29 dic. 2013

Facilidades

Antes no me preocupaba tanto por los sentimientos.
Será que Aleks tiene razón y me he adaptado demasiado al mundo, a mi parte humana.
¿Qué ha sido de mí?
Ojalá lo supiera, pero ni siquiera recuerdo cómo era yo antaño. No soy más que una sombra de ello, una muchacha que a veces saca sus alas para recordarse a sí misma que no del todo humana.

Con lo fácil que sería... tan solo vivir.
No me gustan las ataduras, quiero dejarme llevar por los diferentes momentos de mi vida.
Pero no puedo.

Ellos inundan mi conciencia todo el tiempo.
Andrea con sus recuerdos, con las primeras veces y las emociones que conllevan.
Y Aleks con nuestro pasado e incluso nuestro presente. Pero quizá solo está enamorado de Zafirel.

Desearía saber quién es Zafirel.
Pero estoy atrapada en un cuerpo que me ha poseído a mí.

Que ironía, ¿no?

24 dic. 2013

Días de viaje

Ya no sangran las heridas cuando me pongo en camino. Hemos tenido un poco de tiempo para asimilar todo lo que ha ocurrido, para recuperarnos, para ser conscientes de lo que hemos perdido.
Mi familia está rota, y yo estoy a punto de quebrarla más todavía. Pero es un precio a pagar. Si tengo éxito, todo volverá a ser como era, más o menos felices, pero unidos.

En la oscuridad de la noche, y eclipsados por los llantos de las gentes que encontraban a sus familiares entre los cadáveres, las sabandijas abundaban.
Aquellos que todavía vivían, inconscientes o quizás aturdidos en aquella marea de sangre, eran atrapados para ser llevados como mercancía al que pudiera afrontar el mejor precio.

Esclavos. Esa era mi mejor apuesta. Tenía que arriesgarme, pues no tendría vuelta atrás. Pero... ¿qué otra opción tenía? Me puse en marcha.
Intento olvidar el dolor que me producía separarme de mis allegados una vez más. Había formado una familia para abandonarla. No se lo merecían. ¿Cuándo se cansarían de todo aquello? Pero tenían que entender, debían entender.

---

He despertado en la oscuridad, en mitad de la noche.
A mi alrededor había... cuerpos. Cadáveres. Estaban mutilados, destrozados. Lo poco que pude discernir de sus ropas demostró que eran Atalayas...
Y las mías estaban manchadas con su sangre.

Me siento temblar, furioso. Como si una mínima provocación pudiera hacerme estallar. Me sentí así desde que empezó la guerra. Tenso. Iracundo.
... ¿Yo... yo les he matado? Sin control, sin medida, y ahora sin fuerzas. ¿Qué me ha ocurrido? La fuerza de mi sangre parece ahora controlarme a mí... Y a su vez, me consume.

8 dic. 2013

Volver a vivir

Recuerdo cuando escribía relatos interminables que me desahogaban y me quitaban el sueño al mismo tiempo.
Antaño tenía muchas cosas que contar, muchos sentimientos y aventuras. Pero en este tiempo he sentido mi vida estancada, vacía.
Me he vuelto a enamorar. Sé que no es tan intenso como... cuando lo amaba a él. Ni siquiera recuerdo cómo era, y a veces, aunque no extraño esas emociones, las siento lejos, ajenas a mí. Como si jamás hubiese vivido todas esas aventuras.

Soy cobarde, no sería capaz de pedir que me regresaran todo aquello a mi alma. Más bien, que me devolvieran ese pedazo del alma que pedí que me arrebataran.
Pero no estoy mal, al fin y al cabo es lo que quería.
Aunque no es tan intenso, y no estoy segura de que llegue muy lejos, puedo volver a sentir ese calor en el pecho, unos brazos que me rodean por la noche. Somos muy diferentes, lo opuesto. Dicen que eso es lo que atrae de la otra persona, pero creo que pertenecemos a mundos completamente paralelos.

Quiero luchar, intentarlo. Hemos partido en busca de aventuras que solo yo ansío. Y de nuevo arrastro a personas detrás de mí.
Ahora navegamos hacia Dalanvor, en un viaje aparentemente pacífico.

He visto una sombra. He oído cómo decía “por fin”. La he observado mientras intentaba subir por la cubierta del barco.
Pero solo son leyendas, mi mente me está jugando malas pasadas.


O no.

10 sept. 2013

Oportunidades

He sucumbido a la pasión y al deseo.
En ese momento creí que nada me importaba, que la felicidad estaba ahí, sin miedos ni inseguridades que me impidiesen dejarme llevar.

Verlo ahí, buscándome. Creo que ambos lo arriesgaríamos todo para salvarnos el uno al otro. Aunque luego... sigamos en la misma situación.

Hemos retrasado lo inevitable. Me hubiera gustado no caer finalmente, que él mismo se hubiera rendido a la primera negativa. Pero, para no variar, es un hombre insistente.
Y mis defensas se están cayendo poco a poco.

Ahora, aquí en las montañas, tras habernos infiltrado en la torre del Atalaya y haberme desvelado a mi hermano, haciéndole olvidar después y confiar en Anthica.
Tras... ver caer a Zekkyou al vacío y recuperarlo después.
Me he dado cuenta de que no puedo más, de que no puedo seguir luchando.

Quería evitar el dolor, y es lo único que estoy consiguiendo. Tantos rechazos, tantas palabras hirientes que salen de mis labios pero no de mi corazón.
¿No era acaso lo que quería evitar?

Sí... creo que... finalmente acabaré por rendirme. Acabaré dándonos una oportunidad.

Tan solo espero no llegar demasiado tarde.

[Diario X]

29 ago. 2013

Esta tierra parece cambiar a medida que camino por ella. Al perder a mi compañía en viajes habitual... todo se vuelve diferente. He marchado solo, y ahora me pierdo entre mis propios pensamientos a cada momento.
A veces escucho voces que me reclaman. Risas o la simple pregunta de si falta mucho para llegar a nuestro destino.

Supongo que son recuerdos que jamás me abandonarán, y que me torturarán sin descanso a medida que pase el tiempo. Me da miedo pensar que poco a poco se irán volviendo más reales, hasta que acabe viviendo en una ilusión mucho más atrayente que esta realidad.
¿Cómo hacer para abandonarme a ella?

¿Cómo puedo extrañarla tanto? Y ahora extraño también a mis hijos, a su hermano, a mi amigo. He sacrificado mi tiempo con ellos por encontrar a la mujer que me ha dado la vida.
Aquella mujer que me arrastró de esa vida que conocía, pero que me adentró en otra llena de sorpresas, amor, aventuras. Y a pesar de que no la supe hacer feliz...

