30 dic. 2011

Comienzos VI

Habían pasado ya algunos años. Aquel muchacho seguía encerrado y yo, siempre que podía, iba a hacerle una visita para hablar con él, llevarle comida... bueno, tuve que admitir que finalmente congeniamos bien. Él me enseñó su idioma, que no es el más hermoso de toda Argonath, pero es curioso. Supongo que lo haría por puro aburrimiento. Aunque mejor eso que lanzarnos hachazos por doquier cada vez que hablábamos.

Cada vez mis visitas eran más habituales. Intenté hablar con mi padre o mi hermano Iefel sobre Drek. Dorek aún era un niño, y no entendería lo que pretendía decir. Mi padre me lanzaba evasivas, mientras que Iefel simplemente no daba crédito. Me dijo alguna vez que quizá era un amigo invisible. Pero yo lo veía muy bien, además, me enseñaba cosas que no podían salir tan solo de mi imaginación.

Poco a poco dejé aún más de lado mis estudios a causa de mis visitas, tan solo practicaba con mi arma y muy de vez en cuando escuchaba la lección. Porque aunque algunas veces iba, mi mente estaba sumergida en aquella mazmorra, preguntándose por Drek, e imaginando cosas que realmente me fascinaban.
Y un día quise hacer realidad esos sueños.

Aquella noche fui convencida a hablar con él. Tanto que ya daba por seguro un sí, e incluso había preparado aquello, para que todo fuese más rápido e impulsivo.

-¿Drek?¿Estás despierto?- Pregunté mientras entraba. Si estaba despierto o no, realmente no me importaba.
Un gruñido es toda la respuesta que obtuve.

-Tengo algo que decirte.-Continué.

-Es tarde, y deberias estar durmiendo.-"Perdona, no sabía que eras mi madre".

-Hoy no, es el día.

-¿Qué día?

-El día para salir de aquí.

-¿Qué estás diciendo?¿Cómo vamos a salir de aquí?- Estaba claro que me subestimaba.

-Si me dejaras acercarme, podria intentar abrir la cerradura de tus cadenas. He estado practicando, ¿sabes?-Recordé las veces que, con un objeto simplemente plano y alargado, pude abrir más de una cerradura.

-No... no es buena idea, ¿sabes?-Comenzó.-Si me abrieses las cadenas, seria para salir de aqui, para siempre, ¿entiendes?-Lo entendía, pero ya me había hecho a la idea de que no volveríamos.

-Si... entiendo. Pero no pasa nada...Ademas, ¿prefieres quedarte aquí?

-Bueno... no todo es malo.

-¿A que te refieres?-Era extraño pensar que estar atrapado "no es tan malo".

-Nada, es igual.-Tuve ganas de seguir preguntando, pero había algo más importante. Se nos acababa el tiempo para huir.

-Oye, voy a liberarte...Lo he estado pensando y creo que es lo mejor.

-¿Por qué?

-¡Tenemos muchas aventuras que vivir!-Nunca admitiría en voz alta lo que realmente deseaba. Y desde luego, las aventuras eran secundarias.

-Algún día.

-Podemos hacer que ese día sea hoy.-No supe si realmente entoné de manera diferente esas palabras.

-¿Quieres dejar toda tu vida de lado, tu familia y todo lo que tienes aquí?-No, realmente no quería eso. Pero por suerte, bloqueaba esos pensamientos.

-No debo pensar en eso, venga, marchemos.

-No puedo irme contigo, lo siento... es mejor que te vayas ahora.-Sus palabras me hirieron más de lo que él pensaría. Fui con la idea de que nos iríamos y de pronto derrumbó todos mis planes.

-¿Qué me vaya? De acuerdo, si es lo que quieres, me iré. ¡Desde luego que me iré!-Casi le grité esas últimas palabras.

-Bien, adelante...no me iré contigo.

-Vale, me ire yo sola a recorrer mil aventuras, y no me verás más el pelo.

Tras esas palabras, me fui de aquel lugar. Drek no hizo nada por detenerme, ni tampoco para hacerme cambiar de opinión. Estaba frustrada y dolida. Mientras llegaba de nuevo a mi habitación y al mismo tiempo mis ojos estaban bañados en lágrimas, cogí aquello que tenía preparado.
Mis cosas ya estaban listas, escondidas para que nadie preguntara. No era mucho. Un poco de comida que había estado guardando, agua, ropa y un diario de aventuras en el que podría escribir las que recorriera.
Tampoco me echarían de menos. Solo era una cría que escapaba de sus responsabilidades. Necesitaba aventuras, y había llegado el momento.

Cogí mi espada y me eché al hombro mis cosas. Hacía ya algún tiempo que encontré una manera de escapar por mi habitación, así que fue fácil pasar desapercibido. Monté en uno de los caballos, ya que aún no tenía asignado uno propio, y simplemente, me fui.

Pronto empezaría mi aventura. Y no sabía hasta dónde podría llegar.

Trazado en papel

Bueno, a lo largo de toda la partida "Crónicas de Argonath" la todopoderosa máster, Beelzenef, y su pobre jugadora Noodle (servidora) hemos estado haciendo dibujos de escenas que nos han parecido curiosas, divertidas o que nos hemos inventado y que no tienen nada que ver con la partida, pero aún así, también molan.
Esta entrada está dedicada para esos dibujos que hemos hecho hasta ahora, ya que nos lo curramos a nuestra manera, ¡que menos que subirlos al blog!

Y ahí van:

"Kaine Dwin"


Para empezar, nosotros en este momento estamos aquí: "Kaine Dwin". Un continente un poco frío, pero que nos trae buenos recuerdos.


"Kaine Dwin 2"


Aquí se ve más de cerca, nosotros nos dirigimos a una de las torres (la que destaca más) para derrotar al Sol Negro. O morir a manos de él, nunca se sabe.


"Un grupo muy ameno"


Y este es él primer dibujo de partida. Lo hizo Beelzenef como regalo mientras yo misma estaba enferma. Un buen principio, ¿no? (En orden están: Ethan, Iefel, Kyra y Sol. La lobita es Ash, y el gatito es el que tenía Sol)


"Liga de los Desastres"


Continuamos con otro dibujo de Beelzenef, con una especie de logotipo de nuestro grupo, llamado: "las increíbles aventuras de la liga de los desastres". O "Kesi", una unión de la primera letra de cada nombre del grupo (Kyra, Ethan, Sol, Iefel: KESI)


"Tardes refrescantes"



Este es mi primer dibujo. Como se ve, nuestros estilos al dibujar son diferentes, pero eso es lo que interesa, ¡tampoco vamos a hacerlo todo igual!
Kyra e Ethan sobre un lago congelado.


"Reacciones ante la batalla"


Este también lo he realizado yo. Bueno, no se me da del todo bien, y además es un dibujo "en movimiento". Sería lo que pueden ser nuestras reacciones a la hora de empezar una pelea. (Pero que chulo es Ethan)


"Momentos"


Uys, ¡eso no se mira! Bueno, no hay que describir lo que está pasando ahí. Pero es uno de mis dibujos favoritos, también hecho por mí. Se nota la diferencia de cuando estoy copiando una postura (como en este), a cuando me invento el dibujo entero. Sí, desde luego se me da mejor copiar.


"Terribles consecuencias de la indecisión"



Otro dibujo de Beelzenef. Una escena muy curiosa de partida, ya que en ese momento Kyra iba a acceder a casarse, y entonces es cuando Ethan declara que no se lo volverá a pedir. Bueno, hubo final feliz.

"Noticias impactantes"


Y esto es lo que pasa cuando practicas lo de hace dos dibujos sin protección: te quedas embarazada y te pones a llorar, porque tu prometido demonio quiere ser papá. Momentos depresivos de Kyra, pero al final no se arrepentirá. (Hecho por Noodle)


"El nacimiento del Dragón"


Un día encontramos una gema extraña que resultó ser un huevo de dragón. ¡Y nació Hobsyllwin! Un niño lleno de vida que nos iluminó a todos.


"El aplastable dragoncillo gordo"


Dibujo realizado por Beelzenef. Dentro de partida es un dibujo hecho por Hob para Kyra. Y como no... te entran ganas de matar cuando ver al dragoncito regordete que hay entre sus brazos.


"Al fondo del mar"


Una pesadilla de Kyra. El Sol Negro ya comenzaba a molestar en esta época, y se introducía en los sueños. Debajo del agua, agobiada por corrientes de agua que aprietan el cuerpo. Y al despertar fue curioso porque lo que sucedió fue que escupió agua.


"Malas compañías"


Este individuo es mi amigo el verdugo, miembro del Sol Negro. Me "advirtió" que moriría pronto, pero su promesa ha pasado ya de largo. En ese momento, estaba esperando a Ethan mientras el hablaba en una iglesia sobre el tema de la boda.


"El cofre maldito"


Beelzenef hizo este dibujo sobre otra escena con mi amigo el verdugo (sí, aunque tenga nombre y me lo aprenda alguna vez, lo seguiré llamando así) Por suerte, me escondí bien... (mentira, él sabía que estaba allí)


"Un toque femenino"


¡Oooh! ¡Kyra se casa! Había que hacer un diseño decente del vestido de novia, ¿no?


"Oscura claridad"


Cuando la todopoderosa máster decidió asesinar sin piedad a Hobsyllwin, realicé este dibujo tras dar a luz a Catherin (ya sé que desde el anterior dibujo han pasado demasiadas cosas, pero lo cierto es que no se ha dibujado nada en medio) Una familia feliz iluminada por la luz de la recién nacida. Aunque todos sabemos que Hob siempre estará ahí.


Y ahora, llegamos a los dibujos que se han hecho off-rol, no tienen nada que ver con la partida, pero aún así, la imaginación es un arma muy poderosa:


"El trasto endemoniado"


Realizado por Beelzenef. ¿Qué pasaría si Ethan trajera del mundo actual una cámara de fotos a Argonath? Haría una foto a Kyra, que se asustaría al ver aquel acto extraño, y la lanzaría. Obviamente, a Ethan solo le dará pena porque la ha costado mucho robarla...


"¿Que pasaría si...?


