26 nov. 2015

No sabía que tenía esa fijación por la palabra escrita, más allá de la que necesitaba para orientarme en planos y mapas. Claro que, con este vacío en mis recuerdos que es como una bruma que comienza a dispersarse, tampoco es que pueda ser un gran descubrimiento.

Descubro manías, costumbres, recuerdos asociados a lugares y a personas, y voy descubriendo una vida completa entre esas paredes. Dicen que no tenía nada, que casi esperaba a morir en cualquier momento hasta que apareció ella. Y comienzo a creerlo, no es demasiado difícil. Pero a la vez aparece tanto miedo...

¿Y si ella desapareciese? ¿Y si decidiese abandonarme?

¿Cómo sobreviviría si moría antes que yo, como la naturaleza dictaba, con todo lo que había construido a su alrededor?

Esas son las preguntas que descubro en el papel. También descubro bocetos y situaciones que quisiera vivir, que me pregunto si habrán existido. Tantas dudas a veces me roban el sueño, pero más lo haría si abandonase su mano, en horas tan aciagas para los dos. No. Ya no puedo dejarla.

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