La necesito a mi lado. No.
Necesito saber que está viva, necesito saber que ella puede vivir, donde sea. Siguiendo su propio camino, pero que sigue viviendo.
Tal vez necesite deshacerse de todos los lazos que la unían a mí. Después de la guerra... todo se preveía diferente. Mi destino, tal y como lo conocía, se veía incierto. Pero no de este modo.
Escribo casi ya sin sentido, no encuentro cordura en mis pensamientos. Pero en parte, me hace sentir mejor. Estas palabras arderán después en una hoguera, pero sirvieron a un propósito. Evitar que me sumergiera en un abismo de locura.

Primeros días en camino.

22 ago. 2013

Una oscuridad casi infinita. Ecos de pasos que resonaban por largo tiempo. Tan solo se escuchaban pausados pasos en esa tranquilidad. Estos pasos rompían con el habitual y único sonido de las gastadas y agrietadas páginas de un libro al ser pasadas de un lado a otro.

El ávido lector, que alimentaba su sed de conocimientos a la tenue luz de un candil, alzaba la cabeza. Y una sonrisa se enmarcó en su rostro.

- No te esperabamos por aquí... No en mucho tiempo... - susurra, desde aquella sonrisa lobuna.

El interpelado sonríe a su vez, pero agacha la cabeza, sin tener del todo claro qué contestar. Observa la fría sala, desprovista de todo salvo de sombras que parecían cobrar vida. Y de secretos aún por descubrir.

Tras aquella extraña bienvenida, el visitante comenzaba a pasear por la sala. A pesar de caminar a oscuras, sabía guiarse entre aquella zona. Como si fueran para pesados y numerosos tomos, grandes estanterías se alzaban hacia una altísima cúpula, y en ellas... pequeñas esferas.

Esas pequeñas esferas, contenidas en idénticos soportes de madera negra, emitían un leve resplandor. De diferente color, pero igualmente atenuado para todas. Parecían contener una pequeña niebla o bruma en su interior. Como si quisieran revelar su naturaleza, muy leves ecos de voces, sonidos de parajes... surgían de ellas.

- Sabes que no puedes tomar ninguno de ellos, ¿cierto? - pregunta el anfitrión, que había seguido los pasos del visitante ceremoniosa y silenciosamente.

- Solo me da curiosidad. Quería saber cómo sería si decidiese hacer lo mismo... - deja escapar de sus pensamientos. - Dicen que es liberador... Ella parece satisfecha después de todo, ¿no es así? - inquiere el anfitrión, con un leve rastro de humor en su voz.

 El interpelado no responde, solo se detiene. Suspira después de unos momentos. La amenaza velada que ella había dejado todavía le hacía sentir escalofríos. ¿Se atrevería a hacerlo de nuevo?

 Se da la vuelta y camina hacia aquel pilar de cristal, que contenía a aquel ser monstruosamente torturado durante tanto tiempo. Su mayor tortura era seguir viviendo, mientras era utilizado para propósitos que no eran nada conocidos por él. Sus ojos se abrieron, para contemplar aquellas criaturas que siempre acudían en busca de su poder. Pero que jamás lo dejarían escapar de su prisión que era la vida.

- Todavía no. - responde, finalmente, antes de marcharse por donde había venido. En realidad, huía de todas aquellas esferas de recuerdos que contemplaba. Lo habían aterrorizado hasta un punto que desconocía en él.

21 ago. 2013

Si desaparecieran...

Ahora que había encontrado un lugar en el cual mantenerme, había planeado negocios, maneras de conseguir un tratado de comercio, guardias para el pequeño pueblo que se mantiene debajo de mi inmenso castillo... parecía que empezaban a ocurrir problemas.
Una nueva emoción, un misterio que resolver.
Una extraña sombra que bordeaba la montaña de enfrente.

Acudí hacia allá, con Sol como compañero. No fue fácil, antes de poder averiguar nada un enorme oso nos atacó y debilitó nuestras fuerzas. Él casi no lo cuenta, pero por suerte regresamos a tiempo a mi castillo.
Estuve enferma, curándome de mis heridas. Entre tanto... Zekkyou vino a visitarme, aún afectado por las heridas de las lanzas. Pero el muy cabezota quería verme, e insistía en que hubiera algo más entre nosotros que simple amistad.
Parece no entender, parece no querer comprender que me he hecho tanto daño a mí misma y a mi alrededor que esa idea ha quedado descartada desde un principio.

Una vez recuperada, viendo que más personas se veían afectadas por esa extraña sustancia negra, lo que fuera... regresé a la montaña, en esa ocasión con Zekkyou, que ya se había recuperado por completo.

Viajamos durante casi un día entero, escalando a la cima de la montaña cuando pude ver que era ahí donde nacía ese misterio.
Seguimos hablando, tan insistente. Ya casi me quedaba sin argumentos, parecía que el más importante no era suficiente para él. Pero aún así, no he desistido.
Llegamos a la cima y vimos... un extraño altar con velas de fuego negro. ¿Invocaciones? No pude averiguar mucho más de él, pues dos enormes lobos comenzaron a atacarnos. Conseguimos vencerlos, pero yo ya no pude continuar...

Desperté, no sé cuánto tiempo después, en el Bosque Crepúsculo. Echaba mucho de menos ese lugar, y no quería marcharme de nuevo. Pero lo hice, cuando me encontré mejor.

Estúpida, cabezota, arrogante... ¿cuándo entenderás que en realidad no quieres separarte de su lado?

Pero él ya lo había decidido, entre los dos, cuando hablábamos sin llegar a una conclusión exacta. No volvería a verlo en largo tiempo.
No quería, pero en el fondo sabía que era lo mejor para él.
Y aquel beso de despedida... pensé que sería lo único que obtendría de él en mucho tiempo.

Y sin embargo, acaba de marcharse. Mientras preparaba a los muchachos del pueblo y seleccionaba a unos pocos para que me acompañaran a encontrar a la persona que invocaba en la montaña... él estaba a mi lado.
Dijo que no lo vería en mucho tiempo, y de pronto... lo veo de nuevo en mi castillo. Sol lo había solicitado, y yo de nuevo tenía que verlo.

Se pregunta por qué lo evité, probablemente le duela que lo hiciera. Pero... ¿qué si no? La noche anterior nos despedimos como si no nos fuésemos a ver en mucho tiempo, y a la mañana siguiente ahí estaba de nuevo... pero con el recuerdo de aquel beso que nos dimos.

Al menos... conseguí solucionar el problema. Entregué a mi Maestro a la mujer que se encargaba de crear la discordia, una bruja.
Y Zekkyou volvió a marcharse, sintiendo una emoción más fuerte antes de caer en el portal.

Ahora... me pregunto cuándo volveré a verlo. Y si seguiré viéndome capaz de continuar reprimiendo mis sentimientos. 

Preguntándome... qué ocurriría si desaparecieran para siempre.

