22 sept. 2014

La ciudad está más acostumbrada a perder que a ganar algo, que a contemplar algo hermoso. Y aunque ellos sean ignorantes, ciegos ante su realidad,  podrán disfrutar de su breve momento de felicidad. En el que pueden creer que a partir de esa unión nunca más estarán solos.

Por mi parte, yo... dudo que esa sensación sea real. Pero puedo dejar de sentirme solo cuando estoy con ella. Cuando se abandona, dejando de lado la desconfianza, para apoyar su cabeza en mi pecho. Cuando no existimos más que nosotros dos en esta gigantesca pista de baile. Las palabras ya no aportan nada, sabiendo que no cruzará una línea por su orgullo. A pesar de todo, es preferible que no sepa nada, la ignorancia será su felicidad.
Estando así, hasta las miradas del que cree ser su protector parecen divertidas, y parece que ella las ignora.

Si vuelvo a mi prisión, al menos tendré ese recuerdo, que será una nueva luz en la oscuridad, además de su voz.
Me pregunto si ella... pensará en aquel momento.

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