18 dic. 2016

La caída fue larga. Ni siquiera supe en qué momento dejé de caer en el vacío. Todo era extraño, diferente incluso para mí, teniendo todavía en el recuerdo mis múltiples viajes por más universos que los que cualquiera podría creer que existieran.

Porque esto es muy diferente. Estoy en pie, sobre las aguas de un océano infinito. No hay nada sobre lo que sostenerme sobre esta superficie, pero me mantengo. No hay nada que pueda ver, aguas demasiado oscuras como para encontrar consuelo. No podía pensar con claridad. Entendía por qué estaba allí, pero los últimos momentos hasta desaparecer del plano material tardaron demasiado tiempo en llegar.

Recordé entonces aquella petición. Que no me olvidase. Que escribiese sobre mí. Que no permitiese que me consumiera en su propia mente. Aquello que era mi prisión era tal y como lo había imaginado. Quizás había definido mi propio encierro. Y sumergirme era sumirme en el olvido para no volver.

Sentí pánico. Me ahogaba al pensar en la fragilidad de mi existencia. El tiempo parecía retroceder y avanzar demasiado rápido, a la vez, a veces de forma intermitente. No había periodos, no había medidas posibles. No sabía cuanto tardaría en regresar a la realidad. Y cuando miraba al cielo de un atardecer en el que la luz simplemente se ahogaba, sentí que mis pies se hundían. Si no encontraba la calma, me perdería antes de que ella pudiera reclamarme.

Tomé aire y detuve aquella lenta muerte. Su última mirada, su calor, sus palabras. Serían mi luz en el cielo. Mi fuerza para permanecer. Mi motivo para sobrevivir.

16 dic. 2016

Promesas

Ahora siento una extraña soledad en la que estoy acompañada. Esa ausencia en mi mente, ese calor en mi pecho. Ese abrazo de alguien ausente. Nuestro despertar tras una noche inolvidable, donde pudo dormir por primera vez. Quería que el tiempo se detuviera, que jamás volviera a salir la estrella, que los demonios olvidaran nuestra existencia.

Pero la soledad es inevitable. Y el tiempo pasaba de forma tan cruel que a cada segundo se lo llevaba más lejos de mí. Desaparecía, no podía tocarle como antes, como esa noche. Cada vez menos, hasta que mis dedos solo acariciaban la nada.

- Te quiero.-Le oí decir, ya tan lejos.
- Y yo.-Conseguí responder cuando ya apenas era ausencia.

Y no sé si volveré a ver su mirada, si volveré a escuchar su voz, que me hacía sentir que nunca estaba sola, si podré cumplir la promesa que le hice si me falta un pedazo tan grande del corazón. Se lo ha llevado, de forma inevitable.

Solo me queda esperar a que pase el tiempo acordado y rezar, irónicamente. Rezar por poder recuperarle como antes y cumplir el trato que hicimos. Hasta entonces... escribiré y le ordenaré a mi mente que está prohibido olvidarse de él.

7 dic. 2016

Mi cambio

Ella ya lo había notado. Me sentía diferente, sí, pero casi no podía imaginar lo bueno que era sentirme así. Parecía tener miedo a lo que estaba por venir, quizás porque no contaba con mi visión.

Teníamos un lugar para reunirnos, en el que se concentrarían buenos recuerdos, grandes planes y en el que celebrar cada victoria. Solo necesitábamos sus sueños, propiciarlos de alguna forma. Y si se asusta, podría huir, cortando el único nexo que nos une a aquel que nos llevó a la rebelión.

No quería creerlo, pero desde que encontré a Agatha y comenzó a compartir cada historia que sabía... me sentía viajando. Su mirada se perdía recordando, con un lujo de detalles que me hacían descartar que todo aquello fuera una mentira. Era como un libro del que no quería fin. Es por todo eso que creo con más fuerza que nunca, que esa sensación de pérdida en mi corazón que durante tanto tiempo ha habitado conmigo tendrá consuelo.

Y mientras Falk actúa con especticismo, yo prefiero beber de esa fe que desprende Dasha. Quizás pueda conseguir que esté a su lado, descubrir si fue importante para él en el pasado. Gloria ha de esperar a los que le encuentren, sin desfallecer después de tanto tiempo, tanto dolor como el que sienten. Si no fuimos grandes anteriormente, lo seremos ahora, trayendo esa perfección a los humanos. Y proteger en el camino a aquellos que no son tan fuertes.

29 nov. 2016

Volver. Volver para cruzar caminos con aquellos que podían entregarme alguna suerte de felicidad, o al menos, de objetivo con los que enfrentar los días que llegaban.

Había hecho falta mucha reflexión, soledad, llantos. Incluso había tneido que soportar esas voces en mi cabeza que, en la búsqueda de opiniones que me ayudaran a decidir, habían llegado a conclusiones tan terribles que me daban miedo.

"La manipulas"
"La estás utilizando"
"Te hará daño, y tú a ella"

Eso había provocado una rabia tal que ni me reconocía. Ya le había hecho daño, mostrándose como era en realidad. Casi me había llevado la felicidad de Lena en el camino. ¿Qué más daba? ¿Acaso no nos usamos todos para sentirnos mejor? ¿Menos solos?

Lo que experimento ahora es otra clase de soledad. Más intensa. Profunda. Difícil de apagar y que tengo la suerte de que ella entiende, al menos por ahora. Tal vez, si veía mi entrega, entendería. Tal vez, si tenemos éxito en nuestra búsqueda, ella lo perdonará todo.

Falk.

25 nov. 2016

A veces me pregunto qué pensaría Therin de la mujer en la que me estoy convirtiendo. Ya no existen los pies descalzos en la tierra, las flores en el pelo, la sensación de saber que esté donde esté, el calor de la naturaleza me arropará y me dará un aliento de vida. Ya no exiten verdades, ya no sé decirlas, no existe honestidad ni para mis seres amados. Ni siquiera para mí misma.

Ahora solo veo oscuridad, ambición, tentación. Soy Catherin, añorando esa bondad sin pretender recuperarla, extrañando esa naturaleza que no me atrevo a recuperar por pura vergüenza, por el sentimiento de merecer ese privilegio. Que no sabe sino decir una mentira tras otra, de una forma casi tan natural que empiezo a creerlas yo misma.

Es el precio a pagar. Podría volver a ser Therin, correr por el bosque, creer en la bondad de las personas. Podría llenar mi cabello de todas las flores posibles, amar a mi familia de una forma pura y sincera.

Pero no puedo. No, si no puedo volver a ver esos ojos que cambian de color, como si fueran un reflejo de mi propia alma atormentada. No, si no puedo sentir ese calor cuando me abraza, cuando escucho su voz dentro de mí, haciéndome saber que nunca jamás estoy sola. Sin esos besos que deseo y que odio desear. Que me hacen sentir miserable y rastrera al mismo tiempo que indefensa y completa. Ese odio que se está convirtiendo en amor.

Quisiera reprimir ese amor. Obligarle a marchar, en lugar de haberle pedido que nunca se aleje de mí.

O si no... Dejar de sentir esta culpa que quema tanto, esta sensación de traición. Poder sentir sin sentir.
De todos modos, ya me he perdido casi por completo. Si al menos acallo la voz que no deja de gritar de dolor... podré vivir en paz con la nueva Catherin Thross.

15 nov. 2016

Volver a casa era algo que no estaba en mis planes. Había imaginado mi final en aquella prisión en la que yo mismo había condenado a muchos otros antes que yo. No pensé que estaría tan cerca de ser mi tumba.

Ahora puedo tumbarme y buscar las estrellas para, sí, encontrarlas al fin. Fingir que duermo es algo que he practicado mucho, y Anna a mi lado parece satisfecha solo de estar conmigo. Ahí tenía mucho tiempo para pensar y recrearme en esa felicidad que guardo al verme libre. Pero tengo miedo de expresarme con libertad, con tanta alegría que se rompa el sueño que estoy viviendo ahora mismo.