[Diario IX]

20 jul. 2013

Gema azabache

Al fin comienzo a hacer algo. No está mal eso de robar un huevo de dragón como primera misión. Ya lo había hecho una vez hace años, cuando aún no estaban los dragones sobrevolando el cielo y ese huevo era lo único que se tenía de ellos. Esta vez... sería más fácil.

Había estado hablando con Zekkyou sobre nosotros, esta vez sin tapujos. Ya era el momento, tenía que aclararle que no quiero tener ninguna relación, que no estoy preparada para ello. Que sí... tengo miedo de mí misma. Pero es natural, he hecho daño a muchas personas por culpa de mis sentimientos. Incluso a mí misma, y tampoco quiero sufrir de nuevo. Quién sabe, quizá no tenga por qué haber sufrimiento, pero... prefiero no arriesgarme de nuevo.

Sol nos ordenó que fuésemos juntos a esa misión, completamente consciente de lo que hemos hablado y todo lo que nos rodea. Pero en fin, el trabajo es el trabajo.

Fuimos los dos, aunque luego descubrimos que alguien se nos había colado en el viaje. Mi nueva discípula, Claire, una niña de siete años que era una de las sirvientes de Zekkyou hasta que yo decidí ser su Maestra. Y tras la infiltración y algunos rompecabezas, llegamos a la sala de los huevos, torpemente vigilada por un anciano prácticamente ciego.
Cogimos uno de los huevos, uno negro, para salir de ahí cuanto antes.

Todo estaba siendo demasiado fácil, y nosotros mismos lo comentamos. Pero al final tuvimos problemas al estar tanto tiempo dentro del hogar del Atalaya.

Mientras fingíamos que eramos feligreses, mi hermano Dorek empezó a bendecir a cada uno de nosotros. Por supuesto, antes de llegar hasta aquí, Zekkyou me cambió el rostro, por lo que no había riesgo de que me reconociera. Pero a él sí.

-¡Guardias!-Gritó al identificar a mi compañero como miembro del Sol Negro. Y algunos guardias empezaron a atacar. Consiguió abrir el portal hacia el Bosque Crepúsculo, y yo entré rápidamente con la niña. Pero él fue más lento, y dos lanzas le hirieron de gravedad en ambos costados.

Sangraba mucho, y grité ayuda nada más regresar. Sol me dijo que podría haber muerto, y no sé por qué, pensé que tal vez quisiera decirme con eso que debería darle una oportunidad antes de perderlo. O tal vez fueron imaginaciones mías porque yo misma lo pensé.
Ya había hecho eso en numerosas ocasiones. Cuando casi perdía a Ethan o yo misma me veía en una situación extrema, decidía sin pensar cualquier cosa con respecto a él. La boda es un buen ejemplo.

Y no quiero volver a cometer ese error, no voy a volver a dejar que un acontecimiento cambie mi manera de ver las cosas, mis sentidos. Incluso debo dejar de escribir sobre ello.


Pronto, cuando se recupere, marcharé hacia mi castillo, ya finalizado, junto con Aeryn. Y sentirme en él la reina del mundo, entre esas paredes de roca negra y ese paraje frío y tenebroso.

[Diario VIII]

19 jul. 2013

Veritaserum

Qué vergüenza. Qué. Vergüenza.

[Diario VII]

29 jun. 2013

Hay una quietud inamovible en el bosque. Todas las criaturas que allí conviven, que se muestran o no a los ojos de los mortales, descansan apaciblemente. Ya no existe el crepúsculo, sino una noche que parece eterna.

Pero hay un lugar, lejos del castillo que parece reinar sobre ese lugar, que desprende luz. Una hoguera da lumbre a su alrededor. Y una figura aguarda, en silencio, oteando a su alrededor. Y esperando a que vuelva aparecer la imagen de aquella muchacha al otro lado de un espejo colocado al pie de una roca. Como una puerta en un lugar imposible, una puerta a una dimensión pequeña, con una única salida.

Y la curiosidad que una vez le enseñaron, como el niño que cruelmente observa como sufre un pequeño animal, se pregunta que ocurriría. Para evitar verse vencido por ella, ha preparado su salida. Porque hay una naturaleza salvaje que se ha impuesto en su interior.
Sigue aguardando a ver su mirada, sus ojos empañados en lágrimas, y una sonrisa triste.

Y la extrañaba. Pero tal y como se había hablado en el castillo... ¿la liberaría para volver a verla sufrir?

28 jun. 2013

No es momento

No es momento de pensar con el corazón.
Ha ocurrido algo inesperado, que puede ser… el principio del cambio, de nuestro objetivo que ha venido por sí solo. Sol ha regresado. No sin antes llevarme un susto de muerte y llorar la supuesta pérdida de Zekkyou.
Cuando vi su cuerpo inerte, sin vida… lo único que pude sentir era ira y un gran vacío dentro de mí. Se ha convertido en una persona demasiado importante. No solo porque lo haya dejado todo, incluidos mis sentimientos, sino… porque estoy conociendo a un hombre que jamás pensé que encontraría en él.
Y al hilar mis pensamientos en ese arrebato de ira y ver al mismo tiempo a Sol, temí que fuera el mismo quién lo había matado. Pero me resistí a atacarle, porque… al fin y al cabo, ¡Sol es muy importante para mí!
Luego comprendí que Zekkyou tan solo utilizó una marioneta para que, esa sombra que resultó ser nuestro Maestro, se despistara. Al igual que hizo conmigo para fingir mi muerte.
Ahora estamos de nuevo trece. Sol ha encontrado a Aeryn, y se mantiene en el bosque, quizá intentando liberarla, o quizá no.
He hablado con Zekkyou, sin poder evitar fijarme en su comportamiento hacia mí. Recordando lo que sentí cuando pensé que… me había dejado sola. “Hormigueo en el estómago”, curiosa descripción para lo que siente. ¿Es algo parecido lo que siento yo?

¿Pero qué digo?

No es momento de pensar con el corazón.

[Diario VI]

16 jun. 2013

Siguiente paso

Poco a poco, me voy acostumbrando a estar aquí, con Zekkyou, sus sombras y sus peticiones extrañas. Fuimos a Argonath para encontrar personas solitarias, secuestrarlas y esclavizarlas en su castillo. Sí... así de sencillo. Fue un trabajo fácil, una pequeña prueba.
Al regresar estuve entrenando, un poco fuera de lugar al principio. No terminaba de adaptarme, de sentirme cómoda aquí. Pero es natural... al fin y al cabo lo he dejado todo por esto. No quiero arrepentirme.

He intentado dejar de ser tan... amable con los nuevos sirvientes y creo que a estas alturas ya me tendrán un poco de miedo. Pero la verdad es que sabe bien esto de ser de “los malos”, como dice el pequeño nuevo discípulo de Zekkyou.

