26 jun. 2017

El bosque estaba en silencio, tan denso que alteró el sueño de Erinn, que por una noche había intentado dormir. Al menos eso creía cuando despertó, sin recordar que sus recuerdos se habían alterado.

Lentamente se incorporó, y encontró la mirada de Nemus cargada de miedo. Él también había notado algo. Se levantó y se giró, mirando hacia el bosque. En algún punto en su interior parecía estar el núcleo de lo que podía ser un tornado.

Caminó en solitario hacia el lugar, de donde surgía aquella luz que no pertenecía a ese mundo. Vio como aquella mano surgía de ese círculo, la alzaba y la llevaba a ese mundo del que tanto quería huir... y que por una razón que no terminaba de entender, no dejaba de buscar.

Aquella invasión a Argonath lo había paralizado, y apenas tuvo tiempo a reaccionar. Salió corriendo para intentar retenerla, pero ya había desaparecido. Desde el suelo, donde había caído sin conseguir atraparla, pudo ver como la luz se intensificaba por momentos... hasta desaparecer en un golpe de fuerza que lo empujó hacia atrás.

Atravesó el aire hasta chocar contra un árbol, y de fondo solo se escuchaba la naturaleza que por fin se manifestaba ante aquello que estaba ocurriendo.
Preso del dolor por el impacto, tardó unos largos segundos en incorporarse. Solo podía pensar en volver a la zona y encontrar a Catherin, quizás inconsciente, ya arrepentida por haber jugado con esas fuerzas superiores.

Pero solo encontró los restos de aquel acto impío, y sintió que la esperanza se le escapaba. Las lágrimas, contenidas en tantas ocasiones ante tantos eventos que casi lo habían destruido, brotaron por fin. Se inclinó hacia delante, cubriéndose el rostro, y buscó algo a lo que aferrarse en su corazón.

No lo encontró, y comenzó a hundirse en la desesperación. La idea de que hubiera sido atrapada, quizás para no volver, provocó un grito imposible de contener.
El bosque volvió a sacudirse, lamentando quizás haber perdido a alguien que buscaba la esperanza para ese mundo.

1 jun. 2017

Los muros seguían siendo elevados sobre la tierra de Dalanvor, destruyendo mientras eran construidos la promesa de unión entre naciones y todas las criaturas vivas que allí habitaban. Si los Dioses les habían abandonado, estaba claro que también estaban rompiendo esas enseñanzas.

Esos eran los pensamientos de Morrow mientras observaba cómo se afanaban sus obreros, a toda prisa y en ocasiones con accidentes. En el horizonte, siendo atraídas por nubes cargadas de agua y también de malas noticias, llegaban unas espesas nubes.

- Así tardarán más en volver.,, - susurró, pensando en los Dioses.

Una doncella, detrás de ella, interrumpió la recogida del que había sido el almuerzo y alzó la cabeza.

- ¿Decís, milady?

Morrow fue interrumpida, y con casi la misma velocidad descartó el hecho de llamar su atención. La doncella comprendió que no eran palabras dirigidas a ella y siguió con su tarea, hasta poder terminarla y retirarse.

No eran las únicas presentes en la sala.

Sentado en uno de los sillones que habitaban allí, el que era por ahora y a saber por cuanto tiempo encargado de la seguridad de la ciudad y protector de los llamados Muros de Esperanza leía. Leía cuanta palabra tuviera por delante.

La emperatriz le entregaba de tanto en tanto algunos de los informes que le llegaban directamente a sus aposentos, de fuentes no conocidas por el resto pero de confianza. No podía permitir que pasaran por otras manos, para el cambio o la omisión de información. Y aquel hombre necesitaba conocer lo que sucedía para poder actuar en consecuencia.

La confianza en aquellos momentos era un bien preciado y difícil de encontrar, o más bien regalar.

Eran varios pergaminos, que pasaba de mano a mano, contrastando información. Algunas piezas no encajaban, o había más información en algunos escritos que en otros cuando se trataba un mismo tema. Era frustrante. Nunca sabías cuando tenías todas las herramientas a tu alcance.

Por fin, el protector de los Muros terminó de leer. Se cubrió los ojos mientras duraba un largo suspiro, quizás cansado de tan agotadora lectura. Después, miró a su emperatriz, que esperaba algún tipo de reacción con gesto aburrido.

