31 jul. 2012

¡Victoria!

Ha sido una dura batalla.
Una vez acabado nuestro trabajo en el bosque nos encargamos de llegar lo mejor posible hasta el castillo. Todo había comenzado ya, los ciudadanos con lo primero que encontraron se rebelaban contra la guardia.
No podía mirar a mi alrededor, tenía un objetivo fijo y si me entretenía defendiendo a cada uno de ellos al final no llegaría.
Ya estaba herida, y mis fuerzas desistían cada vez más. A lo largo de la batalla en el castillo me sentí débil, agotada.

Pero todo ha terminado, al fin. Aunque haya tenido que pagar un precio por ello.

Sin embargo no puedo evitar pensar en toda esa pobre gente que ha muerto por hacer que todo esto sea posible, por un futuro mejor para sus hijos sin conocer los resultados de esta reconquista.
Deseo con todas mis fuerzas poder agradecer a los ciudadanos todo lo que han hecho por nosotros y por ellos mismo. No soy la mejor noble, ni tampoco sé muy bien como voy a conseguirlo. Y aunque aún estoy perdida por verme de nuevo entre los muros de este castillo quiero dejar de ser egoísta y pensar por una vez en los demás.

Sé que podemos hacer que la pobreza desaparezca, y podemos dar a nuestro pueblo lo que nos pida, al menos lo mínimo.
Defender lo que hemos recuperado, cuidar nuestra ciudad.

Lo conseguiremos.

[Nuevo diario XXIII]

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