Y se cuela otro dibujo para mayores de edad. Bueno, a una servidora y jugadora, le encanta el personaje elfo oscuro llamado Drek. Y ya puestos... ¿por qué no puedo imaginarme que están juntos? Pero no os asustéis, eso es solo fuera de partida (a menos que algo pase dentro)


Para finalizar todo este repertorio, que menos que hacer un "autorretrato" de la máster y la jugadora, con lo típico que suele pasar al acabar una sesión:


"¡Quiero seguir!"




Bueno chicos, espero que os haya gustado esta entrada y que no os duelan los ojos al ver tanto garabato junto. ¡Seguimos roleando!

28 dic. 2011

Miradas al pasado

Hacía mucho que no compartía una convesación semejante a la que tuve con Drek. Cada vez que miro sus ojos, recuerdo a aquel muchacho que nunca admitiría que realmente estaba asustado después de presenciar aquellas desgracias, realizadas a manos de mi propio padre. Sin embargo, el tiempo no ha influido apenas en su tosca actitud.
Cuando miro atrás y recuerdo las circustancias en las cuales entablamos una extraña, pero bonita amistad, no puedo evitar que se me escape una leve sonrisa irónica al pensar que, a causa de un gran mal, ocurrió algo que al menos para mí fue una experiencia maravillosa.

Aún no puedo creer que realmente nunca conociera a donde llevaban mis pensamientos y, para que mentirme, sentimientos hacia él. Ya no es un secreto, pues... a estas alturas, ¿que importa ocultar un amor del pasado? Aunque siempre me lo negué a mí misma, y también supuse que jamás sería correspondido. Ahora que sé la verdad, no sé si me alegro o me entristece por algún motivo que desconozco.

Sentimientos que nunca he mencionado a nadie, que quedaron enterrados en mi más profunda pena al presenciar un día su mazmorra vacía. Ni Ethan, ni nadie sabrá de aquello, excepto quizá Aeryn que, con su capacidad de leerme la mente involuntariamente, podría saberlo si me pongo a pensar demasiado en ello. Espero que se quede como un secreto entre nosotros dos.
Pues... no hay que darle demasiada importancia. Y ya tenemos demasiada tensión en el ambiente.

[Nuevo diario II]

25 dic. 2011

Pensamientos para no compartir

Es agradable parar de este largo viaje, de nuevo en casa, pero con todos los recuerdos de una experiencia increible. Tan increible que mereceria la pena contarla en mitad de una buena compañia de entusiastas bebedores, en el que nadie da credito a las historias, por eso puedes sentirte seguro al mostrarla.

Es el mismo lugar pero a la vez muy diferente. Aquel dia en mitad del mar esta cubierto por una densa niebla, que ni siquiera quiero que desaparezca. Han llegado dias grandes, pero esa oscura nube en mitad del cielo sigue presente, vayamos a donde vayamos.

Catherin ha sido una luz, para todos. La miran con cariño, casi con adoracion. A veces no puedo evitar pensar que pasaria si ocurriera lo mismo que con Hob. Dos perdidas asi, y no creo que pudieramos soportarlo. Se ha creado una paz que quiero mantener, independientemente de que viajemos o que dejemos de hacerlo. Es una paz facilmente volatil, construida sobre los restos de un viaje muy desgraciado.

Seguir adelante, no dejarse arrastrar por el dolor. Aunque se descuiden algunas cosas, cosas menos importantes, hay cosas que se necesitan. Los que necesitan atencion son los que estan aqui ahora. Mas o menos presentes, mas o menos callados.

Sol con sus silencios significativos.
Aeryn en su vivacidad y alegria, leyendo pensamientos y adivinando emociones
Iefel, tardio y afectado por la desgracias que trae la guerra, con su curtido humor y miradas ausentes
Darius sigue con su (insidiosa) presencia aunque este lejos

Y un mundo en llamas en otro plano. Pero ya habra tiempo para pensar en ello

24 dic. 2011

Luz


Ya han pasado cuatro meses desde que las páginas del anterior diario se dieron escritas por completo. Parece irónico, pues asemeja que el fin de aquel libro tenía que coincidir con el fin de otras cosas.
Sin embargo, he estado deseando con todas mis fuerzas comenzar este nuevo diario. Y no es que no haya podido o no lo haya tenido antes... sino que he esperado el momento perfecto para ello. Quería dar comienzo con un toque colorido y alegre. Feliz, quizá. Si es que puedo definir felicidad a lo que me ha sucedido hasta entonces.

Pero ahora un nuevo rayo de luz y vida ha iluminado parte de todo ese abismo negro y colosal del que no he logrado ni consigo aún salir. Un gran dolor y fruto de mi vientre, pero me dolería más verla marchar.
Ahora mi luz descansa, al igual que yo. Ambas lo hemos logrado, pequeña. Deseo con todas mis fuerzas que goces de toda la felicidad y amor que yo, a pesar de esta oscuridad, pueda ofrecerte.

Bienvenida a nuestro pequeño y humilde mundo, Catherin. Prometo protegerte de todas las cosas malas y mostrarte todas las buenas que se hallan en él.

[Nuevo diario I]

Duelo

La tormenta nos arrastraba al mismisimo infierno. El final de todo esa historia llegaria mas rapido y mas contundente de lo que creia. Rass por fin habia aprendido a cortar de raiz un mal futuro, aunque fuera a traves de uno de sus acolitos.

Pero algo se interpuso en sus planes, y aun todavia desearia que no lo hubiera hecho. Hobsyllwin se lanzo al agua, para combatir a aquel elemental de agua que amenazaba con tragarnos. Nos mostro el final de la pesadilla con su esplendorosa forma de dragon plateado. Pero su sacrificio se llevo consigo la vida en la mirada de Ethan, y tambien parte de la alegria de Kyra, tal vez para siempre.

El habia salido cuando la tormenta ya habia parado y Kyra habia conseguido quedarse dormida. Cada vez estabamos mas cerca de la costa, y de nuestro destino. Se sento a mi lado y se puso a mirar a ninguna parte. Yo seguia escribiendo, preparado para cuando dijese lo que tuviera que decir

- Esto no va a quedar asi, lo sabes, ¿verdad? - me pregunto aun ausente
- Desde luego - conteste,
- Aun quedan cosas por hacer... pero si me dan la oportunidad, voy a acabar con todo esto - continuo, despues coloco una mano sobre mi hombro - Vamos a acabar con todo esto

Asenti, agradeciendo que permitiese el contacto fisico. No fueron necesarias mas palabras. Aeryn hacia su ritual de duelo, mirando al mar, bajo la mirada de Darius que la custodiaba, contagiado por el pesar.

Un dia gris para todos nosotros

19 dic. 2011

Vuela



A mi pequeño, a mi niño...
Siempre serás mi gran amor.
Solo espero... que allá donde estés puedas volar tan libre como siempre deseaste.

18 dic. 2011

Comienzos V

Hasta ahora siempre he hablado de mí como una niña dulce, tierna e inocente. Bueno, es una descripción perfecta para una elfa de "apenas" cincuenta y cinco años (once humanos). A esa edad, los elfos no pueden considerarse adultos o sabios, más bien todo lo contrario. Cuando cumplí mis veinte años descritos como ya he mencionado, en realidad ya poseía el cuerpo de una joven con fracciones poco definidas. Por lo que sí, era una niña.

Sí, fui una muchacha tierna y dulce. Hasta que le llegó la muerte a mi madre. Fue entonces cuando todo cambió para mí, incluida mi actitud. Entonces me planteé muchas dudas, con mi cuerpo, mi futuro... y no tenía ningún referente materno al que imitar. Por lo que recordé un viaje que hice en el cual conocí a una mujer que volví a ver pocas ocasiones. Me fascinó su mirada altiva, su talante y superioridad. Cabe destacar la frialdad y la poca confianza en los seres que le rodean. Y... comencé a tomar ejemplo de mi tía Lys.

Mi familia se fue dando cuenta. Mi padre me miraba con dulzura y yo le correspondía con simple cortesía. Mi hermano Iefel prefirió ignorar mi actitud afirmando que era solo una etapa. Esa visión de mí me pareció absurda por su parte, por lo que no le di importancia y me limité a entrenar. De vez en cuando, cada mucho, iba a ver a mi tía para aprender más de ella de forma discreta. Aunque mi padre no estuvo de acuerdo en numerosas ocasiones. Dorek... continuó creciendo y lanzando risotadas por todo. Aunque a mi en ese entonces me parecieron indiferentes, ahora sé que realmente me conmovía.


Tardé una década entera en averiguar que era aquella sombra que avisté una vez en mi escondite del castillo. Quizá aún estaba algo asustada, porque era probable que resultase ser de un espíritu, por lo que durante un tiempo no me acerqué demasiado al lugar donde la vi.

Hasta que un día, mientras dibujaba y escondía la colección de dibujos que hice en la etapa en la cual murió mi madre (por si alguien los descubría) escuché ruidos. No era ni un lamento, ni un grito desesperado, ni tampoco un sollozo. No, más bien eran sonidos que creo que siempre había estado escuchando hasta entonces, pero que no quise hacer caso hasta que, quizá, mi propia mente, estuvo preparada.
Era el sonido de una respiración suave, y el leve murmullo de unas cadenas que rozaban entre ellas.
Lentamente, y armándome de valor (y de mi espada) me acerqué a aquella parte de mi escondite abandonado por un tiempo. Encontré entonces, un pequeño hueco hecho en la pared, donde daba paso a un lugar bastante húmedo. Al entrar, llegué a una habitación en la que era imposible que un elfo, humano o cualquier criatura (exceptuando enanos, gnomos, y demás) se pudiera poner de pie. Por lo que entré gateando.

Allí lo vi. Una figura negra sentada algo lejos de donde estaba yo, que se movía y hacía rozar unas cadenas que rodeaban sus muñecas. Cuando posó su mirada en mí, roja como el fuego, sentí miedo, pero no el mismo de cuando encuentro un espíritu, sino... el miedo de descubrir algo nuevo. Agradable, pero inseguro. Solo un pequeño recoveco dejaba ver un pequeño halo de luz, que se posaba en la piel negra de aquel individuo y reflejaba un leve matiz del tono plateado de su cabello, largo.
Aquel muchacho de temprana edad, aparentemente, me miraba como si estuviera a punto de morderme o abalanzarse sobre mí. Pero no me dio miedo.