- Las noticias que llegan a vuestras manos son cada vez más inverosímiles.
- Lo sé. - se limitó a responder ella.
- Ciudades prisión, cada vez más seguidores de la reanimación, cuyos maestros cobran cada vez más influencia... esa bestia marina que devora navíos... ¡es imposible!

Eso último fue un gesto exasperado, no sabía hasta qué punto le había afectado esa pasividad de Morrow. Ya había leído esa información, sí, pero reaccionaba como si hubiera leído pura ficción.

- Algunas de mis adivinas ya me habían informado de algunos de estos eventos...
- Sabéis que esas artes están prohibidas y condenadas...
- Claro, pero nadie debería darse por enterado.
- Yo mismo debería informar.

La mujer se giró, para observarle, como midiendo esas palabras. ¿Eran reales? ¿Lo haría? ¿Aumentaría la ya pesada carga que llevaba consigo? Ante esa mirada, el protector se rindió y dejó paso a la curiosidad.

- ¿Y bien? Contadme la más escalofriante de esas profecías. Porque dudo que vieran algo bueno en todo esto.

Ella hizo memoria, buscando en sus recuerdos... y no tuvo que esperar demasiado. Había escondido aquella sensación, ese escalofrío que volvía a sacudirla, lo más profundo posible... que por desgracia no era demasiado.

- Me hablaron sobre muertos que caminaban. Caminarían hacia mi hogar. - susurró.

El protector, que se había acercado a ella mientras recordaba, pudo escuchar esa confesión. Ambos miraban ahora por la ventana, hacia el horizonte, hacia el este. ¿Estarían en camino esos muertos? ¿Atravesarían los Muros de la Esperanza? ¿La buscarían a ella?

20 may. 2017

Llegaba el momento de volver a zarpar. Sobre el mar. Y también recuerdos antiguos, muy antiguos.

Quién sabe si mi vieja embarcación es ya una tumba o una ruta para los peces en las profundidades. Ahora dirijo un nuevo barco hacia nuevos destinos, deseando en cierto modo no tener que hacerlo nunca más. He viajado tantas veces buscando algún rastro, esa mirada sobre la mía, que abandonar mi último asentamiento tiene la sensación del fracaso.

Ahora que lo sé, no puedo creer que haya muerto.

Lo contemplé como una posibilidad tan lejana, tan remota... que no caben en mí todas las emociones que me produce saberlo.

Tengo ahora sus ojos, que me miran con intriga desde la cubierta, mientras pongo rumbo a Dalanvor. Sin embargo, inspiran cosas tan diferentes.

Veo dolor, veo desesperación. También dudas. Y una esperanza que lucha por mantenerse con vida a pesar de todo lo que estará ocurriendo en su vida. Nunca lo sabré pues nunca formaré parte de sus caminos, solo alguien de paso, como este viaje.

Y con todo, no sé cómo reaccionará, cómo sobrevivirá a lo que está sucediendo, gestándose por así decirlo, en el lugar hacia el que va.

Los Dioses, o eso decían, nos habían abandonado otras veces. A veces se duermen, o bien se aburren de nosotros, y el mundo sufre la sombra que produce su ausencia. Sin embargo, esto parece diferente. Es como una plaga, una podredumbre que llega desde el interior. Desde las profundidades de la tierra de Argonath, y se extiende sin que nada pueda pararlo.

No sé su destino final... pero espero que sobreviva para contarlo, para ver a sus seres queridos antes de que nos sumamos en esta oscuridad que se extiende.

19 may. 2017

Dejarse caer a una oscuridad cada vez más intensa. Así debe sentirse el ahorcado, el que está a punto de llegar al suelo tras una larga caída, el que se envenena, el que se abre surcos en la piel o el que se apuñala directamente en el vientre durante sus últimos momentos antes de que la muerte bese sus labios y le invite a bailar eternamente a su lado.

El arrepentimiento llega siempre que es demasiado tarde, pero en este caso pude permitirmelo sin que la arena del reloj dejase caer su último grano en el fondo. Nunca un abrazo había sido tanto el sinónimo de vida cuando él decidió interrumpir aquel acto que acabaría conmigo. Y bendita interrupción.

Pensé en decirle "lo hago por ti, para que recuperes al amor de tu vida", aunque también lo hacía por mí, por volver a verle con esos aires de grandeza o tomando una o dos botellas de vino posiblemente robado. Pero no quería hacerlo. No cuando comprendí lo que todo ello suponía.

