6 jun. 2011

Esto implica... un cambio

Un ruido colosal, pedazos de aquel lugar cayendo sobre todos nosotros, dolor en todo el cuerpo y finalmente oscuridad. No pensé que la velada acabaría de tal modo, recuerdo intervalos de sueño en el cuál aparecía un hombre curándome y explicándome que tuve un accidente en una explosión. Pasaron cinco días, dos de ellos durmiendo y los demás intentando recobrar de nuevo la capacidad de caminar y valerme por mí misma. Por suerte siempre he sido una mujer fuerte.

En la posada no queda nadie, tan solo un mensaje sobre la madera del cabecero de la cama: “Phyro”. La Torre, ahí estaban. Todo fue tan rápido, pasé el camino desconectada de todo, preguntándome qué había pasado, cuestionándome la fidelidad de mis amigos. Se me cruzaban infinidad de cosas por la mente. Ellos me habían abandonado, el colgante de Ethan estaba frío al igual que aquella torre. Miradas de desdén se cruzaban mientras me hacía camino hacia el archimago. Pensaba que era Sol hasta que descubrí que se trataba de una mujer, y junto a ella estaba Sol, con un aspecto desconocido, demasiado arrogante para mí. Creo que nunca solté tanta blasfemia junta.

Sol parecía reírse de mí, me confesaba que no lo conocía y admitía que quería quedarse en la torre con aquella mujer. Nunca pensé que se pudiera llegar a odiar a alguien en unos minutos nada más conocerlo. Él me había decepcionado, me sentía ultrajada y engañada, despojada de mis armas sin protección alguna, salí de la torre tras algunas mofas por parte de los estudiantes de magia. Magos, cada vez me repugnaban más.

Al salir el colgante sin vida que anteriormente me pidió que me fuera, cobró de nuevo su luz y con ello la voz de Ethan. No quería saber nada de él, pensaba que me había traicionado al igual que Sol, pero pronto me di cuenta de mi error. Era una crédula, insensata, como siempre. Nunca aprenderé, detesto ser así. Ethan estaba prisionero en el Infierno, y Sol estaba también bajo el mando de aquella mala pécora. Sí, mala pécora. Quería a Ethan, a MÍ demonio.

Con furia regresé de nuevo a la cima de la torre, de nuevo despojada de mi arma. Ella quería que luchara, y en el caso de morir, lo perdería todo. Le dejé bien claro algunas cosas.

-El poder de la Torre es limitado, y necesito a un demonio. He encontrado al tuyo, que es el más… fácil, de acceder.- Informó la archimaga.

-Tú misma lo has dicho.- Desde que llegué a la Torre, admito que me volví más arrogante, y creo que algo en mí ha cambiado desde entonces.- es mí demonio, ¡ah! y él también es mío.-Concluí señalando a Sol, que soltó una media sonrisa escondida.

Seleccioné una espada después de algunos intentos fallidos con otras, una normal, como a mí me gusta, sin trucos raros ni nada por el estilo. Entré en un círculo de luz, y de tres de mis sombras surgió una figura como la mía, con la espada más grande. Curioso, tenía que enfrentarme a mí misma.

Empezó el ataque por su parte, con una esquiva por la mía. Conseguí hacerle algunos rasguños, pero en un momento ella llevaba ventaja y me hirió varias veces. Estaba desesperada, le hice un a fondo, ataqué a su cabeza y cuello para acabar cuanto antes, pero era inútil. Tuve una oportunidad que fue definitiva. Continué atacándole y cuando me di cuenta estaba clavándole correlativamente mi espada hasta darle… ¿muerte?

Un gruñido surgió de la oscuridad, aquella mujer estaba a rebosar de cólera, pero Sol apareció por detrás colocándole un puñal en el cuello. Quise incrustarle la espada repetidas veces hasta verla muerta, sin embargo, pronto me vi huyendo de la torre, haciendo de nuevo caso a Sol. Conseguimos huir de allí. Ella permanece rodeada de demonios, pero no son de su agrado. Aún me sigo arrepintiendo, pero aunque esté fuera de mi alcance, es cierto que hay cosas peores que la muerte. Yo misma lo he vivido, cuando me he visto sola y abandonada por dos personas tan importantes… la muerte era más dulce que ello. Temía por Ethan, pero el sueño y el dolor me hicieron caer en un profundo sueño.

[…]

Alguien me despertó. ¿Quién iba a ser? Ethan. Estaba de nuevo con nosotros, juntos los tres. Aunque faltaba Ash, pero espero que vuelva pronto, mantengo la esperanza. No me había dado cuenta de lo absurda que había sido pensando que iban a traicionarme. Pero supongo que no viene mal algo de desconfianza por mi parte.
Quizá Ethan tiene razón. Quizá ser inmortal no sea tan bello como lo pintan. Sobre todo si vas perdiendo a las personas que quieres. Ahora me angustio al pensar… ¿por qué te has condenado, Ethan?

[Diario XX]

17 comentarios:

  1. TU demonio, lo único que pretende es protegerte, y siendo inmortal es más fácil
    - Ethan

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  2. Ya me encargo yo de eso. Todavía puedes divertirte jugando a las batallitas con tu legión de condenados
    .- Sol

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  3. ¿Perdona? Con tu tos y escupitajos de sangre no llegarás demasiado lejos
    ¡Mejor dejaselo a un profesional!
    - Ethan

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  4. ¿Os habéis parado a pensar que YO misma puedo cuidar de MÍ?

    ~Kyra~

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  5. Sois unos crios, pero como ya he dicho, sois MIS crios... ¡eh, un momento! ¿Se puede saber que hacéis leyendo mi diario?

    ~Kyra~

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  6. Yo no sé leerlo...
    *Ojeando las páginas*
    - Ethan

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  7. ¿Y tú, Sol?
    Ains... pobres, no saben leer élfico. En fin, si mi vida dependiera de vosotros, estaría perdida.

    ~Kyra~

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  8. He hablado en plural, querido.
    Si ya decía yo que en el fondo os importo.

    ~Kyra~

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  9. ... No lo dice en serio, lo sabes
    *Ojos en blanco*
    .- Sol

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  10. Con lo diferentes que sois... ¿cómo es qué no os habéis intentado matar mutuamente a estas alturas?
    Ah... en el fondo os importáis. ¡Lo sabía!

    ~Kyra~

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  11. ¿Ah no? No me lo creo. Después de todo lo que estamos pasando lo dudo mucho.

    ~Kyra~

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  12. En cuanto pueda, ¡lo tendré a mis pies como mi servidor!
    - Ethan

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  13. Claro, como a mí... ah, no. Anda que...

    ~Kyra~

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