaba con manifiesta alegría, intentando contagiar a los demás de lo que sentía. Los protagonistas de aquella celebración parecían no caber en sí. Aunque con las apariencias cambiadas, ya fuera por mostrarse lo suficiente arreglados para la ocasión o para evitar a los enemigos que se mostraban con sonrisas, seguían siendo ellos. Dos almas unidas que parecían tocarse al fin. Solo ellos podían saber desde hace cuanto se reconocían en la distancia, en lo difuso de lo etéreo.

Bebidas que relajaban la lengua y aletargaban a los más activos no dejaban de correr. Mientras llegaban cada vez más encargos de ese néctar que no debería agotarse jamás, aquel desposeído refugiado entre los que eran sus enemigos, tuvo momento para acercarse a ella y desearle la mejor de las suertes. Huyó antes de que alguien más le viera, antes de que alguien más se detuviera a mirarle.

El amor también imposible se escondía en callejones tras explorar la ciudad. La magia ante tal silencio, tal peligro, en una ciudad que parecía concentrarse únicamente en una plaza era una oportunidad que no podían perder.

Y parecía que, desde un lugar imposible, alguien les observaba. Aquellos que ya no estaban y que por motivos injustos abandonaron la vida. Esas sombras de vidas parecían existir con más fuerza de lo que parecían hacerlo cuando estaban solo en el recuerdo. Y en su breve paso por el mundo de los vivos, también se complacían ante tan grato evento.

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Tanta felicidad no parece posible. No durante demasiado tiempo.
¿Cuál es la sombra que se forma en el horizonte?

12 sept. 2015

Ya se ha marchado. Sus palabras todavía resuenan en esta sala atestada de gente donde me siento invisible. Y, aunque me odiara por decirlo, me cuesta creerlas. El tiempo parece que no pasa ante una situación tan absurda. Justo cuando por fin me había rendido, que había desistido de cualquier contacto... y la idea incluso se me hacía agradable. Empezaría de cero de forma verdadera, sin nada atrás que extrañar o lamentar.

Pero regresaba una vez más para, además de confundirme, llevar la contraria. Quién sabía si lo hacía adrede para... a saber qué. Solo ella sabía de los motivos de sus acciones. La calma que había detrás de sus palabras, asentada en su mirada, me inspira algo bueno. Ahora que se ha ido, dejandome entre desconocidos y bebidas que prometían más conversación, esas sensaciones se diluyen.

Tal vez debería dejarla escapar como ella hizo conmigo. Desaparecer, como tantas veces hemos querido y permitir que viva lo que desea y se merece.

Te busco

El frescor de sus labios fue lo último que pude sentir de él. A cada pestañeo podía percibir que su cuerpo era cada vez más translúcido. Mis manos fueron perdiendo el contacto con su piel a cada momento, mientras intentaba de forma imposible agarrarle. Era como intentar atrapar el aire, o el humo.
Me preguntaba cómo hubiera sido un último abrazo, o por qué no alargué ese beso. A pesar de las circunstancias él me sonreía. Como siempre, positivo, cándido.

"Todo irá bien".

Quise creerlo, pero sentí que desaparecíamos. Tuve miedo de despertar y no volver a encontrar su sonrisa, sus ojos cargados de amor.
Aún acariciaba la brisa que había dejado su ausencia.
Abrí los ojos para no encontrarle, para sentirme vacía en muchos sentidos. Mi vida sin él, sin nuestro futuro juntos, sin mi vientre formando una vida.

Pero nunca olvidaba aquellas palabras, aquel último beso, ni su sonrisa. Confié en volver a amarle, mientras mi corazón gritaba su nombre en busca de consuelo.

9 sept. 2015

Huyendo de mí

Cuando te sientes libre llevando una máscara, empiezas a comprender que algo no marchaba bien antes de colocarla sobre tu rostro. Cada vez que siento que alguien me observa durante demasiado tiempo cuando me creen otra persona o simplemente buscan compartir una palabra, tiemblo de forma violenta.

La sensación de que me persiguen, de que seré capturado en cualquier momento tardará en desaparecer. A pesar de que me repita muchas veces que ya nadie me busca, nadie puede saber quién soy en realidad. Dudo que a alguien a mi alrededor, entre gente llana y con otras preocupaciones mucho más reales, le importe siquiera. Solo espero, pienso mientras observo el castillo de Thross desde mi posición, que nadie me busque allí. En su empeño de encontrarme, aquellos que se han hecho con todo lo que me pertenecía no actuarán con amabilidad.

Ser olvidado, por completo. Incluso olvidar lo que soy, todo mi pasado, y empezar desde cero de una forma real. Un sueño demasiado ambicioso y quizás por ello inalcanzable.

6 sept. 2015

Necesito un nombre

Los sentimientos forman parte de nosotros. Pero... ¿qué ocurre si no eres capaz de sentir alguno de ellos? Si no se ha dado el caso ya, después de tantas personas que han decidido hacerme daño... ¿cómo sé que algún día sentiré... odio?
¿Quiero realmente sentir odio? Si para ello no me importará ver como a una persona le quitan le vida delante de mí, no sé si quiero sentirlo alguna vez.

Pero a nadie. Ni a mi madre que me abandonó, ni a personas que han intentado matar a mis seres querido o incluso han llegado a hacerlo. Puede que sencillamente sienta lo que Zekkyou me ha nombrado: desprecio.
Necesito darle un nombre a mis sentimientos, pero con él... no soy capaz.

Pensé que le odiaba hasta que pronto me vi lanzándome a salvarle la vida, tal y como dice Noruber, sin importarme nada más. No hubiera cambiado mi vida por la suya de haber muerto, pero conocía la magnitud de las consecuencias, y aún así lo hice.
He salvado la vida de Roy Marousse a pesar de que juré y perjuré odiarle. Y ahora resulta que no. ¿Por qué?
Además, para más confusión, Noruber no me ayuda a dictaminar un nombre. Da por hecho que si se marcha ahora que le creen muerto, lejos de mí, le extrañaré.

Y no dudaba en ningún momento que eso no sería así, no hasta que él me lo hizo ver. Y cuando ya le estaba pidiendo a Marousse que se marchara para no volver a verle jamás, algo vino a mí.
Quería perderle de vista para siempre, pero dentro de mí siempre sabía que eso no sería posible, que tarde o temprano volvería a verle, sin ningún remedio. Y eso me hacía arder de rabia, de impotencia.

Sin embargo ahora... ahora que le he pedido que se marche y no regrese creo que al fin se hará realidad.
Y siento miedo. ¡Maldita sea! ¡Siento miedo! Será como si hubiera muerto de verdad, jamás volveré a verle y no podré ni compartir si quiera un reproche. Nada.
Eso debería aliviarme, ¿cierto?

Entonces... ¿por qué siento que me he equivocado?

1 sept. 2015

Lobos

Aquí estoy, en territorio enemigo. Por unas cosas o por otras, este hombre se ha convertido en un ser molesto. Si fuera así de simple... no estaría en este lugar. Pero su orgullo le ha llevado a preparar sus tropas para enviarlas hacia mi hogar, y ahora he sido enviada para impedirlo.
Yo me ofrecí, he sido preparada para ello... pero tengo miedo.