Deseo vivir, maldita sea. Necesitaba que los Dioses apretaran menos porque en ese punto en el que me encontraba no había otro camino más que ese. Y parece que escucharon mis súplicas. Ahora incluso me atrevo a respirar de alivio. A ver el final de este viaje, regresando a casa portando buenas noticias o al menos, con ausencia de malas noticias.

Quizá sea cierto, que como el suicida ansía otra oportunidad, cometí el error de ser descubierta. Solo espero que él no me odie y comprenda que en ocasiones la locura me vence.

Ya falta menos, los lazos entre todos nosotros se hacen más fuertes, y puede que incluso se nos una un nuevo compañero de viaje. Habría que hacerle consciente del riesgo que supone antes de que se atreva a decir que sí. Con o sin él, lo lograremos.

¡Hacía tanto tiempo que no me atrevía a reír de júbilo!
Y me muero de ganas, sí... Me muero de ganas de volver a casa, con Sol y decir a todo el mundo: ¡Maldita sea! ¡Os lo dije!

10 may. 2017

Tirsa:

Estar en el camino es algo que ayuda a dejar de pensar. Quedarme quieta, en la aldea que había considerado mi hogar, había dejado de ser una buena opción desde hacía un tiempo.

Sabían que me encontraría, se lo dije a todo aquel que quiso escucharme. Al final, como siempre había sucedido en nuestra historia, acabaría encontrandome. Y si viajando podía hacerme menos localizable para él, para sus artimañas y su manipulación de la realidad... tenía que intentarlo.

El viaje al menos, como constato mientras bromean y cantan en los momentos de cena y otras reuniones... me hacen sonreír y pensar menos en el terrible sino que me espera.

Erinn:

Viajar no es lo mío. Me dediqué en cuerpo y alma al Archivo, al estudio y a la investigación precisamente para evitar estas incomodidades. Tengo que evitar chasquear la lengua de pura incomodidad a cada traba del camino, y son muchas en número, demasiadas quizás.

La compañía al menos ameniza. Y siento que con Catherin las asperezas que hemos desarrollado podrían desaparecer. El roce hace el cariño, ¿no era cierto? Quizás podría eliminar esas resistencias, derribar esos muros que ha erigido no hacia mí, si no alrededor de mi persona y todo lo que tenga que ver con ella.

Sueño con el día en que no sea una presencia incómoda.

Iefel:

Su recuerdo me sigue como mi propia sombra. Allá donde vamos, objetivo que perseguimos... tiene asociado un recuerdo para él. Incluso hay veces, que en las situaciones más cotidianas, en las que casi alzo la voz para llamarle y pedirle algo.

Por suerte creo que nadie me ha escuchado. No podría soportar la pena y la lástima en los ojos de Catherin.

Creía que este viaje haría algún bien a mis tribulaciones, que son grandes. Pero solo estoy encontrando recuerdos que había apartado, pues se habían quedado en los caminos. Quizás por eso cante, para no pensar. Al menos, tengo una compañera que me sigue con el mismo entusiasmo.

Nemus:

¡Oh! Que bonita ciudad. ¡Oh! Que bonita flor... ¡Oh, que bonito pájaro! ¡Oh! Que bonita roca...
Hacía mucho tiempo que no dejaba la seguridad del hogar. Es irónico porque desde que llegué nunca he tenido eso. No deseaba este viaje bajo ningún concepto. Estaba aterrada, y de hecho lo sigo estando. Sin embargo sentir de nuevo la emoción del camino, contemplar otros paisajes, el peso de las provisiones a mi espalda, las noches sobre el duro suelo y la sensación de comodidad al llegar a la cama de una posada y pensar: "¡Oh Dioses! ¡Es la mejor cama en la que he dormido jamás!" Y siempre es mentira, pero realmente se siente así. Degustar alimentos de otros lugares, beber hasta sentir que el suelo tiembla bajo los pies, cantar todos juntos durante el camino, callar cuando se prevé una posible amenaza, reír de alivio al descubrir que no era tal cosa o defendernos si lo fuera... Y por supuesto, la compañía.

No mentí al decir que cada uno de ellos era la mejor compañía, siempre lo han sido. Cada uno a su manera hace los viajes diferentes y únicos. Mi padre, por ejemplo, solía hacerlos de forma muy enérgica, no te daba la oportunidad de cansarte o rendirte. Mi hermano era el punto medio, siempre razonando qué hacer en casa circunstancia. Noruber con su habitual calma y esa capacidad de tranquilizar a todos. O Sol... haciendo de cada viaje una nueva aventura difícil de olvidar.

