29 nov. 2014

No hay nada más terrorífico que despertar para ver como la muerte casi te lleva.

El susto fue encontrar la imagen del puñal, tras del cual estaba Therin, buscando llevarlo lejos de mí. Y la otra mano del asesino que me estrangulaba, intentando quitarme la vida casi de cualquier manera, a cualquier precio. Nunca había visto tanto empeño por poner en duda mi integridad física.

Lo que siguió segundos después pasó demasiado rápido como para poder recordarlo con precisión. Gritos, llamas, gritos de Therin... Solo me levanté en cuanto pude para golpear ese rostro, eliminar la amenaza que llegaba de los que creía mis aliados.
Mi vida era un inconveniente más que una ventaja, era totalmente prescindible.

Cuando lo tuve entre mis manos, tuvo el valor para acabar con su vida, sin que nada pudiera hacer. Pero las heridas que nos causamos antes de que todo acabara todavía sangran.

Ahora, miro hacia el horizonte, escuchando a esos hombres marchar hacia lo que era mi hogar, buscando sobrevivir, seguir respirando... y pienso en lo velozmente que ha cambiado todo. No todo, realmente. El valor de mi vida.

Ante el asesino, sentí que no valía nada.
Pero al ver a Therin intentando salvarme... volvió a tener un gran valor, hasta entonces desconocido para mí.
Todo por esa muchacha que adora las amapolas.

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