Dudo que antaño Noruber se sintiera igual que yo, pero no puedo evitar sentirme identificada con él. Aquí, rodeada de lobos en su propia cueva. Intentando dialogar con su alfa que no deja de ser otro lobo: díficil de razonar con él, fiero y capaz de morder cuando menos lo espere. Por suerte siempre he sido muy afín con los animales.
Me guardaré este cinismo para mis adentros, pues debo evitar ser yo misma. Que sus palabras no me afecten, sus posibles ataques. Debo ser mejor que él. ¡Soy mejor que él! Al menos con una mayor moral.

Toda información hallada será una muy buena aliada. Permaneceré alerta en todo momento. No sé si querrán matarme, pero prefiero ponerme en lo peor y cuidar mis espaldas.
La paz será un objetivo complicado, pero siempre ha sido por lo que he luchado. Por eso no debo rendirme, flaquear. Mucho menos fallar.

Por mi hermano. Por mi familia. Por todas las posibles víctimas.
Por la paz.

29 ago. 2015

Una nueva tormenta sacudía la ciudad como la que en el pasado abriera los cielos para algo tan maravilloso y sorprendente como era la llegada de los que eran nuevos dioses. Algo parecido parecía cernirse sobre ellos, pero mucho más violento. La sangre corría por las calles como si fuera un terrible sacrilegio de lo que estaba por pasar.

El dragón contenido en su forma humana había sobrevolado los cielos intentando proteger a los más desafortunados de la tempestad, pero ser herido por las inclemencias y caer sobre ellos sería incluso más terrible. Permaneció entonces esperando, en el ojo del que parecía ser huracán por formarse, para esperar. Su corazón latía con más fuerza, a la espera de los sucesos que no podía controlar. Sabía que ese mal presentimiento que habitaba en su ser no le fallaría. Catherin apareció, terminando de traer las sensaciones de que cosas terribles podían pasar. Allí había cierta tranquilidad a pesar del fuerte viento, pero todo lo terrible podía pasar.

Zekk se había agachado, frustrado y agotado de tanto buscar soluciones que no podíamos alcanzar. Y finalmente el cielo se abrió. Todos retrocedimos, viendo como aquella luz se arrojaba a nuestro mundo como a la espera de ver aparecer a alguien. Era una luz impía, sucia en todo aquello que propagaba. Traía consigo el miedo, la venganza, la ira de un cautiverio que había descubierto que existía. Y como si sintiera lo que escuchaba su hermana, el aire vibró en un lamento por esa oportunidad perdida, imposible de realizar. Por eso no aparecía. Los cielos se habían abierto para no ver llegar a su invitado, o más bien a su prisionero en plena fuga. Como entidad divina joven y que no sabía dirigir a sus seguidores por esa pura urgencia, cometía errores como aquel.

En esa oscuridad impuesta haríamos nuestro camino hacia la victoria.

¿Quién eres?

Le recuerdo. Recuerdo como cuando lo hacía poco tiempo atrás y se me escapaba una sonrisa y mi corazón me suplicaba que fuera a verle. Sus ojos cargados de amor, su sonrisa y sus caricias. Sus besos.
¿Cuánto de eso era real? Ahora los recuerdos son fríos y lejanos. Incluso cargados de una mala ponzoña llena de duda y rencor. A veces pienso... "con todo lo que hice por ti, y así me lo agradeciste". Luego desearía no haberme esforzado tanto por algo que no era real.

No puedo creer en sus palabras, tampoco en sus actos. Le veo a través del agua, leyendo la carta de ruptura política que mi hermano le envió días atrás. Por lo menos ahí no finge, no tiene que mostrarme una máscara de sí mismo.
Parece enfadado, era de esperar. Siempre fue un hombre iracundo y orgulloso. Maldice al viento, o más bien, me maldice a mí.
La verdad, Marousse... Yo también te he maldecido en otras ocasiones.
Diría que me arrepiento, que me siento mal por esta ruptura. Pero sería mentira. No deseo la guerra, la temo, pero en tus manos está llegar a esa solución. No me sorprenderá si la declaras, aunque tendré mis cartas bien escogidas.
Solo espero jugarlas bien.

Maldito seas, Marousse... porque encendiste el odio en mi corazón.

27 ago. 2015

Quiero ser

Yo también quiero ser dragón plateado que surque el cielo nublando la tierra, causando impresión y admiración. Volar sin temor, romper el viento con mis alas y mi rostro, tan deprisa que ni los Dioses sean capaces de verme. Ser bueno... irremediablemente bueno. Y amar de forma incondicional.
No tendría miedo. Miedo a las simples flechas o espadas, a una trampa, a ser demasiado lenta o pequeña.
Solo yo, y el cielo, y la brisa.

Quiero ser... quiero ser lobo blanco para confundirme con la nieve en las épocas heladas. Proteger a los míos con garras y dientes y ahuyentar a los enemigos con mis fuertes aullidos. Me encargaría de mantenerlos a todos dentro de nuestro refugio donde nunca pasaría nada malo, nada que se escape de mi control.
Correr por el bosque, en solitario o en manada. No me importa, tampoco sangrar. Todo por ellos.

Deseo... ser un libro. Que mis páginas sean la cumbre de la sabiduría, que no se escape nada de ellas a ningún ser viviente de esta tierra. Ofrecer soluciones y conocimientos, enriquecerme de mis propias páginas para aprender de ellas y llenar las que aún sigan en blanco.
Cada momento, una pluma mancharía mis páginas con una tinta imborrable que sería una respuesta para alguien.
No me importará quién me lea, solo ofrecer mi conocimiento.

Ansío ser todo eso...
Pero afortunadamente, no puedo elegir solo uno.
Soy lo que admiro.
Y admiro lo que soy.

(Reflexiones de alguien que desea ser como los que ama)

26 ago. 2015

Cuando escuché la sentencia que le llevaría a la muerte, sentí un escalofrío.

Fue intenso, ni siquiera sentí cómo se anticipaba. Era una mezcla curiosa de emociones ver cómo el hombre que había intentado asesinarme se enfrentaba a su destino con tanto descaro. Temblé antes de empezar a hablar, y ni siquiera estaba pensando con toda la frialdad posible mi idea.

Cuando fue aceptada, no pude evitar buscar la mirada de Catherin. Descubrir esa sorprendida aprobación en sus gestos, me hizo tener un nuevo escalofrío. Realmente creía en lo que había resultado, ¿quién más necesitaría justicia por haber perdido la vida de manos de ese hombre? También era una rareza que esas palabras no hubieran salido de ella, siendo tan cercana al pobre muchacho. El desapasionamiento de su persona no eran solo imaginaciones mías, se dejaba ver en cada movimiento. Incluso cuando detrás de ella aparecía el hombrecillo, que parecía animarla.

Tenía muchas cosas que reflexionar de camino a casa. Me había sorprendido que aceptara una nueva reunión futura, la iniciativa de mostrar compasión por un bien mayor, la aceptación como un aliado en la casa de los Thross. Todo un cambio, ¿igual que el resto de elementos que había en mi vida?

