26 ago. 2014

Un extraño en mi ser

Lo bueno de ser propietario de un bar es... que no tienes que preocuparte por pagar la bebida, al menos en principio. Por eso, tras el vacío y el maravilloso silencio que había dejado Vicky al marcharse, el dueño del Anachronic se sienta frente a la barra con botella y vaso frente a él.

Todo había acabado bien, pero... las cosas que se había dicho eran duras, muy duras.

No hacer frente a la realidad, utilizar a las personas, no asumir responsabilidades... Todos problemas, problemas reales. Y es que cuando te relacionas con alguien, a la larga han de surgir problemas. Discusiones, explosiones de emoción, diferencias en distintos grados. ¿Había llegado demasiado lejos?

Con aquellas tenues luces y demasiada bebida sustraída de la botella, parecía que sí.

Asuntos mundanos... Pierdes el tiempo con ellos, como un vulgar humano.

- Sigo siendo yo mismo, antes de que llegaras, joder...

¿Qué más da? Comprendes el orden del cosmos, ¿qué importa el resto?

Esas palabras calaron en su ser. Se sintió culpable, desprotegido, desagradecido.
Tenía un gran poder, pero... se sentía tan débil. Con un gran don que no sentía suyo, que no sentía merecer y que no sabía controlar.

Te has dejado manchar, pequeño... Manchar por tu antiguo yo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada