23 jun. 2011

Malos recuerdos

Todo estaba muy oscuro, no sé muy bien cómo llegué allí. Recuerdo que era un espacio muy cerrado y un olor a podrido inundaba la estancia. Cada paso dado era más desagradable que el anterior. Había algo en el suelo, aunque parecían varias cosas en conjunto. Algunos crujía, otros estaban pegajosos, otros expulsaban algún tipo de líquido pútrido al pisarlo que se calaba por mi calzado. No lo veía, pero lo sentía.

De pronto, una luz apareció delante de mí. El rostro de una persona pálida. Lo peor era que podía ver a través de ella. Su tenue luz creó una especie de penumbra que conseguía hacerme ver lo que había a mi alrededor. A mis pies decenas de cuerpos inertes reposaban en el suelo. Algunos estaban descompuestos, otros estaban en ese proceso y el resto eran recientes. Mis gritos se apoderaron del lugar y más espíritus aparecieron, pensé que para callarlos. No existía salida para mí, pues mis ojos estaban apagados, como limitados, y no podía ver más allá de todo lo que estaba ocurriendo. Mareada, caí al suelo, y eso hizo que me quedara a la altura del rostro de uno de los cadáveres.

Finalmente, pude ver otra luz invadir la estancia. Pero no pude saber quién era, pues mi mente decidió que lo mejor era evadirse de lo ocurrido.

[Diario XXIII] "Hagamos una pausa en mi aventura para recordar."

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