17 sept. 2015

Había imaginado de muchas maneras este momento. Siempre veía en mis pensamientos a mi familia, a él, las risas y las lágrimas que inevitablemente iban acompañadas. Algo tranquilo, más bien un proceso normal. Quizá no un día como otro cualquiera porque obviamente no lo era. Pero sí un simple proceso que debíamos pasar.
Pero al final se ha convertido en uno de los momentos más felices de mi vida. La ceremonia, la fiesta con todos por igual, ya sean nobles o ciudadanos. ¿Qué importa? Diversión, igualdad y unión.
Espero que recuerden también este día con el mismo cariño que yo.

Porque la verdad... no ha habido día en mi vida más perfecto. He tenido buenos días, pero siempre había alguna cosa, cualquier acontecimiento que dejaba ese día más gris que blanco. Sin embargo el día de mi boda ha sido sencillamente perfecto. Todos felices, aunque algunos lloremos. Ningún problema, o eso quiero creer. Fueron las circunstancias perfectas para disfrutar y olvidar las diferencias.

Fue triste acabar, pero lo que llegaba luego era incluso más hermoso. De nuevo, nuestro cuerpos se hicieron uno, en el mismo lugar donde por primera vez lo hicieron. Ese bosque parecía acogernos con cierto cariño, cuidándonos y protegiéndonos mientras compartíamos una vez más aquellos besos y caricias.
Ahora llega el momento de volver a nuestro hogar.

Al fin, nosotros.

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