9 ago. 2011

Relato interrumpido

Mientras camino aburrida por este bosque intenso, medito sobre lo que ha ocurrido días antes. Llegamos a una ciudad subterránea, con tres niveles. Era diferente, bastante bella, pero la luz del Sol escaseaba demasiado.

Tuvimos que quedarnos algo más de tiempo debido a que Ethan enfermó. Es el único demonio capaz de ello, y se me rompía algo por dentro cuando lo veía delirar. Pero gracias a mis cuidados, y por supuesto a los de Sol e Iefel se recuperó pronto.

Antes de que enfermara, tuve una pequeña pelea de la que obviamente salí victoriosa. Era contra el elfo guardabosques cansino que al parecer nos estaba esperando y vigilando. Me daba igual que nos espiara, o que me gritara, pero fue cuando hizo mención a mis amigos “desviados” cuando la cosa se puso realmente seria. Pero si, finalmente gané, y a ese pobre inútil lo humillé delante de todos. Mencionar esto después de explicar que Ethan enfermó no significa que esa sea la causa. No tiene nada que ver, desde luego. Quizá cogió frío cuando nos bañamos juntos en aquel lago tan salado.

Además mientras buscaba víveres para continuar el largo viaje que nos esperaba, nos encontramos con una criatura bastante extraña, de ojos rojos. Lo llaman “vampiro” o “no muerto”. Sé poco de ellos, y lo que conozco no es para nada agradable, por lo que nos fuimos rápido de la zona donde estaba aquel ser.

Pero en fin, se recuperó, nos fuimos, y al internarnos en este espeso bosque me comencé a aburrir viendo tantos árboles…

Y bueno, tengo esta distracción que… me está entreteniendo de escuchar los gruñidos de algo que parece estar a mi espalda y… eso. Continuaré explicando mi viaje más adelante.


[Diario XXXVII]

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