12 dic. 2014

Nigromante

Todo se volvió de una forma diferente a las cosas que solía ver habitualmente. Los colores, las formas... mis ojos lo percibían entonces de una forma diferente. Terrorífica.
El doctor Xanos, frente a mí, parecía alguien totalmente diferente. Una figura oscura con algunos surcos blancos que la rodeaban.
Tuve que taparme la boca para no gritar de puro miedo, como prometí. Los guardias podrían haber entrado si lo hubiera hecho.

-Mira a tu izquierda.-Me dijo con voz neutra. Pero sabía que lo que había en ese lado era aún más horroroso.
Al principio negué con la cabeza, con los ojos abiertos de puro pánico. Pero insistió.

Me armé de valor y miré.
Y me quedé paralizada.

Donde estaba su ayudante, el semiogro... Era un ser en plena descomposición. Estaba muerto, ¡estaba muerto y aún así caminaba! ¡Parecía estar vivo! Solo en esa visión podía ver cómo estaba realmente.

Muerto, muerto, muerto...

¿Cómo es posible?
Cerré los ojos de nuevo y al abrirlos de nuevo volvía a ver como siempre. Pero no podría olvidar esa imagen en la vida.

Ahora que ha aceptado comenzar a enseñarme... lo único que me calma y no me impide negarme en rotundo a aprender de él es que podré salvar vidas.
Y mis métodos son diferentes a los suyos.

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