24 ago. 2015

Cuando la sangre abandona tu cuerpo, sientes como si un profundo sueño del que no puedes escapar se cierne sobre ti. Como una pesada manta que te cubrirá sin remedio, asfixiándote. Un profundo calor sentí que me invadía poco antes de poder ver la hoja que abandonaba mi cuerpo después de hendir en él. Mi cuerpo se hizo difícil de controlar entonces.

Con parpadeos suaves mi visión se oscurecía como si me sumergiera en una profunda noche. Casi me escuchaba lejos. Había juzgado mal a aquel hombre. Ya había matado una vez sin pensar en las consecuencias, que yo fuera el siguiente no era algo extraño. Solo que había llegado a esa reflexión demasiado tarde. Casi quería expresársela a Therin cuando la vi aparecer frente a mí. Su cara de pánico no me ayudaba en nada, pero ni siquiera era capaz de expresar sonidos coherentes. Tenía que saber lo mucho que lamentaba haber traído a ese monstruo a su casa. Su vida se había teñido de tristeza una vez más por un asesinato injusto. La verdad se escapaba igual que mi conciencia. El terror me hace preso, más todavía cuando sé que nunca saldrá a la luz.

22 ago. 2015

La conversación por fin acabó pero mis miedos continúan en mi interior. He visto sus pensamientos tan claros como si los estuviera rasgando con una pluma. Y lo entiendo, entiendo su miedo y toda la responsabilidad que ha caído sobre él. Pocas veces habíamos visto un crimen de estas características, y con tantas oscuridades, incógnitas, como tenemos ahora.

La desesperación ha podido llevarle a dudar de mí en ese sentido, o quizás el simple recuerdo. Todavía piensa que la cordura no me acompaña, está claro. Pero sí podría sumergirme en aquello que tanto teme. Si realmente permanecen aquí, entre nosotros y ocultos desde que Therin los invitó a venir... han podido pasar muchas cosas. Quizás sea hora de abandonar lujos y desaparecer un tiempo. Para observar, para integrarme entre ellos. Reforzar una fe que a veces parece palidecer, especialmente después de su silencio. Quizás estén tan perdidos como yo, ahora que todo se ha vuelto silencioso.

Descubrir lo que traman, desaparecer por un tiempo, no perderme a mí mismo. Puede ser vital en todo este asunto. Cosas terribles suceden cuando no tenemos una guía, una luz en el camino.

21 ago. 2015

Raziel

Recuerdos.
Un bosque solitario donde los árboles apenas me dejaban ver la luz del sol. Una sombra que se movía entre ellos. Creí que sería una criatura del bosque, un misterio por resolver. Pero resultó ser un muchacho vivaz, que me contó acerca de una maldición que le impedía tocar el suelo.
Juegos. Aquello fue un extraño comienzo lleno de inocencia, y poco a poco fui conociendo al que sería un gran amigo.

Tiempo después, fue algo más. Un beso, un abrazo... una sombra que se colaba en mitad de la noche simplemente para abrazarme mientras dormía. No tenía dónde ir, pero sabía que eso solo era una excusa más.
Una vez nos salvamos mutuamente de un ataque. Otra vez paseamos juntos por la ciudad. Las cosas malas ya no me importan.

Su rostro pacífico en el bosque, bajo esa maleza donde sabía lo que íbamos a encontrar... Siempre tuve la esperanza de volver a escuchar su voz una vez más.
Pero eso nunca será. Nunca me mirará con esos ojos, ni me sonreirá. Nunca volverá a decir mi nombre, pero yo seguiré nombrando el suyo.

Ahí estaba... tan cerca, pero por desgracia, tan lejos...


19 ago. 2015

Cuando regresas al mundo del modo en que yo lo hice, sentía que volvía a nacer. Sobre mis hombros cargaba de forma inevitable demasiado horror, muertes y responsabilidad. Quizás me habían enviado al ostracismo por tanto terror propagado cuando ostentaba el poder. No puedo negar que veo el mundo de otra forma. Las imágenes de mi juventud quedan casi difuminadas, como un dibujo que se deshace al ser sumergido en el agua. Ahora solo quedan recuerdos en mi mente de conversaciones en las que mantenía la mente fría antes de hacer algo terrible. Aquellas salas de puro lujo donde gestaba ideas que podrían destruir nuestro mundo. El silencio de las entidades divinas que me habían permitido estar allí. El miedo profundo ante su prolongado silencio. El terror en mi carne cuando comprendí lo que significaba.

Abro los ojos. Ya ha amanecido y escucho el rumor de la ciudad muy lejana. Poco a poco se hace más próxima. En esta diminuta dependencia donde mi sobrina me ha refugiado y donde por desgracia la muerte sacudió su vida. Todavía no sé si prefiero la quietud de mi cautiverio en el bosque o este frenético ritmo donde pasan demasiadas cosas y a demasiada velocidad.

Mientras mi estancia dure, permanezco invisible. Volver a la vida anunciando sin temor el hecho de estar de nuevo entre los vivos sería... pretencioso. Así lo pienso. Como si nada hubiera pasado, como si todo estuviera perdonado. Y no lo deseo así, quiero una oportunidad para redimirme. Empezar de cero, conocer desde abajo el mundo que goberné un día. Therin así me lo ha permitido, y sería un desprecio no aprovecharlo. Quién sabe lo que podré descubrir.

12 ago. 2015

Nada podía haberme preparado para lo que iba a recibir en la vida. Y a medida que llegaba, a pesar de las dificulltades, lo acepté en silencio. Sin hacer gran ostentación, sin regodearme en exceso, sin hacer el alarde suficiente como para levantar envidias. Porque, ciertamente, tenía motivos para atraer envidias. Una mujer hermosa que aceptaba y correspondía mis sentimientos; una familia que, aunque rota, no me rechazaba; la voluntad suficiente como para escapar de la vida que debíamos llevar; un mundo en el que era posible aunque no fácil ser olvidado después de mi pasado...

¿Cómo iba a dejarme llevar por la primera dificultad? Era complicado, ella podía seguir sintiendo cosas por... ese hombre que se niega a desaparecer, que la despreció tanto y que a mis ojos sigue dispuesto a hacerle daño. Sería posible que me contagiase de la extraña vida que he observado durante tanto tiempo, como mero espectador, de las altas esferas. Vivir como ellos para que así pueda ser feliz, para no perderla mientras ella se decide. Mi corazón ardía en rabia, pero poco a poco las llamas dejan de hacer daño. Es un desagradable calor que me invade.

Avanzan los días y me siento cada vez más ignorante, que este defecto se hace cada vez más notable. Es por eso que me pregunto que qué sabré yo de cómo acostumbran a hacer sus vidas, a cómo las relaciones cumplen su devenir, de cómo los sentimientos se arraigan o se desvanecen. Pienso estar a su lado, cumpliendo con sus deseos, para alcanzar la felicidad. Juntos, pues el pequeño que está a punto de asomarse al abismo nos necesita más que nunca.