Estuvimos planeando cómo podríamos traer a Sol hasta aquí. Ya que no podía despertarse, pensamos en la opción de traerlo a la fuerza, sin embargo, al observarle... resultó ser que se había despertado. Que extraño, ¿por qué ahora?

Así que él convocó al resto del Sol Negro para planear nuestro siguiente paso. La noticia de que había despertado no sentó muy bien, algunos incluso sintieron miedo. No sabemos si Sol nos ignorará, se intentará unir a nosotros o intentará matarnos. Por lo que... dos de las personas con las que él tenía más confianza, irán a hablar con él mientras nosotros vigilamos de cerca.

Ya me entusiasma, en parte, la idea de movernos al fin. Me gustaría poder ayudar a resurgir de las cenizas. No puedo desconfiar de ellos, se han mostrado ante mí tal y como son. Quiero creer que así es.

Y mientras planeamos lo que ocurrirá, lo mejor será fortalecer y entrenar mis nuevas habilidades. No comprendo del todo por qué puedo volver a controlar el poder del fuego, pero... no me quejo.

Y viajar entre portales será una tarea compleja, mas... los objetivos se alcanzan con esfuerzo, y al menos esta vez, tengo algo por lo que esforzarme.

[Diario V]

9 jun. 2013

Habíamos cometido un pequeño error, una mísera metedura de pata. La solución sería sencilla, si la noticia de que habíamos regresado no hubiera volado como los sórdidos cotilleos corren por la corte que rodea al Emperador. Volveríamos a desaparecer, volveríamos a ser invisibles.

Nuestra entrada en el palacio había pasado inadvertida, refugiados por el bibliotecario que ocultaba un terrible hechicero bajo esa apariencia de piel de pergamino. Inofensivo, pero efectivo. Y ahí, escondidos para todos, fue el momento en el que escuché todo lo necesario para nuestro siguiente paso.

- Mira, lee... La orden del Sol Negro es una ambiciosa organización de magos... que durante mucho tiempo han buscado el poder y escalar sobre otros...

- Parecen peligrosos... ¿cómo podemos unirnos a ellos?

Y ese fue el momento. Glorioso, delicioso. Reconocía aquella voz, su eco todavía resuena entre las vacías habitaciones de un palacio que se cobija bajo un eterno crepúsculo.
El resto aceptaría una nueva incorporación. Una rivalidad que se tornaba en amistad. Un nuevo empuje para nuestro regreso de entre las cenizas
Lo que estoy haciendo.
Lo que he hecho.
Lo que debí o no debí hacer.
Dónde estoy.
A quién sigo, a quién he dejado atrás.
Todo eso ahora... no importa.

He dejado atrás todo, absolutamente todo. Para acabar aliada con personas que un día intentaron matarme a mí y a quienes consideraba mi familia...
Lo he recordado todo también, sin embargo decidí cortar de raíz todo tipo de recuerdos o sentimientos que pudieran provocarme un dolor punzante en el corazón. Constante.
Ya apenas recuerdo los rostros, las miradas... he muerto para siempre. He empezado de cero, y mi familia también.
Muerta. Así me creen. Será menos doloroso y menos esperanzador para ellos. Porque yo... no siento nada ya. Ni siquiera lo poco que pude llegar a sentir cuando me reencontré con ellos.

Ahora pertenezco a un nuevo lugar, a una nueva causa. Sin líderes, por el momento. Decisiones que se toman entre todos, verdades que se muestran sobre la mesa. Nada que ocultar. O eso quiero creer. Quizá las cosas no sean como me las han mostrado. Pero necesito confiar en alguien, si no... acabaré por volverme loca.

Aquí estamos, en este crepúsculo permanente. Nosotros, el Sol Negro.

En el fondo... sabía que algún día tenía que ocurrir.

[Diario IV]

20 may. 2013

Voces repetidas

Quizá sea cierto que soy impulsiva. También que me dejo llevar demasiadas veces por mis pasiones en lugar de pararme a pensar y decir que tal vez no sea lo indicado, o sea peligroso.
Quizá me venza la curiosidad, el ansia de ver más allá, de conseguir nuevas habilidades y alcanzar un poder que en algún momento dado veo cercano. Y me equivoco, demasiadas veces, lo sé.
No por olvidar debo haber cambiado. Según me cuentan, según he leído... siempre he sido así.

Soy consciente de que no pienso mis acciones, mis palabras antes de llegar a decirlas. Ya hay una voz en mi cabeza que me exige que piense y piense.
Y otras muchas voces a mi alrededor que también me lo exigen.

Cuando a una persona le dices que es mala, o que es torpe... aunque no lo sea tanto, tras repetírselo una y otra vez, reprochárselo... finalmente lo acaba creyendo, y por ello, actúa tal y como el resto del mundo la ve. Y eso hace que se sienta peor, y que incluso minen sus esperanzas y su propia estima al ver que realmente no consigue superarlo.

Sé lo que hago y lo que no hago.
No hace falta que me lo repitan sin parar... bastante mal me siento ya por ser así.

[Diario III]

16 may. 2013

Intentos, sensaciones, recuerdos

He continuado mi entrenamiento, intentando no pensar demasiado en lo que ocurrió con Ethan. E intentando evadir esos pensamientos, mientras conversaba con un viejo amigo, he descubierto algo que quizá pueda ayudarme a conocer al fin a Sol, y tal vez, ayudarle a él. Puede que... expandiendo mi mente hasta límites insospechados, pueda acceder a él.
Lo he intentado una vez y no lo he conseguido.


He vuelto a intentarlo, pero aún no logró llegar a él, a pesar de haber sentido que estaba muy cerca. Ni siquiera con la ayuda de Hobsyllwin. Y aunque me siento cada vez más enferma, no quiero renunciar a esto.


Lo intenté nuevamente y tan solo he conseguido fiebre, y que mi familia se preocupe. Hemos hablado del Emperador y la guerra. No quiero tener nada que ver con ese tipo de situaciones, y aunque me repitan una y otra vez que es mi deber, no lo siento como tal. Pero al menos viajaré con ellos, por el placer que eso conlleva.
Estaban tan preocupados que no me “permitían” entrenar. Al menos no físicamente. Pero mientras observaba a Hob, comencé a meditar y llegué a un punto en el cual me sentí fuera de mí misma con la libertad limitada de poder moverme por los alrededores. Llegué hasta la casa para volver a intentar contactar con Sol.

Había una cadena que servía como enlace a mi cuerpo, y eso me hizo sentir más segura. Pero al fracasar nuevamente en mi intento, sentí el miedo por encontrar la cadena convertida en un hilo. ¿Y si se rompía? No quería averiguarlo, regresé a toda prisa.
Continúo enferma, y aunque no quiero rendirme aún, prefiero esperar a sentirme mejor antes de intentarlo de nuevo.

