31 jul. 2012

Un futuro

La ciudad reposa después de las largas horas que duró la batalla. Algunos aún no concilian el sueño, alerta. No quieren cerrar los ojos por temor a un nuevo ataque, a escuchar los gritos de ánimo entre compañeros, a ver a sus conciudadanos caer. Pero el resto sueña con un nuevo futuro, por el que han dejado la sangre y las lágrimas.

La desesperanza se va como el cielo oscuro al amanecer. Los niños sonríen al escuchar a sus padres contar como era todo anteriormente, y que tal vez vuelva a ser igual. Esperanzador, completo, nuevo.
Y los héroes son ensalzados en las calles y en las casas.

La confianza, la necesidad de que se haga algo bien. El bienestar que hará construir un futuro lleno de luz sobre las ruinas de la oscuridad

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