27 dic. 2014

En mis manos

Aún no me lo puedo creer. Dios... es como si... como si estuviera en un maldito cuento de Edgar Allan Poe. Tengo miedo de gritar en mitad del Elíseo algo parecido a "¡ese corazón delator!". Pero el corazón está atravesado por una estaca. Y su cuerpo yace eternamente, si nadie lo descubre, bajo tierra.

No, no puedo creer que Daniel haya hecho algo así. Mi plan era diferente, no me iba a manchar las manos. Pero ahora ambos tenemos un secreto. Un terrible y oscuro secreto que puede atraernos serios problemas.
No está muerto pero... no podrá despertar.

Estoy pensando en desenterrarlo y esconderlo en otra parte para que Daniel no lo encuentre de nuevo, arrepentido, y lo salve. O evitar que sepan que fue él. También estoy pensando en desenterrarlo pero para dejar que la luz del sol le abrase y le consuma para siempre en cenizas.
Le quería muerto, a mi merced. Y ahora tengo su miserable vida en mis manos. Lo peor de todo es que no sé qué hacer con este poder.
¿Matarle? ¿Dejarle vivir? ¿Salvarle? No... eso último no. Merece sufrir, merece morir.

Puede que le acabe matando.
Total, me he dado cuenta que tampoco está tan mal. Todo el mundo tiene que morir algún día.

26 dic. 2014

Cuando regresé por fin entre las paredes que me brindaban protección y confianza, apenas podía creer lo que había hecho. Los pensamientos me rondaban, pero se asentaron con terrible lentitud cuando me detuve.

Mis pasos resonaban sobre esa piedra con increíble estruendo, ¿o es que acaso esperaba que nadie me escuchase? No tardé demasiado en comprobar que así era.

La insidiosa Anthica estaba sentada en la biblioteca, fingiendo degustar de una buena lectura, hasta que me vio. Cerró el libro y alzó la cabeza solo para liberar una burlona carcajada. Me había visto, escuchado, o cualquier otra cosa para conocer lo que había ocurrido.
Por suerte, le gustaba conocer, no delatar. El juego de que ese juguete que era la información era solo suyo la absorbía bastante, para mi suerte.

Así que me dejó estar, huir hacia mis aposentos, donde aquel gran balcón me esperaba para contemplar mi infinito crepúsculo.
En este día la extraño más que nunca. He vuelto a decir, he confesado, que la amaba. Cada día me repito que la extraño, cada vez me falta más, y cada vez siento menos apego a este mundo donde ella ya no está.

Él quizás no merezca la verdad, por no saber mantenerla a su lado, por hacerla infeliz mirando solo por sí mismo. Pero ¿la hija? ¿Se merece saber más? ¿Todo lo que ocurrió?
Cambiaría su mundo, y ya bastantes hemos sufrido por algo así, siendo extraños en nuestra propia piel.

25 dic. 2014

La conversación se desarrollaba con normalidad, aunque terriblemente aburrida para mí. Sin mayores preocupaciones.

- Entonces, ¿están al llegar?
- Eso parece, si nada se lo impide.
- Preparad entonces sus aposentos, vamos a...

Y hubiera seguido hablando si no fuera por el impacto del diminuto ave contra mi cara, ese maldito colibrí, un pequeño pajarito histérico que conocía bien gracias a mi hija..
Se movía de un lado para a otro, incluso intentaba tirar de mi pechera con su diminuto cuerpo, siempre hacia el exterior. Algo no iba bien. Suspiré, temiendo algo malo con respecto a mi pequeña.

- Llamad a la guardia.

No tenía tiempo para tomar mis armas, apenas para tomar mi capa una vez más y dirigirme hacia donde la pequeña criatura quería guiarme.
Pero escuché que algunos de sus hombres le seguían.

Y cuando por fin llegué, la escena me heló la sangre. Esperaba problemas, esperaba miedo. Pero no aquella dantesca escena en la que la sangre cubría a mi hija y al que era en otro tiempo su amigo. ¿Estaban muertos? Me arrojé sobre su cuerpo, y volví a respirar con mayor vida que nunca cuando sentí que todavía en su pecho latía su joven corazón. Nada más me importaba, solo quedaba llevarla a salvo.

La tomé en mis brazos, esperando a que recogieran también al muchacho. Y las voces de mis hombres parecían llegar de muy lejos.

- Parecen... huargos, milord.

Giré mi cabeza hacia el que había expresado esas palabras. Miré las huellas que quedaban... junto con otras. Montones de ellas, mucho más pequeñas... quizás de lobo.
Todo indicaba a que no deberían estar mucho más tiempo en ese lugar. No tardamos en cumplir la retirada, escuchando aullidos en la distancia, que aterrorizaban a mis hombres. Pero al menos ella estaba a salvo, conmigo, a punto de recibir los cuidados que necesitaba.

Y pronto también se acabaría aquella amenaza que poblaba en los bosques.
Cuando se despertó, no pudo reprimir un grito con tan solo verme. No es que ella sea un dechado de valor precisamente, pero mientras me miraba que expresase semejante miedo...
No pude hacer más que salir huyendo también de esa habitación. Soportar algo así durante más tiempo era más de lo que realmente podía. Las heridas en la carne eran una cosa. Las heridas del corazón... un obstáculo casi insalvable.

Me he pasado toda la vida temiendo este momento, en el que ella descubriese mi verdadera naturaleza. Que descubriese que es la causa de muchos males acontecidos a nuestra familia. Que descubriese que su padre es el monstruo que acompaña a Kyra la elfa en sus aventuras, aquel ser de otro mundo que suscitaba tantos temores y leyendas junto a ella. Al final, todo ha surgido, casi por accidente. O por la voluntad del maldito doctor, que no ha hecho más que enturbiar nuestras vidas con sus oscuros secretos.
Pero en parte, es liberador. Ya no es un secreto que solo guardamos unos pocos, temiendo que ocurra lo peor. En parte, no ha reaccionado tan mal, ¿no es cierto?

He intentando no fallarle nunca.
He intentado dar lo mejor de mí, vencer esa mitad oscura que siempre estará en mi interior.
Al fin y al cabo, nos queremos... ¿cierto?

23 dic. 2014

El humo del cigarrillo se perdía en el viento, azotado por la brisa. No es que fuera una idea brillante permanecer allí, en el frío invernal, podría pensar cualquiera. Pero tenía la suerte de que ni el frío, ni el calor, ni tampoco el paso del tiempo, hacían mella en su cuerpo.

Y mientras hacía que se consumiera, perdida entre pensamientos, una figura llamó su atención.
Caminaba encogido sobre sí mismo, con la mirada puesta en el suelo que pisaba, ausente de todo lo que había a su alrededor. Pero como si le llamase, alzó la vista. Sus miradas se encontraron y él se detuvo.

No recordaban si habían hablado realmente, solo... conocían su existencia.
Habían compartido un corazón donde ocupar un lugar, pero solo uno de los dos había permanecido para bien, para brindar calor y quizás consuelo. Pensaba permanecer todo el tiempo que se le permitiese, sanando heridas, recuperando su tiempo perdido, viviendo de otro modo lo que casi se les había negado.

Ella lanzó el cigarrillo al suelo, caminando para ponerse a su altura, quizás desafiante, iracunda por lo que sabía que ella, en el edificio que dejaba atrás, sentía. No estaba dispuesta a dejarse llevar por la violencia, salvo que unas palabras la invitasen a ello.

- ¿Se te ha perdido algo?

Él suspiró, mirando hacia arriba, hacia su casa. Parecía que sus planes tendrían que cambiar a la fuerza.

- No. Nada de tu incumbencia en todo caso.
- Entonces puedes seguir caminando. No tienes nada que hacer cerca de este sitio, mucho menos cerca de ella.
- No sabía que tuviera un perro guardián.

La risa de ella fue prácticamente una fuga, por el doble sentido de aquella frase, pero no se dejó amilanar.

- Tiene lo que necesita: amigos, gente que la quiere y que no la hiere sin motivo alguno.

Comprendiendo el golpe recibido, retrocedió un par de pasos, como si tomara conciencia de la situación. Miró de un lado a otro, sin saber que hacer, sintiendose perdido por momentos.
Finalmente, su cuerpo dejó escapar la tensión, al no tener que reunir más fuerzas estando en la derrota.

- Si dejas que este mensaje llegue a ella... dile que deseo que sea muy feliz. Es lo único, y es un deseo sincero.

Y caminó, perdiéndose en las oscuras calles bajo la mirada de Andrea, que apenas podía decidirse a qué hacer, en aquel momento tan crítico...

21 dic. 2014

Quería sentirme libre, por una vez, completo.
Nunca había tenido afinidad con los que había considerado míos, pero aquí estamos, ¿no es cierto? Ignoro el tiempo que tardamos en llegar, porque en inicio no íbamos a ninguna parte. Pero seguimos nuestro camino a través de las nubes, sintiéndonos vacíos de todo...

Hemos huido de la noche, buscando atardeceres a lo largo y ancho de nuestro mundo.
Ninguno de los dos parece ya el mismo que era, después de tanto tiempo sin encontrarnos. Algo terrible se esconde en su mirada, algo que no quiere contarme.

Por más que insista, algo le impide contarme lo que le roba el sueño, en las pocas horas que nos permitimos cerrar los ojos. Así que sentados el uno al lado del otro, contemplando como las olas impactan casi apaciblemente contra el acantilado que hemos declarado nuestro.
Su cabeza reposa tranquilamente sobre mi hombro, e ignoro por donde vagan tanto sus pensamientos como su mirada. Pero no la siento lejana. Suspira, y yo decido romper ese silencio.

- A veces tu silencio me inquieta.

Ella se incorpora, agachando la cabeza, ¿quizás avergonzada?

- Lo lamento...
- No, no era eso... - me incorporé yo también, intentando ordenar lo que sabía, lo que pensaba y lo que sospechaba, que no era una mezcla fácil de asimilar. - Son otras muchas cosas, que no terminan de tener sentido en mi mente. - le confieso, mirándola ahora.

