21 nov. 2011

La Antípoda

La venganza siempre debería ser satisfactoria. Me llevaba regocijando en ella, imaginando como sería, lo que podría ser toda una vida. Antes de que sucediera la terrible muerte de mis familiares, no podría considerarse haber vivido. Un niño que apenas ha visto la luz de la superficie, es encarcelado en una fría celda por diversión de un señor que apenas entiende de la guerrilla a la que hace honor.

Y ahora la muchachita que había iluminado en mi oscuridad lo echa todo por tierra.

Por años he huido de todo lo que había conocido en mi tiempo en la superficie. El color de mi piel y de mis ojos atraen la hostilidad en todo lugar. A la par de las acusaciones y de prejuicios, me he convertido en lo que todos deseaban encontrar en mí. Una sombra de la que desconfiar, un suspiro en mitad de la noche que nada bueno puede traer.
A veces he tenido que volver a lo profundo hasta que se calmasen las fuertes tormentas que provocaba. Fácilmente podía encontrar las entradas a mi verdadero hogar, pero no acogerían a un desertor que había pasado tanto tiempo en la superficie. Había olvidado las costumbres, los gestos. Y la supervivencia en la superficie no era igual en la Antípoda.

Una mirada podía suponer la muerte. No importa cuan bajo estés en la escala social o de poder, cualquiera hará lo imposible por pasar por encima de cualquiera. Apenas duraría días. Había decidido no volver, pero ahora volvía a estar todo en duda, fuera de lugar

2 comentarios:

  1. No permitas que un solo hombre descoloque tus decisiones creando dudas.
    La supervivencia es difícil, no sé cómo será ahí abajo, pero desde luego aquí siempre tendrás una mano amiga que puedes coger cuando necesites.

    ~Kyra~

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  2. Siempre y cuando no quiera matar de nuevo a tu padre, ¿no? Sería un bonito detalle a cambio...
    - Ethan

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