23 jul. 2015

Mi corazón se enfría. Supongo que en algún momento tendría que pasar. Todos dicen que soy inocente, que observo el mundo de una forma... irreal.
Antes pensaba que las personas eran buenas por naturaleza. Ahora creo que lo corrupto no se puede revertir. Es más difícil ser bueno que hacer el mal. Es obvio que lo segundo resulta más gratificante, mejor para nosotros.

Al menos dejaré de ver un mundo lleno de colores, y gracias a ello encontraré matices en él. Las personas miran por su propio bien, y la verdad... va siendo hora de pensar en mí misma.
Me duele el corazón, me muero por dentro mientras mi realidad se desmorona. Pero, maldita sea... ¿cómo he podido tardar tanto en abrir los ojos?

No existen las oportunidades, solo lo que demostramos.
Así que... ¿para qué esforzarme? Si solo se quedarán con lo malo de mí...

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