Al instante veo que comprende lo que intento expresar, pero se limita a sonreír y a abrazarse a sí misma, como si pudiera o quisiera restarle importancia. Acepto ese silencio como una invitación a continuar.

- Hace tanto que no sé de ti, de tus sueños, tus ambiciones... Hasta ahora, que llegas para alejarme de todo lo que amo, sin apenas explicarme qué es lo que pasa... y con una pena secreta que no terminas de poder ocultar. ¿Qué es lo que ocurre para que me buscaras?

Le dejo que encuentre las palabras, pues el tiempo no es algo que nos importe en estos instantes.

- En cierto modo, te envidio... pues creo que siempre tendrás un lugar al que volver, con los que te consideran familia. ¿Pero qué ocurriría si lo perdieses todo? ¿A dónde irías? ¿Qué harías?

Entendí entonces, y no podía imaginarme el abismo que sería estar totalmente solo. ¿Era acaso lo único que le quedaba? ¿Qué había ocurrido para que se viese así?
No pude más que alzarme con tal de sostenerla, de dejarle claro que no estaba sola de ninguna de las maneras.

- No voy a abandonarte, ni tampoco a hacerte sentir sola... Pero necesito volver a casa, con los míos. Ven conmigo, y no te faltará de nada. - le propongo, y busco su mirada.

Ella me mira, asustada, insegura, aunque con un brillo de esperanza ante esa perspectiva. Finalmente, asiente y acepta a acompañarme. Volvemos a casa.

15 dic. 2014

Romper con todo

He roto con algunas cosas. Dejado atrás cierto problema que me impedía ser del todo feliz. He dado un gran paso del que espero no arrepentirme.
Se acabó. Permitir que Falk se acerque tanto a mí, aunque sea para tener una buena relación... no haría otra cosa más que envenenarme por dentro.
Por eso, porque aún le quiero y necesito que ese amor se esfume, nos hemos dicho adiós.

Me duele. A veces, mirando mi móvil, temo cogerlo rápidamente, marcar su número y pedirle volver a verle. Temo encontrármelo por la calle y no poder reprimirme las ganas de abrazarle, de besarle de nuevo.
Pero veo la sonrisa de Daniel, me refugio en sus brazos y me olvido de todo. Recuerdo su amor y mi amor por él. Ya es más fuerte que el que podía profesar por Falk. Aunque con él fuera más intenso. Son diferentes, eso es lo que quiero. No volver a sufrir por alguien de esa forma. No creo merecerlo.

Al haber dicho adiós, mi decisión fue firme. Ya llevaba un tiempo pensándolo, pero cuando Daniel me lo preguntó sentí en mi corazón que debía hacerlo. Era el momento indicado.
Una nueva vida junto a él, compartiendo la misma cama todos los días, los desayunos, las risas, las lágrimas. Apenas nos separará el trabajo o las clases, pero al volver a casa nos encontraremos con nuestro calor.

Me ha apenado empaquetar mis cosas, despedirme de mis amigos. Sobre todo de Elijah. Pero sé que estarán ahí siempre, al igual que yo lo estaré para ello.

Mi vida comienza de nuevo, no desde cero, pero sí desde otro prisma.
Solo deseo que salga bien.

12 dic. 2014

Nigromante

Todo se volvió de una forma diferente a las cosas que solía ver habitualmente. Los colores, las formas... mis ojos lo percibían entonces de una forma diferente. Terrorífica.
El doctor Xanos, frente a mí, parecía alguien totalmente diferente. Una figura oscura con algunos surcos blancos que la rodeaban.
Tuve que taparme la boca para no gritar de puro miedo, como prometí. Los guardias podrían haber entrado si lo hubiera hecho.

-Mira a tu izquierda.-Me dijo con voz neutra. Pero sabía que lo que había en ese lado era aún más horroroso.
Al principio negué con la cabeza, con los ojos abiertos de puro pánico. Pero insistió.

Me armé de valor y miré.
Y me quedé paralizada.

Donde estaba su ayudante, el semiogro... Era un ser en plena descomposición. Estaba muerto, ¡estaba muerto y aún así caminaba! ¡Parecía estar vivo! Solo en esa visión podía ver cómo estaba realmente.

Muerto, muerto, muerto...

¿Cómo es posible?
Cerré los ojos de nuevo y al abrirlos de nuevo volvía a ver como siempre. Pero no podría olvidar esa imagen en la vida.

Ahora que ha aceptado comenzar a enseñarme... lo único que me calma y no me impide negarme en rotundo a aprender de él es que podré salvar vidas.
Y mis métodos son diferentes a los suyos.
Moscas. Moscas que revoloteaban. Señal de podredumbre, de muerte y descomposición.
Elementos que, más a menudo de lo que quisiera en realidad, forman parte de mi vida. Especialmente desde que la pobre criatura que ahora me sigue y protege vive en contra de todo lo que los dioses dictaban.

No quedan muchos como yo, no después de la Purga.
Pero he aprendido a ser más que necesario, satisfaciendo el deseo de toda criatura viviente: la vida eterna. O una emulación de ella, si es que es realmente posible. Eso es lo que los supervivientes no han terminado de entender.

Nada de resistencias. El Sol Negro es un auténtico circo. Ha llegado el momento de entender, de comenzar a pensar solo en el ego, la supervivencia individual.
No habrá lugar para todos una vez la entendamos. No nos vale con demostrarles que no queremos mal. Si solo buscan su beneficio, habrá que proporcionarselo. Solo unos pocos seremos necesarios, nada quedará para el resto si realmente queremos sobrevivir a este nuevo mundo.

Y ahora, con esta nueva aprendiz, si es que aprende a hacerse valer...
Me recuerda la inocencia que todos tuvimos una vez, al ser jóvenes o inexpertos. Antes de que comprendiese y me guiasen hacia lo que soy ahora. Somos lo que este mundo hace de nosotros.
No sé si es consciente de lo que puede perder si me acompaña en este camino. No sé si lo soportará siquiera. Pero el mundo se mueve y pienso seguir en él, me acompañe o no.

9 dic. 2014

¿Es tanto pedir?

Ojalá las soluciones fueran más limpias y sencillas, no que acaban en problemas no mayores, pero sí terribles.
Tras nuestro último beso antes de que empezara el duelo, con la esperanza de que mi magia sobre su arma pudiera darle algún beneficio, lo único que veía en la arena era sangre y más sangre.
¿Es esto lo que disfruta el mundo?
¿El sufrimiento? ¿La ira? ¿La guerra? ¿El dolor? ¿La muerte?

Si es así, no lo entiendo. Porque no hay nada más hermoso que el latir de un corazón, que el amar. La gente no ama. La gente mata.

Roy no es el culpable de esta muerte pues ha evitado que ella se la llevase antes de tiempo. No merecía morir, pero tampoco la víctima. Nadie.
Poco he podido hacer más que ver cómo luchaban delante de mí sin poder detener tal atrocidad.

Al menos puedo dar las gracias porque él siga con vida.
Cada vez que creo que va a morir una oscuridad se cierne sobre mí de una forma tan abrupta que creo perderme en ella para no encontrar la salida.

Tengo miedo de estos nuevos sentimientos. Me gustan cómo están las cosas ahora.
Pero no el derramamiento de sangre.

Sueño con que algún día el mundo recupere la cordura.
¿Es tanto pedir?

8 dic. 2014

- ¿La chica se ha prometido?
- Sí, eso dicen. Ha sido todo un revuelo en la plebe, todos lo comentan ahora.
- ¿Y ahora qué? ¿Qué hacemos ahora?
- Ahora seguimos estando como estábamos. No es una pérdida, ni siquiera le hemos ofrecido a que se una. Que sea hija de quién es no significa nada.
- Pero ella sí tiene aptitudes mágicas. Y con la curiosidad que puede sentir hacia ella, podría ser un gancho fácil.

La conversación fluía entre dos personas, debatiendo, mientras una tercera se dedicaba a observar. Suspiraba, constantando que ambos llevaban su parte de razón.

- Sigue siendo muy joven como para estar aquí.
- ¿Y eso qué importa? Podría crecer mucho más estando con nosotros, en este maldito plano que tanto te gusta regentar.
- Pues que quizás no necesite estar aquí, en este lugar, aprendiendo de este lugar donde algunos de nosotros lanzamos a su madre hacia la muerte.

Y el silencio se hizo rey del lugar. El oyente, ahora tercer participante, se incorpora para acercarse a la mesa y dar mayor peso a sus palabras. La pena seguía haciendo de su corazón una fuerte presa al recordarlo.

- Eso fue lo más lamentable que nos ha sucedido, y fue todo un accidente.
- Pero esa muerte sigue pesando sobre nosotros. Y no estoy dispuesto a que ocurra algo parecido a la chica, tanto que os empeñáis en que reemplace a Kyra.

Y de una manera airada, abandonó la sala.
Mi vida y mis decisiones tienen un alto precio. No por lo que conllevan, si no por todo lo que he de hacer para ganarme el derecho a ello. A vivir y a decidir.
Si no fuera por la chica de las amapolas, que a cada momento se sacrifica y se desvive por ayudarme... no sé qué sería de mí.

Pues mi vida ya ha sido dictada, de principio a fin, sin nada que pueda hacer para remediarlo.
¿Cómo luchar contra los intereses de todos los indeseables que hay a mi alrededor? ¿Cómo seguir sobreviviendo si una hoja afilada me amenaza, por un motivo u otro? ¿Soy acaso el único ser que vive de este modo? No quiero caer en la paranoia y el miedo, como mi padre hizo. Tuvo miedo de todo y por ese motivo tuvo tan cruento final.

Necesité de su mirada aprobadora cuando maté al campeón que intentaba arrebatarme de mi matrimonio, para saber que estaba haciendo lo que debía hacer.
Los consejos de mi corte son acertados, sabios, mirando hacia el futuro. Pero quien mantiene mi cordura, mis ganas de vivir un amanecer más, sin duda es ella.