10 ago. 2015

Haber encontrado sobre mis pasos a la figura que alejé de mí con tanto ahínco ha sido demasiado para mi corazón. Me siento cansado de tantas emociones contenidas y que parecen arder ahora como si brea hubiesen almacenado desde entonces.

Quisiera atesorar esas palabras, palparlas y observarlas como podría hacer con una joya. La perdí y la volví a encontrar, ahora como adultos con heridas todavía abiertas pero que poco a poco se cierran. Su negativa, quizás por una intuición en mi ser, no es algo que vaya a ignorar, pero creo firmemente que esconde un mar de dudas. Quizás tuviera miedo a vacilar, a darme demasiada confianza para herirla de nuevo. Nada más lejos de la realidad. Cómo disfrutaría volviendo a compartir con ella un tablero de ajedrez. El hombrecillo que la sigue ahora tal vez no sea capaz ni de comprender el juego. Pero es lo que ha decidido, y nada podré hacer si es que quiero volver a, como mínimo, compartir correspondencia con ella.

Sin duda, he de volver. Mi corazón así lo clama. Aparecer de tanto en tanto, no perderla para siempre. Porque hay algo. Lo veo en sus ojos, está escondido en su mirada.

5 ago. 2015

Su sueño se ha convertido en unos periodos irregulares donde ella parece abrir y cerrar los ojos cuando tiene suficientes fuerzas o carece de ellas. El galeno que la atiende hace lo que puede, parece que inspirado por mi hija, pero cada vez con menos esperanza en sus ojos.

Hay que ser realistas y saber que no podemos solucionar cada maldito problema que encontraremos en este mundo. Pero tal vez sea diferente. Ella ya no tiene edad para esa clase de juegos, debería saber cómo es esa realidad o al menos aproximarla. Prometer a un niño de un futuro posiblemente brillante, donde nada le faltara... es un juego demasiado peligroso. Nada propio de ella en su integridad y sinceridad.

No puedo evitar pensar en Hobsyllwin. Son situaciones similares, pero terriblemente diferentes. No hay vínculo, hay un pasado que dejar atrás, una nueva persona a la que conocer e integrar, con todo lo que eso supone. Será una aventura difícil de superar, suerte que no está sola a la hora de educarle, de guiarle... Crecerán juntos, y eso puede hacerles más fuertes que con ningún otro lazo.

Crecemos, nos amamos...

Últimamente, a pesar de permanecer en un ambiente de paz y tranquilidad, no he podido disfrutar de ambos privilegios. Por lo menos estoy más tranquila, sin tantas personas que me juzguen, con otras tantas que aunque no nombren lo que soy, tienen consideración con mi profesión.
No puedo escapar de ciertas cosas que van conmigo, con mi nueva naturaleza. Esa que me niego a aceptar pero que obedezco por fe, por agradecimiento y por miedo. Es una mezcla extraña, pero me ayuda a sobrevivir y cuidar de las personas que a las que amo.

Su última petición fue compleja, más por mis propios actos que por lo solicitado en sí. Hice mal, pero afortunadamente todo se solucionó. Y ahora... siento que voy a redimir esos actos. Desde luego no lo haré por simple compensación, sino por amor.
No pensé que en este viaje empezaría una aventura tan especial junto a Noruber y... posiblemente, nuestro futuro hijo. La vida da muchas vueltas, y a pesar de que el motivo por el cuál nos haremos cargo de él me llena el corazón de tristeza... también estoy feliz. Y desde luego, siento pánico.

¿Cómo será? ¿Y si no lo hago bien? ¿Y si me odia en un futuro? ¿Y si cometo los mismos errores que mi madre? Ojalá algún día toda esta pesadilla pase. Entonces podría explicarle muchas cosas...

Rupert, no sé si seré la mejor madre... pero prometo no volver a fallarte nunca más.

3 ago. 2015

El cuerpo de la pobre infeliz cuya culpa ya pesaba sobre los hombros se retiró rápidamente. En un futuro dejaría de odiar aquella torre que eran nuestros dominios, cuando descubriera su potencial y dejase de temer a su propia naturaleza. Mientras, tendría que hacer por no destruir esa fragilidad de su mente, esa de la que tuvimos que deshacernos todos, y que en ella amenaza con cristalizar y quebrarse con ese niño.

Envidio el arrojo de los niños, la falta de inquietud aún en un lugar como en el que estaba. Temblaba cuando ella se marchó, casi con sensación de abandono. Pero con la poca fuerza que guardaba en su cuerpo, se atrevió a explorar, apenas alejándose de mí. Escuchaba lo que debía hacer, descansaba, huía de esas campanas y a veces hasta encontraba el modo de divertirse. Entre ruinas encontró una campana ya sin dueño, del paso del tiempo que ni siquiera perdona a esas criaturas que guardaban la torre... y descubrió el modo de hacerse pasar por ellas, casi haciéndose invisible a sus ojos. Eso le permitió explorar sin saber que yo misma le observaba. La curiosidad le podía, le guiaba más allá del miedo.

Se hacía fuerte en la oscuridad de nuestro hogar, se hacía receptivo a los cambios que se sucedían. Escuchaba, parecía comprender, asimilaba que lo que debía hacer si quería salvarse de la tragedia que estaba por caer sobre su cabeza. No sería un problema que pronto le sirviera, siguiendo a Therin como guardiana y protectora en su vida. Ambos se necesitan, se necesitan para alcanzar su beneplácito y por fin entender la liberación que está cada vez más próxima.

26 jul. 2015

¿Quienes somos nosotros, criaturas mortales, para oponernos a la voluntad de una entidad superior? Mientras observo desde lo alto como se afanan para cargar esa carreta con todo lo que necesitarán, pienso en ella. Actúa de la misma forma que cuando era pequeña y marchaba con nuestro padre.

Quizás ese frío que siento emanar de ella sea realmente ajeno a ella. Su esencia podría no estar... corrompida como he visto en tantas otras ocasiones, en mis muchos viajes. Tengo demasiados deberes y el único modo de escapar en mi mente es volver a pensar en ella, llenándome de un profundo sentimiento de culpa. Pensando en que la salvaría, que protegería todo lo que siempre ha sido, quizás la he empujado hacia una caída mortal en su espíritu.

Es mejor dejarla marchar. Cuidar de ella y proteger a los demás de ese mal que guarda. Así podremos sobrevivir, puede que durante un tiempo, juntos.

24 jul. 2015

Cuatro personas. No sé si son mujeres u hombres, pero su estado es terrible. Casi parece que llevan eones en esa posición. Es posible que así sea, en este lugar todo parece infinito, y no me extrañaría encontrarme con esa certeza.

Levantan sus brazos observando como si fueran presos de ella, totalmente ajenos a cualquier otro estímulo... a esa luz. Veo también a Evelyn, que me observa y también centra su atención en esa esfera brillante. Parece asustada. Como yo.
Fijo mi vista al centro y poco a poco... parece que veo a una persona. Escucho gritos, no me ensordecen, pero me aterran de igual modo.
Quizá esos gritos no sean de quién parece estar dentro de esa esfera luminiscente, quizá sean lamentos de otras personas.

