27 abr. 2017

"Los Dioses tienen puestos los ojos sobre ti."

Esas palabras reverberan en lo más profundo de mi mente, como un mantra. Se juntan, se mezclan con otras. Recuerdos, hechos vividos y leídos.

"Un demonio se mata con otro demonio."

"... Pero Vaarmut no ha muerto."- Me digo a mí misma, a lo que mi voz interna me responde sin piedad.

"Es cierto. Es peor aún. Está condenado a caer eternamente."

"Un demonio se mata con otro demonio."

Pero yo no soy un demonio. No he cruzado esa línea ni tengo intención de cruzarla.

"Los Dioses tienenn puestos​ los ojos sobre ti."

¿Qué significa eso? ¿Que simplemente lo están planteando y puede ocurrir en cualquier momento? ¿O que al próximo paso en falso que dé procederán a maldecirme?

"Aquellos que presencian la prisión del Dios de la Luz serán malditos con una vida de desgracias."

"Los Dioses tienen puestos los ojos sobre ti."

"Un demonio se mata con otro demonio."

"... una vida de desgracias.", "... sobre ti.", "... con otro demonio."

Y un último pensamiento. No sabría decir si es la voz de mi padre, o la de Sol. O si es una mezcla de ambas y al mismo tiempo ninguna de ellas.

"Estás destinada a grande cosas... a grandes y terribles cosas."

23 abr. 2017

El aroma del chocolate caliente inundaba por completo aquella biblioteca llena de libros antiguos cuyo perfume se mezclaba con el elixir. Carl sujetaba la taza y la colocaba cuidadosamente sobre las manos temblorosas de Clarice. Ella observaba el vacío con los ojos aún enrojecidos por las lágrimas. Carl, paciente, se sentó a su lado y aguardó durante unos minutos hasta que no pudo callar por más tiempo.

- No deberías volver a entrar ahí.- Le dijo del modo más calmado que pudo.-Y no es que sea el consejo de alguien que sabe más que tú, pero te veo sufrir.

- Debo hacerlo, por Lili.- Respondió Clarice con voz cansada y grave.

- Tiene que haber otro modo. Esa muchacha, Era, ¿no conocía los enredos de la curación?

- Era teme volver a perder a su Daemon. Y es lógico, sobre todo con la amenaza de esos seres que aparecen al mínimo rastro de magia. No, no quiero ponerla en peligro.

- ¿Y a ti sí? Si tus haces magia tras haber conseguido aprender la Esfera de la Vida, esos seres podrían darte caza.

- No si cerramos los portales.- Aseguró ella.

- No sabemos si ese plan completamente de locos va a funcionar. No me fío, Keira. Y esa sala es sádica. Debe haber otra manera.

- Pero no sé cuál.- Cortó Clarice, frustrada, dejando el chocolate sobre la mesa.- Tengo que hacerlo, por mi hija. Aunque tenga que revivir la muerte de mi marido mil veces, o la huida de mi hogar, o incluso el dolor que sentí cuando Morton...- Suspiró, triste, secándose las lágrimas que volvían a aflorar. Carl apartó la mirada, dolido.- Tú tienes una hija. Apuesto lo que sea a que harías lo mismo. Apuesto que no te importaría revivir su muerte.

-Basta, por favor.- Pidió Carl, temblando por ese recuerdo que no soportaba revivir.

- Lo siento, no pretendía herirte. Solo... necesito que lo entiendas, Carl.

- Está bien, lo entiendo, pero déjame ayudarte, por favor.- Imploró, derrotado.

Ella únicamente colocó la cabeza sobre el hombro de Carl y suspiró.

- Ya lo haces.