Ahora estamos juntos en una aventura, pero el final de la misma es un auténtico desconocido. Ella habla, me mira y me oculta sus emociones.
Nos hemos embarcado en algo, intentando protegernos, que ahora temo. ¿Y si realmente todo esto acaba destruyendo lo que hemos construido juntos? No puede imaginarse lo mucho que he llegado a apreciarla, a quererla, a tenerla como amiga. Y aunque mi corazón pida algo más, no es necesario. No ahora, no tan rápido, no tan precipitado.
Sus abrazos me hacen sentir menos solo.
Sus caricias son un bálsamo para mi alma.
¿Cómo podría vivir sin algo así?

5 dic. 2014

Mis temores

Empecé a escuchar el centellar de las espadas que, sin piedad, chocaban fieramente al otro lado del muro. Esa ciudad, la guerra... no está hecha para mí.
¿Qué podría hacer yo? Nada, no podría ayudar en nada, hacía bien obedeciendo a mi padre.
Pero tenía miedo. Quizá esa fue la última noche. Quizá... fue el último abrazo.
¿Y Roy? ¿Sería también su primer y último beso?
Quería pensar que no, que volverían. Pero un profundo miedo me aprisionaba el corazón.

Tal era el estruendo y la inquietud que acudí al lago para zambullirme el tiempo que fuera posible, para no escuchar nada salvo mis malditos pensamientos. No me dejaban en paz, pero al menos me aislaba de la realidad al son de la naturaleza, el murmullo del agua.

Esa soledad se vio disipada tras la llegada del mago Sol. Me ofrecía lo que tanto ansiaba. Solo necesitaba un empujón, que alguien me pidiera que lo hiciera. Solo necesitaba unas palabras de alguien que no fuera yo que me pidiesen que fuera a la ciudad y salvara a mi padre.
No lo dudé. Entré en el portal. ¿Así se llamaba?

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¡¿Dónde estoy?! ¡Esta prueba no es para mí!
¿La Torre? ¡Quiero salir de aquí, este no es mi objetivo! Tengo miedo, más que nunca. Me he quedado sola después de que esa criatura nauseabunda... me separara de esa muchacha. No voy a poder salir nunca, no soy capaz. Y mi padre me necesita ahí fuera...

Ojalá le hubiera hecho caso.

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Ella volvió. Al fin he conseguido salir de la Torre. Esa muchacha pidió ayuda a quien supongo, será su Maestro. Un mago de cabellos largos y plateados. Me ha mirado de una forma muy extraña, parecía conocerme. O quizá le recordé a mi madre.
Pero... no sé. Era muy diferente al resto de personas que la conocían. Parecía guardar un secreto en su mirada.
O tal vez solo era mi propio miedo el que me daba a malentender.

Sin embargo, se prestó a ayudarme aún cuando me insistió en volver al campamento. Parecía querer cuidar de mí, y yo lo necesitaba.

Solo me faltaba encontrar a mi padre.

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La he fastidiado.
Me ha encontrado la persona equivocada. Pensé que podría confiar en él, Lucius. Pero no, solo se movía por sus propios intereses, y me hizo prisionera para negociar con mi padre.

Pensé que haría caso a sus hombres. Puede casarse de nuevo y tener otros hijos. Más obedientes, más buenos, fuertes, y que desde luego no se dejarían atrapar de este modo.
Tuve más miedo que nunca, más miedo aún que cuando estuve en esa torre.

Pero me eligió a mí.
Me sentí como si volviera a nacer de tan solo el abrazo de mi padre. Aunque lo peor aún estaba por llegar...

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No. ¡No!
¡Está muerto! ¡Lo han matado!
Apenas puedo sentir más que las lágrimas corriendo por mis mejillas y una profunda... ¿rabia? ¿Es esto lo que llaman odio?
Nunca había odiado, pero al ver el filicidio delante de mí... Parecía que no le importaba lo mínimo el hecho de haber asesinado a su propio hijo.

Y quise vengarme.

La guerra, el miedo, la ira... nos cambia a todos.
Esa fue la conclusión a la que llegué cuando disparé con violencia una bola de fuego hacia su pecho. El resto, se encargó de quitarle la vida tras ello.
Luego, no pude sentir más que vacío.

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"... ordenaron al clérigo que le salvase la vida."
Apenas estaba escuchando las palabras de mi padre cuando desperté de ese sueño tan pesado y extraño. Pero esas últimas palabras...

Está vivo...

Vamos a cumplir todas esas cosas que pudieron ser y... ¡serán! Porque los Dioses me han dado un gran regalo a pesar de todo lo que he hecho.
Vuelvo a ver la luz.

4 dic. 2014

En unas solas horas, unas pocas almas creyeron sumergirse en la oscuridad para la eternidad, para después volver a una brillante luz. No esperarían ninguna de las dos cosas, caída o resurgimiento.
Por sus mentes, un auténtico laberinto de emociones y sentimientos.

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Cuando quería abrir los ojos, quería a la vez morirme, y salir de todo el dolor que sentía como el que despierta en mitad del mar, sintiendo que se ahoga.
Dolor, sangre, mareos, miedo, oscuridad, voces a mi alrededor. Pero todo era tranquilo. Apenas sentía frío. Al contrario, una fuente de calor a mi lado, que amenazaba con moverse de un momento a otro. Y eso hizo, para alzarse un poco, mirarme e inclinarse sobre mí.

La chica de las amapolas. Otra vez, mirándome, acariciándome.

Estaba en la oscuridad y aquella era mi luz.

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Hacía mucho que no sentía el fragor de la batalla. Me había vuelto torpe al dejar la espada, no podía comparar el entrenamiento para no morir en el arte de la espada a... matar o morir en mitad de una conquista. Todos estábamos agotados, a punto de tomar la última plaza fuerte desde que entráramos en la ciudad, dispuestos a tomarlo todo o a no dejar nada.

Pero mis fuerzas terminarían de derrumbarse al ver al infeliz que tenía a mi hija como prisionera, como moneda de cambio para sus intereses, sean los que fueren.
La rabia por la desobediencia, el miedo porque algo real le ocurriese. Y cuando la tuve en mis brazos por fin, tuve que hacer esfuerzos para no estrangularla un rato, o lanzarme sobre ese hombre al que tomaban para proteger y a la vez evitar que escapara.

Estuve en la oscuridad, y volvía a tener mi luz.

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Mi tranquilidad y estudio se rompió ante el aviso de que la pequeña estaba en problemas. La observé desde la esfera, buscando los problemas en los que estaba, pero era imposible ver algo. Así que había llegado a una zona de tal poder en aquella torre que se veía superada.
No podía esperar mucho más, tenía que rescatarla de allí... ponerla a prueba, no matarla en el intento.

Pero cuando atravesé aquel portal de negrura, no esperaba encontrar a la figura que me había robado el sueño durante tanto tiempo. Pensé que estaba viva, pensé que había vuelto para que pudiera abrazarla una última vez. Tardé en entender que me encontraba delante de su hija, que era un calco de ella, una copia en miniatura.

Me costó separarme. Quería contarle la verdad, quería saber de ella.
Aunque Kyra hubiese huido de ella... tal vez me esté agarrando al que creo que es el único nexo con la mujer a la que amé.

No me sabía en la oscuridad, y ahora no sé donde está la luz.

1 dic. 2014

La visita había sido una auténtica sorpresa, inesperada y extrañamente gratificante. Verla en el castillo, atrapada junto a su padre, era de esperar. Pero verla regresar, arriesgando su integridad al introducirse secretamente en la ciudad.... ¿para qué? ¿Por la aventura? ¿Por el simple hecho de desobedecer?

Si así fuera, no podría ser un calco más exacto de su madre.
Lo cierto es que su pequeña aventura ha terminado de poner la balanza a nuestro favor, si es que cabían dudas. Pero, mirando hacia el futuro... algo me resulta preocupante.

He visto sus ojos, y en su mirada he visto reconocimiento y curiosidad.
Hará preguntas, querrá saber, puede que incluso me busque tímidamente. ¿Satisfacer su curiosidad o sumirme en el olvido de su memoria? Potencial, voluntad, miedo, curiosidad por las historias del pasado, reticencia por el daño que le hice... Todos esos elementos se mezclan en ella.

Mientras camino por esta ciudad que pronto estará en llamas todavía dudo...

29 nov. 2014

No hay nada más terrorífico que despertar para ver como la muerte casi te lleva.

El susto fue encontrar la imagen del puñal, tras del cual estaba Therin, buscando llevarlo lejos de mí. Y la otra mano del asesino que me estrangulaba, intentando quitarme la vida casi de cualquier manera, a cualquier precio. Nunca había visto tanto empeño por poner en duda mi integridad física.

Lo que siguió segundos después pasó demasiado rápido como para poder recordarlo con precisión. Gritos, llamas, gritos de Therin... Solo me levanté en cuanto pude para golpear ese rostro, eliminar la amenaza que llegaba de los que creía mis aliados.
Mi vida era un inconveniente más que una ventaja, era totalmente prescindible.

Cuando lo tuve entre mis manos, tuvo el valor para acabar con su vida, sin que nada pudiera hacer. Pero las heridas que nos causamos antes de que todo acabara todavía sangran.

Ahora, miro hacia el horizonte, escuchando a esos hombres marchar hacia lo que era mi hogar, buscando sobrevivir, seguir respirando... y pienso en lo velozmente que ha cambiado todo. No todo, realmente. El valor de mi vida.

Ante el asesino, sentí que no valía nada.
Pero al ver a Therin intentando salvarme... volvió a tener un gran valor, hasta entonces desconocido para mí.
Todo por esa muchacha que adora las amapolas.

