4 nov. 2011

El inicio.

Todo iba bien. Todo era prácticamente perfecto...¿Por qué cambió de repente?
Recuerdo paz y armonía... y entonces los Drows llegaron dispuestos a destruir todo lo que se cruzase en su camino. Fue muy rápido y confuso, solo recuerdo que Elrond me cogió de la mano y empezó a correr fuera de la aldea.
No sé hasta dónde llegamos, ni como pudieron alcanzarnos. Miré a mi hermano con miedo, pero él solo podía mirar a los elfos oscuros que nos habían cortado el paso.
Eran tres. Dos consiguieron inmovilizar a mi hermano. El drow restante me cogió y...me forzó... Sentí miedo, asco, impotencia, dolor...pero sobretodo sentí odio hacia aquel ser tan repugnante. Cuando terminó, busqué la mirada de Elrond...estaba horrorizado por lo que acababa de presenciar, intentaba zafarse de los elfos pero uno de ellos le golpeó en la cabeza, dejándole inconsciente. A mi me esperaba lo mismo...la oscuridad se abalanzó sobre mi.

Desperté en el mismo lugar, con la cabeza llena de  preguntas. Todo lo ocurrido volvió a mi mente de golpe, recordé todo lo que había sucedido: el ataque, la huida con mi hermano...todo, absolutamente todo.
Pude levantarme, confusa y llena de miedo...no había nadie a mi alrededor. Pedí ayuda en varios sitios, fue en vano...aunque cuando creí que estaba todo perdido, cuando me disponía a salir del bosque, vi a una figura tirada en el suelo, respiraba levemente, al acercarme vi que estaba herido de gravedad, pero por fortuna tuve tiempo suficiente como para pedir ayuda y que pudieran curarle.
Cuando terminó la curación me di cuenta que no era un elfo, ni un humano, ni un enano...nunca habia visto una criatura igual. Era muy alto, su cabeza no tenía pelo, su piel era azulada y en la cara tenía tentáculos, como si fuese una barba. Me llamó mucho la atención.
-¿Qué eres?-le pregunté extrañada.
-Yo...bueno, soy un azotamentes-contestó algo tímido.
-Ah...-nunca había oído hablar de esa raza-¿De dónde eres?
-De...abajo. Ya sabes...la Infraoscuridad...
-¿¿QUÉ??
-Si...bueno...a ver...déjame que te explique...se dice que allí viven las criaturas malas y despiadadas y demás...pues bien, yo no soy como ellos...me escapé, no me gusta matar, no me gusta ver el sufrimiento...
-Y...bueno...¿cómo te llamas?
-Pues...no lo recuerdo...ni si quiera sé si tengo uno, de donde vengo no hace falta tener nombre, se sobrevive y punto.
-Mi nombre es Elwing...si quieres puedo ponerte un nombre...
-De acuerdo, supongo que así será mas fácil relacionarme con los de aquí...
Pensé en un nombre rápido y fácil de recordar:
-¡Pututu!-exclamé-¡Te llamarás Pututu!
-...¿en serio? ¿No suena algo ridículo..? Bah...da igual, supongo que estará bien así...
Después de contarle mi historia y llegar a la conclusión de que ninguno de los dos teníamos un lugar a dónde ir, también le pregunté si había visto a los drows salir del bosque.
-Efectivamente-me respondió-. Iban corriendo, y me hicieron ésto-se señaló la herida- y...sí, creo que sí, llevaban a un elfo lunar con ellos...
Esos bastardos tenían a mi hermano, mi deber es salvarle, le quiero y es la única familia que me queda...
Pututu y yo decidimos salir del bosque e ir a alguna ciudad cercana, a lo mejor habían parado allí...si éramos rápidos podríamos alcanzarlos.
Nos pusimos en marcha y, tras varios días de viaje, conseguimos llegar a una ciudad.
Me quedé boquiabierta al entrar por primera vez en ella...Nunca había estado en una ciudad, me extrañaba mucho ver tantas razas juntas...en el bosque solo había visto elfos y de vez en cuando venía algún enano o humano a comerciar...pero solo muy de vez en cuando.
Estaba anocheciendo y empezamos a buscar algún sitio donde pasar la noche...además de algo de trabajo, yo no tenía mucho dinero.
Afortunadamente encontré una posada donde podíamos pedir trabajo y alojamiento.
El dueño del local nos acogió con alegría y estuvo de acuerdo con el trato, si trabajamos allí él nos daría un pequeño salario además del alojamiento.

Pasaron varios días, Pututu y yo trabajábamos duro allí, el jefe estaba contento con nuestro trabajo (aunque Pututu era algo más torpe y se le caían las cosas de vez en cuando), observaba a todos y cada uno de los clientes y escuchaba la conversación que tenían los que me parecían mas interesantes. Un día llegó un grupo un tanto extraño...eran tres hombres: un semiorco, un semielfo y un humano. Escuché un poco de lo que decían:
-...Un dragón negro a las afueras de la ciudad...
-¿Un dragón negro? ¿No es muy extraño?

