11 jul. 2015

El precio a pagar

Esa noche ocurriría, no sabía qué... pero no me esperaba encontrarme con semejante escena. ¿Quiénes somos? ¿Cuándo dejamos de ser los que fuimos? ¿En quién podemos confiar?
El fuego acabaría con ella, mujer a la que amaba, o eso decía... Temo que sea capaz de olvidar a los que le aman por ese miedo que se apodera de él.

Al fin lo he descubierto todo. Mis sospechas, mi desconfianza injustificada... fueron ciertas. ¿Cuándo me perdí a mí misma?
Quise su muerte, a toda costa, a cualquier precio. Incluida mi vida. No me imaginé terminar en aquel paraje blanco, tras el muro.
Sabía que lo que fuera a pasar probablemente acabaría conmigo, aunque no el modo.
Arranqué el colgante de su cuello y al fin pude ver en ella una expresión que no era esa tranquilidad, esa seguridad... No. Vi el miedo. Y me regocijé en él antes de la explosión y la oscuridad.

Cuando desperté sentí en mi piel y mi cuerpo la consecuencia de mis pecados. En mi fuero interno aún deseo su destrucción.
Ya no creo en las personas. Quizá me haya perdido a mí misma, pero no volverán a hacernos daño. Es el precio a pagar por hacer de este un mundo mejor.

Maldigo al Dios de la Luz, cuyo nombre oscurece aquello que defiende.

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