21 nov. 2014

Aquellas ciudades temblaban, siendo pequeños universos vivientes que vivían, sentían y también morirían con el paso del tiempo. Pero en aquel momento, todo parecía estar al borde de la destrucción inminente. Demasiados frentes abiertos, demasiadas figuras poderosas con miedo, y por lo tanto con la capacidad para actuar precipitadamente.

Los usuarios de la magia, tan perseguidos y temidos, respondían ahora por primera vez desde que se iniciaran las cacerías. Cuando se limitaban a huir y a esconderse, no importaba los horrores a los que fueran sometidos. Cuando reclamaban venganza, todo era muy diferente.

Y mientras intentaban que estos no hiciesen arder el mundo, buscaban también destituir y atrapar al loco que los había encerrado, buscando forzarles a un compromiso que no querían o podían aceptar. Quizás así apaciguasen la ira de los magos, por entregarles al que quería acabar con ellos de una forma todavía más radical si era posible.

Y el heredero de todo aquel poder y también los problemas que venían en consecuencia, observaba el horizonte, amenazando llegar con oscuras nubes.
Su séquito trabajaba a sus espaldas, pero no era consciente de ello. Demasiado inmerso en sus propios pensamientos, intentando salvar su vida y la de aquellos a los que apreciaba, después de tanto tiempo. ¿Habría perdón para él? ¿Conseguiría no manchar la reputación y el nombre de ellos sus nuevos aliados? La pesadilla tendría que acabar en algún momento, y ciertamente: tendría suerte si es que conseguía escapar con vida, aunque fuese para vivir en la miseria.

17 nov. 2014

El humo estaba empezando a dificultar la visión de todos los presentes, pero no había mucho que mirar. Solo había que escuchar, y quizás, si estabas lo suficientemente ebrio, pensar demasiado. Todavía más si entre la multitud estaba esa persona que comenzaba a inspirar música.

Apartó la botella, molesto por lo que comenzaba a sentir, pero no podía dejar de mirarla. Con sus amigas, disfrutando de todo y de nada con sus amistades.
Nunca se había sentido demasiado parte de ello, pues no lo eran. Ella, en cambio, parecía necesitarlos. Tal vez fuera aquello. Ella buscaba algo que él nunca había poseído, y él no era capaz de entregarlo.

Sacudió la cabeza, sabiéndose seguro en aquel rincón. No le encontraría, ni siquiera por casualidad. Y mientras gozaba de la visión de su musa, ignorante de serlo, comenzó a escribir lo que podría haber sido, lo que podría ser por azares de aquel mundo... pero que nunca llegaba a materializarse.



9 nov. 2014

Adoraba el silencio, cada cual era diferente dependiendo del momento y lugar en el que estuvieras. Y realmente, aquel desentonaba con el que estaba acostumbrado: nocturno, natural, solo roto por las criaturas que habitaban a su alrededor y se acercaban a su cabaña.
Pero aquel también tenía su encanto. Frío, espectral, bañado por ruidos casuales de los guardias moviéndose de un lado para otro. Tuvo por seguro que debía aguardar a que las aguas se calmasen y que lo sacasen de allí.

Su condición pacífica por seguro ayudaría a que el señor de aquellas celdas le liberase. Al fin y al cabo, había protegido a su hija de una maldición incurable de haber llegado tarde y de las bestias que sin duda se habían inquietado ante esa posibilidad. La naturaleza y todos sus hijos se alteraban ante terribles cambios como aquellos. Más siendo en una persona tan joven.

Sin poder evitarlo, sus manos apretaron el cayado que siembre llevaba consigo. Al ser anciano, le habían permitido cargar con él. Había evitado que se manifestase. Esa noche. ¿Acaso estaba demasiado tardía la noche? ¿Se manifestaría más adelante? ¿Tendría algún otro efecto, aunque el cambio no fuese completo?

Sin duda la irresponsabilidad e inconsciencia de la muchacha era el principal motivo, pero se sentía muy responsable por lo que pudiese ocurrir después.
No quería ver como una vida quedaba destrozada por una negligencia, por ser débil o demasiado viejo ya. Aunque la había ayudado, no se merecía algo así.

Suspiró, intentando acallar sus dudas y temores. La espera sería larga.

3 nov. 2014

La noche era fría, y en el castillo parecía todavía más oscura y solitaria. Aunque no la viese a cada momento, le gustaba encontrarse ese paso alegre por los pasillos. Atrayendo la atención de los siervos, interrumpiendo sus trabajos. Corriendo de los guaridas o escuchando a través de puertas. Sabía que era una ilusión el hecho de que parecía que todo el lugar la extrañaba, pero lo sentía.

Nunca habían tenido un conflicto así. Nunca habían salido palabras de su boca de tal gravedad. Se arrepentía con todas sus fuerzas, y no volverían a darse. Pero quería darle el tiempo suficiente para que su corazón se calmase también.

Lentamente, se retiró de la ventana para volver a sus quehaceres, a ocupar la mente hasta que ella regresase. Pero entonces escuchó un lejano y largo aullido, que congeló la sangre en sus venas. Solo un aullido, algo habitual en algunas noches. Pero un mal presentimiento llenó su corazón, provocando que saliese corriendo. Tomó su capa y rápidamente se hizo al bosque.
La guardia, sin que necesitase ser llamada, acudió con él, siguiendo sus pasos.

Ladridos y más aullidos. Casi creía escuchar el grito de su niña, que tanto disfrutaba de estar en el bosque. ¿Sería posible?
Su respiración quemaba como nunca. Sus músculos ardían, pero no podía pararse. No podía perderla, no podía perderla a ella también. No podían entenderlo. Pero no era posible. Su corazón no sobreviviría a esa pérdida.

Grita el nombre de su hija hasta casi quedarse sin voz. Pero en mitad de aquella espesura, parece que el eco viene de todas partes, imposible de localizar.
Los guardias le siguen, iluminando precavidamente armados e iluminando aquella oscuridad. Sin razón alguna, se hace el silencio en aquel lugar. No más ladridos, no más aullidos. Y siente sumergirse en las tinieblas. La esperanza de que ella esté viva es la única hebra que le une a la vida.

2 nov. 2014

Segunda oportunidad

Todo se ha ido fuera de control. La situación se nos escapa de las manos y estamos recibiendo las consecuencias de nuestros actos.
Casi creí odiar a mi padre, durante apenas un segundo. Pero me es imposible odiarle. Aunque estaba tan enfadada que dije cosas que no pensaba. Me rectifiqué, pero él no parecía predispuesto a perdonarme en ese momento.

Me dio puerta, y dolida, marché.

Pensaba volver al anochecer, cuando los ánimos se hubieran calmado y las cosas pudieran hablarse. O al menos, no gritarse.
Pero no pude hacerlo.

El licántropo empezó a perseguirme por la espesura del bosque. Nunca había sentido tanto miedo. Pensé que no volvería a ver a mis seres queridos, y eso era lo que más daño me hacía.
Sentí un agudo dolor en el hombro, un fuerte mordisco que traería consecuencias terribles en un futuro si ese ser no acababa conmigo en ese mismo instante.

De pronto... una luz.

La bestia huyó y pude ver a mi salvador. El Maestro de Raziel me estaba salvando la vida.
Lo siguiente que recuerdo es masticar belladona y tragarla.
Luego, la peor noche de toda mi existencia. Creí morir en determinados momentos por la toxina de esas hierbas que podrían evitar la maldición.
Pero sobreviví. Alguien quería que mi vida continuase.

No sería un monstruo. Seguiría siendo la misma de siempre y podría volver a casa.
Agradecer y aprovechar esta segunda oportunidad.

27 oct. 2014

El cilicio que merezco

Despierto.
Tengo la boca seca, pero no tengo fuerzas para moverme a buscar un poco de agua. No puedo moverme... me duele el vientre.
¿Por qué?

Siento como si me hubiera despertado de una pesadilla, pero me duele tanto que temo que no haya sido un mal sueño.
Recuerdo la mirada desquiciada de la inquisidora, a mi tío sin fuerzas en el suelo intentando a duras penas protegerme a mí, a pesar de ser él quien está herido.
Mi voz gritando para evitar que esa mujer le quite la vida sin derecho alguno. Un fuerte golpe, sabor a metal en mi boca y... oscuridad.
Supongo que me desmayaría tras ese golpe tan brutal.

Abro los ojos, deseando con todas mis fuerzas no encontrarme sola esté donde esté. Mi primer pensamiento es que sigo en el suelo de ese sótano, sobreviviendo milagrosamente. Pero... sola.
Por lo que al encontrarme en mi habitación acompañada de mi padre, se dispersa cualquier temor que haya podido sentir.

Estoy en casa, estoy bien... estoy viva.
Todos estamos bien, excepto... la inquisidora. ¿Qué va a ocurrir ahora? ¿Se van a creer que la ha... matado un licántropo? Al fin y al cabo, ella estaba aquí por eso.

Si yo... no hubiera metido la pata. Si no hubiera bromeado a costa de los Dioses. Si no le hubiera confesado la verdad y hubiera salvado mi honra... aunque me costase la vida... Nada, ¡nada de esto habría ocurrido!
Tendría que haberme castigado a mí con el cilicio que merezco.
Ni siquiera he podido defenderme, o proteger a mi tío. Solo gritar, llorar y tener miedo.

Está claro que siempre voy a ser una cobarde a pesar de ser la hija de una heroína.
Pero voy a hacer todo lo posible por cambiar eso.

26 oct. 2014

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El sótano parecía un buen lugar, por el momento. El cuerpo rodó violentamente sobre cada escalón cuando caía, hasta finalmente detenerse finalizando el estruendo.
Solo acertó a dejar un gemido de dolor. Ella bajó para ponerse a su altura, mientras el pobre infeliz que solo empezaba a sufrir se arrastraba quizás intentando encontrar ayuda o algún arma con la que defenderse.

Tuvo el tiempo suficiente para encender algunas velas que iluminarían aquel almacén sin que este pudiera hacer demasiado. Las piernas heridas por algún que otro golpe ya mostraban una pose nada natural, pero seguía arrastrándolas provocándose más dolor todavía.

