16 nov. 2011

Todo se complica.

Doy vueltas en mi habitación, como un perro encerrado. Falta una hora para media noche y ya tengo todo listo, el petate, comida y dinero en la mochila. Mi arco con el carcaj en mi espalda y mi daga en el cinto.
Miro a Trebor, que está sobre la mesita de noche, observándome con esos ojos tan redondos.
¿Qué quién es Trebor? ¡Vaya! Con todos los cambios que he sufrido en este pequeño tiempo apenas me ha dado tiempo a hablaros de Trebor, espero que lo entendáis.
Trebor es mi sapo, mi mascota. Es bastante pequeño para ser un sapo, es de color verde oscuro, con la panza de color claro, tiene los ojos saltones y oscuros. Es bastante cariñoso, le encanta que le acaricie la cabecita. Suelo llevarlo en un bolsillo ancho cuando hay gente, si vamos por un bosque le dejo suelto porque me gusta verle dar saltitos por ahí... ¡es tan adorable!
Lo cogí con las manos y le di un pequeño beso en su cabeza, cerró los ojos y como respuesta hizo un pequeño: "Croac". Lo metí con cuidado en el bolsillo y fui a por Pututu.
Él me esperaba en el pasillo, se le veía cansado y con sueño...pobre, seguro que se acababa de despertar. Está siendo muy bueno conmigo, apenas nos conocíamos y ya estaba dispuesto a acompañarme en ésta búsqueda, realmente le debía mucho. Algún día se lo compensaré.
-Hola-susurró cuando me vio.
-Hola... ¿Nos vamos ya?
-Sí, claro...vámonos.
Salimos silenciosamente de la posada y al poner un pie fuera nos urgió una duda: "¿A qué salida se refería el drow?" Yo tengo entendido que hay dos, una al norte y otra al sur... ¿A cuál debíamos ir?
-¿A cuál salida vamos, Elwing?-preguntó mi compañero mirando a ambos lados.
-Bueno...podrías ir tú al norte y yo al sur...
-No es recomendable que vayas sola de noche...vamos a la más cercana, que es la sur, ¿Cierto?
-Si...vamos.
Andamos en silencio, las calles estaban vacías y oscuras, no se escuchaba nada...Nunca me gustó la oscuridad acompañada del silencio, me pone los pelos de punta...Pero Pututu estaba conmigo y-aunque es un poco torpe-me sentía más segura con él caminando a mi lado, además, él es muy alto y su aspecto intimida un poco, aunque por dentro me inspira ternura, es muy bueno conmigo.
Finalmente, llegamos a la salida de la ciudad y nos internamos en un pequeño bosque que hay cerca.
A poco metros vemos aparecer a la persona con la que nos hemos reunido, esta vez sin capucha.
Su piel era negra azabache, contrarrestaba el color de su pelo blanco como la nieve...tenía unos ojos de color rojo que me inspiraban temor.
-Vaya, pensé que no vendríais-dijo con esa voz tan peculiar.
-Pues...aquí estamos. ¿Dónde está mi hermano?
-Os llevaré hasta él. Paciencia.
Sacó un pergamino y lo desenrolló.
-Con ésto puedo llevaros hasta la ciudad donde creo que está.
-Pero... ¿estaré preparada?
-Eso debes decidirlo tú. ¿Queréis ir o no?
Pensé por un momento echarme atrás...abandonar la búsqueda e intentar vivir con la pérdida de mi hermano...Pero pensé en Elrond, en todos los momentos que pasé con él, las cosas que me enseñó, cómo luchó para poder salvarme...No, no podía rendirme.
En mi mente me reprendí por haber dudado y pedí perdón a Elrond por haber pensado durante un segundo en abandonarle.
-Si, queremos ir-dije decidida.
-De acuerdo.
Acto seguido, el drow empezó a leer el pergamino en una lengua que no pude reconocer, cuando terminó una especie de portal se abrió en el suelo.
-Ya está listo. Podéis entrar.
-Vamos... ¿no?-le dije a Pututu.
-Qué remedio...
Antes de ir al portal vi una figura negra aterrizando cerca de dónde estábamos. Era gigantesca. El drow subió encima y dijo:
-Hago esto porque me ayudaste a encontrar a esos tres. Adiós.
Y salió volando...Vi con claridad que era esa gran criatura de color negro.
Era un dragón.





