1 mar. 2016

Esta noche ha caído dormida antes de lo que esperaba, y eso me deja tiempo para pensar en tantas cosas...
El humo del cigarrillo asciende, como mis pensamientos. Observo como su pecho desnudo asciende y desciende, durmiendo al parecer sin pesadillas. Después de esa terrible visión, cualquiera estaría temblando. Pero no era cualquiera.
Había visto tantos horrores del lugar en el que procedía que podía estar... en cualquier estado dentro del cual ya no te importa nada.

No me había parado a pensar en la salud de ¿su alma?, sólo en su integridad física. Y me arrepiento tanto.

Parecía feliz de estar en la ciudad, con nosotros, en aquella nueva casa. Pero empiezo a dudar de cuanto de aquello era sincero, sin que siquiera se diera cuenta.

Quizás estaba fingiendo, jugando a ser humana, con lo poco que le quedaba. La sombra de Dasha que había creído ver quizás no escondiera su esencia, después de tanto dolor. Quizás ya no existía.

Sentí un escalofrío, profundo. Tanto como el abismo que veía ante mí. Como la llegada de lo inevitable, sólo que pensando en qué haría si realmente la había perdido. Si toda esa felicidad era apenas un espejismo.

Esta noche he derramado lágrimas de sangre que ella no podrá consolar. Y la duda seguirá conmigo, tal vez hasta un nuevo amanecer que yo pueda contemplar.

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