26 jul. 2015

¿Quienes somos nosotros, criaturas mortales, para oponernos a la voluntad de una entidad superior? Mientras observo desde lo alto como se afanan para cargar esa carreta con todo lo que necesitarán, pienso en ella. Actúa de la misma forma que cuando era pequeña y marchaba con nuestro padre.

Quizás ese frío que siento emanar de ella sea realmente ajeno a ella. Su esencia podría no estar... corrompida como he visto en tantas otras ocasiones, en mis muchos viajes. Tengo demasiados deberes y el único modo de escapar en mi mente es volver a pensar en ella, llenándome de un profundo sentimiento de culpa. Pensando en que la salvaría, que protegería todo lo que siempre ha sido, quizás la he empujado hacia una caída mortal en su espíritu.

Es mejor dejarla marchar. Cuidar de ella y proteger a los demás de ese mal que guarda. Así podremos sobrevivir, puede que durante un tiempo, juntos.

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