- Dicen que eso duele... - dejó escapar de sus labios antes de tener que contener una risa, solo por la situación que tenía delante. Avanzó hasta pisar su cuerpo, haciendo que el pecho de ese hombre quedara pegado al suelo, sin opción a moverse más de forma horizontal. - Ahora... ¿vas a decirme lo que quiero escuchar? ¿O tendré que hacer que lo demuestres?

Bajo su pie, su víctima temblaba. Su cuerpo vibraba por un llanto mal disimulado.
Podía hacerlo cuanto quisiese, mientras no subiera de ahí. De cualquier modo, nadie lo escucharía en mucho tiempo. Incluso el cadáver podía ser encontrado días después, si decidía no colaborar. Y efectivamente, seguía sin encontrar respuesta en él.

De pronto, la maza que sostenía en una de sus manos parecía querer tomar la terrible decisión de convertir esa cabeza en una desagradable mezcolanza de sangre y carne destrozada. Suspiro larga y lentamente, manteniendose férrea en su decisión. Todavía no. Los arranques de ira estaban condenados, nunca llevaban a nada bueno. Aquello era con un fin, un fin determinado y glorioso, que libraría al mundo de una de tantas plagas.

Solo entonces se vio distraída, cuando alguien decidió de forma totalmente incauta descubrir su posición.

- ¿Tío? ¿Tío Iefel?

Al final, los Dioses proveían de una forma inesperada para allanar el camino. Con ella, el mago encubierto sería desenmascarado de una forma todavía más sencilla.

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Ni siquiera había tenido tiempo de reaccionar, acertar a preparar un conjuro antes de que atacara a la niña, dejandola totalmente inerte en el suelo.
Había caído directamente, sin apenas un grito de dolor. Cerró los ojos y cayó al suelo de una forma brutal, quizás sin vida. Y esa posibilidad terminó de quitarle todo el miedo a ser descubierto, torturado o directamente atado para ser pasto de las llamas.

La frialdad se hizo dueña de su mente, y la magia se arremolinó en su interior. Al mismo tiempo, como una nueva y terrible interrupción, el muchacho que en los últimos días le daba esperanza para sobrevivir un día más. Estaba bajando las escaleras igual que lo hizo ella.

La inquisidora apenas había tenido tiempo para ocuparse de él cuando tenía una nueva víctima a su alcance. La sonrisa lobuna que se mostró en su rostro no tendría parangón en mucho tiempo.
El recién llegado no tardó en entender la situación, que no dejaba demasiadas dudas a la interpretación. Rápidamente retrocedió, dispuesto a dejar claro al mundo lo que estaba a pasando a voz en grito. Ella lo sabía, y tenía que detenerlo a toda costa. Era pronto para que todo fuera descubierto.

Y aquella fue su oportunidad. Las llamas que impactaron contra la espalda de la servidora de los dioses no tardó en ser consumida por unas voraces llamas... Sus gritos fueron apagados prudentemente por un nuevo proyectil mágico, pero tardó en dejar de retorcerse, terca en su lucha y su voluntad de vivir.

Las lágrimas se le escapaban, mientras ignoraba ya a su víctima y buscaba el cuerpo de la pequeña. No podría seguir con aquella vida en su conciencia.
Pero el calor... su corazón... latiendo, viviendo. Igual que él volvía a hacer.

17 oct. 2014

Un giro

Llevaba más de una semana fuera. Hay tantos peligros más allá del bosque que temía no volver a verle.
Pero no perdía la esperanza, cada día iba a ver si había regresado. Hasta que encontré un mensaje que representaba la primera vez que hablamos. Aquel mensaje que yo misma envié río abajo, pero escrito por él.

"¡Ha vuelto!" Pensé emocionada antes de que su voz detrás de mí lo confirmara.

Me pidió que cerrase los ojos y abriera las manos. Sentí algo frío sobre ellas.
Al abrir los ojos, encontré algo precioso sobre mis manos. Una geoda tallada por el mismo en forma de flor.
Podía percibir tantos colores en esa forma que me perdí en su belleza.

Había ido a la montaña, arriesgado mucho y luego trabajado este duro material solo... ¿por mí?
Nunca nadie había hecho algo así por las sonrisas que él se queda.
No supe qué decir. Incluso creo que no se lo he agradecido todo lo que se merece.

Tras ello, besó mis labios. ¿Es amor este tipo de locura?
No pude aguantar demasiado tiempo ahí, llena de miedo. Me siento extraña y no sé por qué.

Observo desde mi cama la forma de esa flor maravillosa, mientras inconscientemente acaricio mis labios, besados por él.
¿Qué haré ahora?
Nunca me he sentido así. Me siento mareada, como si...

Como si mi vida estuviera empezando a dar algún tipo de giro. Tal vez un giro que me lleve a cometer locuras.

un extraño obsequio

Se maldijo muchas veces a sí mismo, recordandose que no debería haberse confiado. Que no debería haber hecho el idiota haciendo todo ese camino, todo por el impulso de querer hacer algo por ella. No era nada, no eran nada, y sin embargo, la emoción de conseguirlo era mayor que cualquier otra cosa.
Era el pensamiento que le alimentaba cuando se detenía a descansar en una cueva lo suficientemente grande como para encontrarlo. Lo mejor era que tenía tiempo suficiente como para reflexionar.

Por suerte, su cuerpo había desarrollado una entereza particular ante las temperaturas algo límite, aunque tenía un límite. A menudo sufría por la escalada y por el frío.
Y las noches resultaban aterradoras. La naturaleza podía ser tu amiga o tu peor enemiga, y aquel paraje mostraba claramente qué es lo que prefería ser. Además de las criaturas que allí habitaban... nada parecido a lo que viera en bosques o en otros paisajes de montaña.

"Los tesoros más preciosos tiene los guardianes más escalofriantes"

Y casi le va la vida en ese pensamiento.
Un depredador extraviado, tal vez buscando alguna presa que huyera estúpidamente en esa dirección, le encontró. Las armas que portaba no le sirvieron de nada, solo el azar le ayudó a escapar de esa situación, al hacer caer a la bestia por un precipicio.
No esperó a que la suerte le sonriera una vez más, y huyó para esconderse. Mientras buscaba hacerse lo menos notable en la cueva, algo hirió su mano, haciendo un corte.

Mirando el origen de la herida, encontró aquella maravilla.
Brillando aunque apenas llegara la luz del sol, escondiendo esas flores que tanto buscaba para su colección del libro, perfectas en su forma.
La sonrisa que logró tener no desapareció pues no podía evitar pensar en cómo reaccionaría, en qué le diría, cómo lo apreciaría. Un extraño obsequio, pero perfecto para ella.

22 sept. 2014

La ciudad está más acostumbrada a perder que a ganar algo, que a contemplar algo hermoso. Y aunque ellos sean ignorantes, ciegos ante su realidad,  podrán disfrutar de su breve momento de felicidad. En el que pueden creer que a partir de esa unión nunca más estarán solos.

Por mi parte, yo... dudo que esa sensación sea real. Pero puedo dejar de sentirme solo cuando estoy con ella. Cuando se abandona, dejando de lado la desconfianza, para apoyar su cabeza en mi pecho. Cuando no existimos más que nosotros dos en esta gigantesca pista de baile. Las palabras ya no aportan nada, sabiendo que no cruzará una línea por su orgullo. A pesar de todo, es preferible que no sepa nada, la ignorancia será su felicidad.
Estando así, hasta las miradas del que cree ser su protector parecen divertidas, y parece que ella las ignora.

Si vuelvo a mi prisión, al menos tendré ese recuerdo, que será una nueva luz en la oscuridad, además de su voz.
Me pregunto si ella... pensará en aquel momento.

13 sept. 2014

Después de escuchar su voz

La oscuridad es fiel. Siempre te acoge con la misma calidez. Aunque sea terrorífico volver, al recordar nuestro tiempo en el Abismo, sigue allí. Inmutable, serena.
Las voces en el exterior parecen incluso más calmadas. La tormenta está en mi cabeza, en mi mente. Como si mis manos sobre ella pudiesen calmarlo todo, sigo intentando encontrar algo de paz para mí. Mis primeros intentos por escapar me dejaron débil, y no hay nada que alimente mi ya de por sí atormentada alma.

Solo me aíslan de esta prisión las voces.
Voces de congéneres que pronuncian mi nombre, que me hacen sentir no tan solo. Especialmente la voz de ella, que respondió a mi llamada. Después de atacarla, de dejarla expuesta y arrepentirme... Me hace sentir mejor saber que ella está bien.

Es fuerte. Sabrá sobrevivir ante la sombra que sigue sobre ella.

26 ago. 2014

Un extraño en mi ser

Lo bueno de ser propietario de un bar es... que no tienes que preocuparte por pagar la bebida, al menos en principio. Por eso, tras el vacío y el maravilloso silencio que había dejado Vicky al marcharse, el dueño del Anachronic se sienta frente a la barra con botella y vaso frente a él.

Todo había acabado bien, pero... las cosas que se había dicho eran duras, muy duras.

No hacer frente a la realidad, utilizar a las personas, no asumir responsabilidades... Todos problemas, problemas reales. Y es que cuando te relacionas con alguien, a la larga han de surgir problemas. Discusiones, explosiones de emoción, diferencias en distintos grados. ¿Había llegado demasiado lejos?

Con aquellas tenues luces y demasiada bebida sustraída de la botella, parecía que sí.

Asuntos mundanos... Pierdes el tiempo con ellos, como un vulgar humano.

- Sigo siendo yo mismo, antes de que llegaras, joder...

¿Qué más da? Comprendes el orden del cosmos, ¿qué importa el resto?

Esas palabras calaron en su ser. Se sintió culpable, desprotegido, desagradecido.
Tenía un gran poder, pero... se sentía tan débil. Con un gran don que no sentía suyo, que no sentía merecer y que no sabía controlar.