Presto de nuevo atención a esas personas indefinidas y me pregunto... si serán sus voces.
No puedo mirar mucho más pues Evelyn, sacudida por ese miedo y ese espíritu díscolo, decide algo.
En esa almenara de la cual ya conozco el origen de su luz, hay cuatro ventanales gigantescos que dan a aquella tormenta de la que sé que sobreviviremos.
Por eso no me importa que Evelyn caiga y me arrastre con ella.

Ahora medito sobre ese... ¿sueño? No... revelación. Creo que cada vez que aparezco en ese lugar consiste en eso.
Siento temor al pensar en algo tenebroso. Lo primero que pensé fue en el tiempo que podrían llevar esas personas ahí. ¿Y si eran sacerdotes en tiempos pasados? ¿Y si ese es nuestro destino? ¿Y si el Dios de la Luz quiere que los nuevos sacerdotes mantengamos viva esa esfera? Es posible que mis miedos me provoquen pensamientos retorcidos.

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Empiezo a entender. Siento como si mis pensamientos fueran piezas que van encajando, que van comprendiendo todo lo que he descubierto.
Durante mi viaje no puedo evitar darle vueltas. El paisaje cambia, la carreta en movimiento y la brisa en mi rostro despeja mis recuerdos.

"... de la prisión que crearon los primeros..."

¡Claro! ¡Eso es!
Esas sombras me lo dijeron, provenían de una prisión. Y aquel lugar desde luego parece una prisión. Los primeros deben ser... ¿los Dioses? No cabe otra explicación, esa no es creación posible para los mortales, y tampoco está en nosotros la capacidad de mantener encerrado a... ¡un Dios!

Creo que lo estoy empezando a comprender. Los Dioses mantienen encerrado al Dios de la Luz en esa prisión. Quizá quiere que le liberemos para propósitos que desconozco.
Pero que sin duda... no traerán nada bueno a nuestro mundo.

23 jul. 2015

Mi corazón se enfría. Supongo que en algún momento tendría que pasar. Todos dicen que soy inocente, que observo el mundo de una forma... irreal.
Antes pensaba que las personas eran buenas por naturaleza. Ahora creo que lo corrupto no se puede revertir. Es más difícil ser bueno que hacer el mal. Es obvio que lo segundo resulta más gratificante, mejor para nosotros.

Al menos dejaré de ver un mundo lleno de colores, y gracias a ello encontraré matices en él. Las personas miran por su propio bien, y la verdad... va siendo hora de pensar en mí misma.
Me duele el corazón, me muero por dentro mientras mi realidad se desmorona. Pero, maldita sea... ¿cómo he podido tardar tanto en abrir los ojos?

No existen las oportunidades, solo lo que demostramos.
Así que... ¿para qué esforzarme? Si solo se quedarán con lo malo de mí...
¿Y si... fuera real lo vivido?

Las palabras resonaron como si alguien hubiera modificado su garganta para darle eco a sus palabras. Los dos presentes solo pudieron girarse para mirarla, como si estuvieran presenciando algo extraordinario... algo que ni siquiera había llegado.

Ella se tambaleó durante unos segundos, como si fueran a fallar sus piernas. Los dos hicieron amago de aproximarse, pero en su corazón algo les decía que no. Ojos que se oscurecieron en breves instantes, como el que deja caer una gota de tinta en un mar de claridad. Y lo que siguió entonces fue un episodio de violencia que no podía ser entendido para sus víctimas.

El dragón en su forma humana rápidamente fue tumbado hasta rodar por el suelo, y desprendido de su arma apenas pudo reaccionar. La muchacha, armada y con su voluntad sustituida por una ajena y mucho más poderosa, rápidamente se giró.

El tiflin observaba, impávido en apariencia, cómo ella se acercaba. Conocía lo que estaba por venir, sería el castigo a ser impuesto para su desobediencia. No había encontrado el momento, y aquella parecía entonces la oportunidad. Extendió las manos hacia delante, como si se entragara a esa criatura.

No sabía de dónde sacó el valor para dirigirse a ella, pero finalmente habló.

- Sabes mi deseo. Libérala y tendrás mi vida, tal y como quisiste la de Ana.

No hubo respuesta de aquella voz trémula que solo podía adivinar a través de la mujer que le había guiado hacia la deidad. Pero cuando, tras detenerse, sintió el acero atravesar su carne, una gran paz le llenó mientras perdía la vida.

19 jul. 2015

La investigación

De vuelta a la soledad, no puedo evitar pensar en lo que me ha dicho. Muchas cosas han cambiado desde que he vuelto a ser... yo mismo, creo. Y se ha vuelto oscuro como nunca antes, sin haber podido evitar que almas como las de mi hija pierdan su inocencia y tengan terribles deseos.

La mujer a la que odiaba ahora tiene sus buenos deseos. No muchas cosas han ido demasiado bien, por lo que me cuesta creer que la haya perdonado. ¿Es acaso que desea terminar lo que empezó? ¿Que se arrepiente de haberla dejado con vida? Temores que me hacen estremecer...

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Dos figuras que entraban en el dormitorio que permanecía vacío, y que en cualquier momento podía ser invadido.

- ¿Estás seguro de esto? - preguntaba Iefel como si fuera un niño asustado que desobedecía a fuerzas mayores.
- No... no recuerdo dónde estaba, pero es posible que lo encontremos aquí.
- ¿Cómo se os ocurre? ¿Cuándo pensábais compartirlo?
- Sabes que no es algo para ir comentando de cualquier manera, ¿verdad? - respondió Zekkyou con molestia mientras se apostaba sobre la cama. - Ayúdame a moverla, vamos.

Movieron la cama con la mayor presteza posible y alzaron la pesada losa que ocultó en otro tiempo el tesoro de una criatura durmiente esperando a encontrar al alma con el que compartiría su camino. Pero no estaba allí. Solo encontrarían lo que serían acertijos que quebrarían la realidad y que les ayudaría a entender la amenaza que se cernía sobre ellos.

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3 Noruber explica lo que sabe sobre Lisan
Sentados todos juntos, dejaban que las antes calientes bebidas se enfriasen poco a poco. La mesa, iluminada con la luz de las velas, ofrecía tantos misterios que ni siquiera esa luz era capaz de despejar. Los tres presentes sentían como no se auguraba nada bueno.

- Parece... es decir, coincide con algo que le dije a Therin una vez. Sobre Lisan.
- ¿Sobre Lisan?
- Sí... ella siempre ha sospechado, y me encargó averiguar todo lo que pude. Sobre su pasado en el que había hecho que muchos la odiasen, su huida hacia los bosques, su carisma propio de una hechicera. - explicaba a medida que iba señalando los diversos motivos sobre el papiro. - Nunca ha dejado de pensar en eso, supongo.

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4 Zekk e Iefel intentan averiguar qué ha cambiado para que haya dejado de maldecir al Dios de la Luz
Caminando de nuevo hacia el castillo, agotados por tanta información que a veces incluso resultaba redundante, sentían el pesar en sus corazones. Si se repetía tanto era porque quizás realmente estaba desesperada por encontrar ayuda. Pero con tanto secretismo era difícil hacer algo.

