20 jul. 2016

Corazón.
Cuatro cadenas.
Cuatro sombras. Corazón, herido, más cuando las cadenas tiran. Más aún cuando el corazón tira de las cadenas. Lo hace muchas veces. Muchas. Se deshace, las sombras lo curan. Así siempre.

Duele, duele saberlo.
Es oscuro, ellos son luz. Me observan, me sonríen. Bailan. Parece como si bailasen para mí, o yo lo deseara. Es extraño, se deforman. Se hacen uno, el ser perfecto al que amar. Todos, pero siento miedo. Solo con ellos hay luz, lejos no hay nada.

¿Y si huyera? ¿Qué habría?
Correría lejos, solo preguntándome si me seguirían, si me buscarían. Tal vez no, tal vez se olviden pronto de mí. Quizá prefieran huir antes ellos de mí. Eso es más probable, yo no soy capaz de romper las cadenas.

¿Y si debiera? ¿Qué sería?
Serían libres de cargas, de heridas, de curar el corazón que se deshace. Más fácil para ellos, ¿no? Tal vez con mi presencia se envenenan de lo que supura mi corazón.
Pero no puedo. No puedo.

No puedo.
¿No puedo?
No... no puedo.
Definitivamente... es imposible.

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