24 feb. 2016

En Estocolmo


Hemos soñado tantas veces que se hacía realidad este deseo que no parece real.

Se ha quedado dormida en los brazos de Falk, mientras podría estar imaginado tantos futuros que le quedan por vivir. He podido observar su rostro durmiente en las noches que hemos compartido, pero nunca la he visto como ahora.

A la mañana no lo recordará, pero ahora parece ser muy consciente de dónde está y la tranquilidad que puede tomar su alma. Estamos preparadas para disfrutar de la inmortalidad hasta que este mundo llegue a su fin. Y mientras, permanecerá sin saber lo que sucede en lo que era su hogar.
Intentaremos salvarlo, pero poca esperanza queda.

Y teniendo este tesoro en poder, ¿iré a arriesgarme para perderlo todo?

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