Zekkyou, más calmado que su compañero, rompió el silencio.

- Pudo tener una revelación... y arrepentirse de ello.
- Es una deidad oscura, ¿acaso te parece extraño? -
- ¿Pero entonces... sigue sirviendo a pesar de haber perdido la fe, la confianza?
- ¿Cómo va a dejar de tener fe en algo que la amenaza, que teme? A veces no es solo la fe, si no también el miedo. - concluyó, enrareciendo ya el cansado ambiente que existía entre los dos.

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Habían marchado de esa extraña casa dejando a su único habitante con grandes inquietudes y temores. Palabras y versos que confirmaban temores que tomarían formas únicas en las mentes de los que estaban interesados en descubrir la verdad.

¿Su temor?

No era tanto lo que podía pasar, si no por lo que ella estaba pasando en esos momentos. Sola, buscando ayuda, quebrando su mente para buscar y pedir ayuda. ¿Cómo sería aquel infierno? No podía abandonarla, se había hecho la promesa de amarla en cualquier circunstancia, en ser su apoyo... y el camino parecía claro. Con temblores, dejó caer las manos de reposarlas sobre su cabeza y comenzó a prepararse. Había mucho que buscar, una mentalidad que cambiar y dejarse arrastrar por lo que ella ahora practicaba.

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La biblioteca estaba solo iluminada esa noche por el candelabro yacía sobre el escritorio donde el guardián descansaba y vigilaba. Solo que el guardián ya no era necesario, y era una figura que reflexionaba y dejaba perder su mirada en las tinieblas entre libros. Solo el silencio fue roto por la presencia de Zekkyou, que tardó en hacerse advertir ante el presente.

Cuando por fin despertó de sus ensoñaciones, se miraron con gesto grave y contagiándose una cierta tensión:

- ¿Qué pasa?
- Necesito decirte algo, y que abandones tu escudo de fe inquebrantable en una persona. - dijo el interpelado, apoyándose sobre la mes apara acercarse a Iefel.
- Habla entonces... - respondió rehuyendo la mirada y comenzando a sentirse incómodo, sabiendo que no sería fácil eso que le pedía.

Zekkyou tomó una silla y se sentó frente a él, dejando esa mesa entre ellos como zona segura entre los dos.

- Es sobre Ethan... estuvo influido, y me dijiste que el miedo, la fe o lo que sea es difícil de arrancar. Podría tener esos sentimientos todavía, influenciando a tu sobrina... Sabes la posición de poder que tiene sobre ella, ¡sería tan fácil!

El silencio inundó la sala, incómodo, como si fuera a quebrarse en una explosión.

- ¿Acaso crees... que no he pensado en ello alguna vez? - preguntó Iefel, volviendo a mirarle durante unos segundos, arrepintiendose de haber hablado aunque fuera con un hilo de voz. Solo por la pasión que vio en sus ojos, como una llama al saberse en lo cierto.
- Entonces... podrían ser otras muchas cosas. Que fingiera no recordar... ha manipulado antes, ¿por qué habría parado?

Iefel se levantó para tomar distancias con el problema y frenarle si es que era posible.

- No lo sabemos y haremos mal en presuponerlo. Partiremos y buscaremos ayuda, igual que en el pasado. Hobsyllwin sabrá qué hacer.

En su asiento, Zekkyou se dejó reposar en el respaldo, mientras seguía sus pasos con la mirada.

- ¿No será demasiado tarde? - preguntó con voz suave.
- ¿Tarde? ¿No te parece demasiado tarde que ella sirva a ese dios? Se ha convertido en su enemigo, ¿qué podría ser peor?
- ¿Que encuentre a ese quinto?

Un pesado suspiro cayó en el aire.

- Entonces más nos vale darnos prisa.

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17 jul. 2015

El paso del tiempo no existía. Me consolaba pensando en ello. Podía ser incluso que hacía apenas unas horas que me mantenían encerrado. La caída infinita con la que algunos infelices eran castigados, no lo suficientemente fuertes como para aguantar la marca, era a veces un destino deseable.

Las cadenas que me sostenían arrodillado ya hacían marcas imposibles en mi piel, y me recordarían lo sufrido allí aunque fuera imposible escapar para mí. No recordaría nada cuando cumpliera el plan que tenían reservado para mí. Quería ser el que menos gritase cuando me llevasen a las alturas, desprovisto de mente, de la capacidad para sufrir. Quizás incluso podría precipitarme al abismo que pude adivinar cuando llegué aquí. Recuerdo la tormenta bajo nuestros pies, como si las nubes fueran el agua y nuestra posición... algo supraterrenal.


Escucho la voz en mi cabeza, deseosa de mi sometimiento. Es un camino a seguir con tantas salidas que apenas puedo ser consciente de ellas. Podría incluso evitar mi tortura, mi destino preparado. Pero siempre he luchado, hasta la más adversa situación por los demás. Quería también, por una vez, luchar por mí mismo. Y también por la niña que viaja a mi lado, aunque no tenga claro en qué momento se ha unido a mí. Solo sé que me ha liberado, sin saber todavía si ha sido para bien o para mal en su vida.

Somos almas perdidas que escalan en una torre, ascendiendo hacia las fauces de una deidad hambrienta de mundos.

14 jul. 2015

El ajedrez es la representación de todas las luchas en todas las eras en todas las circunstancias. Es el combate interminable, la quimera que nos hace creernos capaces de manejar los hilos en la eterna lucha entre opuestos. Cuando en realidad, no somos más que peones en un tablero mucho mayor.

Me consumen los pensamientos y ya apenas recuerdo lo que he dicho en voz alta entre estas paredes. Nadie me escuchará, solo el papiro recuerda mis palabras. A veces me contradigo pero tardo horas en descubrirme en mi error. Pero no evoluciono. Están atrapados, esos hilos de pensamiento, igual que mi cuerpo en esta habitación.

Esas piezas de ajedrez se mantienen siempre a la espera de enfrentarse, de iniciar una nueva batalla representando cualquier causa, bandera o ideal. Pero las envidio, en cualquiera de sus bandos, por saberse en igualdad de condiciones que sus rivales. Ellas saben que esperan y solo las diferencia la astucia de aquel que las guiará. En cambio, servidor, preso e ignorante de lo que quieran de mí, no sé contra qué debo combatir. La muchacha me inspira confianza, me ha brindado un papel que no sé si me pertenece pero que me abre la curiosidad hacia un bonito pasado. Todo podría formar parte de la misma amenaza, haciendome confiar y abandonar mis miedos que a la vez tanto me agotan. No sé si quiero o puedo dejarme arrastrar por los hermosos sentimientos que sus ojos me inspiran.

Tengo tanto miedo al vacío de mis recuerdos. Casi tanto como a la negrura de mi futuro, donde caben tantos peligros que ni siquiera podría contarlos.

