30 mar. 2011

El ataque

En un pueblecito llamado Blackstone, la gente festejaba el primer día del verano de 1790, todo el mundo lo pasaba en grande con sus familiares y amigos, incluida Ginevra, una niña de 10 años que se divertía jugando con sus amigos en la plaza. Había cordero para cenar y todos lo vecinos bebían y gritaban, bailando y haciendo bromas alegres.


Esto último asqueaba a Cleo, no podía soportar ver a los humanos pasándoselo bien, ellos eran inferiores y debían ser aniquilados excepto aquellos elegidos que se unieran a su causa, por suerte, Kronidas acababa de terminar su entrenamiento y aquella noche lo celebrarían, a la manera Vampiro...


Kronidas no se extrañó cuando Cleo le dijo que iban a atacar el pueblo, acababa de terminar su entrenamiento y sabía que tendría que “iniciarse” de alguna forma. Él pensó que estaba preparado, que no tendría ningún problema en matar a aquellos infelices, pero no compartía la mentalidad de Cleo sobre los humanos, y creía que asesinar a niños era eliminar el ganado que serían una vez fuesen adultos. Pero Cleo era su Creadora, y debía obedecerla igual que le obedecía Garret y Nero, los otros vampiros que iban con ellos.


Kronidas tuvo un mal presentimiento minutos antes de entrar en el pueblo, pero preparó su espada de doble filo y se sentó junto a Cleo, que miraba con odio la gran hogera que habían hecho los humanos en la plaza del pueblo.

-Es la hora- Dijo Kronidas.

-Menos mal, los humanos deben morir, no son más que animales y como animales les trataremos- Respondió con un deje de desprecio en la voz.

-Sí, señora.


Ginevra jugaba feliz con sus amigos. Jugaban al escondite y a ella le tocaba buscar; se apoyó contra un árbol, cerró los ojos y empezó a contar desde diez hacia atrás.

-3...2...1...¡Allá voy!-gritó al terminar. Se colocó sus guantes nuevos y salió en busca de sus amigos. Vio a Tom y corrió detrás de él, en la persecución chocó de repente con un hombre que entraba al pueblo, este le miró, indiferente. Miró hacia arriba, no lo conocía, tenía un aspecto extraño: melena rubia, ojos azules y pequeños y con ropas oscuras; a su lado iba una mujer extraña, al ver a la niña la miró con asco.

-Perdone-susurró tímidamente Ginevra justo antes de salir corriendo a por Tom...pero ya se había salvado. Asi que fue en busca de los demás, con gesto decepcionado. Estúpidos extranjeros, siempre en medio...


Kronidas se quedó pensando en la niña que se había chocado con él, era mona, tenía los ojos azules y grandes, el pelo castaño claro y piel pálida, sintió algo extraño cuando le tocó, se estaba arrepintiendo de entrar en aquel pueblo, la gente se lo estaba pasando bien, y nadie les había hecho nada. Cleo se equivocaba con Kronidas, a pesar de haberle quitado el nombre, la luz del sol, los amigos, la familia y toda su vida en general. A pesar de haberle entrenado para la batalla, entrenado para defenderse como vampiro y entrenado para no tener sentimientos a la hora de segar vidas, no había erradicado del todo su parte humana.


Ginevra empezó a correr en el bosque, vio na sombra y creyó que sería alguno de sus amigos. Corría detrás de la sombra, sin llegar a ver quien era; entonces la perdió de vista. Empezó a oír gritos que venían del pueblo, al principio creyó que era por la fiesta...Pero los gritos fueron cambiando hasta coger un matiz de terror y angustia. Sentía la muerte cerca. Ginevra empezó a correr hacia el pueblo, necesitaba ver que estaba pasando. Corrió lo más rápido posible, no le importaban las pequeñas heridas a causa del choque con las ramitas de los árboles, tampoco le importaban los tropiezos contra las grandes piedras. Llegó allí sin aliento. Al ver todo eso se horrorizó. La gente corría de un lado a otro con las caras llenas de terror. Habían cadáveres en el suelo en medio de charcos de sangre. La gente huía a sus respectivas casas, gritando de pánico. En ese momento vio como un hombre mordía en el cuello a una mujer; vio como se alimentaba de su sangre, como caía por el cuello de la mujer, vio como moría. Entonces Ginevra pensó en una cosa: “Mamá”. Y salió corriendo.


Cleo se deslizaba entre la gente como una sombra, no se alimentaba de nadie, simplemente los mataba y dejaba que sus cadáveres se pudriesen en el suelo y sirvieran de refugio para las moscas y los gusanos, mató niños, adultos, ancianos, algunos de ellos se intentaban defender, pero resultaba inútil ante el inmenso poder de la vampiresa, otros suplicaban que les dejase con vida, pero Cleo no tenía intención alguna de perdonar a nadie. No tardaron en llegar los guardias más valientes armados con lanzas, espadas y escudos, Kronidas se deshizo fácilmente de dos de ellos gracias a su habilidad de transformarse en niebla, pero un tercero le hizo un corte profundo por la espalda puesto que le había pillado desprevenido, Cleo mató sin problemas a el soldado y se dirigió a Kronidas.

-Debes estar atento, aunque esa herida no supondrá un problema, te dolerá.

-Lo sé, pero no estoy seguro de que...- En ese momento fue interrumpido por Cleo.

-¡Un momento! Siento un poder cercano, un poder bastante grande.

-¿Otros Vampiros?- Preguntó Kronidas.

-No, parece como... un demonio...-Olisqueó el aire

-¿Un demonio?- Kronidas no sabía de la existencia de demonios.

-Si... ¡Por aquí!- Y echó a correr hacia el bosque, fuera del pueblo.


Ginevra corrió lo más rápido posible, saltaba las piedras, esquivaba las ramitas, si se caía se levantaba a la milésima de segundo; el viento hacía que los ojos le llorasen, nublándole la vista, pero no importaba, ella seguía corriendo como alma que lleva el diablo. Por fin llegó a su pequeña casa. La puerta estaba entreabierta, había luz y el viento hacía que la puerta se cerrase y abriese lentamente. Ginevra entró lentamente, con los ojos cerrados esperando ver a su madre viva al abrirlos...No fue así. Abrió los ojos lentamente y la vio. Vio a su madre tirada en el suelo...desangrada. Ginevra corrió hacia ella llorando, llamándola, al estar a su lado se abrazó a ella y lloró sobre su cuerpo sin vida. Gritaba y lloraba sin consuelo. Entonces miró a su madre, la miró a los ojos aún abiertos y sintió como si se precipitase al vacío . Sintió su cuerpo descender hacia las profundidades de esos ojos. De repente veía lo que vio su madre. Ella estaba en el cuerpo de su madre. Vio como esa mujer extranjera con la que tropezó antes la miraba con odio y sonreía de forma sádica. Vio como se lanzaba al cuello de su indefensa mader, absorviendo su vida. Entonces regresó. Odiaba a esa mujer, vengaría las muertes que causó, la mataría fría y lentamente, disfrutando de su dolor.

Entonces sintió una presencia a su espalda.




4 comentarios:

  1. Te habias hecho ilusiones ya, eeh e.e xDD
    Es de una partida por foro (Cronicas Oscuras) y como soy muy original yo con los nombres pues le puse el mismo que en mi partida de Vampiro n.n"

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  2. que pedazo de historia no?

    mi personaje también se llama igual que en la partida de Vampiro jejejeee

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