13 nov. 2011

Nota

La noche sería larga, pero solo para nosotros dos. Ella ha cerrado los ojos, totalmente confiada, ciega ante la absoluta curiosidad que la llena. Mis dedos acarician su suave piel, como si pudiera acariciar un pasado que quedaba realmente lejano.
Volvía a sentirme lleno con la fuerza que me embargaba en el tiempo en que podía destruir todo mi mundo. Todo aquello había pasado, pero ella me hacía recordar, con su fragancia que evocaba grandes cosas.

- ¿Estás lista? - le pregunté mientras me acercaba a ella, contemplando su fragilidad. Su respiración temblaba, y lo hizo aún más cuando mi voz rompió el silencio.
Asintió lentamente al rato, tal vez asustada

Con sus frágiles dedos, tanteaba, intentando buscarme en su oscuridad. Su rostro se ilumina ahora por una frágil luz azul hielo que surge de mis dedos. Así, parece más un ángel que nunca. Entonces su expresión cambia, se relaja y pierde toda sombra de temor inicial.

Abre los ojos, que parecen cubiertos por un velo blanco. Un velo empapado de recuerdos, de los que tal vez fueran los más tiernos de su vida. Un asomo de sonrisa aparece, temblorosa, y mira al vacío. Se encuentra muy lejos de este lugar. Toma mi mano con cariño, que sigue acariciando su piel. Ahora parece mirarme, embargada por la cantidad de recuerdos que la abruman.

Su voz se ha convertido en un frágil hilo que hay que recoger con delicadeza. Se deja guiar hasta el lecho, donde nos tumbamos para dejar que las horas caigan sobre nosotros. Faltan las palabras, pero nos faltan noches también.

Al fin, ella concede a olvidar de nuevo, para regresar a un presente que tal vez esté fuera de lugar para nosotros. Es tanto lo que hemos vivido. Todo lo que nos une también debería separarnos. Me siento como el que tuvo la llave de su infortunio, y la dejara descuidada para que cualquiera pudiera tomarla. Y así fue.

Pero en sus ojos hay perdón, sin la necesidad de que se lo suplicase. Tan solo callamos durante unos instantes, para después hablar de las impresiones, las huellas que nos dejó el pasado. Después, de nuevo, la oscuridad y el silencio

-- Rememorando estas palabras cuando huye el sueño, y deseando también poder retroceder

1 comentario:

  1. Lástima que a una persona como yo le dé por leer entre líneas algo que quizá no exista o se os escapa a ambos... o que sabéis demasiado bien.
    Lástima también, que yo no sepa nada de esto, ¿no?

    ~Kyra~

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