15 mar. 2011

Descontrol

Me había perdido entre la multitud, disfrutando del delicioso sabor de la euforia que entrega la noche. Nada podía detenerme ante nada, salvo sus miradas de desdén. Estaba convencida de que la seguía... y razón no le faltaba. Caminaba por el mercado que se retrasaba a cerrar por aquella familiaridad que correspondía a la ciudad. Era increíble vivir allí, casi podía sentirme como en casa. Laila en la posada, como si de una hermana mayor se tratase, Arnie siempre con su mirada de niño. Y Kyra con su vitalidad para rechazarme.

Hasta ese momento. Una fuerte marea de rabia y dolor se levantó por todo mi ser, casi sentía arder mi corazón. Tan concentrados estaban en completar aquel acto despreciable. Ni siquiera escucharon mis pasos. Estrellé la piedra varias veces sobre sus cabezas, hasta que perdieron la conciencia. Yo quería su sangre, o el miedo en sus ojos, pero había más urgencia en sus ojos. Jamás la había visto así, y tampoco quiero volver a hacerlo.

Se dejó caer en mis brazos, como si no existiera nada más.
Ojalá comprenda que siempre me tendrá con ella. Siempre

1 comentario:

  1. Aunque fue un mal momento, debemos admitir que fue ese acto el que hizo más mella en nuestros corazones.
    Ojalá sea cierto y permanezcas a mi lado siempre.

    -Kyra-

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