4 jul. 2015

Falsa realidad

Nunca pensé que mi vida terminaría de este modo. Por lo menos puedo decir que moriré habiendo salvado a quien quiero.
Mientras mis heridas se abrían, días tras día... no podía dejar de lamentar todo lo que me perdería. Mi vida con él, tal y como la imaginé durante mi viaje. Los besos, las sonrisas, las caricias...
También las voces de mi padre, de mi tío... de todos. Se iban perdiendo poco a poco, preguntándome qué me habrían dicho por última vez.

Deliro. Ya no sé cuál es la verdadera realidad. Lo sueños me confunden y aún creo que despertaré. Veo pájaros sobre la ventana y escucho caballos de personas que se acercan pero nunca llegarán a mí, porque será demasiado tarde.

Por lo menos, no moriré sola. Su confianza y sonrisa, siempre visible para mí... hacen que mis últimos días sean más felices y me asegura que hice bien en sacrificarme por él.
Es el precio a pagar.

Mis ojos se cierran poco a poco y siento que me llama, pero no le puedo responder. Siento que marcho, no sé a dónde.
Recuerdo la voz de mi tío preguntándome... qué habrá después de la muerte. Pronto lo descubriré.


Abro los ojos, la brisa, la luz del sol, la hierba fresca... Noruber. ¿Es este el paraíso?
Definitivamente... tras la muerte hay una oportunidad de vivir la vida tal y como debería haber continuado.

Me pregunto cómo será cuando despierte de esta falsa realidad.

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