21 ago. 2015

Raziel

Recuerdos.
Un bosque solitario donde los árboles apenas me dejaban ver la luz del sol. Una sombra que se movía entre ellos. Creí que sería una criatura del bosque, un misterio por resolver. Pero resultó ser un muchacho vivaz, que me contó acerca de una maldición que le impedía tocar el suelo.
Juegos. Aquello fue un extraño comienzo lleno de inocencia, y poco a poco fui conociendo al que sería un gran amigo.

Tiempo después, fue algo más. Un beso, un abrazo... una sombra que se colaba en mitad de la noche simplemente para abrazarme mientras dormía. No tenía dónde ir, pero sabía que eso solo era una excusa más.
Una vez nos salvamos mutuamente de un ataque. Otra vez paseamos juntos por la ciudad. Las cosas malas ya no me importan.

Su rostro pacífico en el bosque, bajo esa maleza donde sabía lo que íbamos a encontrar... Siempre tuve la esperanza de volver a escuchar su voz una vez más.
Pero eso nunca será. Nunca me mirará con esos ojos, ni me sonreirá. Nunca volverá a decir mi nombre, pero yo seguiré nombrando el suyo.

Ahí estaba... tan cerca, pero por desgracia, tan lejos...


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