Nunca pensé que mi querida hija tomase mi ausencia como algo planeado, como algo premeditado para estar lejos de todos. Aunque fuera un motivo vil, querría estar cerca de mi hijo para seguir reprochándole que lo dejó todo cuando aún había una guerra y posibilidades para ganar. Los he extrañado cada día, he tenido largos momentos para recordar momentos vividos, inventar otros, mezclarlos, confundir la realidad con mis propios deseos.

Hay tantas sensaciones que no controlo, tantos deseos. Buscar el perdón de la mujer a la que prometí amar. Demostrar a mi hija que merece la pena haberme salvado. Encontrar mi lugar en esta nueva vida sedentaria y desprovista de poder. Dar consuelo a este vacío que me llena, y que parece una suave calma. Tan perfecta y tan clara que me inquieta a su vez. Algo ha cambiado dentro de mí, y soy incapaz de saber qué es.

10 nov. 2016

Mi plan estaba siendo todo un éxito. Con la ayuda de Sol, más como consejero en determinados momentos y sobre todo, como participante de este, la ciudad estaba atemorizada.
Los círculos de invocación escritos con sangre en las paredes.
La visión de esa criatura de pesadilla.
Las ratas.
Las enfermedades, la ceguera.
El miedo.
Las pesadillas del nuevo gobernante que no le dejaban dormir.

Todo estaba escrito para que la ciudad completa se sumiera en el pánico. Los Thross nos hemos marchado, pero la maldición que les precede sigue en la ciudad. Eso les hará dudar, les hará ver que realmente las cosas no son como las decían.
¿O tal vez sí?

Ahora lo dudo, tras mis actos creo que realmente algunos de nosotros atraíamos a esos seres. Quizá esté en nuestra naturaleza o quizá sea mala suerte. Lo que es seguro es que todo lo que ha pasado ahora en la ciudad lo he planeado yo misma, Nunca me imaginé tan retorcida, tan fría, tan capaz de hacer que la gente sienta miedo, de manipularla con hábiles ardides.
Y lo cierto es que... no me desagrada.

Además, con este nuevo huésped dentro de mí lo veo mucho más claro.
Así es, no cabe duda... puedo hacer todo lo que me proponga.

9 oct. 2016

Desde el refugio que había elegido para contener, literalmente, el demonio que vivía en mi interior, recibí la noticia. Todo lo que habíamos construido. Todo lo que habíamos sacrificado. Todo lo que habíamos mantenido por el bien de nuestra familia y el de aquellos a quien teníamos a nuestro cargo.

Lo había precipitado todo por una presión que debería saber manejar. Desde pequeño había sido preparado. Ahora abandonaba a su familia, obligándoles a marchar de todo lo que tenían. Preciados tesoros que no solo podían contarse en oro. Las biblioteca casi infinita de Iefel. Los jardines de Therin. El hogar en el que mis hijos se habían criado, y en el que tanto tenían que descubrir.

Ahora estábamos en el exilio, sin saber a dónde podríamos ir, qué podríamos hacer para seguir viviendo. Y unidos, como seguramente Therin deseaba.

Mientras observo la ciudad que volvía erigirse, vienen a mí todos los recuerdos de lo vivido. Y quería pensar en lo que nos quedaba por vivir. Pero ya no quedaba nada por lo que luchar. Nos tocaba construir un nuevo futuro.

6 sept. 2016

Ira

Ha tenido que volver a aparecer en el peor lugar con la persona equivocada. La persona más equivocada con la que ha podido coincidir.
Robert Nystrom, ese nombre me perseguirá allá dónde vaya. Parece como si no quisiera dejarme descansar, y que se aproxime tanto a la persona más frágil y más importante de mi vida me llena de ira. Una ira que por el momento debo controlar.
Si ocurre algo, no habrá medida. No me importará convertirme en un ente atormentado sin conciencia. Si la toca, será lo último que haga en esa miserable vida, y deseará no haber existido nunca.

Espero que cumpla ese trato. Es un problema que tenemos él y yo, nadie más. Si no se acerca a mis seres queridos aún puede "respirar" algo más de tiempo.
Si viene a por mí... en fin. Podría decirse que fue en defensa propia.

Y tengo muchas ganas de ver ese cuerpo hecho cenizas.

5 sept. 2016

Volver a un mundo tan diferente es una experiencia muy curiosa, casi divertida. No recordaba muchas cosas, pero a la vez soy capaz de adaptarme a esta nueva corriente, como si fuera capaz de cambiar mis costumbres a la velocidad de un chasquido.

Estoy segura que nadie ha advertido los problemas que tengo para relacionarme con otros, y que me introducción en esa ciudad desconocida ha pasado sin mayores contratiempo. Ahora soy como una más, siempre presente pero desde no se sabe cuanto. La maestra del disfraz, esa soy yo.

Y mientras los observo desde mi discreta posición, aprendo cosas. Había olvidado la fragilidad de Xanos. No recordaba a una Therin tan fuerte. Olvidé los muchos mensajes que Zekk me envió para ella. No había tanta oscuridad en los ojos del que contenía a Ophiel en su interior.

Todo es diferente, y este mundo parece aproximarse a un fin que ninguno puede sentir. Quizás sea el fin de ese pequeño mundo que lo componen estas personas con las que regreso. Caminan sobre hielo. Podría advertirles. Pero soy tan lejana ya que estaría afectando a un mundo al que no pertenezco. Y además... no sería tan divertido.

25 ago. 2016

El recién llegado a la ciudad había hecho su entrada. Después de tanto tiempo sin dejarse ver por territorios suecos, casi se le daba por desaparecido en unos años. Alguien que permanecía tranquilo en su trono en la lejanía no tenía motivos para visitar otros reinos, no sin que le preocupara algo.

Y mucho menos cuando tenían alguien en común que todavía permanecía con vida a pesar de los intentos por cambiar aquello.

El dueño del bar, que permanecía estático mientras observaba su paso, hizo una seña a los suyos para abrirle paso. Aquella visita se paseaba por el local con una estúpida sonrisa de seguridad, todo para hacer tiempo y hacerse notar. Si era inteligente, le invitaría él mismo. Así evitaría hostilidades innecesarias.

- Cuanto tiempo, Roberto.
- Rob. Robert. Cualquier cosa menos... tu versión del nombre, por favor. - le pidió con gesto conciliador aquel recién llegado. - ¿Cómo te va? - y retirando la mirada al que era un guardián de su jefe, alzo un dedo. - Una ginebra, por favor.

El gesto de aquel tipo fue de incredulidad hacia su jefe, sin saber cómo le había podido confundir con un camarero. Su jefe, sin importarle lo más mínimo lo ofendido que pudiera sentirse en aquellos momentos, le retiró a atender la petición.

- Bueno, se me pasa el tiempo preguntándome qué te habrá traído por aquí.

Rob acentuó la sonrisa, intrigado.

- ¿No lo sabes? Creía que adivinarías... que es aquella persona a la que arrollaste no las suficientes veces. La que no debería haber sobrevivido para no cumplir venganza. Juraría que lo adivinarías.

na copa apareció ante sus manos, cruzadas y colocadas sobre la mesa. Desde el primero momento esta fue ignorada, aunque el hecho de haberse hecho obedecer parecía satisfacerle.

- Pronto tendrá solución. - respondió el anfitrión, apretando el bastón que sostenía entre sus manos con fuerza, haciendo crujir sus gastados huesos.

20 ago. 2016

Observamos las ruinas de lo que era nuestro hogar. Incluso aquellos que buscaban refugio bajo nuestras alas se han visto afectados. Ahora todos tenemos miedo. Desde las alturas se puede ver el pueblo destruido, como algunos trabajan incluso en las horas más oscuras para intentar reacomodarse en esta situación.

