30 mar. 2011

Despedida

Todo estaba oscuro. Recuerdo que soñaba, pero no era igual que siempre, sino que era muy profundo. Me resultaba placentero. Sentí una presencia, no sabía especificar de quién se trataba. Una mano acariciaba, suave, mi rostro dormido. Intenté devolverle la caricia, pero me pesaban los brazos. Busqué su mirada, sin embargo los párpados no respondieron a mi llamada.
Y sus labios se posaron sobre los míos en un beso que no pude responder. Unos labios cálidos y suaves, también desconocidos. Un aroma particular de alguien que quizá ya conocía, pero no podía adivinar a quién pertenecía. Y una voz dulce y tranquilizadora que me decía al oido:

"Hasta pronto, querida."

Y de nuevo, la oscuridad, tras el sonido sordo de unos pasos alejándose.

[Diario III]

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