Te has dejado manchar, pequeño... Manchar por tu antiguo yo.

20 ago. 2014

Sueños

Abres los ojos y te descubres en la total oscuridad. Tienes la certeza de que es la misma oscuridad que te asfixiaba en la eternidad que te parecía el tiempo que estuviste encerrada en el Abismo.
Pero poco a poco se desvanece, desaparece como una niebla que se disipa. Pero de ella permanecen formas, siluetas. Son igual que tú. Te observan, también entre ellas. Pero poco a poco se van alejando de ti... como arrastradas por una mano invisible que las toma de sus espaldas. Todos se alejan salvo dos.

Permanecen a tu lado. Girándose para mirarte, a cada lado de tu cuerpo. Pero en tu interior sabes que no permanecerán mucho tiempo allí, por más que lo desees.
Una de esas figuras comienza a recular lentamente, difuminándose con esa nada, ese blanco que predomina y ciega tu visión.
La otra, se gira de golpe y huye de forma precipitada, sin siquiera mirar hacia atrás.

La soledad te rodea por momentos.
Pero una figura aparece sin que pudieras percibirla antes. No es oscuridad lo que llenan las líneas que definen su existencia en ese extraño lugar. Si el caos necesitase un color, sería una marea en constante movimiento de vetas negras y púrpura. Como un calmado torbellino de esas vetas.

Se acerca lentamente a ti, pasos lentos, calmados. Incluso dirías que se dedica a observar su entorno, curioso. Entonces, cuando estáis frente al otro, él habla por primera vez. Voz irreconocible, pero dulce además de sus palabras.

- Todo será diferente.

Y como una promesa que no sabes si será, te llena con su calor, depertando de forma, aunque inquieta, también placida a la misma vez.
Muy en el fondo, hay una pequeña llama de esperanza.

14 ago. 2014

"El problema de nuestro último encuentro fue que también deseaba besarte, pero temía volver a romperme en pedazos."

-Dasha

13 ago. 2014

¿Qué hay en mí?

¿Qué hay en mí que cambia a las personas?
¿Que enloquece a los demonios?
¿Que me impide formar una vida a su lado?
¿Que les hace perder el control de sus sentimientos?

No me había dado cuenta hasta hoy. Pero me ha quedado más claro que nunca, a pesar de llevar apenas un mes separados: nunca podré regresar a su lado.
Es ese pensamiento, esa redención, lo que ahora me va a permitir continuar mi propio camino.

Es injusto para otros, para una persona en concreto, que haya llegado justo ahora. Apenas un mes y ni siquiera me ha dado tiempo de asimilarlo. En ese tiempo me he permitido volver a sentir el inicio del amor.
Pero, ¿por qué me lo permito?

Necesito tiempo para pensar. Para saber qué necesito, a quién quiero. Si es amor, si es solo consuelo. Buscar una respuesta, algo de tranquilidad.

Y desde luego, saber... ¿qué hay en mí?

6 ago. 2014

Le despertaron unos golpes en la cara, repetitivos, contundentes. Creía estar soñando, y más todavía cuando ella estaba en escena. Pero el miedo que había en su cara despejaba las dudas de si sería un buen sueño.

El vampiro hablaba, hablaba y hablaba. Tenía el poder en su mano, eso estaba claro, además de las armas que los Caminantes sostenían y apuntaban hacia su propia cabeza. Eso le hacía temblar. Tener miedo. No era una sensación nada agradable... Pero era cuestión de aguantar.
Aguantar los golpes, los tirones de pelo, la hoja de ese estilete casi cortando su cara... y una tortura terrible para los dos amantes.

Escuchar la confesión de ella, sus sentimientos al descubierto.
Su corazón explotaba de alegría por momentos, a la vez que llegaban las dudas de si sería sincero o solo mentía para complacer a su captor. No sabía qué prefería de igual modo.

Un arma contra ella o una mentira que podía destruirle.

Solo entonces, cuando la veía a sus pies, el vampiro comenzó a fijarse en ella. Dispuesto a destruirla, a usarla como aquella vez. Pero él había hecho una promesa. No creía ser capaz de contener tanta rabia e impotencia en su interior. Gritó desesperado, suplicando y deseando tomar ese cuello para quebrarlo en mil pedazos.
Así que usó el último cartucho que le quedaba por quemar... Casualidades tal vez, sería exactamente lo que haría.

Un conjuro plasmado en pergamino, presto a utilizarse una única vez. Ardería con todo, en una explosión que le liberaría. A un precio tal vez, pero sería una luz liberadora.
Dolor abrasador, el frío por entonces suelo. La libertad, y el cuerpo de ella abrazandose con fuerza mientras escapaban en la noche.
El edificio todavía ardía con ferocidad, uniendo los focos de esas llamas para terminar de consumir aquella prisión temporal de horror y dolor.
Aquel ser, cuyo corazón también ardía, de rabia y de desprecio, yacía inconsciente en el suelo.

Las sirenas de los asustadizos humanos ya comenzaban a acercarse. Los Caminantes que todavía quedaban con vida lanzaron los cadáveres de los suyos al fuego, y tomaron al Cainita. Sabían que junto al fuego, este podía entrar en una rabia descontrolada o en un estado de pánico. Nada difícil de reducir, pero era mejor evitarlo.

Salen corriendo hacia las oscuras calles, buscando refugio. Cada vez eran menos los Caminantes que allí quedaban, atrapados en esa dimensión. Y no iban a dejarse atrapar por los insidiosos humanos que intentaban encontrar respuestas para todos. Sus cuerpos muertos tenían las calles de rojo, para después ser encontrados, cuando se apagase el fuego. Habría preguntas, pero ya estarían lejos de allí.

Una vez escondidos, el vampiro regresó a la consciencia. Observó tranquilamente el nuevo escenario en el que estaba, y suspiró con excesiva lentitud. No necesitaba respirar, pero todavía quedaba mucha humanidad en sus gestos, ¿por qué no en su corazón?
Aprieta los puños de forma que hasta los nudillos quedaron blancos.

- ¿Cuantos hemos perdido...?

La respiración de los Caminantes dominaba toda la habitación: enfermiza, todavía más si era posible a través de las máscaras.

- Varios. Nada importante.
- De acuerdo... ¿Y ellos?
- Escaparon tras el Fuego.

Esa afirmación le da la fuerza suficiente como para ponerse en pie. La rabia no podía ser contenida durante más tiempo. Así que, apretando los puños y alzando el rostro hacia el cielo, dejó escapar un grito de pura rabia que resonaría como recuerdo durante mucho tiempo en las profundidades.

25 jul. 2014

Ya no están

No hay cosa peor que vivir en la ignorancia. Que pensar que todo va bien, vivir en una cúpula oscura sin darse cuenta que poco a poco... lo que hay alrededor se está desmoronando.
Y ahora mi mundo acaba de quebrarse de nuevo.
Nunca pensé que podría sentir tanto dolor, que una sola persona me podría hacer tanto daño con solo silencios y... palabras vacías en la cama.

Te odio. No, te quiero. Te odio por quererte tanto y que ya no podamos estar juntos.
Te odio por hacerme daño.
Te odio por ocultarme la realidad.
Te odio por tus silencios y te odio por tus palabras.
Te odio.

Te odio...

Y te quiero. Y aún quiero despertar una última vez en tus brazos y suspirar pensando que solo ha sido una pesadilla.

Pero los deseos no se pueden cumplir.
Los deseos son tan crueles que se transforman en un profundo dolor en el pecho.

He vuelto a caer. Y ya no están tus brazos al final de mi caída.

19 jul. 2014

Grita el corazón

Cuando encuentra las fotos, quiero morir. Aunque en realidad, casi que se lo dije yo. Quería que las encontrase, que me preguntase, que volviese a vivir lo que antes fue. Poderla guiar hasta un rincón de recuerdos que fuera solo nuestro, para que se convirtiese en realidad. Tal vez sea posible, tal vez se ahuyente de la intensidad que antes existía, y no se pudo tomar.

Mientras observa las fotografías, la observo, acariciando su pelo. Veo en sus ojos reconocimiento, pero apagado. ¿Cansancio? ¿O lejanía de la realidad?

- ... lamento no ser ella.

Tenía razón. Era Dasha, la nueva Dasha. Mi Zaira hace tiempo que se perdió en el mar de almas, y no regresaría jamás. Pero esta mujer sintió la emoción al reencontrarnos, me mira con esa misma devoción, veo sentimientos en su mirada.

Somos dos personas perdidas, una en su muerte, otra en su cordura.

Y creo que perderé la que me resta si ella sigue preguntandome, completando mis frases, rememorando conmigo nuestros momentos. El primer encuentro, salidas a escena, una primera caricia, su aplauso entusiasta, las enseñanzas de magia... ¿Por qué me torturo así?

No debí dejarte escapar cuando te tuve por primera vez...

19 jun. 2014

Desde que sentimos el Despertar, todo cambia. El Velo desaparece, y nada vuelve a ser lo que era. El poder que sentía, a la par que las voces que pujaban por mi control en ocasiones se hacía irresistible. Irresistiblemente tentadoras y a la vez condenatorias. Es una fuerza demasiado grande como para que pueda resistirla, salvo en contadas ocasiones. En ellos aprovecho para desinhibirme con las personas.
¿He dicho contadas veces? Tal vez... no, a juzgar por las palabras de Dasha. Quizás es que esos momentos se hacen eternos por la tortura.

- ¿Quieres un abrazo?

Así es, que en estos momentos, no sé qué sentir. Creo que es mejor... que me quede quieto. Ella sem mantiene constante, dulce. Cálida. Y yo me siento como un niño al que acaban de abrazar por primera vez... No lo es, pero imagino que debía de ser algo parecido. Y ahora me quedo disfrutando mientras esto dure. Porque no sé cuanto tiempo durará mi paz.