-¿Qué estás mirando?- Le pregunté con tono de desdén.

-Tu pálida cara de elfa de la superficie.-Respondió el muy cretino. ("¿De la superficie?", me pregunté)

-Al menos no parece que me han quemado la cara, elfo chamuscado.

-¿Qué haces aquí?-Preguntó ignorando mi respuesta.

-¿Qué te importa? Aquí el intruso eres tú.-Sin embargo en ese momento me sentía yo la intrusa. Comenzó a hablar en un idioma extraño del cual no entendí ni una palabra.-¿Puedes repetirlo en mi idioma, si tienes agallas?

-Cualquier cosa que diga será difícil de entender para ti.-Murmuró el elfo más sabio del mundo y que conocía el límite de mi capacidad mental.-Pero creo que es obvio que no soy un intruso.

-Bueno, no te conozco, este es mi escondite y... estás encadenado. Algo habrás hecho, y no creo que sea bueno.

-Soy un invitado.-Soltó una breve risa amarga haciéndome entender la ironía de sus palabras.- ¿De que te escondes?

-Ya... pues... no me escondo. Bueno, huyo de la lección de hoy. ¿Tú por qué estás aquí?-Mi curiosidad echó a volar antes de que me hubiera dado cuenta.

-Porque tengo mal caracter y muerdo, asi que no preguntes más.

-¿Me vas a morder? Já.-Solté secamente.- Ni siquiera puedes acercarte a mí. Y, te advierto que voy armada.

-Eso es un palillo de dientes en tus manos.-Y mi orgullo se vio mancillado...

-De lo bien que lo manejo, claro.-...hasta que de nuevo lo recuperé.

-Creo que tu lección ya habrá terminado... Pero tal vez siga aqui si vuelves.-¿Era una invitación? si que se aburría este individuo para aguantarme en esa etapa de mi vida, ¿no?

-Eso no lo dudo... sin embargo... estaría bien averiguar que haces aquí.-Sabría que resultaría inútil preguntar.

- Ya te dije que no preguntes.

-¿Puedo saber tú nombre al menos?-Mientras preguntaba escuché voces lejanas que me llamaban. "Kyra", Escuché. Era mi tutora, y no podía permitirme que averiguaran este lugar. Me giré en dirección a las voces mientras añadía:
-Tengo que irme, bueno, ya sabes el mío. Adiós.

Tras un leve quejido por parte de mi interlocutor, quizá por mis numerosas preguntas, me respondió.

- Drek... y tu nombre es muy raro.

-El tuyo si que es raro. Volveré y... seguiré preguntando.-Soltó una verdadera risa. Al menos supe que aquel Drek sabía reír de alguna manera.

Me fui dejando la estancia con solo su presencia. Me cuestioné numerosas cosas, como...¿Qué hace ahí?¿Le darán de comer o se estará muriendo de hambre?¿Merece de verdad estar en esas condiciones?¿Qué criatura es y que idioma habla? Toda esa nube de dudas me hizo desconectar hasta que me topé de frente con mi tutora. No, la lección no había terminado y ese día me la tuve que aprender.

Tiempo después lo cambiaron a una mazmorra algo más "cómoda". Solían ser para una mayor estancia por lo que... sería el momento perfecto para descubrir esos misterios que guarda un exterior entonces desconocido para mí.

28 nov. 2011

Mi viaje

Nuestra tierra ha entrado en guerra, y con ella el llanto y la muerte se cierne sobre nosotros como una noche fría. Ya casi no se siente como antes. Miras al cielo y se ve gris, lleno de las nubes que deja el fuego. Arden los hogares de las personas a las que dejamos sin lugar, y también las esperanzas.

Durante los primeros días estuve viajando en solitario. A veces me sentía mal ante tanto silencio, y las noches eran lo peor. Todo ruido era una amenaza, y extrañaba la voz de mi hermana y las voces de mis amigos. Hasta que por fin hallé a un grupo de viajeros que delataban su cansancio y temor. Estaban huyendo, como tantos otros, y yo me había unido a ellos sin pretenderlo.

Me miraron desconcertados, pero aceptaron mi presencia como algo normal. Después vi como era algo común y aceptado por todos. La unión hacia la fuerza mientras otros se dedicaban al batallar. Pero un grupo tan grande destacaba, y nuestras primeras intenciones de sobrevivir fueron interpretadas como rebelión. Creyeron que eramos partidas rebeldes, dispuestas a sabotear a ambos ejércitos. Y había gente dispuesta, y preparada para luchar. Yo era uno de ellos, como un tesoro encontrado por casualidad.

Encadenado y llevado a la fuerza, me ofrecieron un trato. Encarcelarme o unirme a las filas de esa estúpida guerra. Ahora cuentan con un mago más, no soy el único. Mi poder se intensifica, y aprendo a tener una astucia que no podía aprender de otra manera. Tengo que luchar por sobrevivir.

Pero a la vez he ganado algo... que no podría llamar bueno. A pesar de que los magos que participan luchan en un bando, forman una facción independiente. Ignoran que maestro, o que especialidad en la magia. Te acogen y protegen, como un gremio. Sus planes se escapan de mi conocimiento ahora, pero tal vez sea la oportunidad de salir de todo este problema lo antes posible

27 nov. 2011

Un deseo tenebroso

Acabé con mi último enemigo. Era un combate perfecto para mí. Yo salí más que ilesa, y ellos se movían torpemente... fue fácil quitármelos de encima.

Pero al dirigir la mirada hacia nuevos oponentes, que anteriormente se enfrentaban a Ethan, sentí que no llegué a tiempo y nunca podría hacerlo. La hoja de la espada lo atravesó de pecho a espalda, incluso yo sentí su fría hoja. Él, tan solo se quedó completamente aturdido por lo que acababa de pasar. Miró con sorpresa a su alrededor, y fijó su última mirada a mis ojos cargados de lágrimas.

Hasta que... finalmente... se fueron volviendo de un color rojo más intenso. Y como si nunca hubiera existido su cuerpo, este se incendió en las llamas rojas de su Infierno, y expulsando tal poder que aniquiló a aquellos que le arrebataron la vida.
No sé si mi angustia fue mayor por la idea de haber estado conversando hacía un momento sobre el nombre que le pondríamos a nuestra pequeña luz, o por no tener nunca un cuerpo al que llorarle.


Cuando me desperté sin saber exactamente cuando todo se había oscurecido, vi un extraño ente oscuro, como un genio. Deseé con todas mis fuerzas que se cumpliera mi deseo, aunque no lo mencioné en voz alta. Sin embargo, poco a poco se fue realizando.

El cuerpo de Ethan estaba inerte, tumbado en el suelo. Aquella criatura se encargó personalmente de entregarle de nuevo la vida, en forma de luz.


Y aunque no estaba dormida y podía ver todo lo que pasaba, no era consciente de ello, ni podía reaccionar ante nada. Tan solo cuando llegó aquel gran alivio de sentir de nuevo sus labios en los míos.

Sin embargo... aún no estoy segura de si es real o no. Y si lo es...

[Diario LII]






25 nov. 2011

Amarga venganza

Después de aquel día fatídico, las cosas se fueron poniendo más o menos en su sitio. Conseguimos salir al fin de Dyl, sin problema alguno y con Hob surcando el cielo. Tras debatir entre que hacer y no, finalmente Darius se fue a buscar su barco, y nosotros continuamos nuestro viaje.

Es curioso el Destino, ¿cierto? Llegamos a parar a un pequeño pueblo en llamas, al cual ayudamos a apagar el fuego y a rescatar a quienes estuvieran atrapados. Y allí lo vi. Un hombre cubierto con una túnica casi tan negra como el color de su piel. Algunos habitantes de allí lo estaban intentando ayudar, y yo, impulsada me encontré ayudándolo a escapar.

Cuando huyó, lo perdí en el bosque incluso después de haberlo perseguido un rato. Aunque luego vi unos ojos rojos que me observaban desde algún punto de ahí. No eran los de Ethan, y quería imaginar que eran los de aquel a quien conocí hace mucho.


Escuché la voz lejana de Ethan, llamándome. Sin embargo quería averiguar de una vez por todas la identidad de mi acompañante. Hasta que lo encontré de frente.

Sí, era él. Con su piel negra como el azabache, sus ojos rojo sangre transmitiendo esa mirada recelosa a cualquiera, pero que, a pesar de que nunca lo dijera, escondía un profundo miedo.

Drek me observaba, y al preguntarle y confirmar su identidad, me sentí aliviada a la vez que enfadada. Aún me sentía defraudada por su desaparición. Pero al menos, estaba ahí.

Ethan seguía llamándome, estaba enfadado porque habían desaparecido sin más. Una vez tratado el asunto y haberlo llevado de nuevo al pueblo, regresé y encontré una pequeña hoguera.

Estuvimos hablando no demasiado tiempo, pues la conversación tomó un matiz desagradable. Al parecer, fue mi padre quien lo encerró en aquel lugar, y no contento con ello, mató a sus padres y a su hermano. Y para rematar la faena, Drek reclamaba venganza.

"¡Ni hablar!" Pensé. Le advertí que no dejaría que matase a mi padre y que lucharía contra él hasta la muerte si era necesario. Ahí quedó la cosa, tan solo tenía que llegar antes, con mi padre.

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Prácticamente estuvimos todo el día en movimiento. Sol, Aeryn y Hob fueron por su lado, mientras que Ethan, Ash y yo por el nuestro.

Al llegar a su casa, no tardé en pedirle explicaciones. Terribles realidades que hubiera deseado no conocer. Un hombre que lucha por prejuicio no merece el honor de un guerrero. Sin embargo, en ese momento el asunto era otro.

Drek apareció primero causándole heridas en el rostro, y después regresó cuando yo estaba presente, quedándonos los tres en la sala, conversando.

