26 ago. 2015

Cuando escuché la sentencia que le llevaría a la muerte, sentí un escalofrío.

Fue intenso, ni siquiera sentí cómo se anticipaba. Era una mezcla curiosa de emociones ver cómo el hombre que había intentado asesinarme se enfrentaba a su destino con tanto descaro. Temblé antes de empezar a hablar, y ni siquiera estaba pensando con toda la frialdad posible mi idea.

Cuando fue aceptada, no pude evitar buscar la mirada de Catherin. Descubrir esa sorprendida aprobación en sus gestos, me hizo tener un nuevo escalofrío. Realmente creía en lo que había resultado, ¿quién más necesitaría justicia por haber perdido la vida de manos de ese hombre? También era una rareza que esas palabras no hubieran salido de ella, siendo tan cercana al pobre muchacho. El desapasionamiento de su persona no eran solo imaginaciones mías, se dejaba ver en cada movimiento. Incluso cuando detrás de ella aparecía el hombrecillo, que parecía animarla.

Tenía muchas cosas que reflexionar de camino a casa. Me había sorprendido que aceptara una nueva reunión futura, la iniciativa de mostrar compasión por un bien mayor, la aceptación como un aliado en la casa de los Thross. Todo un cambio, ¿igual que el resto de elementos que había en mi vida?

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