Estimo que poco, en realidad... le he confesado demasiadas cosas ya... Y los dos sabemos qué ocurre cuando la situación no está a mi favor. Cuando alguien sabe demasiado de mí. Aunque claro, por la sorpresa que le espera me volverá a odiar...

El viejo Dante vuelve a actuar.

2 jun. 2014

Pensamientos de Kazou

Cuando estás atrapado de ese modo, todo es demasiado difícil.
Es demasiado complicado darte cuenta de que hay una bruma delante de tus ojos. Del dolor de cabeza, leve pero constante, que no te deja pensar. Escuchas las voces, pero no son más que reclamos molestos que no te dejan serenidad. Te llaman, te piden que vuelvas. Y tú ni siquiera sabes dónde quieres, dónde necesitas estar. Porque hasta escucharte a ti mismo duele, nadando en un mar de recuerdos en el que encuentras remolinos que viajan hacia el fondo.

Me falta el aire. Me faltan los recuerdos.


Han pasado muchas semanas. Dejé de contar el tiempo, no me interesaba demasiado. No guardar recuerdo de nada... casi me hace perder el interés en muchas cosas.
En las personas que dicen que me conocían... Algunas mentiras, reacciones absurdas... ¿realmente eso era mi vida? Son solo niñas que parecen emocionadas ante cualquier tontería que descubren. ¿Cómo podíamos ser tan amigos como decían? ¿No me cansé de ellas, o ellas de mí?
Quizás esté siendo muy duro con ellas, pero... me cuesta pensar que una vez fue así.

Y me siento todavía peor cuando no siento apego por ninguna parte. Solo a mis momentos de soledad. Las conversaciones que hay en mi cabeza, conmigo mismo.
Intentando pensar. Todo el mundo lo hace, ¿no? Solo que me entretengo más tiempo en ello... y me hace sentir mejor.

Lejos de todo y de todos... buscando algo que no sé qué puede ser. Pero no tengo miedo. Solo estoy esperando a que vengan a mí.
Espera, ¿qué? ¿De quién hablo? ¿Quién ha de venir?

21 may. 2014

Un solo gesto

Más sentimientos habían comenzado a tomar forma en el maldito camino, entorpeciendome. Y ni siquiera había hecho falta de que pasara demasiado tiempo. El encuentro con el indeseable mago... ¿Cómo podía extrañar su presencia? ¿Cómo podía preferir su compañía a la de... cualquier otro?

No te necesita tanto, no eres como él.

Sentía como dolía mi cuerpo de la misma rabia contenida. Y ella, con manipuladoras palabras me había arrastrado hacia una mesa. Quería hablar de un futuro, de la felicidad. Metas y sueños. Esa clase de conceptos habían sido creados para los humanos. No estaban a nuestro alcance, pues nuestro fin último ya estaba finalizado. ¿Por qué seguíamos entonces allí? Todo perdía sentido por momentos.

Salvo mi mano moviéndose hacia un borde de la mesa. Al principio, como un modo de contener el puñetazo que caería sobre la tabla de madera. Segundos después, solo quedaba el deseo de acariciar sus dedos. Que poco a poco se acercaban a los míos. Mi corazón amenazaba con explotar de puro gozo, nerviosismo o alguna otra absurda emoción desaforada.

Nuestras manos se encontraron, piel con piel, dejando en mi rostro una sonrisa, y en mi memoria una marca que no se borraría nunca.

18 may. 2014

"Te quiero"

"Te quiero".
Respondería a esas palabras, aún con el miedo a flor de piel. No te quiero, bueno, sí te quiero, pero no estoy enamorada. Aún.
Pero es lo que sé, me acabaré enamorando, volveré a estar ciega de amor.
¿Desde cuando me importa tanto ese sentimiento?
Y lo peor de todo... ¿por qué quiero sentirlo?

No suelo ser romántica.
Pero últimamente, en estos días, todo han sido risas, caricias, besos, abrazos, palabras, miradas. Hablar sobre la felicidad y no solo sobre supervivencia.
¿Es posible que de verdad podamos ser felices aún siendo Caídos?

Porque no hay una segunda mejor forma de caer... que haciéndolo sobre tu cuerpo.

30 abr. 2014

SOON

Escuchaba un estridente tic-tac en mi cabeza. Interminable , pero claramente inexistente. Aún así, me estaba volviendo loco.
Escondido en aquel rincón, el tiempo pesaba como una losa. Agradecía cualquier interrupción que me invitase a salir de aquel lugar. Incluso deseaba que Kaori hubiera cambiado de idea, y volviese para reunirse conmigo.
Pero estaría a salvo de camino al hotel, mientras yo sostenía el teléfono como si fuera un arma o algo así.

La realidad sería que, en caso de que saliese alguien de nuestra casa, huyese o me dejase fuera de combate antes de que me diese cuenta.
Pero todo era silencio, incluso en las casas vecinas. Hasta que lo rompieron las sirenas de la policía. Al verme escondido, casi desenfundan sus armas.
Nada encontraban, y yo era una presencia inútil en mi propia casa, observando todo el caos que habían dejado.

Ellos lo tenían claro.
Yo solo tenía un mar de dudas, y a una mujer esperando por mí. No podía tardar demasiado en regresar a sus brazos. Tampoco quería esperar para eso.

Pronto. Pronto se acabará esta pesadilla.

14 abr. 2014

Una respuesta

Tu carta ha sido una luz en el camino.
No dejo de pensar en ti, de temer que tal vez... no pueda volver a verte. Pero ese temor me da fuerzas para seguir luchando y sobrevivir.

La noticia de Aeryn no me sorprende en absoluto, pero si me alegra.
Tener miedo es lo más natural del mundo, pero si se quiere, se puede. Y si ambos lo desean, sabrán hacerlo bien.

Nosotros estamos bien.
Hemos algún que otro problema con bestias salvajes, pero lo natural en una aventura, ¿no?
Ahora mismo estamos recuperándonos, descansando. Viajamos. Pero faltas tú. No dejo de preguntarme qué hubiera pasado. Si habría funcionado o no.
Pero ya habrá momentos, ¿verdad?

No puedo decirte a dónde voy exactamente. Pero tengo miedo. No sé si podré conseguirlo, y temo encontrarme con alguien...
Y tengo miedo por ti. Ojalá pudiera saber algo... lo que sea para poder acudir a ti si lo necesitas urgentemente.
Confío en ti, sé que podrás conseguir lo que sea.

Te escribiré siempre. Espero que tú hagas lo mismo.
Te extraño, aunque sé que pronto estaremos juntos. No te rindas.

K.

Una carta

No hace falta que contestes esta carta, aunque no te negaré que serán buenas noticias si el ave trae de vuelta un nuevo manuscrito.

Pocos días han pasado y el castillo que has abandonado ya parece distinto. Aunque no lo gobiernes, le das vida. Un galeno ha llegado para comprobar el estado de la Dama, Aeryn. Si quedaba ya alguna duda para saber de su estado, ya ha quedado disipada.
Es una gran noticia que, muy al fondo, les atemoriza a los dos. El miedo es palpable en los dos.

Aprovecho también unos momentos de tranquilidad para avisarte de que marcharé.
La misión que me ha sido encomendada me lleva lejos de tu castillo, y también de los alrededores. Tampoco el destino puede ser revelado, en caso de que sea interceptada esta carta.
Intentaré hacerte saber que todavía vivo lo más frecuente que me sea posible.

Te extraño a mi lado, y te mentiría si dijera que no temo por los días que están por venir. Mucha suerte en tu campaña, ahora que nuestros destinos están separados.
Esta ave te seguirá siempre que lo necesites, no dudes en intentar escribirme si temes que algo vaya a salir mal. Te llevo siempre en mis pensamientos.

-Zekkyou

20 mar. 2014

La puerta se cerró detrás de él, con firmeza, pero sin estruendo. Y aunque lo hubiera, apenas se habría percatado. Casi podían sentir el temblor de los latidos del corazón del otro.
Veloz, fuerte.

Ella se cubrió, atemorizada por las palabras que estaban por llegar a sus labios. Con esfuerzo, fue capaz de acallarlas por el momento. Se sentía cobarde, pero era un refugio en el que podía sentirse bien en aquel instante. La cama se hundió por el peso de su compañero de vida, que se sentaba a su vera. No podía ver sus manos hasta que tomaron una de las suyas, despacio.

- Dicen que caíste después que yo... Menudos dos, ¿no?

Ella se rió, silenciosamente, volviendo a mirarle por unos segundos. Después, busca incorporarse lentamente. Se atreve a acercarse a él, a buscar su rostro. Entonces, es él quien huye.

- Quiero otros muchos momentos más... Así, contigo... Como sea. - responde ella, sonriendo todavía, mientras deja un tierno beso en su mejilla.

Y con un solo suspiro y suave sonrisa se conforma como respuesta.
Estaban allí, juntos, en un silencio que los abrigaba. Siempre habían sabido disfrutar de ellos. No en vano largos años habían tenido imposición del mismo, separados por un cristal, una celda de la que ella no podía escapar.

- Estaré contigo hasta el fin de mis días, mientras me dejes hacerlo. Pero he de saber si seguirías a mi lado, pase lo que pase.
- Sol...
- Espera. No he acabado. Aunque sea difícil de creer, tengo mucho más que ofrecer. Si fallo en esto, puedo lograrlo, puedo mantenerte a mi lado.

Ella se descubrió de la ropa de cama. Se arrodilló en ella y lo abraza con fuerza. Él, lejos de estar en su neutralidad habitual, la atrae hacia su cuerpo y la hace tumbarse, mientras la sostiene en sus brazos.
Ambos se esconden, se refugian, se buscan, el uno en el otro.

Y se mantuvieron ahí, largo tiempo, hasta hacer desaparecer todos sus miedos.

16 mar. 2014

Inesperado

Y aquí me hallo. En una relación tan extraña que jamás me hubiera imaginado que podría ser real.
No voy a negar... que me encanta.
Por fin podemos ser felices los tres. Tal vez yo sea la que más gana, pero ellos también ganan lo que desean. Todos estamos bien, y eso me hace ser más feliz incluso.

