13 nov. 2015

Han pasado demasiadas horas.
Ni siquiera cuantos días llevo aquí, esperando.

Las miradas de lástima ya no me afectan, ya no me provocan vergüenza. Eso es lo que deberían sentir todos los que viven y mueren en esta ciudad, sabiendo que está podrida desde sus entrañas y sin hacer nada por evitarlo. Sé que todos conocen lo que ocurrió, pero ella me necesita a pesar de todo.

Entran y salen muchas personas, y lamento cuando entran. Envidio sus destinos cuando se marchan finalmente, sin más preocupaciones que seguir viviendo sus vidas, sin más complicaciones. Mi vida en cambio se ha detenido. Al menos, parece caer de forma lenta hasta lo imposible. Nada llega, nada se soluciona.

Pero todos están con nosotros. Los Thross se han volcado con este problema, aunque sea porque les toca de cerca, y además cuentan con más suerte que la que yo misma pueda tener cuando entran a disfrutar de su compañía, acariciando su alma cuando yo quisiera poder hacerlo.

Todo se hace difuso, cada vez más difícil. Más paciencia se pide de mí, pero menos me queda conforme pasa el tiempo. Y se suma a esta tormenta nubes más oscuras en el horizonte. Es algo en mí, algo que no puedo saber, mi mente no me deja discernir la realidad. Pero se acerca. Todo el control que quise tener... ahora se escapa, y todo tiembla a su vez. ¿Qué será esa sombra en mi corazón?

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