Otros incluso se han marchado, buscando paz lejos de este sitio tan turbulento. Una tierra maldita, dicen ahora. Condenados a la destrucción, susurran, ante la idea de permanecer aquí.

Las visiones de los demonios y otros monstruos que han asaltado el castillo han resultado demasiado para algunos, incluso mi sobrina tiene la mirada perdida cuando nadie la reclama. Susurra en su soledad y su visión viaja hacia lugares donde no hay nada. Creo que recuerda todo aquello que ha vivido.

Tal vez sea momento para redirigir nuestras vidas. De buscar un lugar en el que haya paz, duradera y resistente. Donde nadie más les haga daño.

16 ago. 2016

Ellos siguen observándome

Es hora de descansar.
Me duelen los brazos y las piernas de no parar, de intentar arreglar algo después de todo lo que le he hecho a mi familia. Al menos creo que sobrevivirán.
Ahora, en calma de nuevo, mi mente divaga y recuerda todo lo sucedido con temor. Ya no son solo pesadillas, cada sombra que veo de reojo o cada sonido extraño me recuerda a ese lugar y a esas criaturas. Y siento que el corazón se me va a salir del pecho.

Cierro los ojos y... oscuridad. No puedo dormir. Solo escucho sonidos inconexos, voces que me dicen "no estáis a salvo", "eres débil", "ya estás muerta". Cosas sin sentido. O tal vez con sentido. No lo sé. Pero tengo que acallar esas voces.

No puedo quedarme quieta, si me detengo empiezo a oírlas, y empiezo a verles. Trabajaré, no descansaré en ningún momento. Si me quedo sola, o parada, ellos vendrán. Lo sé.
¿Y dormir? ¿Cómo dormiré?
No puedo dormir, no de forma natural. Y si me duermo, solo tendré pesadillas.

De todos modos, ya no me importan las pesadillas. Todo lo que me rodea, ahora ha tomado tintes oscuros que prevalecerán para siempre.

10 ago. 2016

Hacía tiempo que no sentía el camino de vuelta a casa tan largo. Conducir a altas horas de la noche, sintiendo la adrenalina por contemplar los motivos por los que este mundo se cae... creía haber dejado esas vivencias atrás.

La vida era más emocionante cuando trabajaba en la calle e intentaba resolver los casos con todo lo que tenía, como uno más en las investigaciones. Ahora acabo de apartarme en el momento más interesante y crucial en una desaparición, sin saber si realmente podré seguir, después de un tiempo, a volver a ejercer.

Todo lo que rodea a esa muchacha es extraño. No es ella, es lo que hace y el aura que la rodea. Algo que por lo general me apartaría de ella, pero que por desgracia me hace sentir demasiado bien.

Se me escapa un suspiro después de darme cuenta de que conduzco sin rumbo concreto, vagando sin un destino. Demasiadas cosas en las que pensar, un futuro demasiado amplio y que ahora podría estar roto.

Debería advertirle de lo que podría venir.
También debería no preocuparme por una persona a la que apenas conozco.
En otras circunstancias, en otro momento de nuestras vidas, podría ser diferente. Podría no ser así. ¿Por qué cerrar esa puerta entonces?

9 ago. 2016

La noche había caído ya sobre la ciudad que gobernaba. Todo era silencio salvo la vida que cruzaba algún pasillo, dejando las últimas tareas listas para poder al fin descansar.

Todos en mis aposentos ya dormían, me había asegurado cuidando de que todos los que eran mis hijos dormían apaciblemente y sin que nada pudiese perturbar mi sueño. Si había algo que les inquietase, necesitaba extraerlo para que pudieran seguir adelante.
Porque aquella noche era de cargar con demasiados miedos.

Me temblaban las manos y apenas era consciente de cuando parpadeaba. Mi visión frente a un espejo debía de ser de terror, pero no me atrevía a comprobarlo. Lo que había hecho que esa mujer permaneciera a mi lado, había vuelto. Lo que le había dado un poder desmedido, había vuelto. El motivo por el que temía más que nunca por su vida en intrigas de poder de desmedida intensidad. Ahora volvían con mi hija.

Era una extraña sensación, mezcla de demasiadas emociones. La ira por que ella cayó en una trampa. Las dudas por no saber el momento en que mis antiguos enemigos actuarían. Y la distancia, esa extraña indiferencia, hacia el daño que pudieran hacerme.

Volvía a sentirme cada vez más ajeno a todo. Sabía que podría contra todos los que quisieran oponerse a mí. Pero controlar todo ese poder para evitar dolor y sufrimiento a inocentes... todo eso parecía estar fuera de mi alcance.

Quieran los Dioses, si es que todavía me escuchan, poder sentir miedo otra vez.

29 jul. 2016

La música casi ensordecía a los presentes. No les permitía pensar y solo se dejaba sentir en el pecho, retumbando con fuerza. Eso no les impedía disfrutar del espectáculo, en el que varias muchachas bailaban dejando que otros disfrutaran de la visión de sus cuerpos casi desnudos.

Mientras la música cambiaba, uno de los asistentes en primera fila, se levantó para buscar una nueva bebida. Ignoró a las camareras que se paseaban por la zona, buscando la atención de los consumidores para buscar generosas propinas.

Así podía observar a todos los que se paseaban por la zona. Los que frecuentaban las zonas reservadas para el personal y el número de los mismos. Todavía no tenía un plan pero sabía que esa información le sería útil.

Con ese pequeño paseo podría también apaciguar ese fuego que estaba en su interior. Cuando se lo contó parecía temer todo aquello, pero cuando había llegado la hora de la verdad, mostraba no tener miedo de nada. Admiraba su valor, su entrega sin apenas pensar en las consecuencias.

Pero... ¿y si se hacía a aquella vida? ¿Por qué debería molestarle?

- Teníamos demasiada paz... - susurró, mirando al vacío.
- ¿Cómo dices? - preguntó el bartender que le esperaba al otro lado de la barra.

Hizo un gesto para descartar lo que fuera y alzó la voz para pedir una nueva bebida.

Esperaba poder olvidarse de ese lugar y de todo lo que encerraba lo más pronto posible.

20 jul. 2016

Corazón.
Cuatro cadenas.
Cuatro sombras. Corazón, herido, más cuando las cadenas tiran. Más aún cuando el corazón tira de las cadenas. Lo hace muchas veces. Muchas. Se deshace, las sombras lo curan. Así siempre.

Duele, duele saberlo.
Es oscuro, ellos son luz. Me observan, me sonríen. Bailan. Parece como si bailasen para mí, o yo lo deseara. Es extraño, se deforman. Se hacen uno, el ser perfecto al que amar. Todos, pero siento miedo. Solo con ellos hay luz, lejos no hay nada.

¿Y si huyera? ¿Qué habría?
Correría lejos, solo preguntándome si me seguirían, si me buscarían. Tal vez no, tal vez se olviden pronto de mí. Quizá prefieran huir antes ellos de mí. Eso es más probable, yo no soy capaz de romper las cadenas.

¿Y si debiera? ¿Qué sería?
Serían libres de cargas, de heridas, de curar el corazón que se deshace. Más fácil para ellos, ¿no? Tal vez con mi presencia se envenenan de lo que supura mi corazón.
Pero no puedo. No puedo.

No puedo.
¿No puedo?
No... no puedo.
Definitivamente... es imposible.

17 jul. 2016

Las escaleras que llevaban al sótano, para tener la prudencia de que nadie viera crecer la curiosidad sobre aquella casa supuestamente abandonada, estaban pobremente iluminadas. Eso le hizo sentir inseguro por algunos momentos, pero el secreto placer que le daba estar en aquel lugar compensaba cualquier duda.

Continuó hasta terminar el tramo de escaleras, donde junto a una puerta, esperaban algunos guardias de seguridad. Estos se levantaron, reconociendo al instante a la figura que tenían ante ellos. Con el guía que le había mostrado el camino, cruzaron esa puerta.

El sonido apagado de esas voces consumidas, ahogadas. Almas devastadas que creían haber encontrado su lugar en la tierra de los mortales para gobernarla. Ahora, sometidas.

Sus alas se habían desplegado y forzado para su exhibición. Cada uno de ellos en una celda, atado, en estado de semi-inconsciencia, con un dolor que les sometía y les nublaba el sentido. Iluminados sus rostros por aquella luz muerta, los veía postrados, y no podía evitar sentir cierta lástima. Habían luchado en una guerra que creían poder ganar... ¿y no era la segunda vez que tropezaban sobre esa piedra?

- ¿Cuantos son? - preguntó en voz alta, hacia nadie en concreto, esperando a que alguien tomara la oportunidad.
- Apenas tres, señor.
- Muy pocos.
- Los suficientes... para ser utilizados.

El que inspeccionaba se acercó a uno de ellos, que parecía querer abrir los ojos y volver a la terrible realidad en la que se encontraba. No envidiaba su suerte. Por suerte, no podía verle ni tampoco escucharle.

- Tengan cuidado ahora. - les recomendó, viendo esa reacción. - Harán lo que sea por salir de este nuevo infierno. Y seremos su salvación.

7 jun. 2016

Engañarme es fácil. Me he lanzado a los brazos de una mujer a la que apenas empiezo a conocer. Creo que está tan asustada como yo, pero ya me he equivocado otras veces con las personas. Es complicado para mí ver señales, gestos, actos que podrían ser pasos para la traición.

Me cuesta dormir y también me cuesta, tal y como ella me dijo, llamarla porque tampoco en las noches consigue conciliar el sueño. Así el tiempo se pasaría más rápido, de forma amena, sin menos miedo. Si es un engaño, vivir felizmente en él durante un tiempo. Podría ser que solo nos necesitásemos durante unos meses. Quizás unas pocas semanas más.

Esa idea me molesta, me incomoda. No quiero esperar demasiado en ella, pero es difícil.

Tal vez no sea para siempre. Ni siquiera hasta que se acabe, sin medir el tiempo. Puede que seamos consuelo mutuo y después necesitemos separarnos.
He conseguido con ella aferrarme de nuevo a la vida con una nueva cuerda. Antes solo me ataba una, fuerte, pero también quebradiza con el paso del tiempo. Sigo caminando sin rumbo, esa es mi verdad.

Mientras, ella parece feliz en esta quietud para el alma. ¿Cómo explicarle que podría estar solo de paso? ¿Podría comprenderlo? ¿Podría soportar ese dolor?

Esa llama que me pide tanto de otros es la que a la vez les está hiriendo. Vuelvo a pensar en apagarla... hasta que la vida vuelva a prender, a iluminar con un sentido.

5 jun. 2016

Hemos salido otra noche para conducir hacia ninguna parte, con gasolina robada, música que se escapa por las ventanillas abiertas y algo de alcohol que pasa de mano a mano. Hoy me ha tocado en la ventana, a través de la que me dedico a mirar. Es fácil que me aísle de todo mientras les escuche de fondo cantar.

Mañana es domingo y nos toca regresar a clases, de forma diferente desde que ella apareció de vuelta desde Moscú. Ha cambiado mucho, y parece que ya no tiene tanto miedo. Creo que le invadía más que a mí cuando nos conocimos.

Con la obsesión que tiene por contárselo todo a mi padre podría quebrarlo todo, pero a la vez me ha hecho recordar esa fantasía absurda que tenía de pequeña. Corriendo por la casa para encontrar a esa gigantesca familia que nunca he conocido y que ahora sé que no tengo. Quizás podría estar habitada por sus amigos, por otros músicos, por Falk, por Andrea... Hacer nuestra vida todos juntos, unidos, considerándonos una familia de verdad aunque esté rota.

Quizás sea un sueño que todavía se pueda cumplir, si ella quisiera.
El móvil sigue en mi bolsillo y podría llamarla, es fácil. Proponerle algo, una idea, intentar que lo pensara al menos... y acabo de ver a un lobo enorme cruzar la carretera. ¿Qué? Un lobo gigantesco. Atravesando la carretera en perpendicular, detrás de nosotros. Creo que nadie lo ha visto. Estaban en el punto álgido de la canción que les obsesiona ese mes.

Un escalofrío. El viento que entra por la ventana se hace insoportable de golpe. A Natt no parece importarle que me eche en su hombro, incluso me abraza. Es como recordar una pesadilla. Y la idea de llamar... se esfuma.

25 may. 2016

El caballo que me había ayudado en tan largo viaje flaqueaba intensamente, casi tanto como mis fuerzas y mi ánimo en aquellos instantes. Suspiraba, miraba al cielo, buscaba en las estrellas la calma que había dejado atrás.

Y por fin, después de tanta oscuridad en la que cabalgabamos, luz nueva. Parecía un campamento de viajeros que, sin tanta prisa como nosotros, tenían la fortuna de poder hacer un alto desde que oscureciera tal vez. Nosotros pararíamos tal vez si es que la noche era tan cerrada que nos fuera imposible ver.

Pero Ethan alzó una mano para señalar el alto en toda su compañía. Quizás reconociera que estaba tan cansado como el resto de nosotros. Pareció darse cuenta demasiado tarde que aquellos hombres formaban parte de la misma guardia del Imperio, por cómo se giró con sorpresa al ver sus blasones, escudos y armaduras. También comprendió que marchar después de mostrar intenciones de compartir el claro sería demasiado sospechoso.

Me acaricié los ojos de puro agotamiento, sin saber qué más esperar de aquel viaje interminable. Desde luego, jamás hubiera imaginado encontrarla saliendo de esa tienda.

Salió con rostro inquieto, desconfiado. Como si fuera la dirigente de toda aquella marcha y se hubiera interrumpido su sueño tan merecido. Se me escapó la sonrisa antes de poder entender que era ella. Que nos había reconocido, que se acercaba a su padre dispuesta a tumbar el caballo si con ello podía abrazarla. Pero no fue necesario.

Ethan caía torpemente para levantarse y abrazarla con fuerza. Fue eterna la espera hasta que la liberó para cedérmela. Estaba sucio, desarreglado, cansado, desprovisto de aliento... pero me entregaría a estar peor si es que así podía tenerla de nuevo. A ella no parecía importarle nada más que el hecho de que los tres la mantuviéramos abrazada.

La vi en sus horas más bajas, arrebatada de la libertad y de la luz que le daban vida. Cuando salió, apenas había empezado a recuperarse. Y cuando la realidad se asentaba sobre ella como un cálido manto en una noche fría, recuperó la vida que parecía perdida en sus ojos. Yo, en cambio, volvía a sentir cómo mi corazón volvía a latir con las ganas de vivir una vida junto a ella.

21 may. 2016

Ya corría la tercera copa de vino, en una noche que se mostraba sin luna y la amenaza de que la paz muriese en el imperio era cada vez más. El cuartel estaba en silencio, ya establecidas las nuevas guardias y sin margen para conversaciones banales.
Solo palabras se escuchaban en la celda de la teniente, que liberada de responsabilidades, podía actuar como el verdadero cargo que ostentaba. Había recibido la visita de su subordinado, en quien sabía que podía confiar. Y la tensión era cada vez mayor.

- Está muy lejos de casa, es joven y tiene una vida que vivir. No es ella. - repuso ella, con la mirada perdida en el vacío y el puño cerrado frente a su boca.

El suboficial la observaba, de pie a diferencia de ella, con los brazos cruzados. Lentamente, negaba con la cabeza, antes de hablar:

- Tiene el marco perfecto para que el resto del mundo piense que es inocente.
- Aún así. Es diferente.
- Te estás dejando llevar por lo que te inspira. Nunca lo haces. ¿Por qué? - dijo mientras extendía los brazos, desbordado por esa falta de frialdad.