Y entonces comenzó todo. Un velo de oscuridad y una lucha a ciegas. Escuché una queja de mi padre, y sentí mi cuerpo cayendo sobre el de Drek para apartarle de su lado. A pesar de no poder ver, acerté con mi blanco. Ambos nos agarramos del cuello, pero él lo hizo con más fuerza.


Las mías fueron disminuyendo al mismo tiempo que las palabras salían de mis labios.

Porque... ¿qué culpa tenía yo de sus prejuicios? ¿Por qué tenía que sufrir la pérdida de mi padre a manos de quien siempre ha sido un gran amigo? Y creo que él lo comprendió.

Me intenté poner en su lugar varias veces, y para apagar el fuego de su ira mentía diciéndole que yo en su lugar no mataría a su padre. Sí, mentí, pero cuando me sostenía del cuello y "vi" de pronto la amarga realidad, abrí mi corazón una vez más.

No quería perder a mi padre, prefería que su mano apretara con toda su fuerza mi garganta hasta hacerme soltar el último aliento. Entonces sí que le dije la verdad. Si yo fuera él... no querría hacerle pasar el dolor de perder a un ser amado por simple venganza. No, nunca a un amigo.


Al acabar de hablar y sentir menos presión en mi cuello, simplemente se marchó.

Y cuando recuperé la visión, tan solo me aseguré de que todo estuviera en orden. Con un beso me di por despedida.


[Diario LI]



21 nov. 2011

La Antípoda

La venganza siempre debería ser satisfactoria. Me llevaba regocijando en ella, imaginando como sería, lo que podría ser toda una vida. Antes de que sucediera la terrible muerte de mis familiares, no podría considerarse haber vivido. Un niño que apenas ha visto la luz de la superficie, es encarcelado en una fría celda por diversión de un señor que apenas entiende de la guerrilla a la que hace honor.

Y ahora la muchachita que había iluminado en mi oscuridad lo echa todo por tierra.

Por años he huido de todo lo que había conocido en mi tiempo en la superficie. El color de mi piel y de mis ojos atraen la hostilidad en todo lugar. A la par de las acusaciones y de prejuicios, me he convertido en lo que todos deseaban encontrar en mí. Una sombra de la que desconfiar, un suspiro en mitad de la noche que nada bueno puede traer.
A veces he tenido que volver a lo profundo hasta que se calmasen las fuertes tormentas que provocaba. Fácilmente podía encontrar las entradas a mi verdadero hogar, pero no acogerían a un desertor que había pasado tanto tiempo en la superficie. Había olvidado las costumbres, los gestos. Y la supervivencia en la superficie no era igual en la Antípoda.

Una mirada podía suponer la muerte. No importa cuan bajo estés en la escala social o de poder, cualquiera hará lo imposible por pasar por encima de cualquiera. Apenas duraría días. Había decidido no volver, pero ahora volvía a estar todo en duda, fuera de lugar

16 nov. 2011

Comienzos IV

Fue entonces cuando comenzó una etapa muy oscura para mí. Supongo que para todos. Iefel callaba y mantenía la cabeza metida entre las páginas de algún libro de estudio, ausente de todo... quizá incluso de aquellas palabras que no conseguía terminar de leer.
Mi padre, a pesar de tener que seguir con su vida normal y atender sus asuntos, también estaba ido, y de vez en cuando se paraba y me miraba, con una sonrisa en los labios que no llegaba a impregnar de felicidad en sus ojos. Yo le respondía el gesto con una mirada indiferente.
Desde lo ocurrido no volví a sonreir en una temporada larga. Veía en su pequeño lecho al nuevo miembro de la familia que había arrancado la vida a una de las personas más importantes para mí: mi madre. Lo llamaron Dorek, aunque yo no lo llamaba de ninguna manera. Casi no me percataba de su existencia.
Sin embargo, Iefel si se percató de ella, y lo aceptó como un miembro más de la familia. Incluso a veces dejaba de prestarme la atención, que no me prestaba demasiada ya de por sí, para juguetear un poco con él. Y al ver mi reacción y mi recelo ante aquella criatura que era también mi hermano, me lanzaba alguna que otra mirada de reproche, regañándome incluso por mi comportamiento. Pero no me importaba, y aún así él no insistía. Sabía que no eran buenos tiempos.

Tenía pesadillas, veía a mi madre morir de mil formas diferentes, y aunque algunas de las muertes no tenían que ver con un parto, escuchaba siempre al final de mi sueño el llanto de un bebé. Me despertaba sudorosa y llorando, y como nunca podía volver a dormirme, dibujaba mis pesadillas para desahogarme, recopilándolas en una caja sin saber demasiado bien por qué motivo.
Hasta que una noche, como descanso, soñé también con mi madre.
Estaba sonriéndome, pero me miraba con tristeza. Estábamos en un claro, donde la luz no era demasiado intensa o escasa, y ella llevaba el vestido que más me gustaba, blanco, largo y con encajes sencillos pero elegantes. No me acerqué, por miedo a que fuera otra pesadilla, pero desde donde estaba, me preguntó:

-¿Qué es la familia, Kyra?- Yo, sin saber a que venía esa pregunta, y al atraparme tan de repente, me quedé pensativa unos minutos.

-Son esas personas que te hacen sentir bien cuando estás triste, que te quieren y permiten que sea recíproco...-Contesté, seria.

-Sí... ellos son los padres y las madres, lo hermanos y hermanas, los tíos, tías, abuelos y abuelas, ¿verdad?-Porsiguió ella, manteniendo su sonrisa.

-Así es... pero mis abuelos murieron hace mucho, y... tú... tampoco estás ya.-Dije con un matiz de dolor que provocó una desagradable sensación en mi vientre.

-Kyra, yo siempre estaré contigo, al igual que siempre han estado tus abuelos con todos cuando se fueron. Pronto nos reuniremos de nuevo, pero mientras debes ser feliz con tu padre y tus hermanos.

-¿Con padre y con Iefel?

-Y con Dorek.-Añadió.-Cuida de tu hermano, mi vida. Te necesitará, al igual que Iefel y Hafrel.

-Pero... por su culpa...tú...-Comencé, herida, con lágrimas en los ojos.

-No, Kyra, no es culpa de él, ni de nadie. Es Destino quiso que aquel día abandonara mi cuerpo y naciera un bebé sano que continuaría el camino que nos ofrece.-En ese momento, su sonrisa se volvió realmente sincera.-Y ahora... te ofrece la oportunidad de acunar a Dorek, por mí...

Comprendí entonces el deseo de mi madre. Ella buscaba nuestra felicidad, y quería que Dorek creciera sabiendo que no era su culpa, a pesar de que yo se la estuve echando. Se despidió de mí, y yo corrí a abrazarla por última vez, aunque fuera en sueños.
Me desperté tranquila, con una leve sonrisa que hacía tiempo no nacía de mí.

-El Destino...-Murmuré mientras me levantaba despacio y me dirigía hacia la habitación de Dorek.

Dormía al lado de la matrona, que yacía en la cama sin inmutarse de mi presencia. Me asomé a la pequeña cuna que se encontraba al lado, y vi la pequeña carita de un bebé despierto, con los ojos grandes y violetas, moviendo sus manitas como si acabara de descubrirlas.
Con cuidado, lo cogí en brazos, y aunque nunca había cogido a un bebé, no sé por qué sabía perfectamente cómo tenía que tratarlo para no hacerle daño. El pequeño se dejó llevar tranquilo hacia mi habitación, lo dejé en la cama y cerré la puerta.

Me observaba curioso cuando lo miré desde arriba. Y con la punta de mi dedo, acaricié su mejilla. Eso le provocó una sonrisa limpia y sincera. Su piel era suave, y me quedé largo rato acariciándole, hasta que finalmente se quedó dormido.
Sentí el sueño caer de nuevo sobre mí, y me tumbé al lado de mi hermano pequeño, dejándolo en un lugar seguro de la cama por si se caía, y arropándolo para que no sintiera frío. Apoyé con suavidad mis labios sobre su piel aterciopelada, y derramé un beso al mismo tiempo que una lágrima.
Ahí me quedé, dormida junto a él, procurando no hacerle daño en ningún momento ni apretar demasiado su frágil cuerpo. Esa noche, fue mi primera noche sin pesadillas, y deseé que las siguientes tomaran ejemplo de ella.

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Lo que ella no sabe, es que esa misma mañana se escuchó un grito horrorizado de la matrona, al ver el lecho del pequeño sin rastro de él. Eso alarmó a todo el castillo, sobre todo a Hafrel y a Iefel. Buscaron por todas las habitaciones, mandaron a guardias hallar rastros de un posible secuestro y vigilaron todas las salidas por si aún esa persona no había salido del castillo.
Iefel estaba asustado, pero se dio cuenta de quien era la única persona que no estaba buscando, y, como guiado por algo o alguien, se dirigió hacia los aposentos de esa persona. Avisó a su padre de que creía saber donde estaba Dorek, que lo siguió inmediatamente.
Llegaron a la puerta de la elfa en concreto, y Hafrel miró a Iefel con un interrogante y un pequeño brillo de reproche, al pensar que le estaba tomando el pelo. Pero Iefel tan solo le hizo un gesto para que no hiciera ruido, y abrió la puerta con suavidad.

Dentro encontraron a la única persona del castillo que no se despertaría aunque hubiera un huracán. Dormía placidamente, abrazada con suavidad a un pequeño bulto inmóvil, completamente dormido quizá después de haberse despertado al escuchar tanto ruido, al contrario que su hermana, pero que había vuelto a caer en los brazos de su sueño.
Ambos, padre e hijo, se quedaron mirando la escena durante unos minutos, comprendiendo que no había motivo para interrumpir el momento que habían estado esperando.
Después, tan solo dejaron a los hermanos continuar su descanso, salieron de la estancia cerrando al puerta con cuidado, y tras eso, se miraron, dibujaron una leve sonrisa, y el más mayor de los dos se fue a arreglar el caos que había organizado él mismo.

Todo se complica.

