18 jul. 2012

Como antaño

Hace unos días que dejé atrás a mi familia. Aún quedan breves momentos a solas, conversando en un tiempo que se me escapa de las manos con Ethan, a través de nuestro pequeño secreto. No pensé jamás que las cosas darían este giro tan inesperado. He vuelto a ver a Laila, a Arnie y me he unido con un humano que no derrama demasiada simpatía hacia los elfos, pero que puede ser útil.

Lo más extraño ha sido mi último día. Encontré en Dyl de nuevo a Hedrek, con un secreto que me aterra y me deja sin aliento. Él ha perdido sus sentimientos, incluso su sensibilidad ante el dolor físico. No comprendo cómo, ni quién. Pero debo averiguar una forma de hacer que recaigan de nuevo en él. No existe tanto dolor como para desear no sentir todo lo demás.

Hedrek es una persona apática, que me ha acompañado a mi viaje a cambio de un precio como guardaespaldas. Nunca viene mal un poco de ayuda. Estamos ya en el hogar de Drek, totalmente diferente a como lo había imaginado. Existen todo tipo de criaturas aquí abajo, y la hostilidad solo se sentirá en el centro de este mundo extraño para mí.

Lo más curioso, irónico y feliz que me ha ocurrido es que me he reencontrado con Sol. Ahora somos de nuevo los tres, viajando juntos como cuando comenzó mi aventura.
Igual, pero diferente al mismo tiempo.
Con nuestras diferencias y unas cuantas lecciones aprendidas.
Pero puede salir bien, mantengo la esperanza.

Ya estamos cerca, Drek.

[Nuevo diario XX]

1 comentario: