25 dic. 2014

Cuando se despertó, no pudo reprimir un grito con tan solo verme. No es que ella sea un dechado de valor precisamente, pero mientras me miraba que expresase semejante miedo...
No pude hacer más que salir huyendo también de esa habitación. Soportar algo así durante más tiempo era más de lo que realmente podía. Las heridas en la carne eran una cosa. Las heridas del corazón... un obstáculo casi insalvable.

Me he pasado toda la vida temiendo este momento, en el que ella descubriese mi verdadera naturaleza. Que descubriese que es la causa de muchos males acontecidos a nuestra familia. Que descubriese que su padre es el monstruo que acompaña a Kyra la elfa en sus aventuras, aquel ser de otro mundo que suscitaba tantos temores y leyendas junto a ella. Al final, todo ha surgido, casi por accidente. O por la voluntad del maldito doctor, que no ha hecho más que enturbiar nuestras vidas con sus oscuros secretos.
Pero en parte, es liberador. Ya no es un secreto que solo guardamos unos pocos, temiendo que ocurra lo peor. En parte, no ha reaccionado tan mal, ¿no es cierto?

He intentando no fallarle nunca.
He intentado dar lo mejor de mí, vencer esa mitad oscura que siempre estará en mi interior.
Al fin y al cabo, nos queremos... ¿cierto?

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