Ahora viajo con él, aunque nadie lo sepa. Iefel también viene con nosotros aportando sus experiencias en los viajes. El resto, tres personas nuevas. No en mi vida, sí en caminos. Tirsa y su fuerza, temperamento e impulsividad. Erin con sus misterios y todo su conocimiento. Y Nemus, calmado pero presente en todo momento. Es como si, a pesar de todo el tiempo que ha transcurrido desde que nos conocemos, no hubiéramos tenido que compartir pasos hasta este momento, por alguna razón. Los cuatro son muy buena compañía, y ojalá siga siendo así.

Deseo estar equivocada y que esos dos individuos no estén siguiéndonos. Pero si no son ellos, o al menos uno de los dos, ¿quién si no iba a gastarme una broma de tan mal gusto? ¿Quién querría impedir que llegásemos a nuestro destino? Solo ellos. Lord Ventar y Melisssndre. Las dos personas que más odio. Quizá es por eso. Ellos lo saben. Saben que estoy a un paso de condenar mi alma eternamente. Saben que ya no soy tan inocente. Que soy irascible y protegeré a quién sea cómo sea. Es eso, no solo quieren impedir que lleguemos. Si los Dioses me condenan, tal vez será demasiado tarde. Y dudo ser capaz de impedirlo por mucho más tiempo.

5 may. 2017

La introducción de un nuevo miembro en el Archivo no era algo habitual. Hay toda una jerarquía en la jerarquía que designan a los buscadores, miembros que se dedican a comprobar quién de entre todos los documentos ha aportado considerables informaciones.

Si se ha dedicado a viajar y a recopilar tanta información, quizás sería más útil que informase directamente al Archivo y gozase de todos los privilegios que tengamos para esa persona.

Por todo esto, los beneficios y el tiempo que conlleva introducir a un nuevo miembro, es un privilegio que está fuera de mi alcance. Aún así lo intenté.
Me presenté a mi consejo asignado y expuse mi propuesta. Tenía muchos motivos para creer que era su lugar, donde podía estar segura de tantos riesgos que tenía en su vida. Y querían saber cómo reaccionaría ella ante la posibilidad.

Me recomendaron cautela, que no desvelara totalmente la existencia del Archivo. No sabían todo lo que ella conocía... y creían que podría tentarla con el misterio. No jugaría con esa carta a mi favor, pero no significaba que fuera un fracaso desde inicio.

Y no se lo pensó. El fracaso llegó, sin apenas meditación. Simplemente se negó a acompañarme a lo que podía ser el mejor lugar para estar protegida y desplegar todo su conocimiento para la causa más común de todo Argonath.

Creía que la tendría por una vez, más cerca que otros, más unida a mí que nunca en todo el tiempo que dura nuestra amistad. Siento que mis puños se aprietan con gran fuerza, haciendo un gesto que no deseo. Demasiada rabia contenida por un sentimiento que no me pertenece.

Supongo que seguiré mirando al horizonte, buscando ese poder que no me pertenece, el control que de mí huye y encontrando las palabras que me hagan olvidar.

27 abr. 2017

"Los Dioses tienen puestos los ojos sobre ti."

Esas palabras reverberan en lo más profundo de mi mente, como un mantra. Se juntan, se mezclan con otras. Recuerdos, hechos vividos y leídos.

"Un demonio se mata con otro demonio."

"... Pero Vaarmut no ha muerto."- Me digo a mí misma, a lo que mi voz interna me responde sin piedad.

"Es cierto. Es peor aún. Está condenado a caer eternamente."

"Un demonio se mata con otro demonio."

Pero yo no soy un demonio. No he cruzado esa línea ni tengo intención de cruzarla.

"Los Dioses tienenn puestos​ los ojos sobre ti."

¿Qué significa eso? ¿Que simplemente lo están planteando y puede ocurrir en cualquier momento? ¿O que al próximo paso en falso que dé procederán a maldecirme?

"Aquellos que presencian la prisión del Dios de la Luz serán malditos con una vida de desgracias."

"Los Dioses tienen puestos los ojos sobre ti."

"Un demonio se mata con otro demonio."

"... una vida de desgracias.", "... sobre ti.", "... con otro demonio."

Y un último pensamiento. No sabría decir si es la voz de mi padre, o la de Sol. O si es una mezcla de ambas y al mismo tiempo ninguna de ellas.

