24 jul. 2015

Cuatro personas. No sé si son mujeres u hombres, pero su estado es terrible. Casi parece que llevan eones en esa posición. Es posible que así sea, en este lugar todo parece infinito, y no me extrañaría encontrarme con esa certeza.

Levantan sus brazos observando como si fueran presos de ella, totalmente ajenos a cualquier otro estímulo... a esa luz. Veo también a Evelyn, que me observa y también centra su atención en esa esfera brillante. Parece asustada. Como yo.
Fijo mi vista al centro y poco a poco... parece que veo a una persona. Escucho gritos, no me ensordecen, pero me aterran de igual modo.
Quizá esos gritos no sean de quién parece estar dentro de esa esfera luminiscente, quizá sean lamentos de otras personas.

Presto de nuevo atención a esas personas indefinidas y me pregunto... si serán sus voces.
No puedo mirar mucho más pues Evelyn, sacudida por ese miedo y ese espíritu díscolo, decide algo.
En esa almenara de la cual ya conozco el origen de su luz, hay cuatro ventanales gigantescos que dan a aquella tormenta de la que sé que sobreviviremos.
Por eso no me importa que Evelyn caiga y me arrastre con ella.

Ahora medito sobre ese... ¿sueño? No... revelación. Creo que cada vez que aparezco en ese lugar consiste en eso.
Siento temor al pensar en algo tenebroso. Lo primero que pensé fue en el tiempo que podrían llevar esas personas ahí. ¿Y si eran sacerdotes en tiempos pasados? ¿Y si ese es nuestro destino? ¿Y si el Dios de la Luz quiere que los nuevos sacerdotes mantengamos viva esa esfera? Es posible que mis miedos me provoquen pensamientos retorcidos.

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Empiezo a entender. Siento como si mis pensamientos fueran piezas que van encajando, que van comprendiendo todo lo que he descubierto.
Durante mi viaje no puedo evitar darle vueltas. El paisaje cambia, la carreta en movimiento y la brisa en mi rostro despeja mis recuerdos.

"... de la prisión que crearon los primeros..."

¡Claro! ¡Eso es!
Esas sombras me lo dijeron, provenían de una prisión. Y aquel lugar desde luego parece una prisión. Los primeros deben ser... ¿los Dioses? No cabe otra explicación, esa no es creación posible para los mortales, y tampoco está en nosotros la capacidad de mantener encerrado a... ¡un Dios!

Creo que lo estoy empezando a comprender. Los Dioses mantienen encerrado al Dios de la Luz en esa prisión. Quizá quiere que le liberemos para propósitos que desconozco.
Pero que sin duda... no traerán nada bueno a nuestro mundo.

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