9 oct. 2015

Si existe un modo de no existir, es dejando que el corazón arrastre a mi mente hacia lugares lejanos de la realidad. Hacia otros mundos donde todo era feliz, donde el tiempo no pasa, donde mis deseos añaden elementos que se suman a esa... irreal estabilidad.

Postrado en la cama tengo demasiado tiempo para pensar. El buen doctor entiende lo que ocurre aunque no haga preguntas y me da la posibilidad de dormir para no dejarme llevar por esos pensamientos. Pero ya no pueden negarlo, ya no.
Mientras mi presencia se tolera, no pueden negar lo que ella sabe o cree. Sus palabras se consideran y se busca un motivo. Ojalá nunca sepa que va a ser mi arma para llegar a la credibilidad.

Todo llegará, pero hasta entonces disfruto de la presencia de esa mujer que me robó el pensamiento hasta ahora. Me susurra, me mira con amor, me pide perdón por tanto dolor... y escucha todas mis palabras para llegar hacia la unidad que tanto desea. Puede ser muy difícil, pero hay un camino. Juntos lo encontraremos, como en aquellos tiempos en los que creíamos conquistar la tierra de Argonath. Juntos podríamos, y más allá con su maravillosa hija.

Cuando salga de aquí... tantas victorias nos esperan...

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