17 nov. 2014

El humo estaba empezando a dificultar la visión de todos los presentes, pero no había mucho que mirar. Solo había que escuchar, y quizás, si estabas lo suficientemente ebrio, pensar demasiado. Todavía más si entre la multitud estaba esa persona que comenzaba a inspirar música.

Apartó la botella, molesto por lo que comenzaba a sentir, pero no podía dejar de mirarla. Con sus amigas, disfrutando de todo y de nada con sus amistades.
Nunca se había sentido demasiado parte de ello, pues no lo eran. Ella, en cambio, parecía necesitarlos. Tal vez fuera aquello. Ella buscaba algo que él nunca había poseído, y él no era capaz de entregarlo.

Sacudió la cabeza, sabiéndose seguro en aquel rincón. No le encontraría, ni siquiera por casualidad. Y mientras gozaba de la visión de su musa, ignorante de serlo, comenzó a escribir lo que podría haber sido, lo que podría ser por azares de aquel mundo... pero que nunca llegaba a materializarse.



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