Doy vueltas en mi habitación, como un perro encerrado. Falta una hora para media noche y ya tengo todo listo, el petate, comida y dinero en la mochila. Mi arco con el carcaj en mi espalda y mi daga en el cinto.
Miro a Trebor, que está sobre la mesita de noche, observándome con esos ojos tan redondos.
¿Qué quién es Trebor? ¡Vaya! Con todos los cambios que he sufrido en este pequeño tiempo apenas me ha dado tiempo a hablaros de Trebor, espero que lo entendáis.
Trebor es mi sapo, mi mascota. Es bastante pequeño para ser un sapo, es de color verde oscuro, con la panza de color claro, tiene los ojos saltones y oscuros. Es bastante cariñoso, le encanta que le acaricie la cabecita. Suelo llevarlo en un bolsillo ancho cuando hay gente, si vamos por un bosque le dejo suelto porque me gusta verle dar saltitos por ahí... ¡es tan adorable!
Lo cogí con las manos y le di un pequeño beso en su cabeza, cerró los ojos y como respuesta hizo un pequeño: "Croac". Lo metí con cuidado en el bolsillo y fui a por Pututu.
Él me esperaba en el pasillo, se le veía cansado y con sueño...pobre, seguro que se acababa de despertar. Está siendo muy bueno conmigo, apenas nos conocíamos y ya estaba dispuesto a acompañarme en ésta búsqueda, realmente le debía mucho. Algún día se lo compensaré.
-Hola-susurró cuando me vio.
-Hola... ¿Nos vamos ya?
-Sí, claro...vámonos.
Salimos silenciosamente de la posada y al poner un pie fuera nos urgió una duda: "¿A qué salida se refería el drow?" Yo tengo entendido que hay dos, una al norte y otra al sur... ¿A cuál debíamos ir?
-¿A cuál salida vamos, Elwing?-preguntó mi compañero mirando a ambos lados.
-Bueno...podrías ir tú al norte y yo al sur...
-No es recomendable que vayas sola de noche...vamos a la más cercana, que es la sur, ¿Cierto?
-Si...vamos.
Andamos en silencio, las calles estaban vacías y oscuras, no se escuchaba nada...Nunca me gustó la oscuridad acompañada del silencio, me pone los pelos de punta...Pero Pututu estaba conmigo y-aunque es un poco torpe-me sentía más segura con él caminando a mi lado, además, él es muy alto y su aspecto intimida un poco, aunque por dentro me inspira ternura, es muy bueno conmigo.
Finalmente, llegamos a la salida de la ciudad y nos internamos en un pequeño bosque que hay cerca.
A poco metros vemos aparecer a la persona con la que nos hemos reunido, esta vez sin capucha.
Su piel era negra azabache, contrarrestaba el color de su pelo blanco como la nieve...tenía unos ojos de color rojo que me inspiraban temor.
-Vaya, pensé que no vendríais-dijo con esa voz tan peculiar.
-Pues...aquí estamos. ¿Dónde está mi hermano?
-Os llevaré hasta él. Paciencia.
Sacó un pergamino y lo desenrolló.
-Con ésto puedo llevaros hasta la ciudad donde creo que está.
-Pero... ¿estaré preparada?
-Eso debes decidirlo tú. ¿Queréis ir o no?
Pensé por un momento echarme atrás...abandonar la búsqueda e intentar vivir con la pérdida de mi hermano...Pero pensé en Elrond, en todos los momentos que pasé con él, las cosas que me enseñó, cómo luchó para poder salvarme...No, no podía rendirme.
En mi mente me reprendí por haber dudado y pedí perdón a Elrond por haber pensado durante un segundo en abandonarle.
-Si, queremos ir-dije decidida.
-De acuerdo.
Acto seguido, el drow empezó a leer el pergamino en una lengua que no pude reconocer, cuando terminó una especie de portal se abrió en el suelo.
-Ya está listo. Podéis entrar.
-Vamos... ¿no?-le dije a Pututu.
-Qué remedio...
Antes de ir al portal vi una figura negra aterrizando cerca de dónde estábamos. Era gigantesca. El drow subió encima y dijo:
-Hago esto porque me ayudaste a encontrar a esos tres. Adiós.
Y salió volando...Vi con claridad que era esa gran criatura de color negro.
Era un dragón.


13 nov. 2011

Nota

La noche sería larga, pero solo para nosotros dos. Ella ha cerrado los ojos, totalmente confiada, ciega ante la absoluta curiosidad que la llena. Mis dedos acarician su suave piel, como si pudiera acariciar un pasado que quedaba realmente lejano.
Volvía a sentirme lleno con la fuerza que me embargaba en el tiempo en que podía destruir todo mi mundo. Todo aquello había pasado, pero ella me hacía recordar, con su fragancia que evocaba grandes cosas.

- ¿Estás lista? - le pregunté mientras me acercaba a ella, contemplando su fragilidad. Su respiración temblaba, y lo hizo aún más cuando mi voz rompió el silencio.
Asintió lentamente al rato, tal vez asustada

Con sus frágiles dedos, tanteaba, intentando buscarme en su oscuridad. Su rostro se ilumina ahora por una frágil luz azul hielo que surge de mis dedos. Así, parece más un ángel que nunca. Entonces su expresión cambia, se relaja y pierde toda sombra de temor inicial.

Abre los ojos, que parecen cubiertos por un velo blanco. Un velo empapado de recuerdos, de los que tal vez fueran los más tiernos de su vida. Un asomo de sonrisa aparece, temblorosa, y mira al vacío. Se encuentra muy lejos de este lugar. Toma mi mano con cariño, que sigue acariciando su piel. Ahora parece mirarme, embargada por la cantidad de recuerdos que la abruman.

Su voz se ha convertido en un frágil hilo que hay que recoger con delicadeza. Se deja guiar hasta el lecho, donde nos tumbamos para dejar que las horas caigan sobre nosotros. Faltan las palabras, pero nos faltan noches también.

Al fin, ella concede a olvidar de nuevo, para regresar a un presente que tal vez esté fuera de lugar para nosotros. Es tanto lo que hemos vivido. Todo lo que nos une también debería separarnos. Me siento como el que tuvo la llave de su infortunio, y la dejara descuidada para que cualquiera pudiera tomarla. Y así fue.

Pero en sus ojos hay perdón, sin la necesidad de que se lo suplicase. Tan solo callamos durante unos instantes, para después hablar de las impresiones, las huellas que nos dejó el pasado. Después, de nuevo, la oscuridad y el silencio

-- Rememorando estas palabras cuando huye el sueño, y deseando también poder retroceder

4 nov. 2011

El inicio.

Todo iba bien. Todo era prácticamente perfecto...¿Por qué cambió de repente?
Recuerdo paz y armonía... y entonces los Drows llegaron dispuestos a destruir todo lo que se cruzase en su camino. Fue muy rápido y confuso, solo recuerdo que Elrond me cogió de la mano y empezó a correr fuera de la aldea.
No sé hasta dónde llegamos, ni como pudieron alcanzarnos. Miré a mi hermano con miedo, pero él solo podía mirar a los elfos oscuros que nos habían cortado el paso.
Eran tres. Dos consiguieron inmovilizar a mi hermano. El drow restante me cogió y...me forzó... Sentí miedo, asco, impotencia, dolor...pero sobretodo sentí odio hacia aquel ser tan repugnante. Cuando terminó, busqué la mirada de Elrond...estaba horrorizado por lo que acababa de presenciar, intentaba zafarse de los elfos pero uno de ellos le golpeó en la cabeza, dejándole inconsciente. A mi me esperaba lo mismo...la oscuridad se abalanzó sobre mi.

Desperté en el mismo lugar, con la cabeza llena de  preguntas. Todo lo ocurrido volvió a mi mente de golpe, recordé todo lo que había sucedido: el ataque, la huida con mi hermano...todo, absolutamente todo.
Pude levantarme, confusa y llena de miedo...no había nadie a mi alrededor. Pedí ayuda en varios sitios, fue en vano...aunque cuando creí que estaba todo perdido, cuando me disponía a salir del bosque, vi a una figura tirada en el suelo, respiraba levemente, al acercarme vi que estaba herido de gravedad, pero por fortuna tuve tiempo suficiente como para pedir ayuda y que pudieran curarle.
Cuando terminó la curación me di cuenta que no era un elfo, ni un humano, ni un enano...nunca habia visto una criatura igual. Era muy alto, su cabeza no tenía pelo, su piel era azulada y en la cara tenía tentáculos, como si fuese una barba. Me llamó mucho la atención.
-¿Qué eres?-le pregunté extrañada.
-Yo...bueno, soy un azotamentes-contestó algo tímido.
-Ah...-nunca había oído hablar de esa raza-¿De dónde eres?
-De...abajo. Ya sabes...la Infraoscuridad...
-¿¿QUÉ??
-Si...bueno...a ver...déjame que te explique...se dice que allí viven las criaturas malas y despiadadas y demás...pues bien, yo no soy como ellos...me escapé, no me gusta matar, no me gusta ver el sufrimiento...
-Y...bueno...¿cómo te llamas?
-Pues...no lo recuerdo...ni si quiera sé si tengo uno, de donde vengo no hace falta tener nombre, se sobrevive y punto.
-Mi nombre es Elwing...si quieres puedo ponerte un nombre...
-De acuerdo, supongo que así será mas fácil relacionarme con los de aquí...
Pensé en un nombre rápido y fácil de recordar:
-¡Pututu!-exclamé-¡Te llamarás Pututu!
-...¿en serio? ¿No suena algo ridículo..? Bah...da igual, supongo que estará bien así...
Después de contarle mi historia y llegar a la conclusión de que ninguno de los dos teníamos un lugar a dónde ir, también le pregunté si había visto a los drows salir del bosque.
-Efectivamente-me respondió-. Iban corriendo, y me hicieron ésto-se señaló la herida- y...sí, creo que sí, llevaban a un elfo lunar con ellos...
Esos bastardos tenían a mi hermano, mi deber es salvarle, le quiero y es la única familia que me queda...
Pututu y yo decidimos salir del bosque e ir a alguna ciudad cercana, a lo mejor habían parado allí...si éramos rápidos podríamos alcanzarlos.
Nos pusimos en marcha y, tras varios días de viaje, conseguimos llegar a una ciudad.
Me quedé boquiabierta al entrar por primera vez en ella...Nunca había estado en una ciudad, me extrañaba mucho ver tantas razas juntas...en el bosque solo había visto elfos y de vez en cuando venía algún enano o humano a comerciar...pero solo muy de vez en cuando.
Estaba anocheciendo y empezamos a buscar algún sitio donde pasar la noche...además de algo de trabajo, yo no tenía mucho dinero.
Afortunadamente encontré una posada donde podíamos pedir trabajo y alojamiento.
El dueño del local nos acogió con alegría y estuvo de acuerdo con el trato, si trabajamos allí él nos daría un pequeño salario además del alojamiento.

