22 abr. 2012

Calor protector

Apenas soy consciente de las cosas que hago. Mis manos, mis actos, todo parece tan calculado y en realidad es... todo lo contrario.
Un muchacho inocente que caerá sobre mi consciencia como un peso que me ahogará y me llevará a, como él mismo acusaba, la más profunda locura.
Un error que no volverá a cometerse. Ah, claro que continuaré mi deseo de volver escuchar el latido del corazón de Zac, mientras ambos estamos recostados sobre la cama tras una velada apasionada. Un año completo sin verle ni tocarle. Trece meses de angustia y espera.
Y no niego que han habido hombres deseosos de yacer conmigo durante ese tiempo, sobre todo un hombre persistente que casi provocó que cayera en sus brazos. Pero estuve esperando al hombre que realmente amo, con quien tantos momentos he compartido durante cinco años de pareja y quince de amistad.
Ahora... las cosas han cambiado. John ha aparecido como alivio del destino. Su personalidad y carácter. Su carisma, su rostro y su cuerpo.
Fue curioso verlo aparecer en mi lugar de trabajo pidiendo mis servicios. Y para nada menos que un brazo mecánico. También uno de sus ojos. Ambas cosas llaman mucho mi atención.
Una pequeña esfera provocó lo demás. Me había llevado algo suyo a casa y sin darme cuenta ya le estaba invitando a un café.

Y bueno... quizá sea el comienzo de una amistad extravagante. Dos adultos que comparten su deseo de la forma más madura posible. Y siempre me ha gustado sentir el calor protector de un hombre que se interesa, al menos un poco, por mí.

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