20 ago. 2011

¿Sin rumbo?

Finalmente sí, decidí rendirme al Destino y tener a nuestro hijo. O hija, ¿quién sabe?

En estos días tan fríos no he prestado demasiada atención a las náuseas, malestar o más apetito de lo común, sino más bien he estado atenta a que el frío de las montañas hace daño a mis pulmones. Sol no tuvo más remedio que quedarse abajo a pesar de haber llegado ya muy alto. Si no tuviera que buscar a mi hermano yo también me habría rendido. Lo más duro fue que Ethan se quedará con él, y haber permanecidos casi un mes separados, sintiendo solo algunos besos o caricias que me enviaba a distancia.

Por fin llegamos al pueblo, y allí encontramos a aquellas ballenas que flotaban de forma mágica, y además admitían pasajeros. Y así llegamos a la torre.

Erin estuvo mal casi todo el viaje. Nos sorprendió verla volver en tan mal estado, y me asustaron las pesadillas con ella y la vez en que los ojos se tornaron en un negro muy extraño y anunció que debía hacer este viaje sola. Aunque al final no fue así. Eso por lo menos fue mejor que encontrarnos con aquel azotamentes, al que pronto vencimos, pero nos provocó algunas pesadillas.

Y en posición de rezo, fingiendo buscar el camino hacia la Verdad, me sorprendí a mí misma en una sala oscura, en cuyo centro había un halo de luz que abarcaba una gema plateada. Sin darme cuenta había forzado la puerta hasta aquella estancia, y entonces lo que sabía que era mi Destino estaba cerca.

A pesar de cogerlo con una manta… tuve el deseo de tocarla, y al hacerlo me sentí llena de júbilo. Como nunca antes me había sentido.

Entonces vi a un niño de no más cinco años, que me sonreía y me tendía la mano. Quería permanecer conmigo y la verdad, sabía que merecía esa bendición.

Cuando salí alguien dio la alarma de mi pequeño hurto, y nos dejaron encerrados. Entonces ocurrió. Erin manifestó su parte oculta, la que jamás imaginé, y un azotamentes nació de ella. Asesinó a mucha gente, hasta que finalmente dio conmigo. Iefel me cubrió, yo sabía que no sería capaz de atacar a aquella criatura que antes había sido una amiga.

Una figura se interpuso entre nosotros, y asestó un único golpe cargado de gran poder hacia el azotamentes, dando fin a su vida.

Ya estaba a punto de echarme a llorar, cuando de pronto vi que aquel hombre era Dorek. Porque aunque me duela admitirlo ahora es un hombre, aunque mi máscara de frialdad se fue debilitando a medida de que pronunciaba cada palabra, es mi hermano. Y su promesa de estar algún día con nosotros dejó algo de esperanza en mi corazón.

Incluso Iefel se quedó sin palabras. Permanecí neutra hasta el final, ni siquiera tuve el valor de darle el abrazo que deseaba. Pero ya es tarde, quizá algún día se lo pueda ofrecer.

Mis penas disminuyeron en nuestro encuentro, con un beso sorpresa y una cálida reunión. Ya llevaba un mes sin verlo, lo que me recordaba que llevaba un mes encinta. Por suerte complacía mis antojos de fresas. Y fue divertido celebrar que de nuevo estábamos todos juntos.

Pero… ¿cuál es mi Destino ahora?


[Diario XXXIX]


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