2 nov. 2011

Casi al borde de la locura

Tras nuestra llegada y todo lo que ella supuso, la partida de Iefel... nuestro siguiente Destino, y las respuestas sobre el tema del Sol negro, las cosas se están tiñendo de un gris muy desagradable a cada sentido.
Guerra. Es la palabra que está ahora en boca de todos. Por lo que no sería fácil salir del continente y viajar hacia Kaine Duin para enfrentarnos a ellos. Ethan se fue, Darius estaba siendo buscado y yo provoqué que lo encerraran. Era mi turno, no podía permitir que se sacrificara así por mí... y menos con la mirada de odio que me lanzó Aeryn al saber lo ocurrido.
Hobsyllwin estaba extraño, creo que está entrando en una etapa compleja... demasiado pronto.

Después de las humillaciones de los guardias y conseguir lo que querían, conseguimos liberar a Darius. La verdad, el ambiente de aquel burdel no era el indicado para mí. Al menos conseguimos eso. Pero al volver, Hob y Sol no estaba, y cuando volvió tan solo Sol me asusté.
Sus manos estaban negras, y estaba malherido. Busqué a un curandero, y fui en busca de Hob.

Al encontrarlo, supe que no estaba bien. Se siente culpable por el hecho de su naturaleza de dragón, pero no permitiré que lo descubran. No sé si lo estoy haciendo bien con él, no sé que decirle o hacer para que no se sienta así...

Volvimos, y Darius me informó acerca del estado de Sol, quien había perdido las manos. Supuse su reacción cuando lo supiera, y vi la de Hob, con la mirada rota. Él había lanzado un rayo de escarcha a Sol en su intento de escapar, sin intención de herirlo.
Aunque descubrí más adelante que mi hijo estaba creando unas manos nuevas para Sol, y estuve segura de que eso es lo mejor que podía hacer.

Por otro lado, Ethan no estaba, y necesitaba urgentemente su ayuda, y sus palabras. El corazón se me heló cuando recibí un mensaje que podría haber sido sobre su muerte. Afortunadamente (dicho de forma irónica) "solo" estaba malherido, y a la noche ya sentí su cuerpo caer en la cama.
Con tantas cosas, no sé como aún conservo la cordura.

[Diario L]





25 oct. 2011

De miradas

Un nuevo viaje se prepara, y los vientos parecen soplar a nuestro favor. El destino da muchos giros y ahora nos guía hacia un destino en el que desconozco. Si el camino acompaña, llegaremos a nuevas sonrisas y a un puerto lejano de tormentas y de desdichas

¿Tal vez sea el momento de dejar de mirar atrás? Ha llegado a mí una nueva luz que no tiene comparación con el mismísimo sol que alumbra nuestros días. Ella es toda luz. Paz. Serenidad. En sus ojos se ha ocultado una tristeza que guarda a buen recaudo una gran herida, pero a medida que la miro toda sombra de esa herida desaparece poco a poco. Mi imaginación procure tal vez jugarme una mala pasada, interpretando miradas. Nunca fue mi especialidad el leer las almas que se reflejan en los ojos, pero en la cercanía que comienza a crearse no hay desdén, no hay rechazo. Tan solo un interrogante, una curiosidad que parece eterna al querer saber que ocurrirá después.

A veces tiemblo de emoción y miedo al intentar responder a esa pregunta, pero nada puedo, ni quiero, hacer por resistirme a sus miradas y sonrisas. Llenan un alma que creía ya completa. Que dulcísimo error

La tumba

El tiempo se agota, para todos nosotros. Un encuentro se acerca, y nadie se atreve a apostar por quien va a prevalecer. La lucha ha llegado tan lejos que no tiene sentido alargarla más. Regento el poder que un día nos prometía el mundo. Este mundo nos ha dado la espalda, nos ha negado la oportunidad para hacerlo mejor

Como un veneno en cada gota de sangre. Ese rencor hacia todo nos nubla la razón y a la vez nos alienta a atravesar la barrera de lo imposible muy a menudo. Nuestros cuerpos son simples carcasas que darán de sí llegado el momento, pero eso no va a detenernos. Nuestro antiguo maestro y señor regresa a la casa en la que se dieron luz a sus conocimientos, y ahora se dará luz a su muerte, y también a la de sus compañeros.

Tal vez sea el fin de todos nosotros, y tan solo las mentes atormentadas que tengan la desgracia de sobrevivir, tal vez sean capaces de guardar en sus memorias un resquicio de lo que fue. El resto, será sepultado bajo las ruinas de nuestra torre. Victoria y gloria, y el premio estará en la muerte

Y que los Dioses se cubran los ojos con lo que está por llegar

24 oct. 2011

Mirando hacia atrás, el pasado

Tantos años de vida robados, burlados al mismísimo tiempo no bastan para olvidar, paliar los errores que se han cometido. Por vanidad y orgullo quise crear lo que nunca se había visto hasta entonces. El pasado vuelve a nosotros con la fuerza que le damos al querer olvidar, y nunca aprenderemos esa lección.

Ese espejo debía de ser utilizado para bien, para compartir miradas y encuentros. No como una prisión. Aquel tesoro que era la muchacha no se merecía tal destino, sus sueños, su vida, no debía quedar en ese cristal. Mi nombre está manchado ya, no hay otro culpable sino el que lo hizo posible. Una joven que sigue siendo la niña que un día fue, el dolor no ha conseguido enterrar su dulzura. Y ahora todos quedan encantados con su maravillosa persona. Mientras acapara la atención, puedo recordar. Puedo pensar en todas las atrocidades que hicimos o a las que dimos pie.

Mientras todos estallan en júbilo por encontrar a tan magnífica criatura, será hora de despertar viejos sentimientos. Viejas heridas que creía cerradas, cubriendo el corazón para no sentir. Solo así podrán ser vencidos. Aún sabiendose vencidos, lucharán para destruir hasta el último latido de su corazón. Se inmolan para ello.

Rass, con su búsqueda desesperada por una verdad olvidada. Wayler, arañando cada vida en busca de una propia. Sin proponerselo a veces conseguía hacerlas añicos. Justo como hacen con el futuro.

22 oct. 2011

Página absurda

¿Celos? No, yo nunca... ¿o sí? Pero la evidencia es indiscutible. Ellos, él y ella, hablando tan cerca, riendo juntos y esa maldita sensación de que no encajo con el momento. El sentimiento especial... se respira, se palpa, se ve y se saborea en el aura que cubre a ambos cuando están tan cerca. ¡Maldita sea! Pero ¿por qué desconfiar de él? ¿O de ella? No parece una mujer de ideas perversas... ¿o irá de mosquita muerta?
¡Pero es que se ve, joder! Y quien me lo niegue está más loco que yo. Imaginaciones o no. Jamás he sentido esta sensación tan desagradable de miedo, desconfianza y asfixia. Pero más aún de ira. Espero arrepentirme después de todo lo que maldigo ahora, y también reírme de todo esto cuando reciba explicaciones.
Escucho pasos, quizá ha llegado el momento de una explicación.

---

¿Una aasimar? Claro, parece tener sentido. Además Ethan es demasiado simple co
mo para inventarse una excusa tan retorcida, afortunadamente. Así que... sí, me río de todo lo dicho antes. Una explicación sencilla.

-¿Qué es un tiflin?- Me preguntó Ethan.

-Un... humano con sangre de demonio, ¿no?- Le respondí dubitativa.

-Bien. Ahora piensa en eso mismo pero a la inversa.

-Un... ¿demonio con sangre de humano?- Pregunté desencaminada, quedándome aturdida por lo que acababa de decir.

No, la verdad es que se refería a un humano con sangre de ángel. Los aasimar.
Por ello esa sensación. Es como un vínculo que no he logrado comprender del todo, pero que no tiene nada que ver con lo que pensaba.
Bueno, una duda menos. Y ahora solo me queda como conclusión de esta página medio arrugada en mi diario que... los celos te hacen pensar cosas absurdas.

[He aquí la sabiduría lograda en ciento cuarenta y un años.]


[Diario XLIX]









Algunas respuestas

Fue dura la despedida, pero dulce el camino y la llegada. De Luna de Miel, ¿quién me lo diría? Esperaba que fuera un mes tranquilo y normal, pero eso hubiera sido demasiado aburrido.
Llegamos a un pueblo extraño al igual que sus gentes. Me llamó la atención una fuente de la que pedí información dado su misterio. El pregonero simplemente me dijo que era un adorno. Aunque para ser un adorno, al tirar la moneda y pedir un deseo vi la imagen de un niño cogiendo la moneda. Si eso era raro, lo fue más aún el linchamiento que hubo después, del pueblo en mi contra.
Todo se volvió oscuro.

Desperté en una preciosa celda a la que solo le faltaban las ratas... y el que pensé que sería el guardia era tan agradable como el lugar. Estuve hablando con otra elfa que también estaba encerrada, y descubrí que había otra mujer ahí, pero inconsciente. El pregonero/alcalde llegó y solicitó que nos cogieran a mí y a la otra mujer. Cual fue mi sorpresa al descubrir a la misma que estaba en la cueva subterránea y a la que di por muerta al destruir el espejo. Fue un alivio y a la vez un mar de dudas.

Cuando descubrí que nos llevaban a quemar cuales brujas decidí llevar a cabo mi plan
improvisado que consistía simplemente en quemar mis cuerdas y sosprenderlos a todos. Después liberé a la mujer, que ya había sido atada en su respectivo "quema-brujas-sin-sentido". Claro que no sin antes quemarle la cara a aquel tipo que inspeccionaba nuestras celdas.