Esta mañana he hablado con Ethan y le he explicado que deseaba empezar de cero y que para ello lo mejor era que nuestros caminos se separasen definitivamente. No sé por qué, acabamos discutiendo hasta el punto de que uno de los dos debía marcharse de casa. Quería irme yo, porque al fin y al cabo, aún me siento fuera de lugar aquí. Y eso pareció herir a Iefel.
Ethan acabó abofeteándome, entonces me enfadé aún más. He sentido aversión incluso, pues he llegado a pensar que él resuelve así ese tipo de problemas.

Pero entonces... un recuerdo. La sensación de discutir con él. Es curioso que mi primer recuerdo, o amago de él, sea este, pero al menos es algo. He dejado de sentirme tan vacía.
Tras mi desesperación e impotencia, pensé en cosas que no debería haber pensado, cosas de las que probablemente segundos antes de acabar, me arrepentiría. Y recordé algo más, lo que resultó ser una estupidez cometida por Iefel hace tiempo.
Sentí miedo por el hecho de que tal vez, por mi culpa, volviera a intentar una locura.

Acabo de ir a impedir que Ethan se marchara. Y de nuevo... me besó. He continuado recordando sensaciones e imágenes, sobre los besos con Ethan y lo que ello provocaba en mí. Sentí un calor agradable en el corazón, al sentirme cada vez más llena de recuerdos. Pero... ¿por qué he empezado a recordar ahora?
He ido a pasear con él, para intentar rectificar lo ocurrido hoy. Hasta que finalmente... no hubo nada más que decir.

Y poco a poco llegan más recuerdos de sentirme así de completa con él.



Último intento y... ¡al fin! Logré hablar con Sol y por fin pude conocerle personalmente. Me explicó que comienzo a recordar debido a mi pequeño “viaje” incorpóreo. Y que era peligroso. ¿Peligroso? ¡La de cosas que podría ver, escuchar y hacer en ese estado! Se pueden espiar tantas cosas, puede ser tan útil que aunque sea un poco peligroso, vale la pena intentarlo.
Me habló de sus enemigos, pero no entró en detalles. Y debemos esperar. Quizá algún día despierte de nuevo por sí mismo. Y me habló también de Iefel... sin duda se aprecian mucho.

Cuando desperté, Ethan estaba echado a mi lado. Se levantó para informar a la familia de que estaba despierta. Al parecer he dormido tres días... Pero podría haber sido peor si me hubiera quedado más tiempo con Sol. Podría no haber despertado, al igual que él. Soñé también con Drek, tal vez sumida en nuevos recuerdos.
Pero no me importan ahora, quería decir lo que había conseguido hacer y evitar por el momento recuerdos que puedan hacerme daño.

Respirar bajo las sábanas acompañada de un hombre que cada día me muestra un poco más de la inmensidad de sus sentimientos.

[Diario II]
Sentirse caer. Quería volar durante un tiempo, olvidarme de todo lo que estaba por ocurrir. La guerra me asustaba, a pesar de que quería parecer decidido. Kyra necesitaba algo en qué creer, algo que recordar. Quería aprender cómo era la vida como Jinete de Dragón.

Y por fin lo estábamos consiguiendo. Aunque las cosas comenzasen a torcerse. La pérdida del Maestro, las ideas de Kyra. Las extrañaba, mucho. Aunque no fueran como las recordaba. Pero lo estaba intentando con todas sus fuerzas, podía verlo.

Una sombra se cruzó ante mí mientras volaba. Una sombra, maldita sea. Era una figura, que también volaba. ¿Otro Jinete sobre su dragón? Me detuve, observando como poco a poco discernía más, o quizás el mismo a más velocidad. Intenté dominar la situación girando y buscando una posición desde la que pudiera luchar. Pero entonces sentí un dolor en el pecho, en el corazón.
Sentir como si un hilo se tensase y se rompiese en un fuerte chasquido.

De pronto ¿caía? Sentía frío, era extraño sentir frío. Y vértigo. Atravesaba las nubes a gran velocidad.

El resto fue silencio

14 may. 2013

Tomando la ciudad blanca

No sabía que sería tan fácil entrar. Aquellos agentes del bien y de la paz, montados en sus esplendorosos dragones, estaban demasiado confiados en sí mismos como para percibir la realidad que se cernía sobre ellos. Apenas repararon en nosotros cuando entramos, la primera cuadrilla enviada.

- ... ¿De veras? ¿Hemos entrado? ¿Tan fácil? - preguntó uno de los más jóvenes. Sangre nueva, furia imparable.

Alcé suavemente una mano, para que contuviese su excitación y nervios. No necesitábamos ser descubiertos por el muchacho, dejaría de ser útil.
Cuando todo parecía tranquilo, le contesté.

- Claro que sí... - repuse, sonriendo casi - Creen tener la batalla ganada, así que no se preocupan por sus fronteras...

- Bueno... al fin y al cabo - comenzó a reírse, sin hacer ruido - no hay fronteras en el aire.

Nos convenía el buen humor, llevabamos demasiado tiempo esperando a esta oportunidad. Aunque tampoco le convenía a él relajarse. Podría acabar como aquellos a los que teníamos por misión liquidar. Su desaparición, por llamarla así, podría ser conveniente para mí.
Podía ver desde mi posición el palacio que era el núcleo de la ciudad. Allí estaban los manuscritos que se habían conservado desde incontables años.

Pero no nos interesaban. Ataques moderados. Pequeños. Pero intensos.
Algunos cabecillas debían perder la vida en esta acometida, y poco a poco más de ellos. Tardarían un tiempo en darse cuenta de los continuados ataques, si es que eran un poco listos. Pero antes de eso, ya habríamos allanado el camino.

Notaba su respiración acelerada, esperando a la mínima señal para comenzar, para entrar en acción. Era divertido observarle, como si fuera un perro deseando correr salvajemente. Pero no tenía sentido hacerle esperar más.

9 may. 2013

La crónica empieza ahora

Llevamos décadas aguardando a que llegara el momento propicio. No hay profecías que garantizasen nuestra victoria, pero seguimos aguardando.
Hace poco que rescatamos las palabras de aquellos antepasados que vieron con sus propios ojos a las grandes criaturas que pueblan ahora nuestra tierra. Sus escritos están guardados a buen recaudo, pero son de nuevo narradas para todo aquel que esté dispuesto a escuchar. A aquel que quiere creer.

Muchos se han unido a nosotros desde que apareció el primer dragón.
La plata. Dragones del bien. Un bien que no admite ninguna otra postura. Y todos en consecuencia se unieron a la causa. Pero algunos no podemos seguir el camino de la pureza, de la bondad y rectitud. Algunos tienen en su naturaleza el caos y la malicia.

La ambición, la astucia por caminos no siempre rectos. Y por ello son condenados. Y al principio, aunque no los vieramos, nos reuníamos para encontrar aquellos que nos eran comunes. Pero pronto nos tomaron como amenaza, y se reúnen, en algún lugar indeterminado. Todavía nos es desconocido, pero sabemos que hablan, que temen, que tiemblan.

