28 jun. 2011

Después de la tempestad, llega.

El tiempo transcurría con lentitud. Desde que atravesamos el Muro lo único que hicimos fue acampar y montar guardia. Finalmente no pude evitar que Sol y Ash nos siguieran, y no le dirigí la palabra en bastantes horas. Solo quería protegerle, aunque lo entiendo, yo habría hecho lo mismo por él. Averigüé que Ethan estaba buscando algo para hacer que mi hermano recordase, nunca sabrá lo agradecida que estoy. Cuando continuamos avanzando hacia lo que era prácticamente la nada rodeada de árboles, me tropecé con algo.

Era… un brazo. Emití de mi mente algunos datos que surgieron luego, como el encuentro del resto de cadáveres en lo que era un campamento similar al nuestro. Allí había habido una masacre, y algo se había encargado de mutilar sin piedad a aquellas personas. Ya habíamos cumplido nuestra misión, estaba relajada en parte por ello, quería salir de ahí cuanto antes. Pero Iefel quería buscar a una compañera que faltaba. Me mantuve al margen mientras discutía con el Sir Rodric (nuestro líder nombrado por él mismo) que finalmente se hizo escuchar. Lamenté mucho no poder ayudar a Iefel… pero quería salvarnos al menos a los tres, y no quería sacrificarnos por una mujer a la que ni siquiera conocí que seguro habrá corrido la misma suerte que los demás.

Mientras cabalgábamos, Sir Rodric cayó del caballo, al cual decapitaron, y seguidamente a su jinete. Una sombra cuyos ojos azul hielo no reflejaban nada concreto. No me paré a mirarlos, pero el Maestre sucumbió a ellos y no tardó en morir. Solo quedábamos los tres, y no quería que solo quedáramos dos… prefería que al menos se salvasen ellos. Íbamos a gran velocidad, pero la sombra iba a su ritmo y cuando quise darme cuenta la perdimos. Iefel cayó, frené en seco, angustiada. Pronto me di cuenta de que era obra de Ethan para hacerle recuperar la memoria, pero no era el momento. Por suerte lo despertamos y nos guió hacia la salida, que gracias a mis dotes para llamar a la puerta, se abrió al menos hasta la mitad de la salida. Estábamos todos a salvo, aunque aún tenía aquel nudo que llegaba desde la garganta hasta lo más profundo del pecho oprimiéndome. Nadie sabe hasta qué punto he resistido, y no creo que pueda volver a hacerlo después de todo lo que he visto.

De nuevo Ethan dejó inconsciente a mi hermano, y poco después yo misma caí en las redes del sueño.

Pude imaginarlo, tal vez cavilando. Ethan acercaba aquel orbe a la frente de Iefel. Era el mismo de mi sueño, aún no sé cómo es posible que pueda ver ciertas cosas en ellos. La esfera se introdujo dentro de él, y poco después dejé de “ver” aquella escena.

Una mano suave acariciando mi rostro me despertó. El rostro de Iefel estaban muy cerca, y una sonrisa y una mirada cargada de ternura lo inundaban. Ya recordaba todo, mi hermano había regresado por fin, el mismo de siempre, aunque algo cambiado. No entenderá que es el mejor regalo que me ha hecho en la vida. Dormimos abrazados, aunque él aún tiene la idea de que Ethan es “solo” un tiflin. Y por lo que me contó, puede que pronto tenga un hermano mago. Curiosa combinación la que estamos teniendo:
-Un mago.
-Un aprendiz de mago. (Posiblemente)
-Un demonio.
Y claro está, yo. Que soy algo extraño.

Pronto ideé un plan para sacar a Iefel de todo. La mejor idea que he tenido desde… la única buena idea, mejor dicho. Sol hizo que Iefel fuera invisible, Ethan se marchó para reunirse más tarde con nosotros, Sol llevaría la trágica noticia de que mi hermano ha fallecido junto con los demás, y yo… estaría loca e histérica. Sol me ayudó en ello. Y sí, lo conseguimos. Poco después partimos de nuevo todos juntos.

Llegamos a la ciudad de Ethan, y allí nos instalamos en una posada para descansar. Bueno, hace un rato conocía al simpático primo de Ethan que aseguró que yo era “su gatita”. Pobrecito. Además sus dientes, todos afilados, me producían asco en lugar de lo que tal vez pretendiese. No se parecía en nada a Ethan salvo en el físico. Pero Ethan es… Ethan.

La calma ha llegado después de todo. Sol duerme después de haber usado sin parar su magia, Iefel también descansa, Ethan está demasiado lejos de mí, pero eso pronto tendrá solución. Mis sentimientos se están haciendo cada vez más grandes, y ya no sé con qué palabra puedo expresárselos.

[Diario XXV]

3 comentarios:

  1. Una noche de borracheras pagadas por ti, ¡y en paz!
    - Ethan

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  2. De acuerdo, a la siguiente invito yo. Ethan, te daré más, al final vas a volverme loca en todos los sentidos.

    Iefel, será divertido, pero tenemos que enseñarte a beber por si las moscas.


    ~Kyra~

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