En fin, después de todo eso huimos, pues de repente me di cuenta de que había provocado un incendio que afectó a todo el pueblo. Todo era perfecto, sí, pero... ¿dónde se había metido Ethan?
En mi espejo pude ver al niño, el cual había decidido asignarse un pequeño juguete a cambio de haber quemado su casa.
Aquella mujer transmitía paz, incluso la contagiaba. Así que tranquilamente volví al pueblo y recuperé fácilmente lo que es mío.
Por fin estábamos juntos, y por alguna razón que no acabo de comprender, me siento impulsada a proteger de alguna forma a la mujer. Parece que con un soplido puede llegar a romperse en mil pedazos. Así que... es hora de desvelar nuevos misterios.

---

Ya ha pasado mi ataque de celos. Mi diario se ha quedado con menos páginas, aunque
algo ha quedado escrito entre alguna de ellas sobre eso en cuestión. De momento tan s
olo quiero hablar de lo ocurrido después de aquello.

Volví del bosque, y la escena que encontré al regresar a la cabaña fue la de ella, frágil, en los brazos de un hombre que inspiraba desconfianza. Deseoso quizá de dar un beso a quien no le corresponde.
Fui en su ayuda, y... ¡sorpresa! ahí teníamos a otro mago del Sol Negro, que no tardó demasiado en librarse de mí y encerrarme en una prisión de fuego. Aunque más fuego había dentro de mí en aquel instante. Lo mas extrañó fue cuando simplemente rozó los labos de ella y desapareció junto con mi pequeña prisión.

Más tarde, al dejarla descansar en su habitación, decidí que era el momento de respuestas. Me abrió su corazón, me explicó que su padre es el líder del Sol Negro (bueno, es quien la ayudó en un momento de su vida, por lo que no es su auténtico padre, afortunadamente) y que el hombre de antes es un amante del pasado que no soportó que se enamorase del hombre que vi tras el espejo. Al parecer su padre no vio mal el permitir que él matara al hombre que amaba.
Sí, todo eso la convierte en nuestra aliada.
Pero a mi estas historias me hierven la sangre.



[Diario XLVIII]


















7 oct. 2011

Votos

Creo que esta vida se va a quedar corta para entregarme a ti. Todo ha sucedido tan deprisa que miro atrás y apenas parece haber pasado tiempo. Pero aún así no puedo dejar de sonreír. Nos quedan mil cosas por vivir, y millones de discusiones por tener. Y si no tuvieramos todo eso, no me sentiría tan feliz como ahora.

Nunca te había visto tan radiante. Este ha sido el día, hasta ahora, más especial de nuestras vidas. Que siempre nos quede un buen y maravilloso recuerdo de todo esto, aunque no termine de salir bien en un futuro. Lo que ahora sé es que no me perdería un solo segundo de lo que acaba de comenzar

Te prometo fidelidad, confianza y amor.
Este vínculo puede ser eterno si así lo queremos.
Una mano amiga, una luz en la oscuridad,
juntos tú y yo en el camino que ahora comenzamos

5 oct. 2011

Promesa eterna

En este día, Ethan, uno mi vida a la tuya, como mujer, amiga, amante y confidente. Puedes confiar en mi amor, porque es real. Nuestros caminos se juntaron y hoy decidimos parte de nuestro Destino juntos.

Prometo ser una esposa fiel, y apoyar tus metas e ilusiones, , al igual que te levantaré cuando caigas, te confortaré en el llanto y gozaré de tu alegría.

Desde hoy, quiero que cada segundo de mi vida esté impregnado de ti.

4 oct. 2011

Comienzos III

Vaya, nunca pensé que el vientre de mi madre llegaría a estar así. De vez en cuando notaba algo moverse, ella decía que eran “pataditas”, y recuerdo la infinidad de veces que daba besos a mi futuro hermano. Me gustaba apoyar suave mi mejilla en el vientre y acariciarlo con la yema de mis dedos, pero lo que más feliz me hacía era ver la sonrisa de mi madre cuando pasábamos las tardes así.

Incluso llegué a hacerle preguntas que nunca me contestaba, como por ejemplo: “¿Cómo ha entrado ahí?” o “¿Te lo has comido?”. En la primera pregunta siempre pasaba algo que impedía que me contestara. Ahora entiendo que no eran simples casualidades, claro está. En la segunda se reía y me revolvía el pelo. Por lo que deduje que sí, se lo comió.

Iefel entonces era más mayor, yo tenía 54 años (11 humanos) y mi hermano 75 (15 humanos), por lo que se le comenzaban a notar el cambio en sus fracciones. “Un joven elfo, fuerte y sabio” lo definían. Aunque bueno, decían que lo de sabio era algo futuro, y que de momento iba por el buen camino. Yo… aún seguía más o menos igual, un poco más alta, aunque nunca lo he sido demasiado, el cabello un poco más por debajo de los hombros y bastante menos… rechoncha.

Recibí algunas burlas de niños y niñas que conocía, riéndose de mi “corpulencia”. Vaya, como ya mencioné, estaba redonda y oronda, para que engañarnos. Y sus burlas me provocaban de vez en cuando un llanto silencioso en secreto. Sin embargo, todo empezó a cambiar cuando comencé a entrenar con el maestro. Antes de coger al menos un simple palo para entrenar, se dedicó a ponerme en forma. Fue duro, sí, pero valió la pena. En ese entonces, volviendo al tema, ya estaba bastante más delgada. Al principio se preocuparon por mi salud, pues había adelgazado muy deprisa. Pero después entendieron que era así como estaba bien realmente.

A veces veía a mi padre asomarse a mi entrenamiento, aunque él creía que no lo veía. Pero nunca vi exactamente lo que su rostro reflejaba ante ello. Mi hermano se paseaba también por ahí, mientras iba de un lado para otro con una pila de libros en los brazos. Que aburrido. Pero el maestro, a pesar de ser severo, sabía el momento exacto de cuando había que parar.

Un día, mientras entrenaba, noté que los sirvientes estaban ajetreados. Al acabar mi entrenamiento quise saber lo que sucedía, así que seguí el jaleo. De una de las habitaciones, escuché gritos de mi madre que me encogieron el corazón y el alma. “¡Mamá!” grité antes de correr hacia la sala. Alguien me agarró del brazo antes de poder llegar, y a pesar de mis esfuerzos no pude zafarme. Estaba asustada, creía que era el fin. Pero mientras me agarraban vi en otro punto de los pasillos a Iefel, moviéndose de un lado para otro.

-¡Iefel! ¡Mamá está gritando! ¿Qué está pasando? ¿Dónde está padre? ¿Por qué nadie la ayuda? ¡Se va a morir, y nuestro hermanito también!- Mientras corría hacia él le solté preguntas por doquier, y al ver que no me hacía caso le golpeé varias veces en el brazo y el pecho.- ¡¡Iefel!!

-¡Calla Kyra, deja de golpearme!- Me gritó cuando sintió mi “ataque repentino”.-Madre está bien, está trayendo al mundo a nuestro hermano… también estaba así cuando te tuvo a ti.

Me callé de golpe. No entendía por qué gritaba, pero sabía al menos que no había alguien haciéndole daño. Sin embargo, a pesar de que me calmé, Iefel parecía nervioso, como si presintiera algo que yo no había captado.

Las horas pasaron largas, a pesar de estar lejos, los gritos de mi madre resonaban por todo el castillo. Iefel acabó por sentarse, y parecía murmurar algo cada vez que se escuchaba un grito más fuerte que los demás. Me pareció oír: “¿Por qué grita tanto?” Pero aún no sé si lo imaginé o no.

Hasta que en un momento determinado, los gritos cesaron de golpe. Unos minutos después, escuchamos el lloriqueo de una personita que acababa de llegar al mundo. Yo sonreí, al igual que Iefel, que mantenía aún un gesto preocupado.

Era un momento mágico, mi hermano acababa de llegar y podía saborear el momento. Sí, todo era hermoso. Hasta que escuché la voz de mi padre gritando el nombre de mi madre.

Iefel y yo nos miramos, y al mismo tiempo corrimos hacia donde provenían los gritos. Pero al llegar, sentí un frío que heló mis huesos. Como… si algo me atravesara. Y lo vi todo.

Mi padre, gritando y llorando al pie de la cama. Su grito era desgarrador, como cuando a alguien le arrancan el corazón de cuajo… un grito de dolor, pero ahogado. Había sangre, mucha. Y el cuerpo inerte de mi madre descansaba sobre donde antes había estado gritando por mi hermano. Parecía que la vida estaba transcurriendo de forma lenta, corrí a por mi madre, llorando y gimiendo de dolor. Iefel también comenzó a llorar, pero diferente. Se dejó caer al suelo, simplemente, y se agarró con fuerza las sienes.

Pronto nos sacaron de ahí a ambos, y esa vez no fue fácil controlarme. Gritaba a mi madre, suplicándole que despertara y abrazándome a ella para que no me separasen jamás de su lado. Pero no fue suficiente. La histeria me invadió, y no recuerdo el momento exacto de mi encuentro con la tranquilidad.

Todo ello provocó que ignorásemos al pequeño milagro de la vida, que se movía tranquilo en los brazos de la comadrona, con sus pequeñas manos y piernas, y sus ojos violetas como los de su madre. Nadie sabía que entonces sentí odio por aquella criatura que arrancó de cuajo la vida de mi madre. Pero eso no duraría mucho tiempo, tal vez hasta que comenzara a sentir las caricias de mi madre cada noche.

20 sept. 2011

Alianzas

Llegó a mí trastabillando entre los pobres restos de mis amigos. Mi casa estaba abierta para cualquiera que quisiera saber, pero aquel desdichado necesitaba directamente de mis conocimientos. Murmuraba sinsentidos acerca de un combate. Su esencia estaba algo derribada. Había pasado demasiado tiempo en plano ajeno, y aquello descolocaba su naturaleza.