Los dragones han regresado, y con ellos, su antigua guerra.

2 may. 2013

Inmenso diario

¿Cómo empezar? ¿Cómo retomar las páginas vacías de un diario que se me antoja extraño, ajeno...? Apenas he podido leer, tan solo el principio de lo que al parecer fue el comienzo de mi aventura, con personas que no recuerdo y a las que aún no he podido conocer.
El resto... está escrito en un idioma extraño que no logro comprender. ¿Sería un idioma propio, o es de alguna criatura?
No lo sé... ni tampoco sé qué escribir.
Mi entrenamiento está enriqueciendo no solo mi cuerpo, sino también mi mente. Mi Maestro nos está enseñando grandes lecciones, y he podido construir mi propio muro. En un lugar donde sé que nadie puede molestarme ni manipular mis emociones. Mi mente.
Meditar me hace sentir bien, es una sensación extraña que disfruto junto a Hob.

En cuanto a mis propios sentimientos... gracias al hecho de estar tan ocupada, estoy mucho más concentrada en otros asuntos que en eso. Pero hace un rato... o más bien, desde anoche, he comenzado a necesitar desesperadamente los brazos de un hombre. Ayer casi besé a Ethan, y hoy, dejando sin significado lo que ocurrió anoche, él me ha besado.
Y yo me he dejado. Pero no es más que un deseo carnal, una necesidad que no llega a algo más lejos que la atracción física.

Me gustaría dejarle eso aún más claro de lo que he hecho. Dejar de pensar un poco en los demás y ser algo egoísta. Explicarle lo que hay y lo que busco.
Mientras tanto, las cartas que guardo con recelo, no dejan de acumular polvo dentro de este inmenso diario.

[Diario I]

24 abr. 2013

(I) Despierto en soledad

Intentaba volver a respirar, y aunque lo consiguiese, parecía que no llegaba el aire. Parecía como si hubiera arrebatado demasiadas vidas como para permanecer con la mía propia. Así pues, el Destino o los Dioses tenían preparado el modo de compensarme por lo que había hecho.
Ella no estaba.

La última vez que la vi... Dioses, es todo tan confuso en la batalla. Apenas puedo recordar los rostros con los que me crucé, lo que pude decir, a quién pude salvar y cómo... Pero creo recordar una espada que se caía sobre su cabeza. Me lancé para protegerla. No se había apenas dado cuenta de la muerte que se cernía sobre ella. Cuando acabé por fin con la amenaza, ya la había perdido de vista.

No me detuve ni aún cuando terminó la batalla. Tenía que encontrar su rastro. No podía desaparecer así, sin más. Su cuerpo, incosciente... muerto. No, aquello no. Ese vínculo todavía no estaba roto. Podía sentirlo en alguna parte.
Había visto como algunas de las criaturas de otros planos. Demonios y criaturas peores que estos. Algunos habían devorado almas y cadáveres a su paso, alimentados y enloquecidos por el caos y el odio que se había desatado en aquel lugar.
Eso era un fin definitivo. Pero no era el caso de Kyra. No podía serlo. Y rabiaba al ver un miedo cada vez más arraigado en la mirada de Iefel.

Él creía que podía haber pasado. No podía pasar. No podía entender. Y lo lamentaba por él. Mi esperanza era para él como un garfio al rojo vivo que mantenía abierta una herida. Una herida que llegaba hasta lo más profundo. Hobsyllwin ni siquiera se acercaba. No quería enfrentarse a esa ausencia.

La despedida fue larga. Tan larga como lo eran los silencios que habitaban entre nosotros cuando no había nada inmediato que hacer. Nuestra pequeña lloraba, desconsolada, hasta que alguien acudía a abrazarla. Parecía comprender, parecía asustada a romper ese silencio. Hasta que no podía soportarlo más.
Pasé con ellos el tiempo necesario para que se acostumbrasen al dolor. Si es que eso era posible. Y entonces tuve que marchar.

A encontrarla. Ellos estarían bien. Tenían que estarlo mientras yo estuviera fuera.
Pronto estaríamos todos juntos, de nuevo.

21 abr. 2013

Preparémonos

Han pasado un par de días.
He estado pensando mucho, reconociendo que decidí mal los últimos acontecimientos que sucedieron de forma tan prematura.
Y he decidido no forzar nada, dejarme llevar por mis pasos en un camino de varias direcciones. En ese camino surgirán diversas emociones, muchos sentimientos. Con quién sea, no me importa.
Aunque no me lo ponen fácil, si ambos son tan persistentes e insisten en no dejarme escapar. ¿De verdad vale la pena? Quizá eso era lo que me gustaba de ellos, pero ahora...

Ethan me ha explicado lo que era, su naturaleza oscura y temible. Justificándose explicando que no es malvado. Y es cierto, no parece ser así... pero de todas maneras, sigue asustándome. Sin embargo, ya no es un demonio, ha perdido todo ese poder y ha insinuado que es posible que eso lo haga “menos atractivo”. ¿Quiere decir que su poder era un pilar importante entre nosotros? No sé si sentirme insultada o no. Pero creo que no lo dijo con mala intención.
Ya ha comenzado a intentar enamorarme. Empezar de cero, dijo.

Fui también a hablar con Drek, pero ya habían levantado el campamento. Aún así dejó un mensaje a Nara, explicándole que me encontraría. Viaja hacia aquí, a Dalanvor. Espero poder entregarle mis cartas entonces y decirle lo mismo que le he dicho a Ethan.

A pesar de todo, después de tanto pensar, en lo único que quiero centrarme ahora es en la guerra que está por venir. Hemos ido a... la ciudad de los dragones, por llamarlo de alguna manera. He conocido a mucha gente agradable, y a un enano que me está ayudando con mi entrenamiento. La verdad es que he disfrutado ahí arriba, si ignoro el motivo de la reunión.
Hobsyllwin y yo, luchando juntos, contra otros jinetes y sus dragones que pueden provocar el caos en nuestro mundo. Muchas discusiones y debates de personas que no están seguras de si luchar o no.
Yo estoy dispuesta, tengo la esperanza de poder impedir que las personas inocentes de abajo mueran en vano.
Entrenar, luchar, vencer.

No os preocupéis por mí, esta vez... llevaré casco.
Mejor así, ¿no?

14 abr. 2013

De regreso

Creía que sentiría júbilo, nerviosismo, miedo, inseguridad. Pero lo que guardo en mi interior es un frío que no me permite albergar otros sentimientos. Y todavía no caigo en un pánico pues tengo ese miedo ante el frío. La total indiferencia causada por el fuego que quemaba.