Una relación peculiar...
Yo en medio, viviendo día a día pudiendo compartir mis momentos con cada uno.
Disfrutar de la paciencia y tranquilidad de uno, y de la pasión y vivacidad de otro.

Sin embargo...
Lo veo tan efímero. Siento como si fuese un fino hilo a punto de romperse. Tal vez por el miedo a que jamás me sale bien.
Ojalá esta vez pueda ser feliz.

Lo sois todo para mí...

5 mar. 2014

"Tenemos enemigos"

Nada debe permanecer eternamente en el mismo lugar. El cambio es necesario. El poder debe fluir, de unos a otros. Y los que creen ser reyes han de comprender que sus días de gloria pronto verán su fin.

Hijos de la noche, siervos de la oscuridad, sombras que caminan. Los dioses no han quedado en el olvido. Siguen vivos, siguen creando. Y al igual que cuando llegó la magia, los astros decidieron dar vida a un nuevo ser.
Superior, excelso.

Se nos abrió los ojos para arrebatarnos el miedo. Ahora caminamos con fuerza, guiados por la luna. A tomar el lugar que nos corresponde.

3 mar. 2014

Otra vez

No... otra vez no.
Otra vez no, por favor, otra vez no.

No quiero volver a tener el corazón dividido. Que me lo estrujen, que agoten mi mente hasta donde quieran, pero por favor...
¿He elegido bien?
Sí... he podido elegir bien. En ningún caso elegiré mal, a ambos los conozco lo suficiente como para saber que no me harían nunca daño.
Pero yo a ellos sí.

Era feliz, lo tenía todo.
Estaba completa, con él, con mi nuevas aptitudes, mi nueva vida. Su sonrisa cada mañana.
Mi vida había vuelto a tomar un rumbo fijo. Después de tanto tiempo negando mis sentimientos por Zekkyou... después de haber caído en sus brazos...
Ahora nada.

Han vuelto mis antiguos sentimientos por Drek.
Y ha sido tan intenso que no he podido negarme a estar con él. Merece ser feliz, merece que busquemos una felicidad juntos. También quiero verle sonreír a él...

Sin embargo... me sigue doliendo el corazón.
A veces desearía no poder amar.
Quién pudiera contemplar ambas sonrisas.

Consecuencias

Buscaba la forma de no sentirme tan vacío en aquellos momentos. Porque cualquier cosa me parecía insípida, insatisfactoria, sin sentido.
Lo único que parecía bastarme era la conquista de mi antiguo hogar en el Bosque Crepúsculo. Y no quería pensar que era para encontrar finalmente un lugar en el que refugiarme solo.

No era cierto. Durante todo el tiempo que me había ausentado del castillo en la montaña casi le había cogido el gusto a mezclarme entre la gente, a hacerme invisible.
A encontrar otros problemas que no fueran los míos. Escuchar otras vidas, de conversaciones en una taberna bañadas por el alcohol.
Me distraía y me hacia sentirme otra persona, como si realmente hablasen para mí. Fantasías, como otras tantas, que jamás se verían cumplidas. Pero soñar todavía me estaba permitido.

Me he pasado días contemplando el horizonte desde alguno de los huecos abiertos del castillo. Hace frío, y me parecen una bonita metáfora de... mi vida, tal vez.
Creo que tendré que acostumbrarme a lo que ahora siento. No se está tan mal en este silencio, después de todo. Pero siempre me faltará su risa.

Zekkyou

1 mar. 2014

Completa

Busqué una nueva aventura.
Así es mi vida, siempre viajando para buscar un objetivo que me llene, que me haga sentir bien, viva. Recordé que había un lugar sometido por una tiranía injusta y... podría buscar una solución.
Ha sido un largo viaje, apenas he tenido tiempo de escribir. Pero ahora necesito hacerlo, para aliviar un poco el corazón.

Llegamos al fin y bajamos, Zekkyou y yo. Esta vez por un camino más sencillo que bajando a simple escalada, lo cual es tan peligroso que desconozco cómo pude soportarlo aquella vez.
Cuando dejamos atrás algunas de las ciudades en las cuales dejamos falsas promesas, llegamos a la ciudad donde habitaba el Emperador.
Escuché rumores sobre él y su forma de llegar al poder. De manera violenta y sacrificando algo muy importante para él. Al amor de su vida.
Y casualmente... yo me parecía a ella.
Hubiera sido un buen plan hacerme pasar por Brisaine, y aunque decidí no hacerlo finalmente, no tuve más remedio que hacerlo para sobrevivir.

Un jardín prohibido que pertenecía a Brisa.
Un deseo por conceder en ese lugar...

Los rumores se extendían y a mí me maravillaban. Podría pedir cualquier cosa, aunque todo conlleva un precio.
Junto a dos muchachos y Zekkyou, entramos al jardín.
Cuando nos separamos para buscar el misterio... me encontré con el Emperador. ¿Qué iba a hacer? Me hice pasar por ella.
Y gracias a ello encontré mi objetivo.

El problema es... que ese ente tenía vida propia y me hizo recordar ciertos sentimientos olvidados, pero afortunadamente eran muy leves.
Por lo cual... no sabía qué desear.
Una pequeña parte de mí quería desesperadamente regresar con mi familia...
Pero esa gran parte de mí que siempre ha estado exigiendo más y más, ambicionaba poder.

¡Era mi gran oportunidad!
¡No podía despreciarla!

A la noche siguiente regresé. Había otros rumores... que indicaban que tal vez Brisa continuase con vida en una de las cavernas cercanas al genio...
Podría matar dos pájaros de un tiro: Si ella estaba viva, tal vez regresase con el Emperador y este gobernase mejor. Y además, me llevaría un deseo.
Las cosas no salen como una lo espera.

Sí, el Emperador se arrepintió y se disculpó ante todo su pueblo.
Pero este, por motivos obvios, se la tenía jurada. Es natural... sin embargo no dejo de lamentarme.
He dejado atrás lo contrario a lo que buscaba. Una guerra civil.
Tal vez regrese para solucionarla...

Mis sentimientos eran cada vez más constantes, más seguidos. Echaba de menos a mi familia a cada momento, apenas breves, pero intensos.
Tenía que buscar ayuda de Nemus, y cuando lo hice... me habló. Su pasado es todo un misterio para mí, su estado...
Me dijo que mis recuerdos eran preciosos, que era mejor no eliminarlos. Así que solo... se han silenciado. Vuelvo a estar bien, y ojalá mi pasado no regrese para seguir atormentándome.

Ahora soy más feliz que nunca.
Una nueva aventura está por comenzar. Luego, tal vez explore el mundo entero. Lo necesito.
Y mis ansias de poder han sido saciadas por el momento. Poco a poco mejoro con... mi nuevo don.
La magia que siempre he deseado. La que nunca me han proporcionado.
Un poder ilimitado que va creciendo día a día.
Al fin... estoy completa.

20 feb. 2014

¡Tres!

Todo comenzó una tarde en una cafetería.
¿Qué? Ni hablar. Todo comenzó una mañana en un castillo que fue atacado con destreza por traidora. Entonces viajé en busca de mi familia y en el camino conocí a personas que después significaron mucho para mí.

Iefel, Sol, Ethan, Hob, Catherin, Hedrek, Dorek, Alvin, Darius, la charca, Drek, Atur, nobles y personas de altos rangos, otros menos importantes pero que tuvieron su significado en momentos determinados. Zekkyou, Anthica, Seimhell, Zeros, Nemus y otros miembros del Sol Negro.

Han sido muchos.
Muchas risas.
Muchas lágrimas.
Muchos momentos de locura donde no sabía lo que hacer. U otros momentos épicos que han dejado boquiabiertos a más de uno.
Romances, intrigas, miedos. Y dudas. Sobre todo dudas.

¡Aventuras! Las aventuras más inesperadas y peligrosas. Cada día podría ser el último, pero nunca lo fue. Aunque algunos piensen que sí fue mi fin.
Pero otros saben que no lo es.

Ahora... todo es mucho más distinto. Pero siempre seguirá siendo Kyra (la elfa, la infernalista, la valiente, la indecisa...)
Y hoy hace tres años exactamente que naciste.

¡Feliz cumpleaños, Kyra!
¡Feliz cumpleaños, Argonath!

13 ene. 2014

Días de viaje II

Escondí los cuerpos lo más rápido posible, y después dejé que los consumiera el fuego. Aquello agotó las pocas fuerzas que me quedaban.
Caminaba para alejarme de aquello, y perdí la cuenta del tiempo que pasé escondido, pensando en lo que había pasado. Me refugié en la oscuridad para no ver en la luz el recuerdo de lo que había hecho.

Y para no ver las marcas que en mi cuerpo habían dejado. No solo las heridas. Marcas parecidas a runas, en mi torso y en mis brazos. Guardaban un gran calor, y cuando intentaba tocarlas con mis dedos, comenzaban a arder en mi piel. Creo que eso era lo que hacía mi debilidad, que se prolongó durante mucho tiempo. Hasta que por fin dejó de arder, dejó de doler, de herir.

Para entonces yo volvía a estar en camino, evitando los caminos, evitando a la gente. En el bosque y en la maleza el tiempo corre de manera distinta.
Y no conseguía recuperarme, dandome cuenta de mis ¿recuperadas? limitaciones. No eran grandes, pero se me hacía extraño. A la vez que me sentía constantemente perseguido.
Necesitaba escapar de una amenaza que nunca podía llegar a ver, que nunca identificaba. Por mucho que buscase, estando escondido, no podía ver a nadie. Pero seguía sintiendo ese miedo.

¿Venganza? ¿Sádica diversión? ¿Mi propia locura?
No descartaba ninguna opción mientras huía. En cualquiera de mis dos destinos, mi hogar y mi lugar entre sus brazos, quizás me estuvieran esperando, y no tenía un segundo que perder.