El viaje en el portal fue muy movido, girábamos y dábamos vueltas sin cesar...y de repente todo paró y caímos en el suelo con fuerza.
-Argh... ¿estás bien, Pututu?
-Si...creo...
-¿Y tú, Trebor?-dije sacándolo del bolsillo.
Estaba muy mareado y solo pudo croar un poquito. Pobre sapo, lo que tiene que aguantar conmigo...
Me levanté del suelo y miré a mi alrededor. La tierra era seca, muy pedregosa. Al rededor apenas había vegetación, miré al suelo y me pareció ver un rastro que antaño debió ser un camino.
-¿Dónde estamos?-pregunté mirando al cielo sin nubes.
-No lo sé...pero desde luego esto no es una ciudad drow...-dijo Pututu levantándose y sacudiendo su ropa- Esas ciudades están bajo tierra y no da el sol...así que si estamos viendo el sol...
-...Maldito drow... ¿Por qué me fié de él? ¡Soy imbécil!
-Yo ya te dije que no te fiarás de él...
-Ya...pero me dijo que me llevaría dónde estaba mi hermano...Malditos drows, no debí confiar en él. Son todos iguales, asquerosamente iguales. Sus corazones están llenos de maldad, lo único que hacen es matar y destruir, arrasar y acabar con todo lo que vean...No existe el bien para ellos...
-Bueno...una vez hubo un drow que era bueno...
-Mentira, seguro que parece que era así...pero realmente sería como todos los demás.
Pututu suspiró, no parecía que quisiese seguir la discusión. Me parecía bien.
-Bueno, será mejor que andemos hacia algún sitio.
-Si...sigamos eso que parece un camino, tal vez lleguemos a algún sitio...
Empezamos a andar.
Miré a nuestro alrededor, esperando ver algo de vida...un árbol, un animal, hierba, bichos, ¡algo! Pero no...solo había más y más tierra y yo añoraba cada vez más mi bosque. Recordaba sus altos y grandes árboles, llenos de hojas y ramas grandes donde poder trepar; también me acuerdo de la hierba verde y de los matorrales espesos, de los miles de caminos y de los pequeños riachuelos; la paz que se respiraba allí era indescriptible...Como me gustaría regresar y ver que no ha sucedido nada, que todo sigue igual...
Poco a poco anocheció y Pututu y yo tuvimos que acampar y dormir. No habíamos visto nada en todo el día, era todo tan desértico...Bueno, mañana será otro día.

No, el día no cambiaba...todo era igual; caminábamos mientras buscábamos vida a nuestro alrededor...nada; después anochecía, acampábamos y dormíamos...
-Oye, Pututu-le dije una noche.
-Dime.
-Prométeme una cosa.
-¿Qué cosa?
-Prométeme...no, júrame por lo que más quieras que si a mi me pasa algo y no puedo cumplir mi misión, quiero que tu vayas a salvar a Elrond.
-No va a hacer falta, no te va a pasar nada...
-Prométemelo.
-De acuerdo, le salvaré si te pasa algo...Qué remedio...
-Gracias...Otra cosa más.
-Dime.
-Prométeme que si me pasa algo y continuas el viaje solo...y encuentras a alguien...hazle prometer que si tu no puedes cumplir mi misión que la cumpla él y que él le haga prometer a su compañero que...
-Buenas noches, Elwing...-dijo Pututu mientras se tumbaba para dormir.
Sonreí y me tumbé en mi petate y me quedé dormida.

