1 jul. 2011

Obstáculos para salir

Tormentas de… ¿arena? Convertidas en nieve. Intentamos salir de la ciudad antes de que cierto estruendo destrozara la paz y nos obligara a retroceder por nuestros pasos. Debido al pánico de la gente y a la descoordinación, nos separamos quedándome yo a solas sin saber dónde refugiarme. Pronto me resguardé en las caballerizas, escuché el crujir del muro de hielo que rodea la ciudad, parecía querer romperse en mil pedazos. Uno de los casquetes me dio, y fue la alerta de que debía mantenerme cubierta si no quería acabar con un buen golpe que me dejara en el sitio. No tardé en dormir, no sé si por el miedo, o simplemente porque no tenía nada mejor que hacer.

Evité que me robasen al despertar, y después regresé a la posada en la que estuvimos antes de intentar partir para buscar a los demás. Algunos cadáveres rodeados de sangre decoraban tétricamente las callejuelas, así que intenté no mirar demasiado al suelo. Al llegar Ethan estaba en la barra, y a pesar de sus comentarios supuse que se alegraba de verme. Aclaramos las cosas, supuse que debía prestarle más atención, aunque no me lo ha admitido, estará celoso de Iefel. Así que en una habitación aparte, lejos de miradas obscenas salvo las nuestras, le demostré la mucha atención que era capaz de ofrecerle, y también la parte de mí que se dejaba estremecer con suspiros entrecortados.

Me encanta despertar y encontrarlo a mi lado, desnudo. Aunque en esta ocasión me despertó el sonido de tambores. Se acercan tiempos de guerra, y a pesar de que esta no me incumbe, temo que de algún modo alguien saldrá mal parado. Fuimos con Iefel y Sol a la habitación de al lado, y después de preguntas incómodas acerca de “gritos” en la noche, planeamos nuestra salida de la ciudad.

Pronto buscaremos el pasadizo que conduzca hasta el castillo de Ethan, y en él, el que conduzca hacia el exterior de la ciudad. El plan va en marcha, pero antes he decidido tomarme un descanso antes de describir la masacre que tendrá lugar dentro de un rato. Hasta pronto, Daiko, pronto te recogeré para salir de aquí y continuar.

[Diario XXVII]

2 comentarios:

  1. ¡Insisto en que escuché gritos!
    · Iefel

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  2. ¡Imaginaciones tuyas! En todo caso no tenían nada que ver con lo que había dentro de la posada... todo tranquilidad y calma.

    ~Kyra~

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