Ahora estaba en casa, templo del saber, y se restituiría. Lo más preocupante serían sus heridas. Alguien había conseguido canalizar su propio poder para volverlo en su contra. ¿Cómo lo harían? Lo ignoraba, pero eso no quedaría así por mucho tiempo

Se estaba jugando con fuego. Nadie sometería a un señor, aunque fuera menor, del infierno. Af el Derrotado no lo permitiría por mucho tiempo, y yo tampoco. Habían pasado la delgada línea que podía poner en peligro nuestro mundo. No podían tener idea del poder que poseían, y en manos equivocadas podría suponer la destrucción

Mi nombre es Necron, y comienza la búsqueda de respuestas. Ophiel sobrevivirá a sus heridas, pero deberá esperar si quiere acompañarme. Desde aquí puedo ver a algunos mortales que sigan sus pasos. Tendré que seguir también sus pesquisas, ¿quién sabe lo que puedo descubrir?

Otra promesa rota

La situación se me escapaba de las manos. Cada sueño era más agobiante que el anterior y lo peor es que ahora lo veía con más frecuencia en la realidad. Ethan aún no sabía nada sobre ese último sueño ni sobre su pequeña visita a casa… supongo que en algún momento debería contárselo.

Cuando me excedí con la dosis de aquel estimulante… no pude ocultarlo más (y más aún cuando estuve durmiendo durante dos días), entonces me preguntó. Tras discusiones sobre la confianza, las promesas, el enfado por ocultarlo con la excusa de “no quiero preocuparos” y demás reproches, decidí tras reflexionar unas horas que debía contárselo. Accedí a dale un voto de confianza, porque temía lo que podría ocurrir.

Y ocurrió. Al contárselo decidió encontrarse con él a solas, desapareciendo como siempre hace y sin dejar ningún tipo de rastro tras de sí.

Llena de ira contenida durante largas noches y ese instante de sentirme angustiada, como cada vez que Ethan me hace eso, fui en su búsqueda. Después de preguntar al elfo inaguantable por su compañero leñador, me indicó por dónde estaba. Allí los encontré, al verdugo, a Ethan en el suelo y a la mujer que una vez me crucé y que tenía unos saquitos curiosos con algo. Fue una auténtica sorpresa, y más aún cuando me atacó.

Primero fui a por el verdugo, pero se detuvo sin motivo aparente y proseguí con ella. Fue una dura pelea, su lanza parecía fuerte, y fue un error partirla en dos para darle pie a manejar dos armas. Pero con mi último ataque, conseguí hacerle una gran herida. Por desgracia para mí, la muy […] no murió, y desapareció de forma curiosa. Como si se fundiera con su propia sangre… hasta desaparecer por completo.

No sabía, ni sé, por qué el verdugo estaba en el suelo inconsciente, y… deseé con todas mis fuerzas acabar con todo en ese momento, dar fin a su miserable vida y librarme de él hasta sentir de nuevo algo de paz en mis sueños. Iba a hacerlo, estaba cerca, demasiado cerca. Casi sin pensarlo me acerqué para matarlo… quizá ese casi fue mi perdición. Quizá me lo pensé demasiado para decidir no hacerlo. Aunque no es propio de mí matar a sangre fría, creo que… tengo motivos y las suficientes agallar para ello. Pero no hay nada como un combate justo. De momento lo dejaría con vida, incluso no le privaría de su capacidad de caminar para poder enfrentarme de nuevo a él. Sin embargo no habrá una segunda oportunidad para ese miserable.

Fui hasta Ethan tras patear un poco al verdugo… ¿qué esperabas? No iba a dejarlo ahí sin darle una patada ni nada. Él estaba herido, al parecer bastante. Casi como si se me fuera la vida con ello, dejé que se marchara al Infierno a curar sus heridas, aunque hubiera deseado ir con él.

Estoy de acuerdo con no dejarme ir al Infierno si eso afecta a nuestro hijo. Pero estoy cansada de sentir esa incertidumbre y angustia cada vez que le cuento algo y reacciona así. Harta de que se esfume sin dejar rastro, sin dejar que ayude o dé mi opinión sobre su decisión, sin pensar antes en las consecuencias. No soy el mejor ejemplo, sin embargo no es la primera vez que desaparece de esa manera. Yo no aprendo, pero él no se queda atrás.

Quizá esa promesa se quede sin cumplir. No es que no quiera que se preocupe… es que no quiero que reaccione de forma violenta siempre que le cuente mis problemas.


[Diario XLVII]



Espejo y Reflejo

Una chica dura. A pesar de sus años y la longevidad propia de su raza, seguía siendo una niña que merecía una dura lección. Mis heridas seguían sangrando con profusidad, siendo como parte de mi pequeña transformación. Todavía estaba en el suelo, tal y como ella me dejó. El arma desapareció de mis manos tal y como apareció. Me sentí frustrada, y el dolor me previno de golpear el suelo para desfogar mi rabia.
Pero había algo más.

Ella estaba allí, observandome casi con la mirada muerta. Sus emociones parecían dormidas desde hacía mucho tiempo, ya había olvidado por qué. Cruzada de brazos, parecía esperar cual era mi reacción. No se me escapaba algo de burla en su gesto, apoyada sobre la pared, mirando como me contenía a la vez que estaba herida de gravedad

- Menuda sorpresa, Reflejo, verte así - dijo con calma, quizás divertida
- No volverá a suceder, puedo asegurartelo - le respondí con dureza mientras me levantaba a duras penas.

Estando en el refugio, mis heridas comenzaban a sanar paulatinamente. Seguimos en silencio, sintiendo como su mirada pesaba sobre mí, y yo miraba al vacío, sintiendo como todo volvía a la calma. Efímera calma

- La próxima vez, Espejo - le dije casi en susurro - no volverán a interponerse en nuestro camino. - la miré con una sonrisa en mis labios - Y no volverán a molestar a cualquier otro mortal

13 sept. 2011

Reencuentros y aventuras

El encuentro con Darius fue emocionante. Sobretodo cuando me sorprendió tapando mis ojos desde atrás. Sí, desde luego había sido un bonito reencuentro, y nuestro abrazo demostró que ambos habíamos extrañado al otro. Nos vimos interrumpidos por Ethan, que apareció diciendo "¡eh, eh,eh!"

Bueno, aún no entiendía por qué estaba tan celoso de Darius, al fin y al cabo estaba con él e íbamos a casarnos, ¿no? En fin, suponse que se le pasaría cuando lo conociera mejor.
Error. Cuando ya estábamos en el barco y estábamos cada uno en sus respectivos camarotes, me desperté a la mañana. Como me desvelé, fui a la cubierta a sentir el frescor de la mañana, y allí estaba Darius. Dijimos de ver juntos el amanecer... pero al final me quedé dormida. Lástima, me hubiese gustado de verdad ver el amanecer con él.
Desperté en su camarote, bueno, en su cama. Él estaba en un sillón. Desde luego es un caballero, es algo que me encanta de él, pues es educado y al mismo tiempo agradable. Quizá... si lo hubiese conocido mejor antes de dejar su barco y hubiéramos pasado más tiempo juntos... habría permitido que ocurriese algo entre nosotros. Pero Ethan llegó antes, sin duda es el hombre al que amo. En fin, son solo cavilaciones sin fundamento, el caso es que al salir vi a Ethan delante de la puerta, que me miró unos segundos y se dio media vuelta al instante.
Me costó comprender lo que había pasado. Sin duda había malinterpretado los acontecimientos. No lo encontré hasta más tarde.

Tras las explicaciones a él, a Darius y entre ellos, las cosas se solucionaron. Tampoco puedo pedirle a Ethan que sea un hipócrita si realmente no le ha causado una buena impresión Darius.

Pasó el tiempo en el barco, y pronto llegamos a la costa. Quedé con Darius al atardecer para depedirnos. Durante ese tiempo exploré la ciudad. Encontré algunos criminales encerrados por las calles. Uno de ellos me pidió que me acercara, ¿y a qué no sabes quien se acercó? Me dio una llave de un cofre que tenía "cosas". La curiosidad, como siempre, se apoderaba de mis actos.

Fui a despedirme de Darius donde quedamos. Sin duda de nuevo sentiré su ausencia. Pero lo veré pronto de nuevo. Luego me marché a la casa que me había indicado el hombre. En una trampilla que daba lugar a unas escaleras que bajaban a un lugar con ratas y agua, encontré el cofre. Dentro solo había pergaminos, armas extrañas y un libro. Pero encontré dinero en un lugar oculto debajo del cofre. ¡Bien, eso era lo que quería!

Aún así me llevé todo lo demás para examinarlo con más detenimiento. Cuando lo leí todo en mi habitación de la posada y descubrir que mi querido amigo era una especie de verdugo sin escrúpulos, caí en la maravillosa conclusión de que si me descubrían con todo eso me podrían acusar de algo. Por lo que decidí devolverlo todo.
Tengo que admitir que en ocasiones soy épica (y ahora es cuando suelto una risa maliciosa). Con una capa oscura evité las miradas de los guardias y llegué de nuevo. Estaba abajo, devolviendo las cosas, cuando escuché ruidos arriba. Entonces el tipo que estaba en la celda apareció en la estancia. Me escondí mientras miraba como se lo llevaba todo y al irse pasando por mi lado, soltó un simple "gracias".

Acongojada como estaba, volví de nuevo evitando que me vieran. Incluso subí por la ventana de mi habitación. Claro... ahí me esperaba Ethan. Pero... ¿cómo es que no me odia después de todas las estupideces que hago?

Al día siguiente fuimos a la otra ciudad, donde dejé a mi padre antes de partir a Kaine-Duin. No tardamos demasiado. Llegamos al mercado, y allí lo vi, hablando con algunos mercaderes. Buenas vestimentas, y un aspecto mucho más saludable. Como siempre había sido mi padre. Me acerqué esperando que me viera.
Y cuando centró su mirada en mí, tan solo nos abrazamos. Siempre me ha gustado que me susurre que soy su niña, aunque en ocasiones me he quejado diciendo que ya no era una niña. Pero en ese momento se me llenó el corazón. Al principio no reconoció a Iefel, pero pronto ya estábamos los tres abrazados.

Esta semana ha estado cargada de reencuentros. Si solo esos dos me han dejado tan buen sabor de boca... ¿cómo será el día de mi boda, cuando me encuentre con todas las personas a las que he estado conociendo durante mi pequeña aventura?
Ya queda poco.

[Diario XLVI]