"Estás destinada a grande cosas... a grandes y terribles cosas."

23 abr. 2017

El aroma del chocolate caliente inundaba por completo aquella biblioteca llena de libros antiguos cuyo perfume se mezclaba con el elixir. Carl sujetaba la taza y la colocaba cuidadosamente sobre las manos temblorosas de Clarice. Ella observaba el vacío con los ojos aún enrojecidos por las lágrimas. Carl, paciente, se sentó a su lado y aguardó durante unos minutos hasta que no pudo callar por más tiempo.

- No deberías volver a entrar ahí.- Le dijo del modo más calmado que pudo.-Y no es que sea el consejo de alguien que sabe más que tú, pero te veo sufrir.

- Debo hacerlo, por Lili.- Respondió Clarice con voz cansada y grave.

- Tiene que haber otro modo. Esa muchacha, Era, ¿no conocía los enredos de la curación?

- Era teme volver a perder a su Daemon. Y es lógico, sobre todo con la amenaza de esos seres que aparecen al mínimo rastro de magia. No, no quiero ponerla en peligro.

- ¿Y a ti sí? Si tus haces magia tras haber conseguido aprender la Esfera de la Vida, esos seres podrían darte caza.

- No si cerramos los portales.- Aseguró ella.

- No sabemos si ese plan completamente de locos va a funcionar. No me fío, Keira. Y esa sala es sádica. Debe haber otra manera.

- Pero no sé cuál.- Cortó Clarice, frustrada, dejando el chocolate sobre la mesa.- Tengo que hacerlo, por mi hija. Aunque tenga que revivir la muerte de mi marido mil veces, o la huida de mi hogar, o incluso el dolor que sentí cuando Morton...- Suspiró, triste, secándose las lágrimas que volvían a aflorar. Carl apartó la mirada, dolido.- Tú tienes una hija. Apuesto lo que sea a que harías lo mismo. Apuesto que no te importaría revivir su muerte.

-Basta, por favor.- Pidió Carl, temblando por ese recuerdo que no soportaba revivir.

- Lo siento, no pretendía herirte. Solo... necesito que lo entiendas, Carl.

- Está bien, lo entiendo, pero déjame ayudarte, por favor.- Imploró, derrotado.

Ella únicamente colocó la cabeza sobre el hombro de Carl y suspiró.

- Ya lo haces.

26 mar. 2017

Noches con Einer

Descubrir mundos, a través de las experiencias y vivencias de otros, siempre es apasionante. Pero nunca imaginé descubrir algo como el pequeño y a la vez gigantesco universo de Einer.

Sabía que todo cambiaría conforme conocía a personas, modos de vivir, lenguajes, formas de expresión. Pero no esperaba que fuera algo así.

Cuando salimos a caminar, aunque sea solo para sentir el aire fresco de las noches de Estocolmo, él me señala aquello que rompe con mi realidad. Dice que es difícil para él, porque ya está acostumbrado a verlo, le es natural, está integrado en su visión. Pero se adapta para mostrarme lo que cree que necesito saber.

Me aterra a la vez que me fascina. Y a la vez le añade un factor de riesgo, porque si Dasha lo supiera... quizás intentaría lanzarle por la ventana, aunque supiera, según declara él, que apenas le dañaría.

Y con todo, ahora soy capaz de ver cosas antes de que él me las señale. Al principio se sorprendía, pero ahora solo sonríe y espera con entusiasmo a que yo detecte lo irreal, lo extraño, lo ¿sobrenatural?

Pasan tantas cosas durante esas noches, que apenas puedo recordarlo todo. Lo que no puedo olvidar es la conversación que tuvimos, mientras compartíamos una botella de agua, y permanecíamos sentados en la acera en la búsqueda de estrellas en el cielo.

- Si ves todo esto por todas partes... no me extraña que parezcas siempre enfadado. En realidad estás asustado, ¿no?

Einer sonrió, y dejó de buscar estrellas. Yo me sentí insegura, sintiendo que había tocado hueso... y podía estropear el momento. Al final, asintió. Parecía haber estado buscando la respuesta en su interior.

- Y con mi hermana no debe ser fácil. - dije finalmente, siguiendo con el tema.
- Ella ha demostrado ser digna como tu guardiana. No hay palabra que pueda cruzar en su contra ya.

Asimilé el significado, y también miré hacia el suelo.

- Creo que no te arrepentirás de confiar en ella.