Ella alzó la mirada por primera vez hacia él, moviendo ligeramente la cabeza, como buscando las palabras adecuadas. Recordaba su reacción ante la falsa noticia de la muerte de la Emperatriz, y había sido duro incluso para ella. La idea se le hacía terrible, había tenido que hacerla real para realizar el interrogatorio.

- Parece sentir verdadero afecto. - concluyó, casi en un susurro. Solo supo que él le había escuchado por la ira que creía en su rostro.
- Y por eso debemos olvidar todo lo que la rodea. Maldita sea, todo apunta hacia ella. - dijo, antes de girarse después de dar un golpe en la mesa.

Ese golpe hizo que la teniente se alterase, y acabara de pie aunque fuera solo para llevar algo de control sobre la situación.

- Escucha. Escúchame. - le reclamó, haciendo que su interlocutor se destuviese con la mano en el pomo de la puerta que les encerraba en esa celda. - Si da un paso en falso, si me da motivos de más además de los que ya tiene... yo misma le cortaré las manos con las que conjura. Y la llevaré a la justicia.

- Esperemos que haya un imperio para entonces desde el que ejercerla.

Y salió por fin, dejando dudas, miedo y un futuro por descubrir.

1 may. 2016

Las noches parecen más frías en el que dicen núcleo del mundo moderno en el que ahora vivimos. Esta tierra ha cambiado y no para bien desde que estuve aquí la última vez, para deleitarme de sus costumbres, pensamientos, modelos de conducta.

Ahora que he introducido a un loco en un nido de víboras para intentar salvar a una presa demasiado fácil, tengo tiempo para pensar. Y mientras, ellos, tiempo para morir.
Se hablan muchas cosas, mientras les observo, mientras degustan sus manjares, mientras se frotan las manos para ver el espectáculo del juicio de mi amiga. Por lo que hablan también, está en duda el futuro de estas gentes.

Porque después de tantos años, parece que se impondrá para siempre uno de los dos bandos irreconciliables. Satas estaría satisfecho. Esto no son guerrillas lejos de la civilización, no es la preparación para el grandioso futuro que imaginaba. Si están en debate entre la razón y la fe, es porque ha agitado a los suficientes hombres y mujeres poderosos y resulta preocupante.

Mientras camino de regreso a mi escondite, se me escapa la sonrisa.
El mundo estaba cambiando, y sería un espectador directo de ese cambio.

14 abr. 2016

No puedo

Desde el primer momento algo en ella llamó mi atención. Lo primero fue su apariencia física, a la que inconscientemente le resté importancia. Luego, su forma de comportarse conmigo, y lo diferente que resultó ser luego su conducta.
Es curioso, pensaba que le gustaba. Hubiera preferido eso, sin lugar a dudas. Hasta imaginé cómo podría ser, tan tierna e inocente y luego, ¿quién sabe? Salvaje, entregada...

Ahora tengo que borrar esos pensamientos de mi mente. Como si fuera un cubo de agua helada sobre mí, la verdad cae y de nuevo me roba la tranquilidad que tengo.
Tantos lugares en el mundo, tantos hogares... tantas malditas personas y he tenido que encontrarme con ella. Maldita sea...

¿Una hermana pequeña? ¿Yo? ¿Desde cuando?
No, imposible. No quiero creerlo. Pero... ¿cómo sabría entonces el nombre de mis padres? ¿Cómo explico ese innegable parecido a mí?

Aún tengo en mi mente su rostro decepcionado cuando de mis labios salió un contundente "no". "No quiero conocerte".
No quiero nada contigo.
No... no quiero apreciarte, Lena. No quiero que te sumerjas en mi mundo. No quiero que seas otra debilidad. No quiero tener la certeza de que si me necesitas iré corriendo a buscarte. Ni tampoco quiero saber que podré encontrar en tus brazos un nuevo consuelo, diferente al que haya tenido jamás.
No deseo encontrar en ti una familia, ni saber qué se siente al tenerla.

No, Lena...
No puedo...

Lo siento.

3 abr. 2016

Una nueva fuerza sacudía el bosque en su habitual quietud. Con profundos temblores espaciados en pocos segundos, algo se movía.
Algunas de las criaturas que habitaban allí ya se habían acostumbrado a la presencia de ese ser. Devorando árboles y atento a cualquier sonido que no perteneciera a algun animal que allí se había asentado para el fin de sus días.

Incluso aquella elflin que sólo deambulaba para observar y sanar a los árboles. No era como otros que entraban para refugio, huyendo de los depredadores. O los cazadores, que tomaban lo que necesitaban y luego se marchaban. Ella daba y a veces tomaba.
El bosque temblaba cada vez que ella se adentraba, como una emoción que sólo podía percibirse si formabas parte de él.

Entonces esa fuerza nueva permanecía quieta, sabiendo que todo iría bien. Incluso con aquella sensación incómoda que no había dejado de molestar desde que llegase.
Algo había entre aquellos árboles, piedras, ríos y vida que se asemejaba a una espina profundamente hendida en la carne. Algo no le dejaba descansar, pero tampoco sentía la suficiente voluntad para indagar y cumplir su función como protector del bosque.

Conocía la devastación que el paso de los hombres, elfos, enanos... podían hacer. Pero había algo más, algo que no sabía identificar. Temía en su interior. Las escamas le temblaban cuando, demasiado ocupado en buscar el buen alimento, se acercaba demasiado.

Quizás la elflin, en su infinita curiosidad que también era saciada cuando se acercaba a esa zona de espinas en el espíritu, pudiera ayudar.
Porque lo que antes parecía seguro, estaba manchado de esa sensación. Zonas del bosque ya no podían ser recorridas con libertad.
Algo malo sucedía, y por algo había llegado a ese vergel apenas descubierto.

27 mar. 2016

Devolví a los cielos aquel arma que me habían concedido durante un tiempo límite, una vez cumplido el propósito que allí nos había traído.
Todo había sido muy diferente a lo que esperábamos, pero no parecía... perdido. Era curioso.

Esa muchacha estaba atendiendo a la que aseguraba que era su enemiga, y la cual estaba seguro que le había impedido ser feliz durante el tiempo que durase aquel compromiso forzado. Pero ahora se deshacía por salvarla y también por no ser vencida por el desmayo.
Los mortales somos seres cambiantes, en constante flujo y decisiones... pero ¿tanto?

¿Qué había marcado el cambio?

Cuando le lanzaba toda la fuerza que Aelthar le había concedido al nacer, no parecía pensar en la compasión.

Apenas se percibe cuando cae desfallecida. Es como si se hubiera tumbado a descansar, paulatinamente, casi como para caer en un sueño reconfortante.
Y como en una representación teatral, es momento de aguardar, de esperar. Que surjan preguntas, que florezca la añoranza, que la tranquilidad de su alma inquiete su mente con nuevos propósitos.

25 mar. 2016

Compasión

En ocasiones la oportunidad se presenta sin que apenas te des cuenta. El momento que, en parte, llevas tiempo deseando sin siquiera ser consciente de ello. De haber sido consciente quizá nunca habría llegado a ese momento, por pura cautela y miedo a mí misma.
Pero de pronto, al verlo, al tenerlo al alcance... mi deseo era tomarlo.

Dentro de esa tormenta, en el ojo del huracán: Oscuridad, artes prohibidas y dos enemigos. Uno de ellos aliado, desconozco por cuánto tiempo. La distracción que él suponía para aquella mujer de cabellos rojos, la cual parecía un títere a manos de esa oscuridad, facilitó mi venganza.
Mi primer ataque fue producto del miedo al no anticipar tanta cercanía a ella. Luego, inspirada por ese método de invocación que Satas utilizó para obtener su arma, invoqué un rayo que impactó de lleno sobre el cuerpo de esa mujer.

