27 nov. 2011

Un deseo tenebroso

Acabé con mi último enemigo. Era un combate perfecto para mí. Yo salí más que ilesa, y ellos se movían torpemente... fue fácil quitármelos de encima.

Pero al dirigir la mirada hacia nuevos oponentes, que anteriormente se enfrentaban a Ethan, sentí que no llegué a tiempo y nunca podría hacerlo. La hoja de la espada lo atravesó de pecho a espalda, incluso yo sentí su fría hoja. Él, tan solo se quedó completamente aturdido por lo que acababa de pasar. Miró con sorpresa a su alrededor, y fijó su última mirada a mis ojos cargados de lágrimas.

Hasta que... finalmente... se fueron volviendo de un color rojo más intenso. Y como si nunca hubiera existido su cuerpo, este se incendió en las llamas rojas de su Infierno, y expulsando tal poder que aniquiló a aquellos que le arrebataron la vida.
No sé si mi angustia fue mayor por la idea de haber estado conversando hacía un momento sobre el nombre que le pondríamos a nuestra pequeña luz, o por no tener nunca un cuerpo al que llorarle.


Cuando me desperté sin saber exactamente cuando todo se había oscurecido, vi un extraño ente oscuro, como un genio. Deseé con todas mis fuerzas que se cumpliera mi deseo, aunque no lo mencioné en voz alta. Sin embargo, poco a poco se fue realizando.

El cuerpo de Ethan estaba inerte, tumbado en el suelo. Aquella criatura se encargó personalmente de entregarle de nuevo la vida, en forma de luz.


Y aunque no estaba dormida y podía ver todo lo que pasaba, no era consciente de ello, ni podía reaccionar ante nada. Tan solo cuando llegó aquel gran alivio de sentir de nuevo sus labios en los míos.

Sin embargo... aún no estoy segura de si es real o no. Y si lo es...

[Diario LII]






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