12 jul. 2015

La nieve bajo su cuerpo empezó a oscurecerse como si tragase la sangre de una bestia herida. A cada movimiento que hacía, esta mancha seguía creciendo. Sus manos se agarraban a la fría materia blanca que cubría el suelo, haciendo esfuerzo sobrehumano para salir de lo que parecía un pozo de negrura. Toda criatura viva se había alejado del lugar, mientras el cuerpo humaniforme que hacía por salir con gran esfuerzo se resistía a la fuerza que quería tragarlo de nuevo hacia las profundidades.

Al principio era silencio, pero como si hubiera comprendido que vivía y no era solo una pesadilla de la que escapar, gritos y gemidos por el esfuerzo exhalaban de su boca. No quería mirar atrás, suponía una poca pero valiosa energía que necesitaba para no morir.

En su mente había demasiados pensamientos muy fugaces sobre el pasado inmediato y los temores que podían hacerse realidad. Toda esa corriente de emociones provocadas le hacían luchar con más ahínco. Casi no le permitían detectar a las otras criaturas de sombra que, igual que ella, parecían huir de un pozo que siempre tragaba. Escuchó un gran estruendo a sus espaldas, igual que una violenta ventisca comenzó a empujarla hacia atrás. Gritó frustrada por encontrar tantas adversidades para algo que parecía tan simple como arrastrarse por el suelo, pero no se rindió. El estruendo se intensificó hasta acabar en una tremenda explosión que hizo eco en el bosque donde se encontraba, acabando también con la poderosa ventisca. Volvió a respirar de forma normal, aunque tardaría en sentir que su corazón latía de forma saludable.

Alzó su rostro para observar que aquellas formas de sombra, variadas en forma y tamaño, se apostaban sobre ella, como queriendo adivinar sus movimientos. Tembló, acostumbrada a ellas pero no con tal atención. Parecían amenazadoras, y tuvo presente lo que debía hacer. Apenas quedó de rodillas y cerró los ojos, asumiendo el destino que le esperaba. Aquellas sombras, que intensificaban el frío que poblaba el helado paraje, escucharon sus palabras de sumisión y lealtad una vez más, satisfechas por el precio que había tenido que pagar. No había sido el fin, todavía no.

11 jul. 2015

El precio a pagar

Esa noche ocurriría, no sabía qué... pero no me esperaba encontrarme con semejante escena. ¿Quiénes somos? ¿Cuándo dejamos de ser los que fuimos? ¿En quién podemos confiar?
El fuego acabaría con ella, mujer a la que amaba, o eso decía... Temo que sea capaz de olvidar a los que le aman por ese miedo que se apodera de él.

Al fin lo he descubierto todo. Mis sospechas, mi desconfianza injustificada... fueron ciertas. ¿Cuándo me perdí a mí misma?
Quise su muerte, a toda costa, a cualquier precio. Incluida mi vida. No me imaginé terminar en aquel paraje blanco, tras el muro.
Sabía que lo que fuera a pasar probablemente acabaría conmigo, aunque no el modo.
Arranqué el colgante de su cuello y al fin pude ver en ella una expresión que no era esa tranquilidad, esa seguridad... No. Vi el miedo. Y me regocijé en él antes de la explosión y la oscuridad.

Cuando desperté sentí en mi piel y mi cuerpo la consecuencia de mis pecados. En mi fuero interno aún deseo su destrucción.
Ya no creo en las personas. Quizá me haya perdido a mí misma, pero no volverán a hacernos daño. Es el precio a pagar por hacer de este un mundo mejor.

Maldigo al Dios de la Luz, cuyo nombre oscurece aquello que defiende.

8 jul. 2015

- Suéltala ahora.

- No puedo hacerlo. Todavía no. - le respondió, intentando ser firme aunque sus manos estuvieran temblando de forma casi incontenible.

A ella no se le escapó ese detalle, aún cuando él estaba haciendo por ocultar esos temblores con verdadero esfuerzo. Volvió a pasarse una mano por su rostro antes de sentarse, más lejos de él que de costumbre en aquella sala, que tantas conversaciones y confidencias guardaba en ecos...

- Ella es inocente, todos lo sabemos.

- Sí, pero el capitán ha visto demasiados asesinatos en las cortes como para que quiera dejar esta situación con dudas. Y si te soy sincero, yo también tengo ciertas dudas.

- ¿Qué? ¿Tienes dudas? ¿Dudas de tu propia hija?

- ¡No! ... dudas sobre si es verdad que ahora intentan asesinarme, porque la amenaza puede venir de cualquier parte.

El silencio de nuevo habitó el salón, mientras se contemplaban con temor y cierto reto. Podían coincidir en pensamiento, pero sus métodos distaban demasiado entre sí.

- Piensa entonces en que acabas de apartar a tu mejor aliada en este mundo. - concluyó, poniéndose en pie y dejándole solo con sus pensamientos tras esas palabras.

La injusticia era una realidad, pero el miedo le estaba haciendo un inevitable compañero. Temiendo por su vida, incluso sus propios hijos podían ser sus asesinos. Uno había abandonado el hogar para siempre, mientras al que consideraba su hermano seguía sin aparecer tras aquel choque por la libertad de Therin.

Las lágrimas brotaban a la par que su pecho se sacudía por los sollozos. Quería encontrar la solución, pero no la veía, ni siquiera intentando escuchar las palabras del cielo. Nunca se había sentido tan solo.

En las sombras

Oscuridad.
Siento la soga en el cuello, el mío, el de otras personas... y me imagino esas sogas en la oscuridad, cuyas cuerdas ascienden hacia una mano desconocida. Un rostro que no podemos ver.
Es así como me siento, y tengo miedo de que el suelo a mis pies se derrumbe y la soga tire demasiado de nosotros.

Aquí, en las sombras, en una mazmorra de mi propio hogar. Siento que mi único consuelo, esa luz que me permite aún el lujo de sonreír... depende de una persona. Noruber, quién no deja que me marchite. Apenas llevo dos noches aquí y ya siento la desesperación. Pero he de ser fuerte, no deben creer que soy realmente una traidora.
Nada de esto es justo para mí, pues me considero una persona que no ha hecho ningún mal a nadie. O al menos, no por placer o de forma premeditada.

Tengo tanto miedo...
Aún quedan muchas noches, y solo puedo soñar con irme. Lejos de estos muros, quiero vivir al fin como lo deseo. Nunca deseé ser noble, me bastaba con el calor de mi familia.
Cuando salga de aquí cumpliré ese sueño, a pesar de la tristeza que pueda sentir.
Pero tengo miedo de no salir.

Sin embargo... lo que más miedo me da no será mi sentencia, pues antes de que se cumpla huiré de una forma cobarde. Será, en todo caso, no poder volver.
Esta ciudad se cae a pedazos y aún no sé por qué.

Solo me acogen la luz de la única vela de mi prisión, la voz de mi compañero y los brazos de mi amado en la noche.
Pero mi corazón está desamparado.

4 jul. 2015

Falsa realidad

Nunca pensé que mi vida terminaría de este modo. Por lo menos puedo decir que moriré habiendo salvado a quien quiero.
Mientras mis heridas se abrían, días tras día... no podía dejar de lamentar todo lo que me perdería. Mi vida con él, tal y como la imaginé durante mi viaje. Los besos, las sonrisas, las caricias...
También las voces de mi padre, de mi tío... de todos. Se iban perdiendo poco a poco, preguntándome qué me habrían dicho por última vez.

