14 abr. 2016

No puedo

Desde el primer momento algo en ella llamó mi atención. Lo primero fue su apariencia física, a la que inconscientemente le resté importancia. Luego, su forma de comportarse conmigo, y lo diferente que resultó ser luego su conducta.
Es curioso, pensaba que le gustaba. Hubiera preferido eso, sin lugar a dudas. Hasta imaginé cómo podría ser, tan tierna e inocente y luego, ¿quién sabe? Salvaje, entregada...

Ahora tengo que borrar esos pensamientos de mi mente. Como si fuera un cubo de agua helada sobre mí, la verdad cae y de nuevo me roba la tranquilidad que tengo.
Tantos lugares en el mundo, tantos hogares... tantas malditas personas y he tenido que encontrarme con ella. Maldita sea...

¿Una hermana pequeña? ¿Yo? ¿Desde cuando?
No, imposible. No quiero creerlo. Pero... ¿cómo sabría entonces el nombre de mis padres? ¿Cómo explico ese innegable parecido a mí?

Aún tengo en mi mente su rostro decepcionado cuando de mis labios salió un contundente "no". "No quiero conocerte".
No quiero nada contigo.
No... no quiero apreciarte, Lena. No quiero que te sumerjas en mi mundo. No quiero que seas otra debilidad. No quiero tener la certeza de que si me necesitas iré corriendo a buscarte. Ni tampoco quiero saber que podré encontrar en tus brazos un nuevo consuelo, diferente al que haya tenido jamás.
No deseo encontrar en ti una familia, ni saber qué se siente al tenerla.

No, Lena...
No puedo...

Lo siento.

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