¿Dragones? ¿Aquí? Sabía poco de las ciudades, pero estaba totalmente segura que era prácticamente imposible ver a un dragón aquí. Puse más atención en la charla...pero cambiaron de tema, así que decidí acercarme y preguntar.
-¿Desean tomar algo más?-dije mientras recogía las jarras vacías de cerveza que habían dejado.
-Pues...-empezó a hablar el semielfo...pero rápidamente los otros dos le taparon la boca y le inmovilizaron un poco.
-No, nada, gracias...Ya nos vamos-dijo el humano mientras el semiorco dejaba unas monedas.
Entonces los forasteros salieron rápidamente del local, sin dejarme tiempo para preguntar. Les seguí hasta la salida y solo vi como se iban en una carreta tirada por dos caballos.
Desilusionada volví dentro y cogí el dinero que dejaron...¡serán racanos! ¡No me dejaron ni una triste moneda de propina!
Seguí trabajando hasta que, casi al anochecer, entró un hombre muuuy raro.
Llevaba una túnica negra con una capucha larga que le tapaba todo el rostro. Se sentó en una mesa vacía, más apartada de las demás.
Me acerqué a atenderle.
-Buenas noches, ¿que quiere tomar?
-Una cerveza-me dijo. Tenía una voz muy bonita.
Le serví la cerveza rápidamente.
-Vaya, ¿por qué vistes así?-pregunté.
-No quiero llamar la atención.
-¿Por qué?
-No me gusta.
-Pero...¿esas ropas las llevas por obligación? ¿Es tu trabajo?
-Se podría decir que sí...
-¿Cúal es tu oficio?
-Cumplo misiones para mi país. No puedo decirte nada más.
-Oh...¿De dónde vienes?
-De lejos...muy lejos...Seguro que no conoces ese sitio.
-Es posible, pero bueno, quién sabe...a lo mejor si lo sé.
-Vengo de Morndivver.
Entonces escuché un montón de platos y vasos romperse, me dio un buen susto. Miré que había pasado y vi a Pututu cerca de mi, recogiendo los cristales, me disculpé y fui a ayudarle.
-Elwing, no te acerques a ese tipo...-me dijo cuando me agaché.
-¿Qué? ¿Por qué?
-Es...peligroso...Mejor que me calle, es posible que nos esté escuchando...Después hablamos.
Se levantó y se fue corriendo a pedir disculpas al dueño que le dio una palmadita en el hombro mientras reía. Era un jefe muy alegre.
Volví con el hombre misterioso, aunque no le veía el rostro supuse que estaba mirando con diversión la escena. Realmente no me daba buena espina, era demasiado misterioso...¿por qué no dejaría ver su rostro? 
-A mi compañero se le cayó todo, perdón por la interrupción-dije cortésmente.
-No pasa nada...oye, no habrás visto pasar por aquí a un semiorco, un humano y un semielfo por aquí, ¿Verdad? 
Recordé el grupo tan extraño de antes y asentí.
-¿Por qué los buscas?
-Digamos que...necesito encontrarlos.
-¿Sois amigos?
-No.
-¿Enemigos?
-Mmm...algo así.
-Vaya...-no tenía nada más que preguntarle así que me retiré y seguí haciendo mi trabajo. Pero no le quité el ojo de encima. 
Cuando anocheció el hombre encapuchado se dirigió a la puerta, fui a su mesa a comprobar si había pagado...y no.
-¡¡EEH!! ¡¡OOYEEE!!-le grité mientras corría detrás de él.
Pututu me vio e intentó correr en mi busca...pero se tropezó y cayó al suelo estrepitosamente.
Conseguí alcanzar al encapuchado y le agarré del brazo con fuerza.
-¡EH! Tú, dame mi dinero-le exigí.
-Ah...si...perdona...-me tendió unas cuantas monedas.
Y entonces lo vi. Vi su mano. Su mano era negra, completamente negra...era un drow. Era un maldito drow.
La rabia acudió rápidamente, apreté su brazo con más fuerza. El corazón iba a saltar de mi pecho, mi cabeza iba a estallar. Pensé en abalanzarme sobre él, pensé en matarle allí mismo, con mis propias manos. Pero no, no podía matarle...necesitaba saber dónde estaba mi hermano. Apreté aún más.
-¿Dónde le tenéis?
-¿Perdona? 
-¡Responde!
-Suéltame.
-No, hasta que no me lo digas no te soltaré.
-He dicho que me sueltes-se apartó la capa con el otro brazo, dejando ver una gran espada en su cinto. Puso la mano en la empuñadura.
-Dime dónde tenéis a mi hermano. Vosotros asaltasteis mi aldea...los matasteis a todos...os llevasteis a mi hermano...
-Eh, eh, eh...yo no estuve ahí en ningún momento...No todos los drow estamos conectados. Pero...creo que podría llevarte al sitio donde probablemente lo tengan...Reunete conmigo a las afueras de la ciudad a media noche.
Asentí y le solté. Se marchó con paso ligero.
Volví entrar en la taberna...Pututu seguía en el suelo.
-Morndivver...es...una ciudad de drows...-me dijo jadeando-¡Por eso te dije que no te acercases a él! Menos mal que se ha ido y...
-Me voy a reunir con él al anochecer-le informé.
-¿QUÉ? ¿Estás loca?
-Puede llevarme a donde esta Elrond...y tú...vendrás conmigo, ¿Verdad?
Pututu se levantó y suspiró grave y fuertemente.
-Parece que no queda mas remedio...
Le sonreí agradecida. 

Parecía que mi búsqueda iba a finalizar esa misma noche. 

Elrond, espérame, voy a por ti. No descansaré hasta que te tenga de nuevo conmigo, sano y salvo.

3 comentarios:

  1. Vaya, carne fresca, hacía tiempo que no leía algo no escrito por mí o por ese ser al que llaman "máster".
    Yo encontré a mi familia. Seguro que tú también lo conseguirás.

    ~Kyra~

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  2. Gracias por los ánimos. Me alegro de que hayas podido encontrar a tu familia, cuídala mucho. Estoy segura de que encontraré a Elrond, solo es cuestión de tiempo.

    P.D:¿"Máster"? ¿Quién es?


    ·Elwing·

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  3. Ni idea, pero algo me dice que no me equivoco...

    ~Kyra~

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