Sus desaforados sentimientos hacia ellos, sean quienes sean, terminaron por minar mis esperanzas de recuperar lo que hubo. Tan solo quería encontrarla. Sabía que estaba viva, y tenía que saber si estaba bien. Quería ignorar si sus sentimientos se desbocaban por otra persona. Yo ya no existía en su corazón, ignoraba por qué. Pero seguí adelante.

Ahora está conmigo. Es como si fuera una desconocida, igual que ahora soy para ella. Todo se ha quedado detrás de un velo gris que lo vuelve distante y extraño

13 abr. 2013

Caigo a pedazos

Marchar incansablemente, acumulando victorias y sembrando el terror, así era como se presentaba una nueva vida. Nueva vida que ahora está rota por su presencia. El éxito, respeto y fama que había ganado se derrumba ante una mujer que se marcha buscando un sueño, despreciando la realidad.

A pesar de mis palabras, se ha marchado en su busca. Mientras me sumerjo de nuevo en la oscuridad que había conseguido dejar atrás desde que me embarqué en esta misión, en este proyecto. Me encontré con que me necesitaban por fin, para algo real. Y no ser solo la persona a la que acudir a escondidas, como algo prohibido.
Yo podía existir por fin para el mundo.
Y apareciendo ella, esta nueva realidad se cae pedazo a pedazo

Tres días

El tiempo ha pasado demasiado deprisa. Más bien... ha sido corto para los acontecimientos que me han sucedido en solo... ¿tres días?
En la ciudad en la cual he estado más tiempo habían llegado un ejército encabezado por un temido general acompañado por su... fiel mano derecha. Esa última persona resultó ser alguien que ya conocía. Un elfo oscuro llamado Drek. Lo más impactante fue que resultó ser mi amante.
Entonces me pregunté: ¿tenía un amante? ¿por qué, si amaba a mi marido?
No lo comprendí, tampoco he tenido tiempo para comprenderlo del todo.

Es un hombre persistente, y en cierta parte, tierno. Ojos rojos que reflejan la verdad de sus sentimientos, que me impiden dudar de sus palabras. Intenté hablar con él, explicarle lo que pensaba hacer... disfrutar de los momentos que surgieran hasta que apareciera Ethan. Entonces intentaría estar con él, pero Drek me ha dado toda la vuelta.
Decidí darle una oportunidad, no sé exactamente para qué, creo que no he hecho bien. Pero me sentía bien en sus brazos, intentando conocerle.
Hasta que finalmente se decidió que al día siguiente nos marcharíamos y conocería a toda mi familia.

Marché, dejándolo con una esperanza y el recuerdo de un beso que no llegamos a darnos. En solo cuestión de días no puedo estructurar mi vida por completo.

Llegamos al pueblo en Dalanvor, donde vive mi hermano mayor. Estaba tan nerviosa que no podía responder por mí misma. Nara se quedó en Kaine-Dwin, ahora que más la necesito. Pero tenía que enfrentarme a eso.
Conocí a mi hermano, a mi hija que es... como si fuera yo en pequeña y con la piel más clara. Y a mi hijo. Todos parecían tristes. Entiendo lo duro que tiene que ser que a alguien a quién quieres no le puedes dar el abrazo que tanto ansías. No podía... era demasiada presión para mí pequeño corazón.

Entonces alguien apareció por detrás. Ya había conocido a quienes debía conocer, solo faltaba él. Me giré lentamente mientras apenas podía centrarme en observar al hombre que se mantenía en pie tras de mí.
Un tiflin, apuesto, alto... me moría de vergüenza, y no sabía por qué. Bueno, en realidad sí. 
Apenas lo miré, estaba muy asustada. Era un hombre muy cansado, que aparentaba más años de los que debería tener. Y en un momento me fijé en sus ojos.

Increíble.
Una mirada roja, cargada de tristeza. Como la de Drek. Incluso parece que ambas reflejan un sentimiento parecido. Pero al mismo tiempo, diferente.
Me abrazó mientras reprimía a duras penas algunos sollozos.
Y yo me dejé abrazar. Y durante ese abrazo pensé tanto... que finalmente mi cabeza decidió olvidar durante ese momento.

Pensar que... si lo recordara sería aún más doloroso, me hace saber que hay cosas que es mejor dejar en el pasado.

11 abr. 2013

Lord Aethrody

Lord Aethrody. Señor de la guerra, el Terror, la Horda que arrasa y abrasa la tierra. Sus tropas, a caballo o a pie, marchan buscando un enemigo digno de ser batido, derrotando a los rivales de algún señor con las suficientes monedas como para buscar esa rápida solución.

Su figura es un enigma. Nadie ha visto su rostro. Posee una sombra que lo protege de todo mal, un encapuchado que muestra su mirada que brilla en rojo sangre antes de arrebatar la vida. Nadie conoce su nombre, su origen, su motivo para pertenecer a la Horda. Pero Lord Aethrody lo trata como a un hermano. Su ira solo se contiene cuando trata con él. Porque de él depende su vida.

No han sido pocos los intentos para arrebatarle la vida. Y se aprende a desconfiar de todos, y a confiar en aquella espada que te ha protegido. Porque no conoce la clemencia, solo la ambición. Sus tropas crecen en número y en fama, que se convierte en miedo que se propaga.

De nuevo, marchan.

29 mar. 2013

Incertidumbre

Una vez me pregunté lo que sería el amor. Nada más llegar aquí descubrí nuevas emociones, sentimientos... sensaciones. Es curioso que todas, el miedo, el placer... me las provocara ella.
Irónico, inevitable. Mi primer amor es también la primera causa de todas las anteriores.
Aún está floreciendo, haciéndose paso por cada fibra de mi corazón. Al menos ya no tengo el miedo de ser un alma fría y retorcida. Pero... ¿es realmente mi alma quién profesa esos sentimientos?

Y ahora... que ha aparecido la otra. No sé si prefiero que lo hubiera sido.
Me duele el corazón, como si hubiera comenzado a sangrar. Y las lágrimas cada vez se abren camino por mis mejillas con más facilidad. No quiero esto.
No derramaré ninguna más.

Tan solo queda esperar, no quedan ni dos días para marcharme. Y ella seguirá aquí, detrás, insistiendo. Tal vez, dándole algo mejor a lo que yo puedo ofrecerle.

No sabía que dolería tanto.
Y lo peor es que creo que lo mejor será... rendirme.

14 mar. 2013

De nuevo, una voz

Me despierta el sonido de las criaturas que cortan el aire. Los pájaros que vuelan asustados, huyendo de algo mucho mayor. Aunque se ha hecho más normal, no termina de ser un espectáculo, un fenómeno impresionante para ver. Es una distracción para mi, durante todo el tiempo que llevo buscando. Ya casi he perdido la noción del tiempo, apenas me dejo ver en las ciudades. El tiempo necesario para cerciorarme de que ella no está. Me he convertido en un fronterizo. Herido, desprotegido, carente del poder que una vez tuve. Me parece un buen precio a cambio de encontrarla, sea como sea. El mapa que consulto está casi destruido, pero me sirve para cerciorarme de los lugares que he visitado ya, y de los que me quedan por visitar.