Cualquier excusa era buena. En ese momento donde tuve que salvar a Satas del lazo de aquel zarcillo, no dudé en impactar de nuevo sobre aquel cuerpo inerte con otro de mis hechizos más poderosos.
Olía a carne quemada, de una forma cada vez más penetrante.
En parte no sabía lo que sentía dentro de mí. Además del impacto que me causaron esas terribles imágenes del cuerpo de Melissandre siendo calcinado por un rayo o impactado por el fuego... sentí la ausencia de toda emoción que me empujaran a detenerme.

Creo que de no ser por la aparición de Yue, habría acabado con ella.
Pero su presencia me dejaron ver que los Dioses seguían a mi lado y que si fallaba me dejarían sola y desamparada.
Entonces pude sentir parte de lo que estaba haciendo. Mis ojos se abrieron, y afortunadamente fui capaz de escuchar las palabras de aquel espíritu plenamente bondadoso.

- ¡Detente!-Grité a Satas, con la sensación de que esa voz no salía de mí.- Debemos tener compasión.

Compasión... hacia Melissandre...
Aquella mujer que no me ha dejado descansar durante años, que me ha impuesto la voluntad de un Dios terrible al que temo cada vez más.
Ella... ¿tendría compasión de mí?
No... desde luego, ella nunca ha tenido compasión de mí.
Pero yo soy mejor que ella. Y todo va a terminar, lo desee o no.

- Tu Dios no ha podido salvarte.

18 mar. 2016

Creía tener la situación bajo control, y al final todo se ha desmoronado como un castillo de arena. Ahí creí poder refugiar a los pocos seres queridos que saben que todavía sigo vivo y que creo guardan algo de afecto por mí.
Pero un paso en falso más y acabaré perdiendo incluso eso.

No podía habernos encontrado de forma tan fácil, destruyendo todo lo que había tocado y además venciendo sobre ese duelo silencioso en los que había demasiados inocentes en peligro.
Ahora estoy solo, con mis pensamientos, intentando adivinar la próxima jugada. Hacer movimientos sin perder demasiado.

Sin que Therin volviera a ver a su familia en peligro.
Sin que Iefel volviera a temer por mí.

Todo por intentar hacer de mi vida algo nuevo, algo con lo que dejar de estar en las sombras. Acoger a otros, volver a educar, hacer un refugio.
Tal vez mi lugar esté en las sombras, sin destacar, a salvo... a salvo de todo aquel que no quiere ver a otros brillar con una luz de esperanza.

12 mar. 2016

Volvió al campamento, a aquel nuevo refugio que habían encontrado después de ser atacados en el bosque, para encontrar a los compañeros que todavía permanecían a su lado.
No eran muchos, pero siempre serían suficientes. Aquel gran ejército del pasado era multitud, demasiados para ser controlados. Aquella era la fuente de su fracaso.

La joven Natinne se alzó para ofrecerle más abrigo en aquella noche fría, después de su larga ausencia. Ahí encontró cobijo, comida caliente y buena compañía, que curaba el alma del desasosiego tan común en los tiempos que corrían.

Cuando la normalidad regresó tras su llegada, sintió a su más allegada sentándose junto a él.

- ¿Qué fue del encuentro?
- Todavía duda... duda demasiado. Pero aprenderá a confiar.
- Eso le permitirá conocer.
- ... no si está tan envenenada por el miedo... y será difícil de arraigar.

Ella sonrió confiada, y se atrevió a acariciar su espalda.

- Siempre has sabido disipar los miedos. Por eso estamos aquí, a tu lado.

Ambos encontraron sus miradas, sabiendo encontrar consuelo ante tiempos tan oscuros. Quizás pronto serían más entre los que buscaban un futuro diferente.

2 mar. 2016

Noches de Estocolmo

Esta noche ha marcado la diferencia entre todas las que llevo aquí. Aunque señalo que no son demasiadas. La visión de esas criaturas, invocadas por aquella persona a la que imagino un igual, no me produce escalofríos.

En realidad, fue emocionante salvar a Greguer. Pocas veces dejo ver mi verdadera naturaleza, sin embargo en esta ciudad me siento anónima aún sabiendo que no lo soy. Siento que mi verdadero ser está sediento de algo que desconozco. Ni siquiera sé cómo me veo ahora que estoy más corrompida que cuando llegué a este mundo. Lo bueno de esa consecuencia es que puedo usarla a mi favor para causar aún más pavor.

No fue difícil espantar al invitado no deseado en esa fiesta, en el cual no percibí gesto de horror. Cierto es que aquello que invocaba no era cualquier cosa. Pero tengo la sensación de que volveré a verle pronto.
¿Quién será? ¿Qué querrá?
Dentro de mí hay una intensa curiosidad que quiero saciar. Si nos encontramos de nuevo... si descubro sus intenciones, tendré que actuar en consecuencia.

No permitiré que nadie vuelva a romperme, que nadie me hiera. Sea cuál sea el precio a pagar.

1 mar. 2016

Esta noche ha caído dormida antes de lo que esperaba, y eso me deja tiempo para pensar en tantas cosas...
El humo del cigarrillo asciende, como mis pensamientos. Observo como su pecho desnudo asciende y desciende, durmiendo al parecer sin pesadillas. Después de esa terrible visión, cualquiera estaría temblando. Pero no era cualquiera.
Había visto tantos horrores del lugar en el que procedía que podía estar... en cualquier estado dentro del cual ya no te importa nada.

No me había parado a pensar en la salud de ¿su alma?, sólo en su integridad física. Y me arrepiento tanto.

Parecía feliz de estar en la ciudad, con nosotros, en aquella nueva casa. Pero empiezo a dudar de cuanto de aquello era sincero, sin que siquiera se diera cuenta.

Quizás estaba fingiendo, jugando a ser humana, con lo poco que le quedaba. La sombra de Dasha que había creído ver quizás no escondiera su esencia, después de tanto dolor. Quizás ya no existía.

Sentí un escalofrío, profundo. Tanto como el abismo que veía ante mí. Como la llegada de lo inevitable, sólo que pensando en qué haría si realmente la había perdido. Si toda esa felicidad era apenas un espejismo.

Esta noche he derramado lágrimas de sangre que ella no podrá consolar. Y la duda seguirá conmigo, tal vez hasta un nuevo amanecer que yo pueda contemplar.

24 feb. 2016

En Estocolmo


Hemos soñado tantas veces que se hacía realidad este deseo que no parece real.

Se ha quedado dormida en los brazos de Falk, mientras podría estar imaginado tantos futuros que le quedan por vivir. He podido observar su rostro durmiente en las noches que hemos compartido, pero nunca la he visto como ahora.

A la mañana no lo recordará, pero ahora parece ser muy consciente de dónde está y la tranquilidad que puede tomar su alma. Estamos preparadas para disfrutar de la inmortalidad hasta que este mundo llegue a su fin. Y mientras, permanecerá sin saber lo que sucede en lo que era su hogar.
Intentaremos salvarlo, pero poca esperanza queda.

Y teniendo este tesoro en poder, ¿iré a arriesgarme para perderlo todo?

22 feb. 2016

La luz que está por llegar a estas nuevas naciones que nos eran desconocidas asombrará al mundo. Esa sorpresa que les invadirá apenas la empiezan a sentir, creyendo algunos, dudando sobre si la aparición de esos dos mortales que asemejan a los dioses exiliados es realmente una señal.
A veces yo también lo dudo, incluso ahora.

Comprender la grandeza de mi causa no choca con comprender que una entidad superior camina a mi lado y finge no poseer el poder de esa deidad a la que representa.

Sus planes podrían estar guiando los míos de una forma tan sutil que siento que estoy a su merced. ¿Cómo negar la sabiduría de la matriz que engendró a la primera magia? Su voluntad enriqueció al mundo, bastándose ella misma para dar al mundo lo que necesitaba y lo que su furibundo padre no sabía ver.

