8 jul. 2015

En las sombras

Oscuridad.
Siento la soga en el cuello, el mío, el de otras personas... y me imagino esas sogas en la oscuridad, cuyas cuerdas ascienden hacia una mano desconocida. Un rostro que no podemos ver.
Es así como me siento, y tengo miedo de que el suelo a mis pies se derrumbe y la soga tire demasiado de nosotros.

Aquí, en las sombras, en una mazmorra de mi propio hogar. Siento que mi único consuelo, esa luz que me permite aún el lujo de sonreír... depende de una persona. Noruber, quién no deja que me marchite. Apenas llevo dos noches aquí y ya siento la desesperación. Pero he de ser fuerte, no deben creer que soy realmente una traidora.
Nada de esto es justo para mí, pues me considero una persona que no ha hecho ningún mal a nadie. O al menos, no por placer o de forma premeditada.

Tengo tanto miedo...
Aún quedan muchas noches, y solo puedo soñar con irme. Lejos de estos muros, quiero vivir al fin como lo deseo. Nunca deseé ser noble, me bastaba con el calor de mi familia.
Cuando salga de aquí cumpliré ese sueño, a pesar de la tristeza que pueda sentir.
Pero tengo miedo de no salir.

Sin embargo... lo que más miedo me da no será mi sentencia, pues antes de que se cumpla huiré de una forma cobarde. Será, en todo caso, no poder volver.
Esta ciudad se cae a pedazos y aún no sé por qué.

Solo me acogen la luz de la única vela de mi prisión, la voz de mi compañero y los brazos de mi amado en la noche.
Pero mi corazón está desamparado.

1 comentario:

  1. Todavía tengo mucho que dar a ese corazón desamparado. No lo escondas, no huyas. Saldremos juntos de esta oscuridad.

    - Noruber

    ResponderEliminar