Deliro. Ya no sé cuál es la verdadera realidad. Lo sueños me confunden y aún creo que despertaré. Veo pájaros sobre la ventana y escucho caballos de personas que se acercan pero nunca llegarán a mí, porque será demasiado tarde.

Por lo menos, no moriré sola. Su confianza y sonrisa, siempre visible para mí... hacen que mis últimos días sean más felices y me asegura que hice bien en sacrificarme por él.
Es el precio a pagar.

Mis ojos se cierran poco a poco y siento que me llama, pero no le puedo responder. Siento que marcho, no sé a dónde.
Recuerdo la voz de mi tío preguntándome... qué habrá después de la muerte. Pronto lo descubriré.


Abro los ojos, la brisa, la luz del sol, la hierba fresca... Noruber. ¿Es este el paraíso?
Definitivamente... tras la muerte hay una oportunidad de vivir la vida tal y como debería haber continuado.

Me pregunto cómo será cuando despierte de esta falsa realidad.
Todo parecía irreal. No hacía tanto tiempo desde que no frecuentaba semejantes lugares. Lo atribuía al miedo contagiado en la prisión, no había logrado sacudírmelo todavía. Junto con el idilio vivido en las tierras de Thross... una extraña combinación.

Pero era diferente. Casi sentía que todo pasaba anormalmente lento. Podía observar el mundo en detalle sin que apenas nada se me escapase. Y lo que estaba descubriendo me hacía temer. Sonrisas cómplices que intentaban ser escondidas a mi llegada. Miradas significativas que daban un aviso entre todos los presentes. Toda la sala en su amplitud cambió, como si las velas que iluminaban perdiesen parte de su fuerza a la vez.

Mis manos cruzadas, maneras impecables, un gran valor para la información que llevaba conmigo, y las obvias intenciones de buscar más. Nadie hablaba conmigo, hacerlo significaba estar buscando algo que nadie reconocía obtener. Por eso me ignoraban. Pero en aquel momento, mi presencia era diferente, casi esperada.

No pude contener un cierto temor mientras llevaba la copa tan ansiada a mis labios. Mis actos eran espontáneos, tenían que haber envenenado cada bebida de la sala. Era una sensación habitual en mí, pero más que nunca extrañaba la voz de Catherin. Como si fuera un escudo con el que al menos podía protegerme de esos lobos.

1 jul. 2015

(respuestas) En camino...

Iefel siempre ha sido un hombre frágil, pero si permanecéis juntos, nada malo os ocurrirá. El camino es duro a veces, necesito saber cómo estáis. Las misivas tardan mucho en llegar, y ruego encarecidamente que volváis en cuanto encontréis rastro de Zekkyou y vuelva a formar parte de la marcha que formáis los tres.
Ese viaje cada vez me trae peores noticias de vuestra parte, y dudo que merezca ya la pena semejante propósito por el cual hemos dejado de tener noticias. Tal vez el mundo no esté en riesgo, como tu tío predijo. Por favor, regresad pronto.
Con todo mi afecto.

Ethan.

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No sabes cómo calma mi corazón saber que tu amigo vuelve a estar a tu lado y que Iefel se recupera. Entiendo que seguís avanzando, quizás mi misiva todavía no haya llegado a tus manos. Quizás vea el futuro, por eso creo que no regresarás a mi orden.
Pase lo que pase, procuráos de personas que os ayuden o al menos que trabajen para vosotros. Son tiempos difíciles para viajar, debí desoír a Iefel y enviaros con ayuda de mis hombres, tal y como planeaba en un principio. Si al menos no atendiste a mi ruego inicial, atiende a este y trabaja sobre seguro.

A veces el corazón se vuelve árido. Lo peor es cuando no lo percibes, o quizás lo ignoras. Tu alma es cándida, te recreas en la bondad y el buen hacer. No temas. Cuando el miedo pase, tu corazón volver a sentir igual que antes. Yo confío en ti.

Os extraño como si me faltara la misma vida.

Ethan

En camino...

Papá;

Te escribo esta misiva en unas circunstancias peculiares y difíciles. Hemos llegado a Dalanvor hace unos días, con todo lo que te expliqué en la anterior carta. No me canso de escribirte, me acuerdo mucho de ti y desearía que estuvieras aquí para guiarme en mi camino.

Hasta hace apenas unos minutos me creí sola en el viaje. Ha sucedido algo terrible. Mientras viajábamos llegamos a un único camino tras una bifurcación. Ahí coincidimos con otros viajeros que transportaban prisioneros, creo que esclavos. Guardias y otras personas que supongo serán las que estén liderando esa comitiva.
Nos acabamos uniendo a ellos, imagino que por no crear conflicto, puesto que teníamos el mismo destino. No trataban bien a sus prisioneros, iban a tirar la comida que sobró delante de sus narices, no les trataban las posibles heridas.

Claro que... ya sabes cómo soy. Durante la noche fui a alimentarles y a curarles, dejando al tío Iefel y a Zekkyou durmiendo. ¡Sabía que no debíamos confiar!
Mientras les ayudaba, comenzaron a atacarles, yo pude esconderme pero... ellos no tuvieron tanta suerte.

Ahora no sé dónde está Zekkyou, se lo han llevado con ellos. En cuanto a Iefel... he pasado mucho miedo. Pero está bien, antes de que te alarmes, si no lo has hecho ya. Está vivo, pero papá, no lo he pasado tan mal en toda mi vida cuando durante largos minutos le creí muerto.
Afortunadamente no me doy por vencida.

Pronto seguiremos el viaje para rescatar a Zekkyou. Iefel aún tiene que recuperarse, creo que su cordura peligra después de todo lo sucedido. Pero yo cuidaré de él, te lo prometo.

Te quiero, muchísimo.

Therin

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Papá;

Hace unos días que te envié la anterior misiva, no hay mucha diferencia entre ellas, pero han pasado muchas cosas desde entonces.
En cuanto a lo sucedido, por fortuna conseguimos encontrar a Zekkyou. En este lugar comercializan con personas de una forma demasiado libre, y cada vez detesto más estar aquí.

El tío Iefel ya está mejor, desde que nos reunimos con Zekkyou.

Pero papá, me siento extraña, empiezo a tener miedo de mí misma. Probablemente sea porque lo merecían, porque casi matan a personas que quiero muchísimo. Sin embargo, no me arrepiento de haber atacado, incendiado y... eliminado, a la persona que ha causado todo esto. Ahora que lo he escrito me ha recorrido un escalofrío desagradable, cosa que agradezco a los Dioses.

Supongo que pronto llegará la culpa, pero por el momento doy gracias de permanecer al lado de ellos y permitirme el lujo de decirte: están a salvo.
No puedo evitar estar un poco orgullosa de mí misma, no por las cosas malas que he hecho, sino por las buenas y por las que lucho.

Pronto llegaremos a nuestro destino, hasta entonces... espero respuesta.

Te quiero mucho, no lo olvides. Y te extraño también.
Cuídate.

Therin