14 abr. 2014

Una carta

No hace falta que contestes esta carta, aunque no te negaré que serán buenas noticias si el ave trae de vuelta un nuevo manuscrito.

Pocos días han pasado y el castillo que has abandonado ya parece distinto. Aunque no lo gobiernes, le das vida. Un galeno ha llegado para comprobar el estado de la Dama, Aeryn. Si quedaba ya alguna duda para saber de su estado, ya ha quedado disipada.
Es una gran noticia que, muy al fondo, les atemoriza a los dos. El miedo es palpable en los dos.

Aprovecho también unos momentos de tranquilidad para avisarte de que marcharé.
La misión que me ha sido encomendada me lleva lejos de tu castillo, y también de los alrededores. Tampoco el destino puede ser revelado, en caso de que sea interceptada esta carta.
Intentaré hacerte saber que todavía vivo lo más frecuente que me sea posible.

Te extraño a mi lado, y te mentiría si dijera que no temo por los días que están por venir. Mucha suerte en tu campaña, ahora que nuestros destinos están separados.
Esta ave te seguirá siempre que lo necesites, no dudes en intentar escribirme si temes que algo vaya a salir mal. Te llevo siempre en mis pensamientos.

-Zekkyou

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