Igual que yo hacía con esa mujer, la joven aprendiz de Sol también tendría que dejarse llevar por los planes de mentes superiores. Todo fuera por erradicar a un enemigo de nuestra paz, de nuestro dominio sobre todas las criaturas vivas.

Estamos alzando nuestras tropas sobre un mapa a nuestros pies, y una figura de tal poder no puede permanecer sin posición. Decidir o ser doblegado, es lo que Sol nunca ha podido hacer. Pero ahora cambiará, se unirá a nosotros por medio de la joven o dejará su marca en nuestra historia para sólo ser recordado.

La luz que está por llegar está cerca, no tardará mucho.
Sólo necesitamos el dominio que tiene sobre uno de los seres más poderosos que ha pisado este mundo.

15 feb. 2016

Cuando cierro los ojos para no ver el cielo lleno de estrellas, escucho mejor a los habitantes de este paraíso que aprovechan las últimas buenas horas de la noche que quedaban para pasear por este parque. Casi parece un fragmento de bosque que surgió en mitad de la ciudad, como una fuerza imparable y de inevitable atracción. Una fuerza rebelde que apareció y nos conquistó para quedarse.

Era joven, todavía estudiante, cuando me tumbaba como en estos momentos. Manos en la nuca, dejando que el tiempo pasara, sin perturbaciones, soñando con lo que estaba por venir. Quizás algún día me acompañase, enseñarle de verdad cómo latía el corazón con una nueva vida en mi hogar.

A mi regreso no todo fue bueno, desperté como si hubiera sido arrancada de la más perfect de las visiones. Mi tristeza era patente, y tenía que ocultarla de algún modo, al menos hasta volver a centrarme en mi objetivo. Vera tenía que estar harta de tantas vueltas, quizás algo frustrada al saber que no había conseguido mi objetivo. ¿Pero qué importaba? Incluso ella sonreía al saber del nuevo rumbo de nuestra historia. Muchos de los que eran cercanos también celebraron las nuevas noticias. Y es que entre tanta oscuridad, con la tormenta que vivían y que no parecía tener fin, todo aquel que pudiera escapar sería bienvenido. Me sentía libre, expectante, completa después de tanto tiempo buscando un camino.


Ella es la causa de un incendio en mi corazón, de toda la luz que brilla ahora en esta ciudad, de toda la esperanza que me queda por sentir.
Nunca creí que volvería a vivir.

8 feb. 2016

Algo que no ves

La destrucción del entorno parecía haber llegado a su fin.

La calma y el aire parecían llegar a él, mientras su mirada todavía permanecía perdida en el vacío. Aquella ignorancia, aquella bruma sobre las intenciones del que había creído un aliado en el pasado,  su traición, aquel rechazo de a quien creía tener como amistad...

Ese cúmulo de sucesos y emociones habían desembocado en una ira terrible. Odiaba el verse maniatado y preso de un hombre al que no había visto venir desde la oscuridad. No había reparado en su postura, descansando casi al borde de la caída sobre una mesa. Los temblores propios de aquel ataque ya desaparecían, poco a poco...

Desde que fuera libre, todo había cambiado mucho. Los lazos con los que había intentando retomar lo que fuera que quedase no habían sido reparados. No era sorpresa, pero también era decepcionante.
Y cuando creía que había encontrado algo bueno, también desaparecía.

Se estaba paseando por una de las tantas salas abandonadas de la torre donde antes había rebosado vida, aprendizaje, curiosidad, conocimiento... y en aquel entonces no quedaba nada ni nadie. Ni siquiera una voz que fingiera escucharle.
Aquello debía cambiar.

Mientras planeaba sobre un nuevo futuro, caminaba hacia las ventanas. Ya casi había olvidado su ira, apartándola para centrarse en esa nueva esperanza, en ese nuevo amanecer que estaba por llegar. Muy en el fondo sabía que era una forma de huir de sus propios pensamientos, del propio miedo a permanecer en soledad una vez más.

Había intentado crear algo, sin éxito, como tantas otras veces.
Si se precipitaba al abismo, ¿quién lo lamentaría?

3 feb. 2016

Suecia

Precipitado... sí, es posible.
Pero es una gran idea, por fin me marcharé de este terrible lugar que solo me ha dado problemas, desgracias, infelicidad.
Suecia es color, Moscú es una ciudad gris. Y yo necesito color en mi vida. Todos lo necesitamos, y creo que Andrea y Falk también serán felices allí. Viendo la situación aquí, es la mejor idea.

No hay nada que me ate aquí... ya no.
Dejé todo hace tiempo, y esa persona que era el cabo más fuerte que me anclaba a esta tierra se ha marchado... para siempre.
Debo dejarla ir, por eso no debo pensar. Por ello tengo que mantener mi mente ocupada en Suecia, organizando todo para partir cuanto antes. ¿Tengo prisa? Sí.

Si me paro a pensar en si debo irme o no realmente, entonces es cuando no me iré. Y no puedo quedarme...
Porque si me quedo, seguiré buscándole, necesitándole. Tal vez lejos, pueda olvidarle. No recordar su sonrisa, su magia, su luz...

Suecia, Suecia...
Nada más va a ocupar mi mente hasta que pise ese terreno.

26 ene. 2016

Confusión

He conocido a muchas personas en estos últimos días. Muchas historias, cosas extrañas que no sé si me gustan, vidas normales...
Pero por mucho que camine por esta ciudad, llena de rostros desconocidos que en algunos momentos me sonríen o me saludan... por mucho que hable o me relacione con aquellos que dicen ser mi familia... nada. No recuerdo nada. Todo sigue en blanco, y mi corazón no me ayuda a recordar, por mucho que lo desee.

Me hubiera encantado que ese beso fuera de verdad el resultado para curar mi mal. Sin embargo, no ha podido ser.
Al menos, conozco un poco más a Noruber, y creo que empieza a gustarme un poco...
Creo...
No sé.
Todo es tan confuso...

Ahora, en este castillo, rodeada de estas paredes de piedra, lejos de sentirme segura, me siento extraña. No es un lugar donde cobijarme, donde sentirme segura, a pesar de todo.
¿Cómo decirlo? Estoy fuera de lugar.
Me gustaba esa posada. Ya me había acostumbrado, quizá porque es lo primero que he tenido y desde el lugar donde me he atrevido a caminar.

Además... en ese lugar está él.
Esa persona a la que vi por primera vez al despertar y que desde entonces ha cuidado de mí y ha mostrado determinación por vengarme. Quizá es cierto que le importo.
Y creo... creo que a mí también me importa.

Sí, en estos momentos... Sol es la luz que ilumina tanta oscuridad.
El vuelo en dragón nunca había sido tan feroz. Mientras el que era mi hijo surcaba los cielos en su verdadera forma, me costaba mantener mi posición sobre su cuerpo. Sentía que el viento amenazaban con cortar mi rostro, y la poca piel que tenía al descubierto en realidad.

En algún momento tuve que abrazarme a su cuello, y el rugido que vibraba de forma constante en su garganta sin ser expulsado, se relajó después de unos segundos. Apenas habíamos cruzado una palabra desde que recibiéramos ese mensaje caído del cielo.

La letra de Iefel tardó unos momentos en calar en la mente de mi hijo, que empezaba a mostrar el pasmo en su rostro cuando lo alzó. Algo iba a mal, no hacía falta mucho para darse cuenta para aquello. Sólo se levantó y se apartó, para deshacerse de su ropa y empezar a dejar escapar el dragón que había en él. Entretanto, yo había leído lo que estaba ocurriendo en mi hogar.

Era la segunda vez que ese hombre se llevaba a mi hija en los últimos tiempos y la segunda vez que todo iba terriblemente mal. Si había una próxima vez, acabaría por matarla.

Yo sólo podía arrugar las palabras que había en mis manos y recoger lo poco que habíamos cargado con nosotros.

Tanta búsqueda para no conseguir nada más que peores noticias que la última vez. La calma que había conseguido en mi interior, sacudida por aquella inquietud, se destruyó. Sentía que había construido una frágil estructura, de cristal, que alguien había destruido en mil pedazos. Mi rostro debía de haber perdido toda la seriedad, toda la compostura, todo el arrojo del que me había armado durante el precipitado viaje.

Hobsyllwin había completado su transformación, y arrastraba la tierra bajo sus patas, nervioso, aguardándome para partir. Y cuando por fin estuve sobre su cuerpo, agitó las alas con violencia, lanzando un rugido que alertó a los habitantes de aquella aldea lejana en la que habíamos descansado por algunas horas. Sentíamos sus miradas cuando abandonamos la superficie de Dalanvor.

No se imaginaban la ira que se daba en nuestros corazones, y que estaba por agotar el tiempo de vida de un mago que había caminado demasiado tiempo sobre el mundo.

24 ene. 2016

Las llamas han consumido parte de lo que era el lugar donde había dedicado mi vida en los últimos meses. Algunos de los hombres y mujeres que creían en la causa habían sufrido grandes heridas por salvar aquello que era más valioso, puede que incluso de sus mismas vidas.

Su sacrificio me enorgullece y a ellos les honra.
Comprenden el valor de todo esto, lo que implica, lo que podemos llegar a hacer...

Las noticias ya han empezado a correr sobre este incidente. Nuestras debilidades han quedado expuestas, pero las historias a través del mapa de Argonath pueden ser cambiadas. Mártires, en lugar de villanos. Necesitados de más ayuda para los que estén indecisos. Los errores provocados por mi ira y una venganza injusta han resultado mejor de lo que esperaba. Todo sigue un cauce. Incluso su consecuencia, el robo de esa pieza de recuerdos.

Tan frágiles, tan intensos, tan llenos de color. Me permití observarlos durante largos momentos, observando, comprendiendo y resolviendo incógnitas que me habían mantenido durante años inquieto. Por fin, hay un camino a seguir.

El simple hecho de añadir pinceladas ha sido como verter gotas en una fuente repleta de agua. Pequeños momentos que podrían cambiarlo todo, y cambiar las piezas de lugar.

Pronto volveremos a vernos, volveré a bañar sus recuerdos. Y de puro terror, será inolvidable.

Una esfera

Es increíble pensar que toda una vida pueda contenerse en el interior de una pequeña esfera luminosa. Dice que esos son mis recuerdos, por lo tanto mi vida entera está dentro de ella. ¿Qué son los recuerdos, sino todo lo que somos nosotros?
Ahora... ¿Quién soy? Me siento desconocida, torpe, ignorante. En parte eso me molesta, como si no debiera ser así.

Tengo familia, personas que me quieren pero que yo no quiero. ¿Y si no les puedo recordar? Quiero creer que el amor, los sentimientos... no los guarda la mente, sino que los mantiene el corazón, aunque estén dormidos.
Si no consigo recordar por lo menos espero volver a amar. Me pregunto cómo serán, si de verdad serán buenos conmigo. Es lo único que tengo ahora, a pesar de que solo son palabras que afirman el hecho. No puedo dejarles escapar.

¿Y la esfera?
No dejo de darle vueltas...
Ese hombre, Sol, podría no ser realmente un amigo, ¿no? Podría... podría ser que quisiera mis recuerdos, si de verdad lo son, por algún motivo.
Y yo, en mi estupidez, ¡se los he dado! Espero no haberme equivocado.

No quiero que jueguen conmigo, sin embargo ahora lo máximo que siento ser es una muñeca capaz de caer en manos de cualquiera.

7 ene. 2016

Llamas

¿Será posible que lo sucedido sea... una irónica metáfora del destino? Siento que crezco, que camino hacia adelante y que estoy dejando atrás muchas cosas. Muchas formas de ver la vida, muchos miedos, muchas dudas... muchas personas.
No es que quiera dejarlos atrás para siempre, en absoluto. Me encantaría que ellos crecieran conmigo, que siguiéramos hacia adelante de la mano, conociendo, siendo capaz de avanzar por mucho que algunos tiren demasiado fuerte hacia atrás o queden en el camino, permaneciendo sus almas con nosotros.

La vida es un ciclo que no deja de avanzar. Intentar impedirlo solo provocará que de pronto algo nos empuje con violencia hacia lo que hace ya mucho debería haber pasado.
Por eso quiero que algunos cambien, sencillamente para que no sufran tanto por ese golpe, o por las aseguradas pérdidas que tendremos en el camino.

Por ello, el pasado debe seguir con nosotros, pero nunca debemos volver.
Quizá este sea, sí... el motivo por el cual las llamas han consumido parte de él.

¿Cuántos serán capaces de afrontar esa realidad?

6 ene. 2016

El camino se hacía más largo aunque el tiempo siguiera corriendo. Las llamas y el humo quedaban en la distancia, como un mal recuerdo persistente en sus memorias.

Lo poco que les quedaba permanecía con ellos, valiendo menos que nada cuando comparaban con los que habían conseguido dormir en el traqueteo de la carreta. Incluso los niños habían conseguido dormir, bien arropados entre sus progenitores.

Iefel, habiendo esperado suficiente, se atrevió a encender un candil con el que iluminar el camino para así aventurarse a espolear en las bestias que los transportaba algo más de velocidad. Miró hacia atrás para asegurar de que a nadie había despertado con la fuente de luz, y sólo vio las miradas que adivinaba antes, en la oscuridad, entonces oteando el horizonte. La que no encontró fue la de Ethan, que había logrado permanecer cerca de Therin mientras estrechaba entre sus brazos a su amante y a su hijo.

En ese instante, acariciaba el cabello de su única hija, y suspiró con evidente frustración. Cuando sus miradas se encontraron, pudieron ver la misma sensación de pérdida.

- Vas a recuperarla.

Ethan asintió, sin hacer falta más explicaciones.

- Como sea. - fue su única respuesta.
- Hay mucho que perder... - se atrevió a responder Iefel en contra, temiendo lo que podía llegar de aquella determinación. Y su mirada se desvió hacia su tierna sobrina.

- No tiene por qué saberlo.

El silencio volvió a adueñarse de ellos, envolviéndolos, sólo dejando espacio para los pensamientos más profundos. Llegaría el día en que aquellas tierras volverían a arder.

1 ene. 2016

La partida hacía poco que había perdido el interés. La competición no era cosa del maestro, que prefería ocuparse a otras tareas más productivas, pero hacía por pasar tiempo con el que fuera su discípulo. Este, en cambio, permanecía observando las piezas con gran interés, planeando una estrategia.

- ¿Cómo está ella? - preguntó entonces, a pesar de lo concentrado que parecía.

Alertó al maestro, y lo devolvió a la tierra que pisaba.

- ¿Quién?
- Therin.
- ... fascinada. Hambrienta de saber. Empoderándose.

Esa última palabra había provocado una sonrisa en el maestro, recordando las muestras que ella había dado hasta llegar a ese estado. El discípulo, en cambio, sintió aflorar en su interior algunas dudas.

- ¿Qué planeas con ella?
- Mostrarle lo que ella quiera saber.
- Aunque ella no sepa que lo quiera, ¿verdad?

El asentimiento después de la sonrisa no hizo más que aumentar la tensión. Las miradas se cruzaban con cautela, investigando, buscando intenciones ocultas.

- ¿... de qué tienes miedo exactamente?
- De que consumas su luz, tal y como hiciste con todos nosotros.

El maestro sintió cómo su sonrisa se hacía más leve, y volvió a mirar el tablero, que permanecía intacto quizás ya por demasiado tiempo.

- Todavía es tu turno.