Pronto, para reencontrarme mis hijos. Para volver a formar una familia.
Espera... este calor... ¡el collar! ¡Lo tiene! ¿Dónde estás?

3 mar. 2013

No pensar

La vida me sonríe.
He sobrevivido al Muro. Más bien... todos hemos sobrevivido. Hemos avanzado tanto que hemos descubierto incluso que existen pequeñas chozas con algunas personas conviviendo allí...
Puede que aquellos que íbamos a buscar estén a salvo con ellos, no hemos podido seguir, era demasiado grande el riesgo.

Y... la carta que envié antes de partir. No ha sido respondida. Ha ido más allá... Dorek en persona se ha presentado a la ciudad y me ha reconocido.
Al fin estoy segura de ser quién creía. Kyra, esa mujer valiente y decidida que tantas cosas ha hecho. No soy más que una sombra de lo que era. 
Además, mi hermano parece quererme tanto que no sé como responderle. Quizá con el tiempo...

Es extraño, pronto me reuniré con mi hermano mayor y mis hijos. ¿Estaré preparada? ¿Podré continuar el camino para, más adelante, encontrarme también con mi marido?
Un hombre sin rostro, sin personalidad definida para mí. Un completo desconocido del cual una vez estuve enamorada.

De momento... quiero limitarme a disfrutar lo que la vida me está ofreciendo en estos momentos.

28 feb. 2013

Ellos escriben

Todavía recuerdo las columnas de humo, los gritos y el fuego. La guerra que casi destruye mi mundo, a las personas que perdí y que volví a recuperar. Mis dos hermanos lucharon y casi pierden la vida en una batalla que no les correspondía a ellos. Y yo no pude hacer más que observar desde mi torre de marfil, intocable e insensible como siempre me querían hacer ver.

Y todavía sigue sin aparecer. Al menos puedo cuidar de uno de ellos. Iefel...

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... he decidido esperar. Pacíficamente, en un pequeño pueblo, uno que posiblemente acabe convertido en ciudad. Es alegre y está en auge. Con el movimiento y la vida suficiente como para olvidar todo lo que tuve que ver en la guerra. Sol sigue sin despertar, pero a veces responde al tacto. Mueve los dedos, a veces parece sonreír. Otras veces sueño que se despierta y viene a despertarme de un largo sueño.

Me gustaría poder ver el futuro para evitarlo. Para evitar que ella desapareciese, el no saber siquiera de su suerte. Recibo cartas de Dorek, preguntándome por las nuevas que me llegan. Pero nada. Y también, quizás para evitar desaparecer, las recibo de Ethan...

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... a veces olvido donde estoy, por donde camino. El mapa en mis manos, de tantas veces que es consultado, casi me parece obsoleto. Y no la encuentro. Allá por donde camino, no consigo dar con ella. Y se despierta en mí un miedo ante la inmensidad de no poder hacerlo nunca. Es un abismo que me supera, por eso no puedo rendirme todavía.

Para restaurarle lo que no le di, lo que no pudimos vivir, la tranquilidad o intranquilidad que ella deseaba. Nuestro camino por recorrer

Mi pequeño mundo

Apenas he oído hablar de él.
El Muro... es tan inmenso que no se sabe dónde empieza y dónde acaba. Ojalá tuviera un lugar donde escribir mis pensamientos, mis sensaciones... de momento me limito a pensar. A pesar de que, supuestamente, en el pasado me adentré en los bosques que se espesa cada vez más tras el Muro, tengo miedo.
Miedo a morir... pero ese es uno de mis terrores más leves. Miedo a perder lo poco que he conseguido crear, mis pocos amigos, casi hermanos. Quiero protegerlos, y ojalá supiera cual es el nivel de mis capacidades para estar más segura de mí misma.

Nara, con su calidez. Kyle con su malhumor, pero también su protección. Y Alphonse... simplemente Alphonse, con su capacidad de sacarme de mis casillas.
Son pocos, pero ese poco constituye ahora mí mundo, mi estabilidad, mis deseos. Mis ganas de salir con vida de esta terrible oscuridad.

K.

6 feb. 2013

Respuestas extrañas

El tiempo ha pasado. Aún no he recuperado mis recuerdos, pero he encontrado un pequeño soplo de vida que me ha explicado quién soy. Pero... ¿cómo voy a creer a un ratoncito?
Es decir... ¿yo? ¿Kyra?

Me hablaron de ella tantas veces y tanta gente. Es una elfa un poco... extraña. Viaja de un lado para otro, al parecer tuvo tratos con demonios, ¡incluso robo un huevo de dragón! Según el ratón, ese demonio, que es en realidad un humano con sangre de demonio, además es mi marido. Si hubiera sido un demonio, entonces sí que no estaría dispuesta a encontrarme con él.
¿Y el dragón es mi hijo? ¡Esto es de locos! Incluso tengo otra hija, pero esa si que es mía y del tiflin.

Realmente no me lo creo... no soy como la mujer de esas historias que en ocasiones exageran, esa mujer valiente y segura de sí misma, llena de recuerdos, de una vida de aventuras.
¿Cómo podía tener tantas aventuras al mismo tiempo que una familia? Parece tan... incompatible.

Aunque es esperanzador... pensar en que alguien, en alguna parte, te está buscando. Y también es terrible pensar que realmente el mundo te ha olvidado, que la guerra se lo ha llevado todo.
Pero si alguien me encuentra... ¿qué significará?

Quizá no deba recordar, puede que olvidar fuera un remedio. Puede que... hubiera algo que el Destino no quería que recordara. O puede que simplemente fuera mala suerte, ¿no?


K.

Buscando una luz

Desperté. No se escuchaba nada. Tendido en el suelo, dolorido y sangrando, sentía el frío de una noche que había caído sobre nosotros. Era una batalla. Nunca había presenciado una, no era ningún soldado. Pero había derramado sangre en la ira y en mi instinto de aferrarme a la vida.

Se escuchaban los lamentos de los que habían ido a llorar a sus muertos en el campo. Busqué por todos lados. No había por donde empezar a buscar entre toda aquella multitud. El agotamiento me había vencido y los perdí de vista. No podía siquiera llorar de rabia por mi estúpido error.
Y ahora sigo buscandola. Espero, por los Dioses, que ella también me busque. Por nada del mundo quería esto, por nada del mundo lo hubiera elegido. Ojalá pudiera volver atrás, y no perderla ni un segundo. Protegerla con mi vida. Entregarle la oportunidad de vivir la vida que ella escogiese, la seguiría a cualquier lado.