El día siguiente empezó como siempre, supongo que era esto a lo que llamaban "rutina"...a mi no me gustaba.
Sin embargo, casi al anochecer nuestra suerte cambió. A lo lejos vimos una especie de castillo muy pequeño. Salvados, estábamos salvados.
Pututu y yo corrimos hacia esa extraña vivienda, no sabíamos si seríamos bienvenidos allí o no, ni si quiera sabíamos si la casa estaba ocupada. Pero no importaba, era un techo bajo el que dormir. 
Conforme llegábamos notamos que el jardín estaba muy descuidado y la casa por fuera era algo vieja...¿Estaría abandonada?
Pututu y yo nos miramos, la pregunta estaba clara: "¿Entramos?". Él se encogió de hombros, yo asentí decidida.
Llamé a la puerta...nada. Decidí abrirla. 
Ante nosotros se hallaba un gran salón con unas escaleras al fondo, todo era muy viejo pero a mi me pareció acogedor. La sala era muy espaciosa, se podía ver que había más habitaciones a pesar de que la luz de las velas era tenue...un momento...¿VELAS? 
Una figura enmascarada bajó corriendo las escaleras y se colocó frente a nosotros, pero a una distancia prudencial. Tenía una gran espada a la espalda, llevaba capa y armadura, además de una máscara algo extraña. 
-¿Quiénes sois?-preguntó.
-¡Nos hemos perdido! No queremos causar problemas...-contesté rápidamente.
Pututu asintió, dándome la razón. 
-Vivo aquí-dijo el desconocido- ¿Buscáis alojo, cierto?
-Pues...si... ¡pero si no somos bienvenidos nos iremos!-dijo Pututu intentando salvar el pellejo.
-No, no, quedaos si queréis, tengo habitaciones de sobra-acto seguido se quitó la máscara-. Me llamo William. William Steiner, encantado.
Era un humano realmente guapo. Tenía unos ojos azules preciosos, el pelo castaño y algo largo, recogido en una coleta en la nuca, también tenía una barba incipiente algo dejada. Era bastante más alto que yo y su cuerpo era delgado, aunque se notaba que tenía bastante fuerza. Me gustaban mucho sus rasgos faciales, me parecía muy interesante.
-Estaba a punto de servir la cena, acompañadme-nos dijo con voz alegre. 
Pututu y yo nos volvimos a mirar, sorprendidos...Era difícil creer esta situación, pero bueno, es comida y nosotros teníamos mucha hambre.
William añadió un par de cubiertos más a la mesa rectangular de madera y acercó dos sillas. Se le veía contento, parece que le gusta recibir visitas... ¿Cuánto tiempo llevará aquí?
Pututu y yo nos sentamos uno al lado del otro, aún sin creérnoslo. Entonces apareció William con los platos y comimos todos juntos.
-¿Cómo os llamáis vosotros?
-Yo soy Elwing y él se llama Pututu...bueno, realmente no tenía ninguno, así que le puse yo uno.
Pututu asintió con los carrillos inflados y con los tentáculos con comida.
-¡Usa cuchillo y tenedor!-le reñí.
-¿Para qué? ¡Tengo tentáculos!
-Pero lo correcto es usar los cubiertos.
-¡Bah!-y siguió comiendo.
William nos miró muy raro mientras comía, realmente ya me acostumbré a esas miradas en la ciudad, así que él era uno más que miraba raro.
-¿Desde cuándo vives aquí, William?-pregunté.
-Pues...desde hace muchos años.
-¿Y cómo es que vives aquí?
-Bueno...yo nací en otras tierras, pero allí había una tiranía y no quería vivir en un sitio así...Así que mi esposa y yo decidimos trasladarnos aquí para poder criar a nuestro hijo...Vine aquí solo para conseguir trabajo y la casa, todo estaría listo antes de que nuestro bebé naciera...Cuando al fin terminé, regresé a por ella...Pero...fue asesinada...
-Vaya...lo siento muchísimo... ¿Y el resto de tu familia?
-No tenía más familia.
-...Lo siento...
Entendía como se sentía, me había ocurrido recientemente lo que le pasó a él...Un día, de la noche a la mañana, alguien decide que no mereces ser feliz y destruye todo a lo que amabas...Te sientes tan solo y perdido...
-No lo sientas, no es necesario-me dijo-. ¿Habéis terminado? Tal vez deberíais ir a dormir y descansar toda la noche. Las habitaciones están arriba, os acompañaré.
William recogió todo y nos acompañó arriba, nos dio una habitación a cada uno y nos deseó buenas noches.
No me fijé nada en la habitación, solo vi la cama esperándome y en cuanto me tumbé caí en un profundo sueño.

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