16 ago. 2016

Ellos siguen observándome

Es hora de descansar.
Me duelen los brazos y las piernas de no parar, de intentar arreglar algo después de todo lo que le he hecho a mi familia. Al menos creo que sobrevivirán.
Ahora, en calma de nuevo, mi mente divaga y recuerda todo lo sucedido con temor. Ya no son solo pesadillas, cada sombra que veo de reojo o cada sonido extraño me recuerda a ese lugar y a esas criaturas. Y siento que el corazón se me va a salir del pecho.

Cierro los ojos y... oscuridad. No puedo dormir. Solo escucho sonidos inconexos, voces que me dicen "no estáis a salvo", "eres débil", "ya estás muerta". Cosas sin sentido. O tal vez con sentido. No lo sé. Pero tengo que acallar esas voces.

No puedo quedarme quieta, si me detengo empiezo a oírlas, y empiezo a verles. Trabajaré, no descansaré en ningún momento. Si me quedo sola, o parada, ellos vendrán. Lo sé.
¿Y dormir? ¿Cómo dormiré?
No puedo dormir, no de forma natural. Y si me duermo, solo tendré pesadillas.

De todos modos, ya no me importan las pesadillas. Todo lo que me rodea, ahora ha tomado tintes oscuros que prevalecerán para siempre.

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