20 ago. 2016

Observamos las ruinas de lo que era nuestro hogar. Incluso aquellos que buscaban refugio bajo nuestras alas se han visto afectados. Ahora todos tenemos miedo. Desde las alturas se puede ver el pueblo destruido, como algunos trabajan incluso en las horas más oscuras para intentar reacomodarse en esta situación.

Otros incluso se han marchado, buscando paz lejos de este sitio tan turbulento. Una tierra maldita, dicen ahora. Condenados a la destrucción, susurran, ante la idea de permanecer aquí.

Las visiones de los demonios y otros monstruos que han asaltado el castillo han resultado demasiado para algunos, incluso mi sobrina tiene la mirada perdida cuando nadie la reclama. Susurra en su soledad y su visión viaja hacia lugares donde no hay nada. Creo que recuerda todo aquello que ha vivido.

Tal vez sea momento para redirigir nuestras vidas. De buscar un lugar en el que haya paz, duradera y resistente. Donde nadie más les haga daño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario